Orrialdearen Hasiera
Desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera
Aurkitegia

 

 

Sancho el Mayor falleció en 1035 y fue enterrado, según algunos, en el Monasterio de San Salvador de la localidad burgalesa de Oña (pie de monte en lengua vasca), si bien la ciudad de León también alega albergar sus restos, por lo que no se sabe a ciencia cierta la Monasterio de San Salvador de Oña (Burgos, España)localización exacta de su enterramiento.

En su testamento, legó el Reino de Pamplona-Nájera a su primogénito García; el condado de Castilla a Fernando; el de Aragón a Ramiro; y los de Ribagorza-Sobrarbe a Gonzalo. Siendo Garcia rey de Pamplona-Nájera y también de sus hermanos y sus condados. Los hijos no primogénitos eran, por tanto, vasallos de su hermano mayor y pese a que todos utilizaron el título de rex ("rey"), esto no debe considerarse como un reparto del poder, sino como una mera denominación aplicada a los hijos del rey de Pamplona muy habitual desde los inicios del reino. El propio Ramiro de Aragón jamás se denominó como rey en sus documentos, sino que lo hizo como hijo del rey Sancho ("prolis sancionis regis").

Este testamento anexionaba al Reino de Pamplona-Nájera, los territorios del Condado de Castilla que se encontraban entre el río Miera y Bizkaia, Castella Vetula (Castilla Vieja, la cuna de Castilla), Bureba y Álava, hasta orillas del Arlanzón. El estudio de documentos de la época provenientes de esta zona, aclaran el porqué de esta anexión, ya que según estos escritos, eran territorios poblados por vascos, hablándose euskara en el siglo XI, al suroeste, hasta el río Arlanzón, a las puertas de Burgos capital. En compensación por esta anexión, Sancho el Mayor, otorgaba a su hijo, Fernando, los territorios entre el Cea y el Pisuerga, pertenecientes anteriormente a León.

Una actuación, que denota la intención de Sancho el Mayor de Navarra, de preservar la unión de la población vasca en torno al Reino de Pamplona-Nájera. Dado que si bien Aragón, así como Sobrarbe y Ribagorza, los consideraba territorios seguros; Castilla, fue anteriormente territorio vasallo de León y al no estar afianzada totalmente la sumisión de León al Reino de Pamplona-Nájera, en cualquier momento podría cambiar el status quo en la zona, y perder, de esta forma, los territorios occidentales poblados por vascos. El rey Sancho no iba desencaminado, pues después de su fallecimiento, Vermudo III, no tardó tiempo en recuperar el Reino de León y reclamar los territorios entre el Cea y el Pisuerga a Fernando.

 

Repartición del Reino de Pamplona-Nájera (año 1035)

Los hijos no primogénitos, yendo en contra de la voluntad de su padre y de la estricta ley vascona de sucesión, no aceptaron ser gobernados por su hermano mayor; así como que parte de su territorio (en el caso del conde Fernando de Castilla) fuese anexionado directamente al Reino de Pamplona-Nájera, lo que les llevó a gobernar al margen de la corona pamplonesa. Acabando, así, por arruinar la voluntad de su padre de mantener a la población vasca unida y debilitando al Reino de Pamplona-Nájera, que acabará perdiendo el control de Gascuña, y con ella, el dominio de los territorios vascos continentales.

De esta forma, los condados de Castilla y Aragón terminarían convirtiéndose en reinos, unos reinos que tendrían vital importacia en el desarrollo político peninsular en los siglos venideros.

Fernando I de Castilla derrotó y dio muerte a su cuñado Vermudo III de León en la batalla de Tamarón (1037). Esta victoria sobre el rey leonés permitió al monarca castellano hacer valer los derechos de su mujer sobre León. Fernando se proclamó rey de León y Galicia y fue ungido como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038. Desde entonces tomó el título de Imperator ("Emperador"), tal y como hizo su padre al tomar el control de León.

Con la muerte de García, rey de Pamplona-Nájera, a manos de su hermano Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca (provincia de Burgos, año 1054), quedó plasmada definitivamente la división de la población vasca peninsular (integrada dentro del Reino de Pamplona-Nájera) en tres reinos, algo que será fatídico para el futuro de la lengua autóctona, la vasca, en Castilla, Aragón y Cataluña. Representando la fractura definitiva en la trayectoria de los vascos hacia la compactación territorial y la estructuración política regida desde el foco navarro.

Esta fractura en la compactación territorial, y posteriores procesos de conquista y anexión de los territorios navarros, causará el que las entidades políticas de la Navarra marítima (Álava, Bizkaia y Gipuzkoa) y vasco-continentales (Lapurdi y Zuberoa) vayan desarrollando una articulación interna cada vez mayor, así como una identidad propia diferenciada a la navarra, basada en sus propios sistemas forales.

La península ibérica en 1050, después del desmembramiento del Reino de Pamplona-Nájera. Haga click en la imagen para ampliar el mapaCastilla y Aragón al seguir su expansión hacia el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina. Debido a ello, poco a poco el euskara, que era la lengua mayoritaría en esos reinos y lengua materna de los primeros reyes de Castilla y Aragón, fue perdiendo peso y desapareciendo. El romance hablado en los núcleos urbanos grandes del norte de Castilla y norte de Aragón, que derivaba del habla de los vascos romanizados, se fue extendiendo a los pueblos circundantes en los que el euskara era la lengua cotidiana. De esta forma el castellano y el navarro-aragonés, durante siglos de bilingüismo, fueron tomando paulatinamente terreno al euskara en las tierras de Castilla y Aragón.

Por otro lado, en aquellas épocas, el euskara, fue considerado por el cristianismo, como una lengua bárbara y pagana. Lengua y cultura latinas eran sinónimos de cristiandad, dado que la mayor parte de la población euskaldun era pagana. A medida que avanzaban las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Hasta que a partir del siglo XIV, el euskara, lengua autóctona de esas tierras, fue considerada progresivamente como algo extranjero y propio solamente del Reino de Navarra. Una lengua bárbara, pagana, inferior, inculta, que debía desaparecer. Dando lugar a los primeros decretos de prohibición del euskara. Uno de ellos lo podemos encontrar en las ordenanzas municipales de la ciudad de Huesca de 1349 ("Ordenanzas de Huesca de 1349" en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, t. III, 1013, pag. 433), en el que se señala lo siguiente:

«Item nyl corredor nonsia usado que faga mercaduria ninguna que compre nin venda entre ningunas personas faulando en algaravia, ni en abraych nin en basquenç, et qui lo faga pague por coto XXX sol»

Prohibiéndose de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo (abraych) y del euskara (basquenç) en el mercado de Huesca bajo multa de 30 soles (moneda de oro aragonesa); y obligando, por tanto, a las comunidades árabe, hebrea y vasca de la ciudad, a hablar unicamente en romance. Es muy significativo que en la Edad Media a partir del siglo XIV se comenzara a prohibir lo judío, lo árabe y lo éuscaro, ya que representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión vasca, que era la que procesaban mayoritariamente los euskaldunes.

Hay que decir también, que en las juderías, tanto en Tudela como en Huesca, celebraban actos culturales en los que se utilizaba el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible su entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Datos de los siglos XVI y XVII nos hablan de la condición vascoparlante de la localidad zaragozana de Sos del Rey Católico (antigua Zauze)Los vascoparlantes de la ciudad de Huesca, eran aragoneses de los pueblos circundantes que iban a nucleos urbanos a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en las ciudades en las que el romance era mayoritario. Mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes asentados en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam.

En los años sucesivos vemos que esta prohibición del árabe, del hebreo y del euskara se repite de forma rutinaria en las ordenanzas municipales de la ciudad de Huesca.

Si bien las prohibiciones del árabe y del hebreo, desaparecen con el paso de los años; la prohibición del euskara, por el contrario, se mantiene en estas ordenanzas, practicamente, año tras año, hasta el siglo XIX, en el que cesan estas prohibiciones, dado que ya no había nada que prohibir. La lengua autóctona del norte de Aragón, la que dio nombre a esta tierra (Aragón procede del vasco Aragona), el euskara, se había perdido ya para siempre, y con él, el pasado vasco de las tierras aragonesas.

