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ARAMENDI

 

Apellido gipuzkoano con casas en Ytxaso, Andoain, Villafranca de Oria y Eibar; también se dio en Araba y Lemoiz (Bizkaia). Pasó a Argentina y Uruguay.

 

Etimología probable:

Monte de helechos o de pastos, de ARA = helecho o pastizal, y MENDI = monte.

 

Hidalguía:

Varios de este apellido probaron su hidalguía ante las autoridades de diversos lugares de Gipuzkoa, en los siglos XVI a XIX.

 

1º. Enlazan con el bardo Iparraguirre

 

I.- José Aramendi y Bonifacia Axcamendi fueron padres de

 

II.- José Cecilio Aramendi Axcamendi, nacido el 2/2/1882 en Villa Artigas, hoy departamento Artigas, de oficio carpintero. Padre de

 

III.- Carlos Alberto Aramendi Amarelle Novo, que casó con María Angélica Elutchanz Listur Querejeta Iparraguirre, nieta del bardo (ver Iparraguirre, apartado VII, número 3.1.2). Padres de

 

1.- Martín Eugenio Aramendi Elutchanz Amarelle Listur maramendi@adinet.com.uy

2.- Carlos Arturo Aramendi Elutchanz Amarelle Listur

3.- Luis Ignacio Aramendi Elutchanz Amarelle Listur

4.- Andrés Cecilio Aramendi Elutchanz Amarelle Listur

 

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2º. HERMENEGILDO ARAMENDI.

 

I.- Juan Antonio Aramendi Alzo-Jáuregui casó en la parroquia San Miguel Arcángel de Altzaga, Gipuzkoa, el 29-IX-1777 con Maria Francisca Armendariz Argaia. Padres de, entre otros.

 

II.- Juan Bautista Aramendi Armendáriz, bautizado el 23-VIII-1778 en Itsasondo, Gipuzkoa, parroquia de la Asunción, casó con Maria Manuela Erausquin Muxica. Padres de

 

III.- Martín Felipe Aramendi Erausquin, bautizado en Itsasondo el 2-VII-1808, casó en igual lugar, el 13-XII-1829, con Francisca Ygnacia Gavirondo Ubillos. Padres de, entre otros:

 

1.- Hermenegildo Aramendi Gavirondo, que sigue la línea en IV.

2.- José Tomás Aramendi Gavirondo, gemelo de Hermenegildo.

 

IV.- Hermenegildo Aramendi Gavirondo, bautizado, junto a su gemelo José Tomás,  en Itsasondo el 26-XI-1837, pasó a Uruguay, donde casó con María Duro. Padres  de

 

1.- Yrinio Juan Aramendi Duro, bautizado el 12-IX- 1864 en Nuestra Señora de Las Mercedes (Mercedes, Soriano, Uruguay).   

 

2.- Pedro Floro Aramendi Duro, bautizado el 25-VIII-1867 en Nuestra Señora de Las Mercedes (Mercedes, Soriano, Uruguay).

 

3.- Aurora Floro Aramendi Duro, bautizada el 13-IV-1871 en Nuestra Señora de Las Mercedes (Mercedes, Soriano, Uruguay).

  

De Hermengildo se dice poca cosa en la Gran Enciclopedia Vasca: “1873-1916. “Colaborador de Los Baskos en la Nación Argentina. A su juerte se publicó en Montevideo un elogio suyo”.

 

En la Revista Baskonia, he encontrado estos dos artículos relativos a Hermenegildo, por el que nos hemos interesado a instancias de Martín Aramendi maramendi@adinet.com.uy, quien nos dice que Hermenegildo “fue un precursor del nacionalismo vasco en Uruguay (1837-1916)”.

 

AÑO 1924.

 

Homenaje a Aramendi.

 

A una sentida ceremonia dio lugar el acto tributado, en la necrópolis del Buceo de Montevideo, á la memoria del excelente euskaldún Hermenegildo de Aramendi.

Después de las ceremonias religiosas se procedió al descubrimiento de la placa que como homenaje á su memoria le ofrecieron sus amigos, á iniciativa de la distinguida dama euskara señora María Jáureguy de Martínez.

El presbítero B. Bernardino Harispuru Arocena pronunció una afectuosa alocución, y el presbítero D. Miguel Lacroix y Esain, recitó esta hermosa poesía:

 

FUNERARIA

A la memoria de don Hermenegildo de Aramendi.

 

Honró, cual basko fiel, las tradiciones

del árbol de Gernika.

Eúskaro integérrimo, doquiera

dio pruebas de una fe que no claudica.

