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REYES DE ASTURIAS Y LEÓN.

 

PÁGINA EN OBRAS. Habrá adiciones en breve.

 

Nota previa: Tengo a la vista dos obras que tratan de los Reyes de la Monarquía Asturiana:

“Don Pelayo. El Rey de las Montañas”,  obra de José Ignacio Gracia Noriega, editado en 2006. Y

“Crónicas de los Reinos de Asturias y León”, en edición preparada en 1985 por Jesús E. Casariego.

Utilizando ambas como fuente, surge el siguiente relato.

 

 

 

Etimología:

De PELAGUS, que en latín es “EL MAR”, y también “LAS AGUAS DESBORDADAS DE UN RÍO”.

 

 

Sobre el origen de Pelayo hay diversas opiniones:

 

Según las crónicas cristianas más antiguas era un godo, hijo del duque Favila, asesinado éste por Witiza por temas de faldas. Cuando Witiza subió al poder, Pelayo se exilió, regresando a su muerte para servir a su sucesor, Don Rodrigo.

 

Para el Padre Mariana y otros, era uno de los tres duques godos de Vizcaya; Pelayo fue duque de los Astures, mientras Eudón lo fue de los vascones,  y Pedro de los Cántabros.

 

Otros investigadores consideran a Pelayo simple espatario de Witiza y Rodrigo; otros le atribuyen sangre real goda…

 

En fin: Nada se puede afirmar con seguridad sobre la ascendencia de Pelayo

 

Reyes de Asturias.

 

El texto en azul es transcripción de la Crónica Albeldense, conaclaraciones, entre paréntesis, de Jesús E. Casariego.

 

I.- Pelayo fue el primer rey de Asturias y reinó en Cangas de Onís dieciocho años. “Había sido expulsado de Toledo por el rey Vitiza y pasó a Asturias después de que los sarracenos ocuparon España. Fue el primero que se rebeló en Asturias contra ellos. Esto ocurrió durante el mando de Juzeph, en Córdoba y siendo gobernador de la ciudad [ocupada por los sarracenos] de León, Munuza, designado por los sarracenos para el mando sobre los asturianos. Y de este modo [en tales circunstancias] venció [Pelayo] a los ismaelitas con la muerte de Alcamane [Alkama] y captura del obispo Oppa. Después se dio muerte a Munuza. De tal manera se le devolvió la libertad al pueblo cristiano. Los sarracenos del mismo ejército, que se libraron de la espada, fueron muertos por justicia de Dios en el derrumbamiento de una montaña de Libana (Liébana). Y así, por providencia divina, nació el Reino de los asturianos (8). El ya dicho Pelayo murió en el lugar de Cangas el año 775 de la Era [hispánica] [737 de la cristiana].

.

Pelayo fue padre de:

 

1.- Favila, que sigue en II.

2.- Ermesinda, que casó con un noble godo: Alfonso.

Pedro, duque de Cantabria en la monarquía goda, fue padre, al menos, de

a/ Alfonso, que casó con Ermesinda, hija de Pelayo. De él trataremos en el apartado III.

 

b/ Fruela mayor (así le denominaremos, por conveniencia). Padre de

b.1.- Aurelio, del que se tratará en el apartado V.

b.2.- Bermudo, del que se tratará en el apartado VIII. 

 

II.- Favila sucedió a su padre Pelayo. “Reinó dos años y a causa de su ligereza [imprudencia, temeridad] fue muerto por un oso”. Le sucedió su cuñado:

 

III.- Alfonso I, esposo de Ermesinda (citados ambos arriba, en I.2.), sucedió a Favila y reinó durante 18 años. “Era hijo de Pedro, duque de Cantabria (9), que vino a Asturias y tomó por mujer a Bermisinda (Ermesinda), hija de Pelayo, el cual, había dispuesto este matrimonio. Cuando se posesionó del reino dio muchas batallas [hizo campañas] con la divina protección. Ocupó victoriosamente las ciudades de León y Astorga que estaban en poder del enemigo y yermó [arrasó] los llamados Campos góticos hasta el río Duero, extendiendo el imperio de los cristianos. Amado de Dios y de los hombres falleció de muerte natural”.

 

 

 

Tuvo dos hijos legítimos y uno bastardo:

1.- Fruela “menor”, que sigue en IV.

