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CARREÑO.

 

Origen, Armas e hidalguías.

 

Ver aparte los de Asturias, los de Andalucía y los de Murcia.

 

 

 

Soy de Verdiciu, nací a la vera del Cabu Peñes xunto a la mar.

Nun hai tocinos na mio panera, pero hai gavitos do' los colgar.

Despierto al riscar el alba, doi un blincu nel xergón,

y voi a coyer les berces pa echar con fabes y con llacón.

 

Si una vez o dos o tres baxo a la villa al mercáu,

todos me miren de llau y dicen "neña, qué guapa yes ".

 

Tengo un mozacu que me cortexa, échame pizcos, faeme rabiar.

Y a veces berra como una oveya porque conmigo se quier casar.

El diz que de molineru gana todo cuanto quier

y que si no ye primero seré en xineru la so muyer.

 

Si una vez, o dos, o tres baxo a la villa al mercáu,

todos me miren de llau, y dicen "neña, qué guapa yes".

  

Así se refería Tirso de Avilés, en el siglo XVBI a los MONIZ DE GARREÑO:

 

“Este es mui antiguo en el concejo de Carreño, se llaman Moñizes de Carreño. Pintan por armas una águila negra en campo blanco, con siete aspas de San Andrés amarillas en campo verde por orla. De este apellido debió de haver hombres principales, y ansí en nuestros tiempos lo fue Dn. N. de Carroño (1), el qual tuvo de merced la ropa que el rey vistiese Viernes Santo; por el qual derecho se le consignaron mil maravedis de juro, los quales gozan sus descendientes que residen en la villa de Avilés. Otro Alvaro de Carreño, aposentador que fue del emperador Carlos Quinto, hombre principal en la ciudad de Oviedo; y Fernando Carreño, Obrero mayor en tiempo del rey don Juan el Segundo, de la Mota, que se hizo en la villa de Medina del Campo. Siendo las armas como están aquí y el blasón el siguiente:

En albo campo pintada

Yo vi una águila real,

Toda negra y principal,

Con siete aspas cercada,         

Amarillas en igual.

Los  moñizes de Carreño,

Estas armas son nombradas

En batallas que no enseño,

Que fueron bien afirmadas.

 

(1)    S. B   menciona una interpolación en la que se supone se trata aquí del pintor D. Juan Carreño Miranda.

 

Mogrobejo trata así, en su Diccionario Hispanoamericano de Heráldica, sobre los Carreño de Asturias.

 

La antigüedad del solar asturiano de Carreño, si hemos de recoger lo que cuentan las crónicas, se remonta a los primeros tiempos de la reconquista de España, pues se lee que una de sus ramas se estableció en el valle de Carriedo (Cantabria), y que de esa rama fue un Alonso Carreño que se halló en la toma de Carrión de los Condes (Palencia), cuando esta villa fue arrebatada a los moros en tiempos del Rey Don Alfonso, el Casto.

A este propósito diremos que la tradición refiere que en ese asalto se valieron los cristianos del ardid de introducir en la citada villa unos carros que, al parecer, iban cargados de provisiones, pero que disimuladamente ocultaban en su interior hombres armados, los cuales, una vez dentro de la plaza, atacaron a los infieles y los arrojaron de ella.

El escudo de Carrión de los Condes rememora indudablemente ese episodio que la tradición ha conservado, puesto que ostenta dos carros y dos castillos, e igualmente acontece con las armas de los Carreño, entre cuyas piezas figuran ruedas de carro, que sin duda comenzaron a traer en recuerdo de la activa parte que en la citada conquista tomó el mencionado Alonso Carreño, según se refiere en antiguas crónicas.

Léese también en éstas, que dicho Alonso quedó establecido en Carrión de los Condes (Palencia), que tomó el nombre de esa villa por apellido y que fue el fundador y progenitor del linaje Carrión, cuyas ramas y casas más antiguas ostentan en su escudo ruedas de carro en recuerdo del mismo legendario episodio, siendo ese escudo exacto al que traen los Carreño que radicaron en el valle de Carriedo y que eran originarios del solar de Asturias.