Según diversos estudios históricos y lingüísticos, el euskara, se mantuvo en pueblos de las provincias de Huesca y de Zaragoza hasta el siglo XVIII. Muestra de este pasado vasco de estas tierras, los abundantes apellidos aragoneses de origen eusquérico. Considerados en el pasado como apellidos traidos por emigrantes navarros, la genealogía, actualmente, los considera como apellidos de familias aragonesas que antiguamente eran de habla vasca.

Volviendo a la historia del Reino de Pamplona-Nájera, posteriormente a la muerte de García Sánchez III el de Nájera en la batalla de Atapuerca a manos de su hermano, acarreando la ruptura definitiva en la compactación política vasca, su hijo Sancho IV Garcés, es asesinado también en Peñalén por sus hermanos Ramón y Ermesinda en el año 1076, haciendo desaparecer durante cincuenta y ocho años el Reino de Pamplona-Nájera. Este reino, durante este tiempo, permanecerá unido a la corona de Aragón.

Románico del siglo XII. Santuario de Estibalitz en Villafranca (Álava)Sancho Ramírez de Aragón se hace con el control de Navarra y rinde vasallaje a Alfonso VI de Castilla, quien a su vez se anexiona La Rioja, Bureba (actualmente en la provincia de Burgos), Gipuzkoa, Álava, El Duranguesado (actualmente en la provincia de Bizkaia) y Bizkaia.

Poco años después, el fracaso del proyecto castellano-aragonés, representado en el matrimonio de la castellana Urraka y el aragonés Alfonso I el Batallador, propicia la restauración del Reino de Pamplona-Nájera. En el pacto de Támara de 1127, Castilla hace renuncia de las tierras adquiridas en las fronteras navarras, restableciéndose los límites del reino de García Sánchez III el de Nájera, de nuevo independiente desde 1134, con García Ramírez, proclamado rey por los nobles del reino y entre los que tuvo una activa participación el conde Ladrón de Gebara (guebára); señor de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa.

 

 

Orrialdearen Hasiera
El reino de la gran llanura próxima a las montañas, Nabarra
Aurkitegia

 

 

El reinado de Sancho VI El Sabio en el siglo XII se caracterizará por su intento de reafirmar la indentidad, territorialidad e independencia de Navarra, frente a las intentos expansionistas de Castilla y Aragón, que ambicionaban repartirse el Reino de Pamplona-Nájera.

Castillo de Olite (Navarra)Su primera acción en esta reafirmación identitaria será cambiar al reino de nombre, llamándolo Nabarrako Erreinua (nabárrakó erréynu-á) o Reino de Navarra (19). Si bien desde el siglo IX en que surge el Reino de Pamplona, a sus habitantes comunmente se les llamaba navarros y a sus tierras Nabarra ( en contraposición con los vascos que estaban bajo la órbita franca que seguían denominándose vascones [ evolucionando esta palabra posteriormente al término gascones ] ), oficialmente no recibirá este nombre hasta el reinado de Sancho El Sabio.

Otra muestra de la reafirmación identitaria de los navarros fue la frase escrita en latín por este mismo rey en el año 1167 que afirmaba: "Lingua Vasconum Lingua Navarrorum Est", es decir, la lengua vasca es la lengua de los navarros. Dando luz al apelativo Lingua Navarrorum con el que es llamada también la lengua vasca.

En lo que respecta a la realidad lingüística de Navarra se debe mencionar que en la época medieval coexistían dos comunidades lingüísticas: por un lado la de habla navarro-aragonesa (20), surgida de la romanización de la población vascona; y por otro lado, la que siguió conservando su lengua prerromana, el euskara.

Si bien el 80-70% de la población navarra era vascoparlante en el siglo XIII, el euskara nunca se utilizó para redactar documentos en la corte navarra. Siguiendo los usos de la época, los escritos oficiales se realizaban en latín o en lengua latina autóctona, y por lo tanto, se realizaron en latín, después en navarro-aragonés, posteriormente en castellano y finalmente en gascón. En épocas medievales los ingleses, utilizaron el latín o el romance normando del norte de Francia, mientras que entidades políticas alemanas utilizaron la lengua latina o romances italianos para redactar sus documentos.

Escudo inicial de Navarra(20) Navarra: aunque existen varias etimologías sobre el topónimo, generalmente se indica que proviene del vasco medieval Nabarra que significa: "La gran llanura próxima a las montañas", derivado a su vez del término vasco naba. Nabarra era por tanto el nombre antiguo de Navarra en vasco. Como en muchos otros casos de toponimia vasca, el castellano ha conservado una forma muy similar a la arcaica, mientras que el topónimo en vasco ha evolucionado al actual Nafarroa (nafárro-á), en el cual se advierte la sufijación de -oa (significa "zona", "comarca", "tierra"). Un sufijo que se encuentra también en topónimos como Gipuzkoa o Aezkoa (Navarra). Sigue habiendo muchos vascoparlantes que coloquialmente siguen utilizando las formas Nabarra (nabárra), Naparra (napárra) o Nafarra (nafárra), en las que se ve la evolución del topónimo, para designar a Navarra.

La lengua española adquirió también la palabra vasca naba y forma parte de su vocabulario desde hace siglos (escrito como nava), con el significado de: "tierra sin árboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente entre montañas".

(20) La lengua navarro-aragonesa: idioma vasco-románico cuyos primeros escritos los encontramos en los Códices Emilianenses de San Millán de la Cogolla.

La cuna de este romance se encuentra en La Rioja, la ribera del Ebro de Navarra, el Romanzado (porción de la zona media de Navarra fronteriza con Aragón) y norte de Aragón. De la romanización de estas zonas, que fueron habitadas por la tribu de los vascones desde épocas prerromanas, surgirá este idioma.

La romanización de los vascos peninsulares dará lugar a dos romances: el castellano (de sustrato principalmente vasco occidental) y el navarro-aragonés (de sustrato vasco-oriental y con influencias gasconas). En la península hay otro romance vasco más, en este caso de sustrato vasco-aquitano, el gascón, hablado en el Valle de Arán, pero su origen se encuentra fuera de la península.

La modalidad del romance de Navarra presenta, al parecer, una progresiva similitud con el castellano en la zona occidental del reino, en oposición con la ofrecida por los textos medievales de la oriental, mucho más próxima al aragonés. El conjunto de las villas realengas, dejando a un lado las comunidades de origen occitano de los burgos de San Cernín y la Población de San Nicolás de Pamplona, de Sangüesa, Estella y Puente la Reina, atraidos a Navarra por los fueros dados a estos por los reyes de Navarra, se expresaría en romance navarro-aragonés; y no parece aventurado pensar que representaría este tipo de población acaso un 20% o un 30%, frente al de hablantes vascos de la zona media y montañosa del norte.

Evolución medieval de la estrella vascona hasta el escudo actual de NavarraAl contrario de lo que ocurre actualmente, que la población vascoparlante de Navarra es la bilingüe (habla vasco y español); en aquella época la población de habla romance era la bilingüe, ya que la lengua cotidiana en Navarra, por ejemplo en su capital, Pamplona, hasta el siglo XVIII, fue la lengua vasca.

Esta población de habla romance que pertenecía a la clase de labradores del rey o ruanos, se convierte a partir del siglo XIII en la fuerza económica y política más importante del reino, alcanzando su lengua el estatus de lengua oficial en 1350, como lo proclama Carlos II de Evreux con motivo de su coronación en Pamplona.

La suerte de los hablantes de occitano corrió pareja a los cambios operados en la sociedad navarra del s. XIV, ya que al pasar el romance de Navarra a ser lengua del reino y extenderse los privilegios reales a otras villas, terminaron estos antiguos occitanos por fundirse, sobre todo, con la población de habla vasca.

La lengua navarro-aragonesa, a partir del siglo XIII, fue absorbida paulatinamente por el castellano (aunque sigue hablándose en la provincia de Huesca), convirtiéndose en un dialecto del mismo. Para finales del siglo XIV principios del XV el navarro-aragonés desapareció de Navarra como lengua escrita.

