Francisco Grandmontagne Otaegui,

que se forjó literato en la Pampa argentina.

Ver también SEIJO, con texto de Grandmontagne.

I.- Martín de Otaegui y su esposa Maria de Otaegui fueron vecinos de Zegama, en Gipuzkoa, y padres de:

II.- José Antonio de Otaegui y Otaegui, nacido en 1716 en Zegama y casado allí en 1746 con Maria Ramos de Ormazabal Aguirre. Uno de sus hijos fue:

III.- Joaquín Francisco de Otaegui Ormazabal, nacido en 1750 en Zegama, donde casó en 1776 con María Jesús de Mayora Aramburu. Padres de:

IV.- José María de Otaegui Mayora, nacido en 1777 en Zegama, donde casó en 1799 con Francisca Ygnacia de Aracama Garayalde. A francisca Ygnacia se le da, en ocasiones, como primer apellido ARRIZABALAGA; pero en su acta bautismal, de 1772 en Zegama, se le dice Francisca Ygnacia de Aracama Garayalde, hija de Bartolomé Aracama Lazcano y de María Francisca Garayalde Mugica. Uno de los hijos de José María y Francisca Ygnacia fue:

V.- José Francisco de Otaegui Aracama (o Arrizabalaga; en las dos formas aparece en actas de sus hijos; en la de su boda se le dice de 2º Aracama, y en la de su bautizo, Arrizabalaga), nacido en 1807 y casado en 1830 en Zegama. Fue su esposa Maria Bautista Gaincerain Leunda.y nacieron once hijos de este enlace, en los años 1826 a 1848, en Zegama. De ellos nos fijaremos sólo en dos, Claudio y Mª Benita:

1.- Claudio de Otaegui Gaincerain (Zegama, n. 1836), casó en 1857 en su lugar natal con Lucía Honorina Richard Grand Montagne. Hermanos de Lucía Honorina que también vivieron en Euskadi fueron:

Juan Bautista Javier de Richard Grant Montagne, que casó en dos ocasiones en Asparrena (Araba): en 1857 con Juana Justina Monceré Berdel, y en 1860 con Estefanía García de Albeniz y López de Munain.

Y Carlos José de Richard Grand Montagne, que casó en Asparrena en 1867 con la dicha Estefania García de Albeniz López de Munain, que había enviudado de Juan Bautista Javier.

Claudio de Otaegui y Lucía Honorina Richard fueron vecinos de Hondarribia, en Gipuzkoa, y allí nacieron sus hijos:

1.1.- Miguel Sabino de Otaegui Richard Gaincerain y Grandmontagne (Hondarribia, n. 1859), casado en Irun, año 1888, con Rufina María Francisca de Salcedo Lecuona.

1.2.- Mauricio de Otaegui Richard Gaincerain y Grandmontagne (Hondarribia, n. 1861).

1.3.- Alejandra -gemela de Juliana- de Otaegui Richard Gaincerain y Grandmontagne (Hondarribia, n. 1863).

1.4.- Juliana -gemela de Alejandra- de Otaegui Richard Gaincerain y Grandmontagne (Hondarribia, n. 1863), casada en 1889 en Hondarribia con Secundino Casto de Sagarzazu Olaizola.

1.5.- Teodoro de Otaegui Richard Gaincerain y Grandmontagne (Hondarribia, n. 1864).

2.- María Benita de Otaegui Gaincerain (Zegama, n. 1841).

Vamos a tratar ahora sobre los franceses GRANDMONTAGNE, pues, como veremos, enlazaron con los Otaegui de que venimos hablando.

A.- Juan Bautista Grandmontagne, natural de Épinal (Lorraine, en Francia), casó con Marina Francisca Claverí, nacida en Aspavens (Bajos Pirineos; Francia). Marina Francisca Claverí, siendo ya viuda y de 61 años de edad, llegó en el año 1866 al pueblo burgalés de Barbadillo de Herreros, junto a sus cuatro hijos:

a/ Javier Grandmontagne Claverí, del que trataremos seguidanente.

b/ Juan Bautista Grandmontagne Claverí, de 27.

c/ Bernardo Grandmontagne Claverí , de 24; y

d/ Justo Grandmontagne Claverí, de 20.

B.- Javier Grandmontagne Claverí, de 34 años de edad en 1866, había nacido en Banca (Bajos Pirineos; Francia), y aparece en el Libro de Matrícula de Barbadillo como socio de la Fábrica de Fundición de hierro, siendo su oficio afinador de hierro (al igual que sus hermanos). Javier llegaba a Barbadillo junto a su esposa María Benita de Otaegui Gaincerain (ya citada arriba, junto a sus padres y abuelos) y su primer hijo, Juan Bautista.

De Javier diría años más tarde su hijo Francisco:

Mi padre era vasco-francés: mi madre vasca española. Mi padre emigró a España desde Bearne, por el año 60. Era obrero ferrón, trabajó en las antiguas ferrerías de Vera, Beasain, Anaya (aquí se casó con mi madre, que era sirvienta en una fondita y sidrería de dicha aldea alavesa).

Javier y sus hijos dieron un gran impulso a la Fábrica de Fundición de Hierro establecida en 1865 en Barbadillo.

Hijos de Javier:

a/ Juan Bautista Grandmontagne Otaegui, de dos años de edad en 1866. Juan Bautista se casó en Hondarribia (Gipuzkoa), año 1893, con Alejandra de Otaegui Richard (a la que hemos citado arriba, como hija que fue de Claudio de Otaegui y Lucía Honorina Richard)

b/ Francisco Grandmontagne Otaegui, del que nos ocuparemos en el apartado siguiente, C.