Es muy grande, por tanto, según la tradición, la antigüedad del apellido Carreño, puesto que se remonta a los primeros años del siglo IX, en que fue conquistada la villa de Carrión de los Condes del poder de los moros, acusándose el recuerdo de esa antigüedad en los escudos de armas del linaje. Pero para el sólido estudio genealógico de éste, conviene apartarse de esas noticias que la leyenda y la tradición facilitan, máxime cuando es cosa sabida que en siglos tan remotos como el IX no estaban aún formados los apellidos ni eran transmisibles de padres a hijos.

Es cierto que la leyenda influyó en la heráldica. Los escudos de armas de la villa de Carrión de los Condes, y de los apellidos Carreño y Carrión son nuevos casos que lo confirman. Pero no puede influir en la genealogía, la cual necesita para su formación bases más firmes y autorizadas.

Recogida, pues, a título de información solamente, esa antigüedad que la tradición señala al linaje Carreño, hay que seguir avanzando en el camino de los tiempos para encontrar los primeros varones de este apellido de los que da la Historia noticia cierta.

La referencia histórica más antigua alcanza a la toma de Baeza, en la que intervinieron caballeros de este linaje. Así lo confirma Argote de Molina, aun cuando no cita el nombre de ninguno de ellos.

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Francisco Sarandeses, en su “Heráldica de los apellidos asturianos”:

 

Del Concejo de su nombre. Extendido a Castilla: De sinople con un águila de oro que tiene las garras apoyadas en dos ruedas de carro, también de oro. En jefe dos lises del mismo metal. Bordura cosida, de gules, con ocho aspas de oro. (N.° 352).

 

 

Otros dicen: De sinople, con un águila de sable picada, membrada y coronada de oro; en jefe, tres flores de lis puestas en faja, de oro. Bordura de gules, con ocho aspas de oro. (N.° 353).

En dos escudos del Palacio de Camposagrado, en Aviles, y en la casa de los MUÑIZ DEL CUETO, en Candas (Carreño), pintan: Las anteriormente descritas, pero las tres lises van dispuestas: una en jefe, sobre la corona; y las otras dos, bajo las ruedas del carro. (N.° 354).

En la casa de los CARREÑO-ALAS, en Logrezana (Carreño), el águila no es coronada y las lises en número de tres, van dispuestas, una sobre la cabeza del ave y otra sobre cada ala. No existe bordura. (N.° 355).

Otros traen: Las anteriormente descritas, pero solamente dos lises, puestas en los ángulos del jefe y en cambio son tres las ruedas de carro, colocadas una en punta y las otras bajo las alas del águila. (N.° 356).

 

Otros dicen: De oro, con un águila de sable apoyada en dos ruedas de carro, de gules. Bordura de gules, con tres lises de oro, una en cada ángulo superior y otra en punta. (N.° 357).

 

Y, finalmente, otros les atribuyen las siguientes: De sinople con un árbol seco, de plata, acostado de dos ruedas de carro de oro, una a cada costado, y surmontadas de una lis de oro. (N.° 358).

 

Carreño de Miranda. En Prámaro (Luiña), nos encontramos con estas armas, en un escudo que lleva también las de PONTE, SOLIS y otras que no hemos podido localizar. De sinople con un águila de sable coronada de oro y armada de lo mismo, cuyas garras se apoyan en dos ruedas de carro de oro, de cuatro radios. Sobre el pecho del águila, un escusón redondo, de gules, con las cinco doncellas de MIRANDA. (N.° 359).

 

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Según García Carraffa, Endika Mogrobejo y otros:

 

Los del solar del Concejo de Carreño, en Asturias, traen: En campo de sinople, un águila de oro con las patas apoyadas en dos ruedas de carro, de oro. En el jefe, dos flores de lis del mismo metal. Bordura cosida de gules con ocho sotueres de oro. Este escudo aparece en un arco de la Iglesia del monasterio de San Francisco, en la villa de Avilés.

Otros, según Francisco de Lozano, pintan el águila de su color natural, picada, membrada y coronada de oro, y ponen en el jefe tres flores de lis de oro en situación de faja, en vez de dos.