El dialecto navarro-aragonés es hablado actualmente en el sur de Álava, centro y sur de Navarra, centro y sur de Aragón, y en parte de La Rioja. También es hablado en parte de Castilla y León, Castilla-La Mancha, País Valenciano y Murcia, fruto de la expansión hacia el sur del Reino de Aragón en la reconquista.

Los navarros sureños o aragoneses castellanoparlantes tienen preferencia por el sistema acentual llano, sobre todo en las palabras esdrújulas (árboles > arboles; pájaro > pajaro). Tal y como ocurre en euskara, tienden a realizar la pronunciación de las palabras que forman parte de una frase en función del sintagma; y no como en español: palabra por palabra, es decir, que cada palabra posee invariablemente una misma pronunciación. Esto hace que en navarro-aragonés una palabra pueda variar de pronunciación según su posición dentro del sintagma. En euskara la última sílaba del sintagma siempre es acentuada suavemente (`) ocasionando que en el navarro-aragonés la vocal de la última sílaba del sintagma sea larga:

 

Español
Dialecto navarro-aragonés
Euskara
Álvaro viene a casa

El Alvaro viene a casa

( el albároo biéne a cásaa )

Albaro etxera dator

(albárò echéra datòr)

 

Actual escudo de NavarraLos castellanoparlantes, por ejemplo, han perdido la costumbre vasca de la abundante utilización de la palabra "pues" (en vasco: ba ) atestiguada en textos castellanos medievales o conservado en el castellano de América y en pueblos del norte de la provincia de Burgos; los navarros y aragoneses siguen utilizándolo abundantemente y en los mismos casos en los que normalmente se utiliza hablando en vasco.

Características de la lengua navarro-aragonesa:

a) Conserva las sordas intervocálicas latinas p,t,k por influencia del sustrato vasco (pescadero > pescatero), (gangrena > cangrena) o (estado > estato); al igual que en vasco (estado > estatu) o (golpe > kolpe). El castellano, en sus orígenes, compartía este mismo rasgo; pero al avanzar hacia el sur en la reconquista, introdujo en su sistema fonético la lenición céltica, convirtiendo estas sordas en sonoras (b,d,g). En pueblos del norte de la provincia de Burgos, por ejemplo, es común que en lugar de decir pescadero se siga diciendo pescatero.

b) Sonorización de las sordas posteriores a / l / (alto > aldo) que es común en la fonética vasca:

Latín
Euskara
Español
Alterare
Aldatu
Cambiar

c) La vocal protética ante r- que también se da en vasco:

Español
Navarro-aragonés
Reir
Arreguir
Relampaguear
Arrelampaguiar

 

Latín
Euskara
Español
Rationis
Arrazoi
Razón
Romanicus
Erromaniko
Románico

 

Este rasgo es conservado por el castellano en algunas palabras, por el gascón (río > arriu) y por el dialecto pallarés hablado en la provincia catalana de Lleida. Lo que denota el sustrato vasco común:

Italiano
Español
Ruga
Arruga
Rancare
Arrancar

 

Catalán
Pallarés
Español
Rebutjar
Arrebutjar
Rechazar

 

d) Caída de -ll- intervocálica > r que puede aproximarse a vasco -l- > -r-: ( aquella > aquera ). Similar evolución fonética se da en el gascón.

e) Evolución de /ea/ a /ia/ (relampaguear>arrelampagiar) propio de la fonética vasca y que también se manifestaba en el castellano inicial (cartularios de Valpuesta):

Euskara
Euskara dialectal
Español
Gartzea
Gartzia
García

f) No posee la evolución f > h común en el sustrato vasco (hoz > foz) pero sí posee el uso del potencial en las subordinadas condicionales, clásico de las zonas con sustrato vasco ("si diría eso" en lugar de "si dijera eso").

Mapa lingüístico de AragónLa lengua navarro-aragonesa posee gran cantidad de vasquismos: muga (frontera), bizcarra (lomo del tejado; en vasco significa espalda), abarca (sandalia), arto (zarza; en vasco actualmente significa maíz aunque antiguamente recibió este nombre el mijo) y otros más como aborral, agüerro, anayón, ausín, caparra, carrasca, chandro, chordón, magoría, naya, sabaya, sarrio o sucarrar.

En expresiones también se nota la influencia del euskara en el desarrollo del navarro-aragonés; por ejemplo "más o menos" se dice "aldo y bajo" (alto y bajo) al igual que en euskara se dice "gora-behera" (arriba y abajo).

En lo que respecta a la toponimia, el porcentaje de topónimos vascos nos ayuda a conocer el camino que llevó la romanización, así como su solidez: Viejo Aragón (70%), Sierra de Guara (50%), Sobrarbe (40%) y Ribagorza (30%).

En la provincia de Huesca doce mil personas siguen hablando la lengua navarro-aragonesa, denominada actualmente como lengua aragonesa o también con el nombre de fabla (significa "habla").

El tercer pilar de esta reafirmación identitaria de los navarros durante el reinado de Sancho El Sabio será luchar denodamente por el mantenimiento de las fronteras navarras establecidas un siglo antes por el testamento de Sancho el Mayor, algo que como podremos comprobar, no consiguieron.

En este siglo, el Reino de Castilla, en aras a poseer los puertos vascos del Cantábrico para poder dar salida a los productos de la meseta y poder comerciar de esta forma con Brujas (Flandes) y otros puertos europeos, aprovechó la debilidad política y económica del Reino de Navarra. Un reino, que no pudo seguir expandiéndose hacia el sur en la reconquista, al haber quedado encorsetado entre los reinos de Castilla y Aragón.

Razones principalmente estratégicas hacían de La Rioja el objetivo prioritario de las pretensiones castellanas, que lograron imponerse ya desde 1135. Si bien Sancho VI El Sabio, eficientemente, realizó una reestructuración de la maltrecha economía navarra, los intentos de mantener las fronteras de su reino resultaron fallidos y en 1179 hubo de pactar con Castilla un reparto territorial que reducía de forma considerable y definitiva el área de su dominio. Bizkaia y La Rioja no volverían a integrarse en el ámbito navarro y pocos años más lograrían mantenerse en él las restantes tierras vascas occidentales.

Imagen del siglo XIII de Egilior (Navarra)La nueva dirección dominante norte-sur de las relaciones económicas europeas y el matrimonio de Alfonso VIII de Castilla con Leonor de Aquitania (1170) convertían a Álava y Gipuzkoa en el nuevo objetivo prioritario del expansionismo castellano. El hostigamiento se agudiza en los últimos años del siglo: el nuevo tratado castellano-aragonés para el reparto de Navarra acordado en 1198 en Calatayud da paso a la invasión del reino, que la propia desconfianza entre los aliados hizo fracasar. Pero, al año siguiente, el ejército castellano, penetra por Treviño (actualmente enclave burgalés dentro de territorio alavés) y pone cerco y asedio a Vitoria, que se rinde en los primeros días de enero de 1200. El mismo año, en circustancias difíciles de precisar, el castellano también tomó las tierras de Ibida ( actual Treviño [Burgos]), Álava, Durango (actualmente en Bizkaia), Gipuzkoa y San Sebastián (actualmente capital de Gipuzkoa), según detallan las crónicas, junto a diversos castillos que guarnecían estos territorios. El rey de Navarra veía reducido su dominio peninsular al territorio que, con pequeñas variaciones posteriores (la pérdida de la Baja Navarra perteneciente actualmente a Francia y territorios alaveses sureños), constituye la actual región de Navarra.