Su corazón bastardas ambiciones

jamás sintió.  Su patriotismo era

puro, ferviente, noble,

como el sagrado roble

que defiende los fueros baskongados,

y desde las riberas uruguayas

mil veces recordó los montes de hayas

y los nativos valles, tan amados.

La bondad, la honradez y la hidalguía

su lema fueron. Para unir la raza fue

celoso adalid de Euskal-Erría,

¡y con cuánta alegría

vieron sus ojos la euskalduna casa!

..  ..  ..  ..  ..  ..  ..  ..

Al reclinar la frente

en brazos de la muerte, dulcemente,

ráfaga de tristeza

arranca á mi laúd nota doliente,

y en las cuerdas vibrando el sentimiento,

dejo en su tumba, en tanto el labio reza,

la siempre viva flor del pensamiento.

 

Numerosa concurrencia se asoció á la tierna manifestación que en aquel mundo de igualdad se rendía á un basko que mantuvo perenne su ardiente amor á la raza y supo conservar impoluta su hombría de bien.

Los miembros de la colectividad baska del Uruguay han realizado, con dicho acto, una obra de verdadera justicia, que ha merecido aprobación unánime.

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UN BASKO MERITORIO

Hermenegildo de Aramendi

APUNTES  BIOGRÁFICOS

Publicado en la citada revista.

 

Ignoro si el tema sobre que versará este artículo será ó no tratado con la justicia que él requiere: cúlpese, en caso negativo, á la insuficiencia del articulista, quien carece de nociones fundamentales para abordar este género de estudios. Válgame, sin embargo, una disculpa: la buena intención, que es madre de todas las empresas generosas. Yo me he propuesto hablar de don Hermenegildo de Aramendi sin subordinarme á los detallismos de la literatura biográfica, con el propósito sólo de sentar un homenaje merecido. Vengo á hablar de un basko de una pieza, de un 'gizón" hecho y derecho que ha heredado de nuestra raza su compleja naturaleza física y moral: es alto, fue fornido—y lo es aún en sus 75 años—aguileña es su nariz, prominente su ceja, ancha la frente, membrudo el cuerpo, un ejemplar típico de la "Raza Roja" de que nos la hablado Basaldúa. Sobre todo ello, una naturaleza moral profundamente euskara: gran imaginativo, gran emotivo, gran luchador. Aramendi es uno de esos tipos representativos de nuestra raza, por cuyo buen nombre ha hecho siempre, dentro y fuera de aquella inolvidable "Lau-ak-Bat",—que él gerenteó con brillo—más de cuanto puede hacer un hombre. Y cuando hubo de surgir nuestra EUSKAL-ERRIA á ella dióle el contingente de su actividad, de su palabra, de su sentimiento, de su criterio. Todos le conocemos bajo esta faz, y ante todos aparece tan erguida como su propia contextura física su elevada contextura moral de basko íntegro y fanático por Euzkadi.

 

Por eso yo quiero hablar de Aramendi por el lado desconocido para muchos—y desde un punto de vista digno de darlo á la publicidad, porque ese basko nos prueba que, en su vida toda, ha dejado los rasgos de su naturaleza baska. Don Hermenegildo Aramendi nació en Isasondo (Gipúzkoa) el 26 de Noviembre de 1837. Hace la friolera de 75 años cabales. En Isasondo aspiró el aire fresco de nuestras montañas, entre la inmensa flora lugareña. Lidió en empresas heroicas, donde requeríase energía, inteligencia, actividad y tino, haciéndose hombre cuando otros son niños hasta esa edad. A los 12 años era aprendiz de barbero de Villafranca, en casa del cirujano de esa villa. A los 16 años, en condiciones análogas, fue á San Sebastián. De aquí, dos años después, fuese de barbero á Salduendo (Alaba). Poco tiempo después volvía á Isasondo, donde se había producido con violentos caracteres el "Cólera Morbus". Aramendi llegó á entender algo de medicina, y aunque esto le valía poco, puso su inquebrantable voluntad á favor de los caídos bajo tan terrible enfermedad, de la que salvó milagrosamente. En Febrero de 1858 se fue á Castilla, como empleado del ferrocarril del Norte y en Diciembre del mismo año se preparó para venir á Montevideo.

 

No hizo su viaje en 12 días como se hace ahora, sino en "ciento tres días", á bordo del "Mariscal Exelmens", y en verdad que viaje tan largo estaba de acuerdo con la voluntad férrea del "gizón" que tan hermosa actuación había de tener en el Uruguay, ya como hombre, ya como gerente de una institución baska al lado de aquel inolvidable y bondadoso don José de Timarán.