En dos escudos del Palacio de Camposagrado, en Aviles, y en la casa de los Muñiz del Cueto, en Candás, del Concejo de Carreño, constan las anteriores armas descritas, pero las tres flores de lis van dispuestas: una en jefe, sobre la corona, y las otras dos bajo las ruedas de carro.

En la casa de los Carreño-Alas, de Logrezana, del Concejo de Carreño, tienen el águila sin corona y las flores de lis van dispuestas: una sobre la cabeza del águila y otra sobre cada ala. No consta la bordura.

Otros traen las anteriormente descritas, pero solamente con dos flores de lis, puestas en los ángulos del jefe y en cambio son tres las ruedas de carro, colocadas una en punta y las otras bajo las alas del águila.

Otros acrecientan el primer escudo con tres ruedas de carro de oro, en vez de dos, y las colocan: una en punta, y las otras dos debajo de las alas del águila.

Otros pintan el campo de oro, el águila de sable, las dos ruedas de carro de gules y la bordura de este mismo color con tres flores de lis de plata, según Juan Francisco de Hita, y de oro, según Miguel de Salazar.

Argote de Molina señala que la bordura del primer escudo descrito es perfilada de oro.

Otros de Asturias: Escudo partido: 1º, en campo de plata, una cruz de Calatrava y cuatro ruedas de carro, y alrededor ocho medias lunas, y 2º, en campo de azur, ocho medias lunas y encima del escudo un león de su color.

En el expediente del Caballero de la Orden de Alcántara Gaspar Melchor Jovellanos y Ramírez de Jove Carreño y Miranda Ponce de León, natural de Gijón, del Consejo de S. M. y su Alcalde de Casa y Corte, Ministro de Real Consejo de Ordenes, año 1744, constan las siguientes armas para los Carreño: En campo de plata, un águila de sable y las garras sobre una rueda de carro. Bordura de oro con ocho aspas de gules.

Otros: En campo de oro, un águila de sable apoyada en dos ruedas de carro, de gules. Bordura de gules, con tres flores de lis de oro, una en cada ángulo superior y otra en punta.

Otros: En campo de sinople, un árbol seco, de plata, acostado de dos ruedas de carro de oro, una a cada costado, y surmontadas de una flor de lis de oro.

Otros, según Frías de Albornoz, traen: En campo de sinople, dos ruedas de carro de oro en situación de faja y surmontadas de dos flores de lis del mismo metal, y en el centro, entre las dos ruedas, un árbol seco de plata.

Los del valle de Carriedo (Cantabria) tienen: Escudo partido: 1º, en campo de oro, tres matas de carrizos de sinople en triángulo, y 2º, en campo de sinople, cinco ruedas de carro de oro puestas en sotuer. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Los de Asturias, de Aviles, radicados en Castilla, Murcia y Andalucía, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de sinople, un carro, de oro, acompañado en lo alto de dos flores de lis, del mismo metal, puestas en jefe y en faja, la diestra de mayor tamaño.

Los del Concejo de Carreño y su rama en Valdesoto, del Concejo de Siero (Asturias). usan: En campo de sinople, un águila real de oro coronada, tendidas las alas y esmaltadas de sable, sinople y gules, posando las patas en dos ruedas de carro también de oro, con ocho rayos cada una de gules, en jefe dos flores de lis del mismo metal. Bordura de gules cargada de ocho aspas de oro, una en el jefe, tres a cada lado y otra debajo de la cola del águila, que esparce seis plumas a las dos ruedas.

En el expediente del Caballero de la Orden de Calatrava Miguel Agustín Carreño Diente Morales, natural de Cehegín (Murcia), año 1745, constan las siguientes armas: "Un castillo con dos cruces encima y un águila con dos ruedas de carro en los pies y las alas altas con dos flores de lis en las puntas, y en la orla ocho aspas."

Los Carreño de Miranda, de Prámaro (Asturias), usan: En campo de sinople, un águila de sable, coronada de oro y armada de lo mismo, cuyas garras se apoyan en dos ruedas de carro de oro, de cuatro radios. Sobre el pecho del águila, un escusón redondo, de gules, con cinco doncellas de Miranda.