Las Guerras de Bandos. La conquista castellana de Álava y Gipuzkoa. Bizkaia bajo la órbita de Castilla: el primer territorio vasco occidental en dejar de pertenecer al Reino de Navarra fue Bizkaia, ya que en 1179 Sancho el Sabio se vio obligado a pactar la cesión de parte sus territorios a Castilla. Mientras La Rioja era anexionada a la corona castellana, Bizkaia volvía a ser independiente, pero bajo la órbita de Castilla, restaurándose el señorío vizcaíno que pasaría a ser gobernado, de nuevo, por la dinastía pro-castellana de los Haro. El territorio alavés fue invadido por Castilla en 1200 y después de 132 años de ocupación fue anexionado a la corona castellana. Y finalmente, en el caso guipuzcoano, sus territorios fueron invadidos y anexionados por Castilla en 1200.

Con la toma de control por parte de Castilla de estas tierras en el siglo XIII se daría comienzo a una de las etapas más colvulsas de la historia vasca. Desde este siglo hasta el XVI, fueron continuas las luchas entre los diferentes bandos que pugnaban por alcanzar el control de las diferentes regiones vascas. Los gamboínos y los oñacinos eran las fracciones banderizas que se disputaban el control de las regiones vascas occidentales; siendo disputado este control en Navarra, por agramonteses y beaumonteses.

Torre de los Mendoza en Mendiotza (Álava)Los gamboínos eran leales a la corona de Navarra; los oñacinos, por contra, eran partidarios de la unión de las regiones vascas occidentales a Castilla (si bien estas lealtades a una u otra corona, cambiaron algunas veces en función de los intereses de cada fracción).

Oñacino fue el guipuzcoano San Ignacio de Loyola que antes de hacerse sacerdote, fue soldado y participó en la conquista castellana de Navarra. La familia del patrón de Navarra, San Francisco Javier, por contra, era agramontesa, y contraria a la conquista castellana apoyada por los beaumonteses. Este santo era sólo un niño cuando los castellanos invadieron Navarra, y junto con su familia, tuvo que huir de su tierra.

 

Región
Fracción
Sede de la Fracción
Álava
Oñacinos
Mendiotza (Mendoza)
Gamboínos
Gebara (Guevara)
Bizkaia
Oñacinos
Muxika-Butroe (Múgica-Butrón)
Gamboínos
Abendaño
Gipuzkoa
Oñacinos
Lazkao (Lazcano)
Gamboínos
Olaso
Navarra
Beaumonteses
Viana
Lerin
Agramonteses
Peralta
Tudela

 

Las continuas luchas entre bandos fueron muy violentas y en ellas participaron muchas personas. Los más oprimidos eran, fundamentalmente, los campesinos y los pobladores de las villas.

El surgimiento de los bandos Gamboíno y Oñacino no ha sido aún definitivamente marcado, difiriendo los historiadores así en la fecha como en las causas que las produjo. Generalmente, se suele establecer el primer cuarto del siglo XIII como la época en la que los nobles y la sociedad vasca en general, se encontraba ya dividida en estos dos bandos, y 1275, como el año en que hubo la primera gran guerra entre ellos.

Torre de los Varona en Villanañe (Álava)Las razones del surgimiento de esta división en la sociedad vasca se suele achacar a dos factores, el factor económico generado por la crisis acaecida en este siglo, así como la polarización generada en la nobleza vasca occidental entre los partidarios y contrarios a dejar de pertenecer a Navarra.

Sobre el momento en que se iniciaron las hostilidades entre los banderizos, las opiniones más coincidentes lo refieren a un hecho acaecido en la iglesia de Ulibarri en Álava:

Era conducido un gran cirio encendido en una gran parihuela con destino a arder durante treinta días consecutivos en la iglesia, y las personas que en procesión lo acompañaban, se dedicaban durante ellos a celebrar los sacrificios y oraciones usuales. Estaba siendo conducido el cirio por cuatro personas, cuando subiendo la pendiente de la montaña, se quejaban de cansancio los que iban detrás, y dijeron a sus compañeros: "daruagaz oinaz" (darúagas oñás; conduzcámoslo a brazo, o por lo bajo); a lo que contestaron los que iban delante, y menos cansados: "gaindi bihoa" (gáindi bijóa; llevémoslo en hombros o en alto). Los partidarios de los hombres que dijeron "daruagaz oinaz" dieron lugar al bando oñacino y los que indicaron "gaindi bihoa" al gamboíno.

La hostilidad entre ambos bandos empezó, por tanto, en Alava, y pronto pasó a Bizkaia y posteriormente a Gipuzkoa. Cada uno de estos bandos agrupaba un conjunto determinado de linajes dirigidos por un Ahaide Nagusi (aáyde nagúsi, pronunciado en aquella época: ajáyde nagúsi; Pariente Mayor).

La corona castellana, a menudo, se vio desbordada por los acontecimientos, incapaz de poner orden en los territorios arrebatados a Navarra. Fueron tres los pilares de su política en esta zona:

Postularse como garante de la paz: conseguir un equilibrio entre los dos bandos que se disputaban el poder, para por un lado conseguir pacificar estos territorios en guerra continua de bandos, y a su vez evitar que los gamboínos tomaran el control, con lo que los territorios vascos occidentales volverían a pertenecer a Navarra. Navarra nunca renunció al País Vasco occidental o "Navarra Marítima", considerándose legítima dueña de estas tierras, por lo que alentará rebeliones y apoyará a los gamboínos en aras a recuperar su territorio, pero sus esfuerzos fueron valdíos en contra de los oñacinos y de la poderosa Castilla. Si bien, a lo largo del tiempo, pudo reconquistar parte de La Rioja y territorios orientales de Álava y Gipuzkoa, Castilla no tardó tiempo en recuperarlos.

Casa torre de Loitzaga en Galdames (Bizkaia)Postularse como el progreso para sus ciudadanos: cientos de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses participaron en la repoblación de Castilla, muchos de ellos huyendo de las guerras banderizas, atraídos por las ventajosas ayudas dadas por la corona castellana; para que, de esta forma, los vascos occidentales comenzaran a mirar, más hacia Castilla, que hacia Navarra. Gracias a estas ventajosas prebendas colonos vascos occidentales fundaron poblaciones tan alejadas del País Vasco como La Zubia (del vasco zubia, "el puente") en la provincia de Granada, o Los Urrutias (del vasco urruti, "lejos") en Murcia, en los que la lengua vasca se habló durante varios siglos, conservándose, en estas zonas, apellidos vascos propios de estas tierras. Castilla era y quería postularse como tierra de oportunidades, como posteriormente lo fue América; mientras que Navarra había visto paralizada su expansión económica y territorial.

Postularse como garante de las libertades vascas: Castilla conservó las leyes vascas establecidas en los Fueros y profundizó en éstas, desarrollándose durante esta época la institucionalización del sistema foral vasco, cuya máxima dificultad residió en mantener el equilibrio, entre gamboínos y oñacinos, en los diferentes órganos de gobierno.

Este "encaje de bolillos" que tuvo que hacer Castilla durante tres siglos para poder controlar y pacificar esta zona, no sólo consiguió la pérdida de poder gradual del bando gamboíno, sino también la del bando oñacino, que para los intereses de Castilla, aunque pro-castellanos, era igual de perjudicial, reafirmando de esta manera la autoridad real castellana sobre todos los territorios de Euskadi.

Como uno de los episodios más significativos de la guerra de bandos, tenemos el acaecido en 1435 en Bizkaia. En esta época, ante la imposibilidad de que los dos bandos llegaran a un acuerdo, hubo dos alcaldes en la Villa de Bilbao. Un alcalde oñacino, y el otro, gamboíno. Esta situación irregular duró hasta 1445, en el que el rey de Castilla Juan II y XXII Señor de Bizkaia (1405-1454), nombró un único alcalde, condenando a muerte a los cabecillas de ambos bandos. Las hostilidades entre gamboínos y oñacinos continuaron y terminaron momentaneamente, durante el reinado de Enrique IV y XXIII Señor de Bizkaia (1454-1474).