2.- Adosinda. Casó con Silo, del que se tratará en VI.

3.- Mauregato, el bastardo.

 

IV.- Fruela “menor” sucedió a su padre Alfonso I: “…reinó once años. Obtuvo victorias, pero era de costumbres ásperas [violento, duro]. A su hermano, llamado Vimarano, mató por envidia del reino. A su vez, y por su ferocidad de mente [índole cruel], fue muerto en Cangas [de Onís]. [Año 806 de la] Era [hispánica] [768 cristiana]”. Fruela dejó un hijo:

 

1.- Alfonso, del que volveremos a hablar. De momento, hubo de huir a fin de no caer en manos de los nobles que mataron a su padre.

 

V.- Aurelio (citado arriba, en el apartado I. b.1., como sobrino que fue de Alfonso I) sucedió a Fruela. Murió sin hijos. “Aurelio reinó siete años. En su reinado los siervos contradijeron [se opusieron, rebelaron] contra sus señores, pero él [el rey], con industria [habilidad], los redujo a su anterior servidumbre. También en su tiempo, Adosinda, hermana del rey Fruela, contrajo matrimonio con Silo, el cual, por este casamiento, habría de ser rey. Aurelio falleció de muerte natural”.

 

VI.- Silo (mencionado en III.2, como yerno que fue de Alfonso I) sucedió a Aurelio. Casó con Adosinda, hija de Alfonso I y nieta de Pelayo, nombrada en III.2. No tuvieron hijos. Al morir Silo, Adosinda fue recluida en un convento. “Silo reinó nueve años. Ya reinante estableció el trono de su reino en Pravia. A causa de su madre [por algo relacionado, proveniente de ella] estuvo en paz con España [la zona árabe]. Falleció de muerte natural sin dejar descendencia”.

 

VII.- Mauregato, el bastardo de Alfonso I mencionado en III.3,  sucedió a Silo. Murió en 789, sin hijos. “Mauregato ocupó el reino por un acto de tiranía [ilegalidad, golpe de Estado] y reinó cinco años”.

 

VIII.- Bermudo “el Diácono” (citado en el apartado I. b.2, como nieto que fue de Pedro, Duque de Cantabria)  sucedió a Mauregato. Reinó de 789 a 191. Pese a tener un hijo, promovió el regreso al trono del exiliado Alfonso, citado en IV.1. “Bermudo I reinó tres años, a lo largo de los cuales fue clemente y piadoso. Durante su reinado tuvo lugar una batalla en Burbia. Abdicó después voluntariamente”. Su hijo se llamó:

1.- Ramiro

 

IX.- Alfonso II El Casto, el hijo de Fruela “menor”, citado en IV.1,  sucedió a Bermudo. Fue rey de 791 a 842. Murió sin hijos y en él se extingue la dinastía asturiana, la descendiente de Pelayo. “Alfonso [II] el Magno reinó cincuenta y un años. Al decimoprimer año y por un acto de tiranía fue desposeído del gobierno y metido en el monasterio de Abelania [¿Ablaña?, ¿Vela-nia?] del cual fue sacado por Teuda y otros de sus fieles y restituido al trono de Oviedo. En Oviedo edificó admirablemente con piedra y cal el templo del Salvador con [altares o dedicaciones] a los doce apóstoles. Construyó una santa sala [capilla] a Santa María con tres altares. Levantó una basílica de admirable fábrica a San Tirso, hecha a fundamento, con muchas esquinas o angulares. Todas esas casas de Dios, con columnas y arcos, las ornamentó rápidamente con oro y plata. Igualmente decoró el Palacio real con diversas pinturas. E instituyó en Oviedo, en todo, tanto en la Iglesia como en el Palacio, el orden o sistema [de jerarquías y gobierno] que los godos habían tenido en Toledo (17). Sobre los ismaelitas alcanzó varias victorias. [Derrotó a] las huestes de los gétulos [árabes] una vez dentro de Asturias en el lugar de Lutus [Lodos] (18), y otra en una batalla en el lugar de Anceo, provincia de Galicia. Por esa época vino a Asturias procedente de España (zona árabe] un tal Mahomad, con sus gentes, fugitivo del rey de Córdoba. Fue acogido por el rey. Pero después, con perversión, se rebeló [contra Alfonso] en el castillo de Santa Cristina de Galicia. El rey tomó el castillo con todo [sus defensas] y le dio muerte (19). Sin esposa, tras castísima vida, transitó del reino de la tierra al reino del cielo con toda paz y en paz. Yace aquí, sepultado su cuerpo entre los santos altares que él mandó levantar”.