Los Xuárez Carreño usan: Escudo partido: 1º en campo de oro, dos torres de su color, puestas en faja y saliendo de cada una un águila volante de sable, las dos afrontadas, y 2º, en campo de sinople, un águila de oro con las patas apoyadas en dos ruedas de carro. También de oro; en el jefe dos flores de lis del mismo metal.

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HIDALGUÍAS

 

CARREÑO tomó su nombre del asturiano concejo de Carreño, donde tenían  su solar. Ese es el origen, en efecto, de este linaje y así lo reconocen otros muchos tratadistas que escribieron sobre esta casa y familia. Se difundieron por otras regiones de España, especialmente por Cantabria, ambas Castilla, Murcia y Andalucía.

 

En Asturias tuvieron casas solares en Carrera, Corrada, Illas, Logrezana, Fuelles, Siero y Valdediós.

 

En Castilla tuvo casa solar en Medina del Campo (Valladolid) y de ella fueron naturales los siguientes caballeros que pasaron al Perú: Francisco Carreño y Carrión, en 1559; Juan Carreño y Mercado, en 1555, y Juan Carreño y Morejón, en 1560.

 

En Aragón tuvo casa en la ciudad de Zaragoza, siendo su dueño Rodrigo Carrenyo, documentada en la Fogueración aragonesa de 1495.

 

En Bizkaia tuvo casa solar en la villa de Plencia, siendo su dueño Andrés de Carreño, documentada en la Fogueración vizcaína de 1514.

 

Probaron su nobleza ante la Real Audiencia de Oviedo:

Juan Carreño Alonso Suárez-Valdés e Inclán, natural de Avilés, vecino de San Cucufato de Llanera y originario de Illas, en 1825: José Carreño González-Orbón Rodríguez y Menéndez o Muñiz, natural y originario de Corrada y vecino de Pillarno, en 1831; Pedro Carreño Hevia y Gutiérrez, natural de Carrera, originario de Siero y vecino de Noreña, en 1758; José Carreño Ordíales Hevia y Pérez, natural y originario de Carrera y vecino de Lorana, en 1787; José Carreño Pérez de la Viña Vegas y Pérez, natural de Avilés, originario de Illas y vecino de Prados, en 1759; Manuel Carreño Rodríguez-Alvarez Martínez y Vega, natural y originario de Carrera y vecino de Valle, en 1773; José Carrera, vecino de Villaviciosa y originario de Valdediós (hijo de Pedro Carrera y nieto paterno de Francisco Carrera), en 1766; José Carrera Cubielles Viña y Peón, natural de Puelles, originario de Valdediós y vecino de Valdebaizana, en 1766; Francisco Carrera-Villarica Barzana Villarica y Meana, natural y vecino de Nievares y originario de Puelles, en 1787, y Juan Carreño Mar y Rivero y Nicolás Carreño Riva y Rivero, primos hermanos, originarios de Logrezana, en 1693.

 

Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid:

Alonso y Pedro de Carreño, vecinos de Santiago de Galicia, en 1523; Alonso, Diego, Juan y Rodrigo Carreño, vecinos de Rebollosa, en 1550; Bernaldino y Cristóbal Carreño, vecinos de Roa (Burgos), en 1545; Bernardo Carreño, vecino de Ibio, del valle de Cabezón de la Sal (Cantabria), en 1759; Fernando, José y Tomás Carreño, vecinos de Gijón (Asturias), en 1730; Francisco Antonio Carreño, vecino de Muros, del Concejo de Pravia (Asturias), en 1751; Juan Carreño, vecino de Corrales, en 1566, y Pedro de Carreño, vecino de Paredes de Nava (Falencia) y Corrales, en 1557.