Este rey tuvo que desplazarse personalmente a su señorío en 1457, dirigiendo las Hermandades (agrupaciones de campesinos, habitantes de las villas y algunos hidalgos opuestos a los Parientes Mayores), para pacificarla, destruyendo sus principales fortalezas y desterrando a Castilla o confinando a muchos de los Parientes Mayores. Así, en 1468, el Concejo de Bilbao destruyó las casas que tenían en la villa algunos banderizos. Entre ellos los Abendaño y los Basurto del bando oñacino."Boda de Hidalgos" en Bizkaia de Francisco Blázquez de Mendieta (siglo XVI)

Estas guerras de bandos terminaron definitivamente en el siglo XVI, cuando, con el descubrimiento de América y la conquista castellana de la Navarra peninsular, cambian todos los parámetros económicos y sociales. Los Parientes Mayores pasarán de ser caudillos de las guerras banderizas a formar la nueva burguesía vasca, mercaderes y promotores de la construcción de barcos a las Américas, dándose los primeros pasos al surgimiento de una burguesía asentada en las villas costeras.

En aquella época, en el siglo XIII, Castilla y Aragón eran culturalmente tan vascas como Navarra y sus habitantes tenían nombres vascos como García (Gartzea), Sancho (Antso), Jimeno (Xemeno), Urraka, Toda (Tota) o Velasco (Belasko/Berasko), similares a los navarros, lo que da cuenta de los nexos culturales que había entre los tres reinos, por lo que la pertenencia de los vascos a Castilla o Aragón no supuso inicialmente ningún impedimento desde el punto de vista lingüístico, cultural o social.

Ojacastro, municipio de La Rioja (España)En Ojacastro (nombre que en documentos históricos estaba escrito como “Oia-castro”(21), Rioja Alta). cercano también, por cierto, al Monasterio de San Millán de la Cogolla, en una fazaña o sentencia de los primeros jueces castellanos basados en la costumbre como fuente del derecho, el alcalde manda apresar en el siglo XIII, sobre 1239, a un merino (jefe de la policía o funcionario real) venido de Burgos a participar en un juicio, pues según los fueros de la villa, otorgados por el rey de Castilla, era indispensable saber euskara para ello y el que el merino no supiera hablar vasco era una afrenta a las leyes de la villa (“Historia de la Legislación y recitaciones del derecho civil en España”, Amalio Marichalar y Cayetano Manrique, Madrid 1868):

“Esto es por fazanya que el Alcalle de Oia-Castro mandó prendar D. Morial que era Merino de Castiella, porque juzgara que elome de Oia-Castro si le demandase ome de fuera de la Villa o de la Villa, que el recudiese en Bascuence. Et de si sopo Don Morial en verdad, que tal fuero habían los de Oia-Castro, e mandol dexar e dexaronle luego, e que juzgase su fuero”

(21) El topónimo fluvial vasco Oia (actual río Oja español) dio lugar al topónimo Ojacastro y también al actual La Rioja (escrito en el fuero de Miranda de Ebro otorgado por Alfonso VI de Castilla en el año 1099 como Rioga -se pronunciaba rioia-), utilizándose por primera vez el topónimo Rioja, en alusión al conjunto geográfico de los pueblos y valles que bañaba este río.

Todas las regiones vascas conservaron los fueros (22) sin los cuales hubiese sido imposible su pertenencia a Castilla. Este reino supo entender el fuerte arraigo foral manteniendo y desarrollando estos fueros para que se siguiesen autogobernando dentro del reino. Era obligación del rey de Castilla que después de su coronación, viniese a cada una de las regiones vascas a jurar acatamiento y respeto a su Fuero.

Casa de Juntas de Gernika (Bizkaia)(22) Sistema foral vasco: el Forua (fóru-á; "el Fuero") es el ordenamiento jurídico por el que se regían las diferentes regiones vascas. Equivalente a una ley general que envolvía distintas clases de normas y era, al mismo tiempo, ley constitucional y código civil, penal y procesal. Surge originariamente de todo el entramado de usos y costumbres que desde tiempos remotos fueron afianzándose entre los vascos con el paso del tiempo. El Fuero vasco constituye uno de los primeros sistemas políticos democráticos de Europa. Los Biltzar Nagusia (biltsár nagúsi-á; Juntas Generales) o parlamentos de cada uno de las regiones vascas ya en la Edad Media, desarrollaron instrumentos democráticos tales como el Habeas Corpus, la prohibición de tormentos o la Hidalguía Universal (19), mucho antes de que lo hicieran otras instituciones en Europa. En Bizkaia, por ejemplo, a través del Pase Foral quedaba invalidada cualquier resolución del Señor de Bizkaia que fuese contra el Fuero.

(23) Hidalguía Universal: establece la igualdad civil entre vecinos y moradores de la región con consecuencias tan notorias como la prohibición de ser sometido a tortura o a la exención de tributos. Por lo tanto desaparecía la desigualdad entre señores y vasallos. De igual manera, el servicio militar queda sometido a unos condicionamientos. Los vizcaínos, por ejemplo, estaban obligados a seguir al Señor de Bizkaia hasta el Árbol Malato, sitio en Luyando (frontera de Bizkaia); más allá de este límite, como hombres libres que eran, debían recibir un sueldo.

En 1234, las dinastías vasconas de Navarra mueren con Sancho VII el Fuerte. Este rey batalló victoriosamente en las Navas de Tolosa contra los musulmanes en 1212. Una batalla de la que surgió el mito del origen del actual escudo de Navarra que sustituiría al Arrano Beltza ("águila negra") vascón de la dinastía ximena (24). Tras el fallecimiento de este rey en 1234 la corona pasa a manos de Teobaldo de la familia Champaña.

(24) El escudo actual de Navarra: está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Actual escudo oficial de NavarraAntiguo Reino de Navarra.

La carencia por parte de los antiguos historiadores de toda la información que disponemos en la actualidad, suplida con mitos existentes en la época, establecía el origen del actual escudo de Navarra en el escudo de armas que el rey navarro Sancho VII el Fuerte adoptó como propio en 1212, tras la victoria de los reyes cristianos de Navarra, Castilla y León, contra las tropas musulmanas, sucedida en las Navas de Tolosa (actual provincia de Jaén, España), dentro de la reconquista de la península.

Las cadenas, según esta explicación, representarían a las que rodeaban la tienda del rey moro Miramamolín el Verde y que Sancho el Fuerte rompería con su propia espada. Y la esmeralda central representaría la que el rey moro vencido llevaba sobre su turbante. Este símbolo heráldico personal de Sancho el Fuerte sustituyó al que el mismo rey utilizó hasta entonces, que era el Arrano Beltza (arráno béltsa; águila negra). En 1910 la Diputación Foral aprueba el actual diseño, basado en esta explicación, como modelo oficial del escudo de Navarra.

El Arrano Beltza en un manuscrito medieval navarroCon la documentación que poseemos en la actualidad se percibe claramente que esta explicación no se ajusta a la realidad, dado que el actual escudo no es más que una evolución de la estrella vascona de ocho puntas, que junto con la media luna con los dos extremos hacia abajo y los discos solares como el lauburu, ostentan el ser los símbolos vascones más antiguos.

Estos símbolos se pueden encontrar desde la Edad del Hierro vasca, en el Ídolo de Mikeldi, con su disco solar; pero sobre todo, desde la época romana hasta la actualidad, en estelas mortuorias, monedas y también en escudos heráldicos, tanto familiares como de localidades. Por ejemplo, la estrella vascona está presente en los escudos de las localidades navarras de Estella, del Burgo de la Navarrería en Pamplona, Villaba e Irunberri, entre otras muchas localidades vascas.

La estrella y la media luna vasconasEsta estrella vascona al tener que adaptarse a los estandartes, perdería la forma de estrella y tomaría la actual forma rectangular. Adornándola con cadenas como símbolo de unión de los navarros. El escudo navarro inicial, en los documentos medievales, no poseía en su centro ninguna esmeralda, el centro estaba vacío, tal y como ocurre en los escudos anteriormente citados. La esmeralda fue añadida posteriormente en función de la explicación mítica del origen de este escudo.