 

X.- Ramiro, citado en VIII.1 como hijo del rey Bermudo, sucedió a Alfonso El Casto. Ramiro era el único varón descendiente de la estirpe cántabra que reinó en Asturias. Tenía unos 50 años al acceder al trono. “Ramiro [I] reinó siete años. Fue vara de justicia. A los ladrones les sacó los ojos, y puso fin por el fuego a los brujos (20). Y sujetó y exterminó rápidamente con los que tiránicamente se le rebelaron. El primero fue a Nepociano, al que derrotó en el puente del Narcea, quedando así [Ramiro] dueño del reino (21). En esa época llegaron por primera vez los normandos a Asturias (22). Tiempo después al tirano [rebelde] Aldroito mandó cegar, igual que había hecho con Nepociano. Y al poderoso Piniclo [Piniolo] venció y dio muerte. En el lugar llamado Liño construyó admirable iglesia y palacio de arte forníceo (23). Y allí falleció en el día de las calendas de febrero y está enterrado en Oviedo [primero de febrero de la] Era [hispánica] 888 [cristiana 850]”.

 

Ramiro fue padre de:

 

XI.- Ordoño, que le sucedió. “Ordoño [I], su hijo, reinó diecisiete años. Favorecido por Dios, se extendió bajo su mando el reino de los cristianos. Pobló León y Astorga e igualmente Tuy y Amaya, y fortificó muchos castillos. Sobre los sarracenos alcanzó frecuentes victorias. Tomó la ciudad de Talamanca con batalla y cautivó al «rey» [gobernador, jefe del distrito] al que permitió por su voluntad ir luego libre con su esposa Balkaiz a Piedrasacra (Peña Santa). Igualmente tomó con gran lucha la muy fortificada ciudad de Albelda. Y con su habilidad táctica, pudo dar caza en el monte Laturzi (Laturos-Clavijo) al poderosísimo rey, llamado Muz [Muza Ben Qasi], derrotándolo en batalla con la espada. Ese Muza, herido de venablo, se salvó gracias a un amigo de los nuestros, que le levantó, protegió y le llevó en un caballo a un sitio resguardado. En ese tiempo volvieron los normandos sobre las costas de Galicia, donde les derrotó el conde Pedro. [Una expedición naval] de moros, que venían al golfo Gallicano [¿de Galicia?], fue vencida. Este príncipe [Ordoño] tenía un ánimo tan benigno y misericordioso que mereció ser llamado dignamente padre de la nación. Falleció de muerte natural en Oviedo el día de las seis calendas de junio [del año de la] Era 904 [cristiana 27 de mayo del 866]”.

 

Ordoño fue padre de:

 