 

En Montevideo fue barbero y estudió la cirugía. Aramendi se propuso no ser barbero solamente sino algo más: y concurriendo durante dos años al hospital de Caridad, obtuvo el título de Flebótomo, con el cual trasladóse á Mercedes, donde fue á la vez, peluquero, barbero y cirujano "menor". Bajo la dirección del doctor Rivas Rodríguez, domiciliado hoy en la calle Canelones 566—estudió anatomía, fisiología, patología, etc., ensanchando prácticamente el monto de sus conocimientos generales.

 

Fue entonces cuando observando maestro y discípulo el abandono en que por aquel tiempo se hallaba la higiene, y en especial la propagación de la vacuna, procedieron á combatir, por este medio y con la ayuda policial, la viruela. Todo ello, gratuitamente, por amor al bien y á la humanidad. Y esto que á primera vista es cosa simple, da á nuestro amigo don Hermenegildo una honrilla que consigno por él y por nuestra raza: aquella vacunación general que se dio bajo la superintendencia de médico de policía, era la primera que se hacía en una ciudad Sudamericana. Terminada esta tarea humanitaria, convirtióse su establecimiento en administración de vacuna pública por un "período de 20 años", en que Aramendi aplicó incesantemente la vacuna "gratuitamente" por amor al prójimo. Si esto no es un rasgo profundamente basko, que venga Dios, y lo diga.

 

Puede agregarse á esto una nota más, que expresa la psicología de este formidable "gizón": el 1868, el "cólera morbus" invadió la República, especialmente Mercedes, y ahí tienen ustedes á Aramendi y á su buenísima esposa, que á la sazón eran ganaderos en "Las Higueras"— convertidos en médicos y enfermeros á la vez, y su casa en hospital sin miedo á la muerte, con un valor y estoicismo digno de Lartaun: asistieron á 77 personas atacadas de "cólera morbus", de las cuales se salvaron 66, muriendo, en cambio, su hijo Hermenegildo, y enfermándose del "cólera" su esposa. La casa del incomprendido Iparraguirre albergó por entonces á la familia de Aramendi, dándose pruebas del cariño que existía entre éste y aquél. Como pago de tanto esfuerzo y heroísmo, recibió Aramendi el robo de sus vacas y ovejas por algunos de los mismos á quienes salvara la existencia con peligro de la suya!...

 

Más tarde desempeñó en el Corralito (Soriano), el oficio de médico rural.—De ahí, dos veces por semana, trasladábase á Mercedes, á donde distaban 14 leguas, á atender gratuitamente la administración de la vacuna. Empleado más tarde—como es muy notorio—en la Administración de Vacuna de esta Capital, en ella estuvo hasta 1898, en cuya fecha se le otorgó la jubilación reconociéndole y pagándosele los 20 años que practicó gratuitamente la vacunación.

 

Después de tanto rodar por tierra adentro, y de hacer otras, buenísimas obras que sería largo enumerar, Aramendi aparece regenteando el '' Laurak-Bat” y " Euskaria'' poniendo á contribución su inagotable caudal de energías múltiples. Hoy se halla á nuestro lado, tan entusiasta como en sus mejores tiempos, y dispuesto al sacrificio por la unión euskara.

 

Por lo que respecto al euskarismo de Aramendi, en tesis general, creo que es euskarismo neto: respeta las creencias íntimas de los baskos; sostiene las suyas con alta integridad; y afirma que la unión de la raza está por encima de todo lo demás. Por eso, á pesar de que me lleva por delante 50 años de edad, yo me entiendo con él perfectamente y siento por él cariño y admiración leales.

 

De Aramendi está necesitado nuestro pueblo, dividido por las más diversas y extrañas teorías políticas, religiosas y sociales. Porque, con hombres como ése, fácil sería levantar nuestra Euskaria sobre los altares de la más grande libertad de pensar, uniendo la raza para la raza misma hasta concretar en viviente realidad aquel grandioso pensamiento:

 

"Nosotros para Euzkadi. y Euzkadi para el mundo".—"Eman da zabal-zazu, munduban frutuba".

 

Evaristo B. Urrutia.

(Escrita en Montevideo, en Diciembre de 1912).

 

N. B.—Este meritorio basko ha fallecido recientemente en La Unión (R. O.) cuya triste noticia apareció en el número-anterior.

 

Antonio Castejón.

maruri2004@euskalnet.net

monedacuenta@euskalnet.net

www.euskalnet.net/laviana

 

 

 

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