Durante la época de Sancho VII el Fuerte comienzan las principales expediciones navarras, junto con otros reinos europeos, con el objeto de intentar detener la expansión del Islam y recuperar los lugares santos de Palestina. La primera, ya citada, de este rey, en 1212, que dio lugar a la batalla de las Navas de Tolosa. La segunda expedición, inmersa en la Sexta Cruzada, fue llevada a cabo por su sucesor Teobaldo I a Tierra Santa (1238-1242), partiendo desde Navarra a París, y de ésta a Marsella, haciéndose posteriormente a la mar, llegando hasta Esmirna (actual Turquía), y finalmente, hasta Jerusalén. Por último, la expedición navarra (1270) de Teobaldo II correspondiente a la Octava Cruzada (considerada por algunos historiadores como la séptima), partió en principio desde Marsella para ir a Siria, en ayuda de lo que quedaba de los estados cruzados de la zona; pero la ruta de esta cruzada se desvió finalmente a Túnez.

 

Luis IX atacando la fortaleza de Damietta en la desembocadura del Nilo (VII Cruzada)

 

En función de las diferentes dinastías de origen francés, occitano o gascón que reinaron en Navarra, los territorios de la corona se engrandecerán, en diferentes épocas, con territorios franceses, occitanos y gascones.

Con la dinastía francesa de Champaña la autoridad navarra abarcó los territorios fronterizos con la Lorena, en el noreste de Francia, de Meaux, Provias y Chalons. Con la dinastía francesa de Evreux, los territorios normandos del noroeste de Francia de Mortain, Cherburgo, Beaumont, Eureux, Languerille, Etampes, el territorio de Pintura del siglo XIV de la iglesia de San Pedro, en Olite (Navarra)Angulema, en el centro de Francia, Montpellier en el sureste de Francia, y el Béarn, que englobaba la actual región vasca de Zuberoa. Con la dinastía gascón-occitana de Foix-Albret, los territorios gascones de Albret, la occitana Guyena, que englobaba Limoges y Perigord, el territorio gascón de Bigorra y el territorio occitano de Foix, sobre la actual Andorra.

En 1238-1240 se redacta el Fuero Antiguo de Navarra. Primera constitución escrita del reino.

En 1274 Navarra pasa a depender de la Corona francesa a la muerte de Enrique I de Champaña.

En 1328 Navarra se separa de la corona francesa. Juan y Felipe de Evreux, serán los reyes de Navarra. Once años después comenzará la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.

El señor de Bizkaia en 1379, Juan de Haro, se convierte en rey de Castilla. Bizkaia unida a título personal, conserva su soberanía, como lo demuestra el juramento ritualmente prestado en Gernika por los reyes de Castilla y a su vez señores de Bizkaia. Representación de Enrique IV de Castilla del "Libro de Estampas de los Reyes"

En 1452 se redacta el Fuero Viejo de Bizkaia, que recopila la legislación vizcaína. Cinco años después es aprobado por Enrique IV de Castilla el Cuaderno de Ordenanzas de la Hermandad de Gipuzkoa. Mientras que en 1463, lo hará Álava, redactándose el capitulado de la Hermandad de Álava.

Se celebra una entrevista entre Luis XI de Francia y Enrique IV de Castilla en 1463, quienes proyectan el reparto de Navarra. En 1483, Catalina de Foix, de la familia Béarn, hereda el reino de Navarra.

En 1514 se redacta el Fuero de Lapurdi, en 1520 el de Zuberoa, y entre 1607 y 1632 los de la Baja Navarra.

 

 

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Vascos en la conquista española de América
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En 1492 Colón descubre América, lo que modificará totalmente la forma de vida de los vascos y de los españoles a partir de este descubrimiento. A pesar de la reducida población vasca, las individualidades vascas destacan en el descubrimiento y la conquista de América.

El navegante que realiza la mayor proeza de navegación de todos los tiempos fue el vasco Juan Sebastián Elkano, nacido en Getaria (Gipuzkoa), dando la vuelta al mundo por primera vez.

El conquistador Lope de Agirre, destacado por su tiranía y crueldad, descendió de las alturas de los Andes peruanos, bajó por los ríos Marañón y Amazonas hasta salir al mar y por allí llegó a la isla Margarita, en las costas de Venezuela.

Juan de Zumarraga fue el primer obispo de México, defensor de los Indios, cuya carta a Carlos V es uno de los documentos clave en la historia de la defensa de los derechos humanos.

El Paraguay fue colonizado por el vasco Irala, México occidental por el vasco Francisco de Ibarra, las Filipinas por los vascos Legazpi y Urdaneta.

El papel de la Compañía Guipuzcoana en la formación de Venezuela en el siglo XVIII fue también decisivo.

El más universal e inspirado caudillo de la emancipación de los pueblos hispánicos de América, Simón Bolívar, era descendiente de vascos; Urdaneta, y Arismendi, fueron los caudillos de los dos extremos oriental y occidental de una Venezuela que se estaba formando.

El último y más feroz caudillo realista de la guerra de emancipación americana, que murió en el Alto Perú peleando por un rey que no se lo merecía, fue el vasco Pedro Olañeta.

Con mucha razón el vasco Miguel de Unamuno ve la presencia vasca en la formación de los pueblos hispánicos de América como el principal factor de su personalidad histórica. La historia de Chile y la de Venezuela no podrían escribirse si excluyen de su quehacer a los apellidos vascos. Y lo mismo podría decirse de Argentina, donde el vasco Juan de Garai fundó definitivamente la ciudad de Buenos Aires, y la de Santa Fe más al norte. Un descendiente de vascos, Esteban Etxeberria, es considerado el fundador de una literatura argentina propiamente dicha. Los apellidos vascos son comunes en la toponimia pampeana.

Colonos vascos procedentes pescaban ballenas en la costa de Terranova, según algunos historiadores, un siglo antes de que Colón viajará a América. Entonces, en 1497, John Cabot intentó descubrir la ruta de las especias en el norte que Colón no encontró. Nacido en Génova, Cabot estaba convencido de que la corona británica estaría interesada en invertir en el descubrimiento de esta nueva ruta. Después de sólo 35 días, Cabot descubrió tierra, pero no era Asia. Lo que encontró fue una excelente costa pesquera rebosante de bacalaos. A pesar de la presencia de más de 1000 barcos pesqueros vascos, Cabot reclamó la tierra para Inglaterra. Hay mucha controversia entre los historiadores en relación a sí los vascos llegaron antes o después que Colón a América. Según Gracia, los pescadores vascos (los vizcaínos, para ser más exactos) llegaron a Terranova cuarenta años más tarde de que Colón descubriera América, y la principal razón por la que iban hasta allá era, más que la ballena, el bacalao. Con la prohibición de la reforma católica del siglo XVI de comer carne determinados días, el consumo del pescado aumentó, y el pescado que mejor se conservaba en los trayectos largos era el bacalao.

 

 

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Conquista castellana del Reino de Navarra
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Tras la muerte de Carlos III en el año 1425, Navarra se vio sumida en una profunda crisis institucional ocasionada también por el enfrentamiento entre las facciones en litigio que se disputaban el control del reino. En la primera década del siglo XVI, sólo quedaba del Reino de Navarra, la Alta Navarra (perteneciente actualmente a España) y la Baja Navarra (hoy en día perteneciente a Francia). Navarra estaba en estado de preguerra civil entre Beaumonteses, en el norte y mitad oeste de Navarra y Agramonteses en el sur, en la ribera del Ebro y mitad este de Navarra.

Reinaban en Navarra Catalina y Juan de Albret, a quienes Fernando el Católico invitó a formar parte de la alianza contra el rey francés Luis XII, sin resultado alguno. En realidad, los reyes de Navarra temían tanto a Francia como a España, las dos grandes potencias que la rodeaban, y éstas a su vez, pretendían anexionarse su pequeño territorio, no tanto para acrecentar sus dominios como para evitar la alianza con el enemigo. En esta situación, Fernando el Católico tuvo noticias del Tratado de Blois, firmado el 18 de julio de 1512 entre Francia y Navarra, contrario a sus intereses políticos e inmediatamente invadió Navarra con la ayuda de los beaumonteses (contrarios a Catalina y Juan de Albret, que eran apoyados por los agramonteses). El duque de Alba consiguió (25 de Julio de 1512) la rendición de Pamplona, y aunque los franceses intentaron recuperar el reino, no tardaron en retirarse de él.