XII.- Alfonso III, quien reinó de 866 a 910 y trasladó la corte de Oviedo a León, por necesidad causada  por el avance de la reconquista. “Alfonso, su hijo, empezó a reinar a los dieciocho años de reinado. En la flor de su juventud, en el primer año de su reinado, le expulsó del trono un acto tiránico [conspiración y golpe de Estado] del apóstata Froilán, conde de Galicia. El rey [Alfonso] se refugió en Castilla y el tirano Froilán [el antirrey] fue muerto en Oviedo por los «fideles» [escolta personal] de nuestro príncipe (Alfonso]. Y así el glorioso joven retorna de Castilla y es restituido al trono de su padre, reinando felizmente. Desde entonces superó siempre a sus enemigos y fue favorecido por la victoria. Y por dos veces, al frente de su ejército, venció y humilló a los feroces vascones. Por aquel tiempo, después, fue sobre León una hueste de islamitas, llevando por caudillo a Almundar [Al Mundir], hijo del rey Abderhaman [II] y hermano de Mahomat rey [emir] de Córdoba. Pero cuando llegó [a tierras leonesas el cordobés] le impidió [Alfonso el avance], causándole miles [de bajas] y poniendo al ejército [árabe] fugitivo. Por esos mismos días, otro ejército [de moros), que había invadido el Verdigum [Bierzo], fue destruido y se recobran afortunadamente muchos lugares [que tenía el enemigo). Tomó el castillo de Deza y se apoderó sin lucha de Anteza (¿Atienza?) y yermó [arrasó] a Coimbra que estaba en poder del enemigo y enseguida la repobló con gallegos. Sometió también otros numerosos castillos. En ese tiempo creció la Iglesia y se amplió el Reino. Fueron pobladas por los cristianos las ciudades de Braga, Oporto, Orense, Eminia (24), Viseo y Lamego. En esa victoriosa [campaña] alcanzó Coria, Egida y otras de los límites de Lusitania, asoladas por la espada y el hambre. Desde Emérita (Mérida) hasta un golfo [o estrecho] marítimo, todo fue destruido, yermado. Poco después, en el año 915 de la Era (877), fue capturado en acción de guerra en los límites de Galicia uno de los jefes de España (zona árabe] llamado Abuhalit (Hasim ibn Abd al Aziz) que era valido del rey Mohamed al que (al valido) hizo prisionero y fue con nuestro rey conducido a Oviedo. El cual [Abuhalit] se obligó a rescatarse por cien mil sueldos de oro, dejando entre tanto en rehenes a dos hermanos suyos, un hijo y un sobrino”.

 

Hasta aquí hemos tomado notas de la crónica Albeldense, que se terminó o suspendió en noviembre del año 883, y, que se sepa, no fue reanudada. Se considera este escrito, por tanto, terminado en esa fecha.

hermanos suyos, un hijo y un sobrino”.

 

Hasta aquí hemos tomado notas de la crónica Albeldense, que se terminó o suspendió en noviembre del año 883, y, que se sepa, no fue reanudada. Se considera este escrito, por tanto, terminado en esa fecha.

 

Alfonso III casó con Ximena, hija de García Iñiguez, segundo rey de Pamplona, en la que tuvo muchos hijos, siendo los cuatro primeros, nacidos antes del año 875:

1.- García, que seguirá en XIII.

2.- Ordoño, que seguirá en XIV.

3.- Fruela, que seguirá en XV.

4.- Gonzalo. Repobló en la zona central del futuro reino de León.

 

En 910 se descubre una conjura contra la vida del rey. Éste hace matar a la cabeza visible de la misma, su siervo Addamino; luego fue a Zamora, donde hizo apresar a su hijo -del rey- García, instigador del atentado. El conde de Castilla libera a su yerno García; se unen a él sus hermanos Ordoño y Fruela y deponen a su padre, que se retira a Boides (cerca de Valdediós, en Asturias). Previo permiso de García, su padre Alfonso peregrina a Compostela; luego se humilla ante el rebelde hijo solicitando le procure un ejército para realizar campaña contra los sarracenos, y de regreso de su victoriosa empresa, fallece en Zamora de muerte natural.

 

Con Alfonso se desgaja el Reino de Asturias: García es rey de León, Ordoño, de Galicia y parte de Lusitania, y Fruela, del señorío de Asturias.

 

A la muerte de Alfonso, García se in titula rey de León, Ordoño de Galicia, y Fruela de

 

Ahora tomamos como fuente la Crónica del Silense, con anotaciones del citado J. E. Casariego,

y la obra de Joaquín Cuevas Aller titulada "Manual práctico de la historia de los reyes de León".

 

XIII.- García I, mencionado arriba, en XII.1., como hijo que fue de Alfonso III, al que éste encomendó repoblaciones en el  valle del Duero, casó con Muniadonna, hija del Conde de Castilla. Reinó tres años. Le sucede su hermano:

 

XIV.- Ordoño II (914-924), mencionado arriba, en XII.2., como hijo que fue de Alfonso III. Trasladó a León la corte.

 

Carácter: Enérgico y batallador.

 

Luchas domésticas:

Creía Orondo que la derrota de Valdejunquera había sido provocada por la traición de algunos condes castellanos a quienes citó para una entrevista, que tuvo lugar junto al Río Camón. Los cuatro condes castellanos fueron apresados, encadenados y traídos a una cárcel de la Ciudad de León. Se dice que fueron asesinados por el Rey, pero hay documentación suficiente y auténtica que demuestra que los condes castellanos estaban libres en Burgos en vida del Rey Fruela, sucesor de Ordoño. Lo más probable es que el propio Ordoño II los liberó el año 923.