 

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada:

Alonso y Damián Carreño, vecinos de Cehegín (Murcia), en 1635; Alonso y Fernando Carreño y Juan de Robles, vecinos de Caravaca, en 1567; Antonio Carreño, vecino de Villaescusa de Haro (Cuenca), en 1556; N. Carreño, vecino de Cehegín, en 1557; Francisco Carreño, vecino de Valdeolivas (Cuenca), en 1529; Francisco Carreño y hermano, vecino de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), en el siglo XVI; Gil y Juan Carreño, vecinos de Villarrobledo (Albacete), en 1571; Juan Carreño y'hermanos, vecinos de Cehegín, en 1561; Juan Carreño, vecino de Villaescusa de Haro, en 1538; Juan Carreño, vecino de Villarrobledo, en 1576; Juan y Pedro Carreño, vecinos de Cañaveras (Cuenca), en 1514; Martín Carreño, vecino de Cehegín, en 1573; Martín Carreño y hermanos, vecinos de Cehegín, en 1555; Miguel Carreño, vecino de Jerez de la Frontera (Cádiz), en 1778; Pedro y Tomás Carreño, vecinos de Cazalla de la Sierra (Sevilla), en 1798; Rodrigo Carreño, vecino de Cañaveras, en 1519; Pedro Tomás Carreño Barba, vecino de Constantina (Sevilla), en 1766; Antonio Carreño Oviedo, a petición de su viuda Catalina Palomar, vecino de Villaescusa de Haro, en 1557; Alonso Carreño Quirós y Melgarejo, vecino de Caravaca, en 1795; Bartolomé Carreño Ribera y consortes, vecinos de Sevilla y Tomares (Sevilla), en 1640; Francisco y Bartolomé Carreño de Ribera, vecinos de Sevilla y Castilleja de la Cuesta, en 1607; Alonso Carreño Robles, vecino de Caravaca, en 1541, y Gerónimo Carreño Roca y consortes, natural de Cehegín y vecino de Letur (Albacete), en 1788.

 

Probaron su limpieza de sangre para ejercer cargos del Santo Oficio de la Inquisición:

N. Carreño Barrio, natural de Madrid, para Oficial, en Toledo, en 1639; Antonia Carreño Puche, natural de Murcia, y su marido Juan Temprado Muñoz, natural de Murcia, para Oficial, en Murcia, en 1660; Bárbara Carreño Diente, natural de Bujalance, y su marido Juan Blasco Orozco, natural de Madrid, Caballero de la Orden de Calatrava, para Oficial, en la Corte, en 1732; Juana Carreño de la Fuente, natural de Murcia, y su marido Francisco Pareja Marín, natural de Murcia, para Oficial, en Murcia, en 1642, y Tomasina Carreño Lucero, natural de Cuzco (hija de Lucas Carreño y de Elena Lucero, ambos naturales de Cuzco, y nieto paterno del Capitán Iván Bernardo Carreño, natural de Asturias), para casar con el Familiar Diego Pacheco, natural de Marchena, en 1660.

 

Religioso de la Orden de San Juan de Jerusalén:

Lo fue Alfonso Carreño Marín, Prior de Archena, que ingresó en ella en 1739.

 

En el Archivo Municipal de Santiago de Compostela (La Coruña) se custodian las hidalguías de:

Pedro y Alonso Carreño, el 2 de Agosto de 1531 y el 8 de Agosto de 1531.

 

Probó su limpieza de sangre para ingresar como religioso en la Orden de Calatrava:

En1592, Juan Carreño Ponce, natural de Manzanares,. Era hijo de Sebastián Ruiz Carreño y de María González y nieto paterno de Melchor Ruiz y de Elena Carreño.

 

Probó hidalguía para su ingreso en los colegiales del Mayor de San Ildefonso y menores de Alcalá:

Pedro Carreño, natural de Villafranca del Bierzo (León), en 1549.

 

Probó su hidalguía ante las Justicia ordinaria de la villa de Madrid:

Santiago Alderete Carreño, natural de Madrid, en 1558. Era hijo de Rodrigo Carreño Alderete y de Manuela Gómez.

 

En Zamora:

Alonso de Carreño fue Caballero y Escudero de Zamora de fuera del Regimiento en los años 1451 y 1452. Mendo Carreño fue Caballero zamorano que otorgó poder el 28 de Diciembre de 1498 para la Concordia de 4 de Enero de 1499. Benito Carreño fue Caballero Hijosdalgo de Zamora, presentes en la Junta de 19 de Junio de 1537. Juan Carreño fue Caballero Hijosdalgo de Zamora en 1585, 1586 y 1589.

 

 

Antonio Castejón.

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