En 1515 las Cortes de Castilla, celebradas en Burgos, incorporaron la corona de Navarra a la del trono castellano. Se reconoció que cada una de las dos monarquías mantendrían las peculiaridades en sus leyes, territorio y gobierno y que Navarra era un reino diferenciado de las demás monarquías españolas, en cuanto a su territorio, jurisdicción, juicios y gobierno. La incorporación significaría además, una unión de iguales entre dos reinos, con un reconocimiento expreso de los fueros y leyes navarros. La última resistencia a la invasión española se encuentra en Amaiur (Maya) en 1522.

El rey de Navarra en 1530, vuelve a ocupar la Baja Navarra, abandonada por Carlos I de España. En 1589, Enrique III de Navarra se convierte en « Rey de Navarra y de Francia » bajo el nombre de Enrique IV.

Por un edicto de unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la corona francesa, aunque el acto no es reconocido por los navarros quienes tienen sus mandatarios en Pabe (Pau). En 1631, Bizkaia aprovechando el levantamiento de catalanes y portugueses por su independencia de España, intenta también independizarse; aunque la rebelión es sofocada por el ejército español, tanto en Catalunya como en Bizkaia, si bien Portugal, consigue independizarse. Por el tratado de los Pirineos en 1659, Luis XIV renuncia a sus derechos legítimos sobre la Navarra meridional, todavía ocupada por los españoles. En 1661, se ejecuta a Bernard de Goihenetxe, llamado Matalaz, jefe de la revuelta de Zuberoa en contra de la autoridad francesa.

Por el Tratado de Elizondo en 1765, los reyes de España y de Francia fijan la frontera de sus reinos en territorio pirenaico navarro, el tratado no se aplicará, a causa de la protesta de navarros del norte y del sur. En 1789, la revolución francesa, suprime las instituciones forales de Zuberoa y de Lapurdi, y se anexiona la Baja Navarra, quien no ha querido participar en las reuniones parlamentarias en Versalles. En 1790, se crea el departamento de Bajos-Pirineos (Pirineos atlánticos) que niega identidad propia a los vascos continentales.

 

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La Industrialización
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Del hierro a los Altos Hornos, la minería del hierro ha caracterizado al País Vasco desde tiempos remotos. Ya a principios del siglo XIV se originó un crecimiento demográfico y económico debido a esta actividad, que duraría hasta finales del siglo XVI. En el siglo XVIII, la región experimentó un nuevo auge económico gracias, en parte, al desarrollo de la industria siderúrgica. A mediados del siglo XIX, gracias al capital de los indianos (vascos que habían hecho fortuna en América) se instalaron los primeros altos hornos y se relanzaron las exportaciones de hierro al Reino Unido.

El intenso proceso de industrialización del País Vasco, menos intenso o ausente en el resto de España, salvo Cataluña, dio lugar a que con el hierro de sus minas en Bizkaia y Gipuzkoa se fabricara acero, y con el acero, los vascos construyeron barcos, bicicletas, armas, maquinarias y ferrocarriles.

De la situación precaria y de explotación que los trabajadores tuvieron que sufrir en la mina y siderurgia vizcaínas de la margen izquierda del río Nervión, surgiría unos de los primeros lugares de España, en los que se afianzó con más fuerza una nueva ideología, el socialismo. Defendiendo el derecho de los trabajadores a una vida digna.

Desarrollando un talento financiero, los vascos especialmente los bilbaínos, organizaron bancos que financiaron telares, fábricas de papel y empresas de toda clase, lo que dio lugar a una burguesía industrial sin parangón en el resto de España, exceptuando de nuevo Cataluña.

 

 

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Las Guerras Carlistas
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Primera guerra carlista (1833 - 1839), donde participan parte de los vascos sureños apoyando a los carlistas, no por causas dinásticas, sino por defender la no desaparición de las instituciones vascas establecidas en los fueros. En 1839, los carlistas son derrotados. Se celebra la convención de Bergara, que trae consigo la pérdida de los regímenes forales de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1841, se transfiere la aduana española del Ebro al Bidasoa. Comienza en 1845, el éxodo masivo de vascos a America del sur, que ya había comenzado el siglo anterior para huir de las hambrunas. Gran parte de la población vascoparlante de Navarra emigró a América, lo que hizo que el euskara que seguía siendo la lengua mayoritaria de los navarros, fuese perdiendo terreno a marchas forzadas, mientras que el castellano, otrora lengua propia solamente de la ribera del Ebro en el sur de Navarra y de la mitad este (romanzado), se fue extendiendo hacia la mitad y norte de la región.

En 1856, se celebra una convención franco-española, para aplicar la fijación de la frontera compartiendo Navarra.

Segunda guerra carlista (1872 - 1876), en la que las aspiraciones de parte de los vascos de recuperar la soberanía se ven truncadas por la derrota de las tropas carlistas, lo que ocasiona el reforzamiento del centralismo español y pérdida definitiva de los regímenes forales.

 

 

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Pérdida de las Instituciones Forales, surgimiento del Nacionalismo e Independentismo
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La inserción de la realidad vasca dentro del Reino de Castilla, se puede decir que se realizó de una forma inteligente. Existía una fuerte conciencia de ser alaveses, guipuzcoanos, navarros y vizcaínos (no existía en la Edad Media la conciencia de ser vascos desde un punto de vista político, sólo desde un punto de vista cultural). El Reino de Castilla dotó de unos fueros a cada uno de los territorios, a través de los cuales se fueron autogobernando. Digamos que las regiones vascas eran así como estados dentro de otro estado. Tenían sus propias aduanas, sus propias milicias (el ejército español no entraba en territorio vasco), sus propias leyes, su propio sistema fiscal y el Reino de España no recaudaba los tributos, sino las diputaciones forales. En función de lo recaudado se daba un canon al Reino de España. Quitando algún que otro problema entre la administración española y las administraciones forales vascas, el sistema foral consiguió hasta el siglo XIX que la inserción de la realidad vasca se hiciera de una forma satisfactoria para los vascos.

El problema político vasco comenzó en el siglo XIX, cuando los liberales consideraron que los regímenes forales de las regiones vascas eran arcaicos y que estaban en contra de la modernidad, según ellos era contraproducente para España que existieran especie de "estados" dentro de otro estado, aduanas dentro de un mismo país que entorpecían el tránsito de las mercancías y de las personas, y que acarreaba que dentro del Reino de España hubiese legislaciones diferentes.

En la lucha dinástica al trono de España, Isabel (hija legítima de Fernando VII muerto en 1833) se alió con los liberales dando lugar al bando de los isabelinos, mientras que Carlos (hermano del rey Fernando VII) se alió con las tesis foralistas que estaban en contra de la desaparición de los regímenes forales, lo que dio lugar al carlismo y al bando carlista.

En aquel tiempo ningún vasco se cuestionaba su españolidad, dado que no existió la conciencia política de ser vasco hasta que surgió el nacionalismo vasco. Hubo dos guerras carlistas en las que vencieron los liberales, lo que finalmente acarreó la desaparición de los regímenes forales.

Fruto de la humillación que supuso para ciertos sectores foralistas la pérdida de unas instituciones seculares, a través de las cuales se había conseguido integrar la realidad vasca en Castilla y posteriormente en España. Comenzó a surgir entre estos sectores, en gran medida de Bizkaia, el independentismo vizcaíno, con Sabino Arana a la cabeza. Sabino Arana, era al comienzo un independentista vizcaíno (4), ya que según él, al abolirse los fueros después de perder las guerras carlistas, la corona española había roto el pacto de integración de los vizcaínos en Castilla y posteriormente en España, por lo que los vizcaínos dejaban de ser españoles. Por eso a los militantes del Partido Nacionalista Vasco se les sigue llamando todavía bizkaitarras (vizcaínos). Aunque rapidamente, esta ideología independentista vizcaína, se mezcló con las corrientes románticas de finales del siglo XIX: una lengua, un pueblo, una nación. Dando lugar al nacionalismo vasco y posterior fundación por parte de Sabino Arana del Partido Nacionalista Vasco en 1895. Llamando a la nación en la que viven los vascos Euzkadi (5).