 

Reconquista:

En 914 llega en sus correrías hasta Mérida y quizás hasta Sevilla. En 916 los musulmanes avanzaron hasta San Esteban de Gormaz en territorio castellano, donde Ordoño les derrotó. En 918 Ordoño II junto a Sancho I de Navarra toman las plazas riojanas de Calahorra y Arnedo. En 920 chocan cristianos y musulmanes en Valdejunquera, en Navarra, con victoria musulmana.

 

Monumentos: Se ordena construir la que fue primera Catedral en León.

 

El título de Emperador otorgado a Alfonso III fue generalizado después de su muerte a sus sucesores.

 

Dinero: Monedas romanas y árabes de la península.

 

Muerte: Ordoño murió en los primeros meses del año 924 en la Ciudad de León y fue enterrado en la Catedral.

 

Ordoño II se casó tres veces y tuvo cinco hijos todos con su primera esposa, doña Elvira, hija del conde Hermenegildo Gutiérrez, conquistador y repoblador de Coimbra:

1.- Sancho Ordóñez, que seguirá en XVII.

2.- Alfonso, que seguirá en XVIII.

3.- Ramiro, que seguirá en XIX.

4.- Jimena

5.- García.

 

A Ordoño le sucedió su hermano:

 

XV.- Fruela II, mencionado arriba, en XII.3. , como hijo que fue de Alfonso III. Repobló en la zona central del futuro reino de León. En él se reunieron  de  nuevo León Galicia y Asturias. Reinó año y medio. Padre de:

1.- Alfonso, que sigue en XVI.

2.- Ordoño. Padre de

2.1.- Bermudo. Padre de

2.1.1.- Alfonso, del que se tratará en XXV como rey Alfonso V.

 

A la muerte de Fruela II hubo disputas entre los hijos de éste y los de su hermano Ordoño por hacerse con el cetro leonés. En un principio, parece ser que el ganador fue el hijo de Fruela:

 

XVI.- Alfonso (Froilánez), citado en XV.1 como hijo que fue de Fruela II.  Reinó cinco años. Le sucedió:

 

XVII.- Sancho Ordóñez, citado en XIV.1 como hijo que fue del rey Ordoño II. Sancho Ordóñez había casado en Galicia, y con tropas de esta región y también de Nafarroa, se hizo con el poder. Éste le duró poco, pues pronto su hermano Alfonso, ayudado por su suegro, el navarro Sancho García, le arrojaron del trono, obligándole a huir a Galicia, donde estuvo gobernando hasta su muerte en junio de 929.

 

XVIII.- Alfonso IV (925-931), El Monje, citado en XIV.2 como hijo que fue del rey Ordoño II. Llegó al trono en la forma antedicha. Al morir su esposa Oneca, hija del hija del Rey de Navarra Sancho I Garcés, cayó en depresión, entregó la corona a su hermano Ramiro, que reinaba en Portugal, y se retiró como monje al Monasterio de Sahagún. Alfonso casó con la infanta navarra Onega Sánchez, hija de Sancho II Garcés y de Toda Aznar. Padres de:

1.- Ordoño, del que se tratará en el apartado XXII.

 

XIX.- Ramiro II (931-951), citado en XIV.2 como hijo que fue del rey Ordoño II. Pasados los primeros momentos de tristeza, su hermano y antecesor Alfonso abandonó el Monasterio y se hizo proclamar nuevamente Rey en Simancas. Lucharon y Alfonso cayó prisionero en Burgos. Su primo Alfonso Froilaz, citado como rey en XVI, intentó ayudarle, y Ramiro también le aprisionó, así como a los hermanos de Froilaz. A todos ellos, a su hermano y a sus primos les mandó sacar los ojos con el fin de evitar nuevas rebeliones. Alfonso IV vivió recluido el Monasterio de San Julián de Reforco hasta su muerte ocurrida dos años después, en 923 y allí fue enterrado.

 

Este Rey es uno de los más grandes Reyes leoneses.