Poco después del nacimiento de Francisco, un 7 de diciembre de 1869, muere su madre María Benita, por bronquitis, dejando a sus dos hijos con sólo seis y tres años de edad. Pocos recuerdos de su madre podía tener, ya en su madurez, su hijo Francisco, que escribía...:

Yo sólo conozco un poco el guipuzcoano, la primera lengua que oí en la cuna de labios de mi madre, y nada de labortano, lengua de mi padre, que era vasco francés”.

En 1870 muere Marina Claverí, la madre de Javier, y atiende a éste y a sus dos hijos una criada, Justa de la Torre, natural de Monterrubio de la Demanda (Burgos), de 25 años de edad, con la que Javier se casó en día 25 de noviembre de 1871. De este matrimonio nacieron dos niños:

c/ Valentina Grandmontagne de la Torre (Barbadillo, n. 6-VIII-1872).

d/ Germán Grandmontagne de la Torre (Barbadillo, n. 28-V-1875).

En el año 1874 solicitan permiso Francisco Richard y Javier Grandmontagne Claverí para edificar una nueva Ferrería, La Constancia, en el término de Valdecinarre, jurisdicción de Barbadillo. De Javier recordaba años más tarde su hijo Francisco...:

Mi padre era un excelente obrero en las fraguas; llevaba de Francia ciertas innovaciones en el trabajo y los patronos de las ferrerías se lo disputaban. Pasó luego a las ferrerías de Burgos; allí, en las orillas del río Pedroso montó una ferrería convirtiendo una región de un millón de pastores de cabras en una comarca de obreros industriales”.

En 1877 Javier Grandmontagne y Francisco Richard son socios fundadores de la Ferrería Nueva; los tres hermanos de Javier trabajan en ésta; Javier es Alcalde de la villa y Richard actúa de Regidor, culminando así su integración en la comunidad serrana, iniciada sólo once años antes.

C.- Francisco Grandmontagne Otaegui nació el 30 de septiembre de 1866 y fue bautizado el siete del mes siguiente en Barbadillo de Herreros (Burgos), siendo apadrinado en la pila por Francisco Richard, viudo, afinador de hierro.

Francisco nació en Barbadillo, y allí pasó su infancia y primera juventud, sus primeros veinte años de vida, en los que sólo tuvo muy cortas estancias en Gipuzkoa. Tenemos, por tanto, a un burgalés que, cuando emigra a Argentina, se presenta en ésta como vasco, y como vasco vive, no como castellano. ¿Por qué? Los vascos estaban muy bien considerados en aquella tierra americana, y se ayudaban entre ellos, entre paisanos. Como vasco, recibiría ayudas de otros de esta nacionalidad...

Resulta llamativo, sorprendente, el que Francisco, tras vivir veinte años, salvo pocos meses, en su pueblo burgalés, una vez en América viviera, pensara y actuara como vasco, y así hasta sus últimos días, que pasó en San Sebastián.

De esos veinte primeros años de su vida, sólo poco más de un año estuvo en Gipuzkoa; no obstante, al recordar su niñez, años más tarde, nos habla así:

Tenía yo ocho años y me educaba en la escuela de párvulos de Fuenterrabía. El maestro era mi tío materno Claudio de Otaegui. Además de pedagogo, mi tío era poeta, en vascuence y músico. Otaegui está considerado como el más castizo de los poetas eúskaros. Aparte de su obra propia, tradujo al vascuence diversas composiciones de los clásicos castellanos (…)”

El día dos de octubre de 1886 muere Francisco Javier Grandmontagne Claverí, con 58 años de edad, por disentería, tras testar.

Era un hombre -recordaba su hijo Francisco- de un carácter, a ratos explosivo como la dinamita, a ratos tiernísimo y delicado como una flor del aire (…) Asimismo mi padre hablaba de guerras y de Víctor Hugo y algo debía saber de las historia de su país: tenía un patriotismo loco”.

Fallecido el padre, pronto desaparecen de Barbadillo esposa, hijos y sobrinos. Francisco, nuestro hombre, meses después de la muerte del padre pasa a Hondarribia, con su admirado tío Claudio, y éste gestiona la aventura emigratoria de su sobrino en busca, al igual que millares de vascos, de un futuro más próspero (y más lejano del ejército español, que les reclamaba tras la desaparición de los fueros, y les amenazaba con pasar cinco o más años en las guerras africanas).

Pasa Francisco a Argentina, en viaje lleno de penalidades, y sin dinero alguno. Ya allí, estará su primer año trabajando en tierra despoblada, en pulperías de La Pampa.

Pero en su ser había un don que la diosa Fortuna otorga a pocos: el donde de saber explicarse, de saber escribir. Y Francisco, en sus primeros años americanos, comenzó a leer... leer todo lo que se ponía a su alcance... Y luego a escribir, a perfeccionar su don...

Y así nacería, poco a poco, el gran literato y pensador Don Francisco de Grandmontaigne, reconocido como tal por otros grandes de su época, incluido Don Miguel de Unamuno, con el que llegó a tener gran comunicación escrita seguida de profunda mutua admiración.

Y aquí dejo yo este tema, recomendando a quien esto leyera que se acerque a dos magníficas biografías de Francisco, en las que, a más de su vida, podrá encontrar largos párrafos de su obra, así como una relación exacta de cuanto Francisco publicó.

Estas dos biografías son:

Francisco Grandmontagne y la generación del 98”, de Juan Carlos Estébanez Gil; 

y “Grandmontagne. El escritor vascoespañol que se inició en la Pampa a fines del siglo XIX”, de Pedro Ares.

Antonio Castejón.

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