 

Carácter: bravo, inteligente y demasiado confiado.

 

Guerra:

Sus batallas contra los musulmanes se cuentan por victorias. Empezó Ramiro pronto sus correrías por territorio árabe (entiéndase por correría la hostilidad que hace la gente de guerra, saqueando el país). Así atacó victoriosamente Madrid en el verano de 932; Osma el año 933, dejando miles de enemigos muertos; Zaragoza el año 937 y Pamplona el año 939. Mantuvo los pactos de amistad de su padre Ordoño II con Navarra y Aragón. Viendo el peligro que Ramiro suponía para los musulmanes, el Califa Abdal-Rahman III, el Caudillo árabe español más importante de toda la historia, reunió el mayor ejército posible, que llamaron «omnipotente», con más de cien mil hombres, Cifra muy importante para aquella época, con el fin de destruir el Reino de León. Las tropas árabes se desplazaron hasta Simancas, un lugar de la actual provincia de Valladolid, cerca de la desembocadura del Río Pisuerga en el Duero. Era principios de agosto de 939, se asegura que el día 6. Ramiro, que era consciente de la gran batalla que se le venía encima, le estaba esperando con sus mejores hombres, ayudado por los condes castellanos Fernán González y Assur Fernández y algunas fuerzas navarras. La batalla fue muy dura y encarnizada, duró varios días. Al final, las tropas árabes se vieron obligadas a retroceder y cayeron en una fosa-trampa que los cristianos habían construido. La victoria de Ramiro II fue la importante desde el inicio de la Reconquista. Un historiador árabe habla de más de 50.000 musulmanes muertos. El historiador cristiano más importante de la época, Sampiro, nacido en Zamora y que luego llegó a ser Obispo de Astorga, habla de más de 80.000 musulmanes muertos. La cifra es terrible para el tiempo en el que se produjo. El Califa a duras penas pudo huir herido.

 

Repoblación:

Tras las victorias de Osma y sobre todo de Simancas, Ramiro II mando construir una serie de fortalezas paralelas al Río Duero, entre Roa y Simancas para consolidar el Reino. Después hizo lo mismo en la ribera del río Tormes, repoblando con leoneses algunas poblaciones entre las que están Salamanca y Ledesma con gentes venidas en su mayor parte de Zamora, León y la llanura leonesa. Repobló también Peñafiel y Cuellar, fundando el condado de Monzón, entregándoselo a su fiel amigo Azur Fernández.

 

Esta decisión molestó a los castellanos, especialmente al conde de Saldaña, Diego Muñoz y al propio Fernán González. Éste se apresuró a repoblar la ciudad romana de Sepúlveda con castellanos para evitar el avance al conde de Monzón.

Luchas intestinas.

Pactaron los Condes castellanos Fernán González de Castilla y Álava y Diego Muñoz de Saldaña con el Califa de Córdoba en contra del Rey Ramiro II, promoviendo ataques musulmanes contra León y Galicia. Estas traiciones provocaron el enfrentamiento de Ramiro con los condes castellanos a quienes trajo prisioneros a León. Sucedía todo esto en 943 según cuenta Sampiro. Ramiro, a pesar de ser un gran guerrero, bravo e inteligente, se dejó convencer por las promesas y juramentos de fidelidad que le hicieron los dos condes presos y, no solamente los dejó en libertad, sino que les devolvió su poder y su patrimonio, algo que no había consentido ni a su hermano ni a sus primos. Hasta por razones estratégicas casó a su primogénito, Ordoño, con Urraca de Castilla, hija de Fernán González. Reconoció a Fernán González como conde de toda Castilla y le añadió el título de conde de Álava.

 

La palabra Castilla empezó a utilizarse a partir del año 800. Era un pequeño territorio entre Mena, Villarcayo y Medina de Pomar en la actual provincia de Burgos. Hacia el año 850 este territorio se extiende hasta Miranda de Ebro, que fue repoblada el año 804. Burgos fue repoblado en tiempos de Alfonso III por el conde Diego Rodríguez el año 882. El padre de éste, el conde Rodrigo había repoblado, por orden de Ordoño I, la vieja capital cántabra Amaya Patricia el año 860.

 

Todavía Ramiro hizo una nueva correría por territorio musulmán, llegando hasta Talavera, donde obtuvo otra de sus importantes victorias. De vuelta a León, hizo un viaje a Oviedo donde, encontrándose enfermo, regresó a la Capital. Una vez aquí, abdicó del Trono el día 5 de enero de 951 y murió el 31 de enero de ese mismo año, siendo enterrado en la Iglesia de Palat de Rey en León, que él mismo había mandado construir.

 

Ramiro estuvo casado dos veces y tuvo cuatro hijos:

1.- Bermudo, que murió joven.

2.- Ordoño III, que sucedió y sigue en XX.

3.- Sancho I, que seguirá en XXI.

4.- Elvira, a la que se mencionará en el apartado XXII.

 

XX.- Ordoño III (951-956). La llegada al trono el año 951 de Ordoño III empieza con un incidente muy negativo que trajo graves consecuencias para la Historia de León y, por añadidura, para España: la independencia de Castilla. Una independencia que impidió la consolidación de un único Reino en toda la Península Ibérica. Mientras fue un condado del Reino de Asturias, no son conocidos actos importantes de rebelión de Castilla. Después de ser fundado y repoblado Burgos, año 884, los castellanos empezarán a dar muestras de ser un pueblo rebelde. Fernán González, tras la muerte de Ramiro II, se declaró independiente: condado independiente. Fernán González consiguió el apoyo del Rey de Navarra, García I Sánchez, para lograr sus pretensiones. El navarro tenía también intereses en León: la Reina Toda era la abuela de Sancho I, hermanastro de Ordoño III y pretendiente a la corona leonesa. Sancho era hijo de la segunda esposa de Ramiro II. El conde castellano reunió su ejército y lo dirigió a León por Camón. El Rey navarro reunió el suyo y lo dirigió a León por Palencia. Ambos ejércitos se unieron en Sahagún. Ordoño III, desconfiando de su suegro, les estaba esperando, ayudado por el fiel conde de Monzón, Fernando Ansúrez y logró derrotarles. Ocurría esto el año 953.

 

Una de las consecuencias de la traición del conde castellano fue la separación temporal del Rey Ordoño y su esposa doña Urraca, hija del conde. No acabaron aquí las traiciones del conde castellano. Algunos nobles gallegos de la comarca de Valdeorras aprovecharon el ataque castellano-navarro para alzarse contra su Rey. Esta sublevación de los nobles gallegos en un momento tan inoportuno es un claro indicio de la conspiración del conde castellano Fernán González contra León. Ordoño III reunió un ejército y ayudado del siempre fiel conde de Monzón derrotó a los rebeldes gallegos, desbaratando los planes del conde castellano.

Derrotados todos los rebeldes y conseguida la paz en el Reino, Ordoño se adentró con sus huestes en territorio musulmán, llegando hasta Lisboa, consiguiendo otra nueva gran victoria, un gran botín y miles de prisioneros. Era junio de 955.

Un ejército musulmán atacó Castilla, llegando hasta Burgos. Fernán González, asustado, pidió ayuda al Rey Ordoño que, solícito, se la prestó, derrotando entre ambos a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz en agosto de 955.

Cuando estaba preparando una nueva expedición contra los musulmanes le llegó inesperadamente la muerte de forma natural. Ocurría esto en Zamora a finales de septiembre de 955. Ordoño III era el segundo hijo de Ramiro II. Su hermano mayor Bermudo había muerto muy joven el año 941. Ordoño había nacido hacia 925 y fue ungido Rey en 951 a los 26 años de edad. Se sabe que cuando ocupó el Trono ya estaba casado con doña Urraca, hija de Fernán González, con quien tuvo un único hijo:

 

1.- Bermudo, del que se tratará en el apartado XXIV.

 

A Ordeño III le sucedió en el trono de León su hermanastro.

 

XXI.- Sancho I (956-958 y 960-966), citado en XIX.3 como hijo que fue   de Ramiro II y de Urraca de Navarra. La historia nos cuenta que no hubo problemas en la coronación, en 956, a pesar de que estaban presentes dos posibles pretendientes: uno, el hijo, muy niño aún, de Ordoño III, el futuro Bermudo II y otro, el hijo de Alfonso IV, el futuro Ordoño IV. Sancho tuvo en su esposa Teresa Ansúrez un hijo:

 

1.- Ramiro, del que se tratará en el apartado  XXIII.

 

En 958 se rebelaron los magnates leoneses, depusieron a Sancho, que huyó a Navarra, y subieron al trono a:

 

XXII.- Ordoño IV (958-960), mencionado ya en el apartado XVIII, como hijo que fue del rey Alfonso IV El Monje. Se le apodó El Malo y El Jorobado, por sus defectos físicos, por cobarde y por perverso. Ordoño fue un juguete en manos del conde castellano Fernán González, quien le casó con su hija Urraca, que era viuda de Ordoño III (ver apartado XX). Pronto volvió Sancho I e hizo huir a Ordoño IV hacia Asturias, con su esposa y sus dos hijos; de Asturias pasó a Burgos, bajo manto de su suegro, el cual le quitó esposa e hijos y le entregó en la frontera a los árabes; en Córdoba, año 1962, moriría Ordoño  IV.

 

Volvió al trono Sancho en 960, y murió en 962, sucediéndole su hijo:

 

XXIII.- Ramiro III (965-985), ya mencionado en el apartado XX, que contaba tan sólo 5 años de edad. Fue Regente su tía Elvira, mencionada arriba, en el apartado XIX nº 4, como hija que fue de Ramiro II. Elvira era monja, y dejó el claustro por la regencia. En 975 desaparece Elvira de la escena (no se sabe si murió o bien volvió al monasterio), y sucede en la regencia la reina madre Teresa Ansúrez, viuda del rey Sancho I. Pronto se rebelan los nobles gallegos, que deponen al rey, quien huye y muere en Astorga, año 985, con sólo 23 años de edad.   Ramiro tuvo un hijo:

 

1.- Ordoño Ramírez, que en 985 se refugia en Asturias junto a su abuela la reina viuda Teresa Ansúrez.

 

 Los nobles rebeldes subieron al trono a:

 

XXIV.- Bermudo II  “El Gotoso” (985-999), mencionado en el apartado XX nº 1 como hijo que fue del rey Ordoño III. Por esta época los nobles gallegos se unen a Almanzor y arrasan León, donde izan la media luna. Entre los traidores se hallaba García Gómez, casado con una hija del pérfido conde castellano Fernán González. Bermudo casó con Velasquita, en la que tuvo a:

1.- Cristina.

 

Casó Bermudo por segunda vez, con Elvira, hija del conde García Fernández, en la que tuvo a:

 

2.- Alfonso.

3.- Teresa.

 

A Bermudo sucedió:

 

XXV.- Alfonso V (999-1028), mencionado en XV nº 2.1.1 como biznieto que fue de Fruela II. Contaba, al suceder, 5 años de edad. Fue regente el conde gallego Menendo González (al que asesinarían en 1008), con cuya hija Elvira casaría Alfonso, y en la que fue padre de:

1.- Bermudo.

2.- Sancha.

 

Sancho García, hijo del conde García Fernández, pide ayuda a los moros a fin de ocupar la regencia (a Sancho García sucedió en el condado su hijo García Sánchez, en 1017). En 1020 da el rey los fueros a León. En 1022 Sancho III El Mayor de Navarra quiere ser tutor del dicho Sancho García de Castilla; lo consigue y anexiona este condado a Navarra. Alfonso V teme al ambicioso navarro, y casa, por segunda vez, con su hermana (de Sancho) Urraca Garcés. En su reinado se dio la batalla de Catalañazor (recuerdos de niñez: “Almanzor, que perdió el tambor en la batalla de Catalañazor”). Muere Alfonso en 1028, atravesado por una saeta, en batalla. Le sucede su hijo:

 

XXVI.- Bermudo III. (1028-1037), que contaba 11 años de edad. Fue regente Urraca Garcés, su madrastra, hermana, como hemos visto, de Sancho III de Navarra, e hijos estos dos de la leonesa Jimena. Todos se confabulan para beneficiar al reino vasco, a lo que les ayuda la inepta y corrupta nobleza leonesa, llegando Sancho III a autoproclamarse rey de León, en 1033, tras conquistar Zamora.

 

 

Espero seguir en breve con este tema, basándonos en las fuentes arriba citadas y en otras que citaré..

 

Antonio Castejón.
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