(4) La ikurriña o bandera vasca, al comienzo, fue diseñada por Sabino Arana y su hermano, como bandera independentista de Bizkaia. El fondo rojo de la bandera corresponde con el color rojo de la bandera vizcaína (la sangre de los vizcaínos). La cruz blanca simboliza la cristiandad de los vizcaínos y el aspa verde (la cruz de San Andrés) simboliza la independencia de Bizkaia, dado que en un día de San Andres del año 870, Bizkaia se independizó del Reino de León. Aunque al evolucionar el independentismo vizcaíno al vasco del PNV, se tomó la ikurriña como bandera independentista de la Euzkadi de las siete regiones forales de Euskal Herria soñada por Sabino Arana [ Zazpiak Bat (saspíak bat), las siete en uno, unidas ].

(5) Euzkadi (euskádi), neologismo inventado por Sabino Arana que consideraba, que la forma Euskal Herria (euskál érri-á; "tierra del euskara", que es la manera en la que han llamado los vascoparlantes a su tierra desde la época visigótica, independientemente, del territorio al que pertenezcan), no era apropiada para designar a la nación vasca y entonces inventó la palabra Euzkadi que significa: tierra de los vascos. El hecho de escribirlo con z, viene de que Sabino Arana consideraba que la raíz eusk- (vasco) se debía escribir con z (euzk-) por que era una contracción de la palabra e(g)uzk(iko) [egúskikó; del sol] y basaba esta etimología, en que los antiguos vascos adoraban a la diosa Mari tambien conocida como Maia o Ama-Lur (madre tierra), cuyo símbolo cósmico era el sol, y su representación gráfica, el disco solar llamado lauburu (laubúru, tetracéfalo, éste símbolo lo puede observar al comienzo de la página web en la que usted se encuentra, a la izquierda y a la derecha del título).

Y como eguzki (egúski; sol) se pronuncia con z, pues Euzkadi, según él, también debía de escribirse con z. Pero como actualmente, en todos los dialectos, la raíz eusk- que da lugar a términos como euskara, Euskal Herria, euskaldun, se pronuncia con ese, la Real Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia (euskáltsaindi-á), considera que la forma correcta de escribir todos los derivados de eusk- es con ese y no con zeta. Por lo que Euskadi se debe escribir con s. Aunque algunos peneuvistas por seguir la tradición de su fundador en ocasiones lo siguen escribiendo con zeta. Para conocer cómo era la antigua religión vasca visitar la página Historia del Euskara

 

 

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El Régimen Franquista
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El nacionalismo se fue extendiendo en la primera mitad del siglo XX muy lentamente, desde Bilbao al resto de Bizkaia y de esta, al resto de regiones de habla vasca. Era una ideología que tuvo éxito en las clases acomodadas y en intelectuales, pero la gente humilde de los pueblos, en su mayoría, seguía siendo carlista y por lo tanto se seguía sintiendo española.

Después de varios intentos a lo largo del siglo XX, de configurar un estatuto de autonomía en principio para las cuatro regiones vascoparlantes del sur y después para las tres regiones vascongadas. Esta cristalizó por fin en las tierras no conquistadas por el ejército de Franco (principalmente Bizkaia, con Bilbao como capital de Euskadi). En 1936, José Antonio Agirre, forma el primer Gobierno Vasco y es primer Lehendakari (lendakári, presidente) de Euskadi en plena guerra civil española. El lunes, 26 de El árbol de GernikaAbril de 1937, se lleva a cabo el bombardeo de Gernika por la aviación nazi a petición de Franco. Más, como ataque a un sentimiento [ el árbol de Gernika (guerníka) es símbolo de las libertades vascas ], que por ser Gernika un enclave estratégico. El lehendakari Agirre declara unilateralmente el estado vasco independiente. Días después, finaliza el Estado de Euskadi por la victoria militar del Franquismo. Franco declara a Bizkaia y Gipuzkoa provincias traidoras. Hay más de 50.000 muertos y 200.000 exiliados vascos. Dando comienzo a una etapa en la que la población vascoparlante durante cuarenta años vive sometida a la prohibición de su lengua, de su cultura, y de la enseñanza en lengua vasca en las ikastolas (escuelas en las que se imparten las materias en euskara), condenando al analfabetismo en su lengua materna a toda la población euskaldun (vascoparlante), que deberá aprender y vivir rapidamente, en una lengua y una cultura castellanas, que solamente habían existido en las ciudades vascas, sur de Alava y sur de Navarra, pero que en el resto se desconocían completamente. Todos los libros escritos en euskara y las ikastolas [ ikastola (ikástolá); escuela en la que se imparten todas las materias en vasco] fueron quemadas, y se dio castigos ejemplarizantes a parte de la población vascoparlante para que el aprendizaje del castellano fuera más rápido. Quedando libres de esta represión cultural, los vascos de las ciudades, sur de Alava y los navarros sureños para los cuales el franquismo al ser castellanoparlantes, fue similar al del resto de los españoles. El régimen franquista acarreó la pérdida del sentimiento de españolidad de gran parte de la población vasca, lo que hizo arraigar el nacionalismo vasco y el independentismo, unos sentimientos que eran minoritarios antes de la llegada de Franco.

El arraigo del nacionalismo vasco en grandes capas de la sociedad vasca, tanto acomodada como humilde, se dio por tanto, en la época de la dictadura franquista con la prohibición de todo lo vasco. Para la población de las ciudades vascas, al ser castellanoparlantes, el franquismo, significó la pérdida de las libertades como en el resto de España. Mientras que para la población de los pueblos que era vascoparlante, además de pérdida de las libertades, significó también un ataque a su identidad. La forma de ser español de un euskaldun o vascoparlante era siendo vasco. El franquismo obligó a la población vascoparlante a tener que elegir entre lo suyo y lo español. A tener que renegar de lo vasco. El ser vasco y el ser español para los vascoparlantes se convirtió en algo antagónico y la mayoría eligió ser euskaldun. De esta forma el nacionalismo y el independentismo se arraigó en la sociedad vasca y surgió un anti-españolismo cuyo máximo exponente en extremismo fue y sigue siendo ETA.

En 1959, nace ETA, Euskadi Ta Askatasuna (euskádi ta askátasuná, Euskadi y la libertad), organización armada que surgió para luchar contra el franquismo y que después de la llegada de la democracia permanece utilizando la violencia para conseguir sus fines políticos al margen de vías democráticas, unos fines políticos entre los que está la consecución del derecho de autodeterminación, ejercitar este derecho y conseguir la independencia del País Vasco, su unidad territorial y posterior establecimiento de un estado socialista vasco. ETA surgió del odio hacia todo lo español fruto de la imposición de una visión monolítica del ser español, es decir, español es todo aquel que hable español. Las culturas gallega, catalana y vasca no son españolas, por lo que hay que acabar con ellas.

 

 

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Llegada de la Democracia, Estatuto de Gernika y Ley del Amejoramiento Foral Navarro
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Muerto el general Franco en 1975 e instaurada la democracia, después de diferentes vicisitudes entre los partidos de Vascongadas y Navarra, a la hora de consensuar un estatuto unitario para la Vasconia del sur (Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra). El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Navarra, aunque partidario de la unión de Navarra y Vascongadas en una única comunidad autónoma (de hecho, el partido socialista en Navarra se llamaba igual que en Vascongadas, Partido Socialista de Euskadi). Dada la negativa radical de la derecha de Navarra, a estar unidos a las regiones vascongadas, se vio forzado a plegarse a las exigencias, con el objeto de no poner en peligro la Palacio de Ajuria-Enea en Vitoria, residencia del Lehendakaricomplicada transición a la democracia en España, por un tema tan espinoso como el de la unidad política de la población vascoparlante.

Aunque los navarros en la transición vivían su navarridad, su vasquidad (como cuna de la cultura vasca que son) y su españolidad sin complejos, el hecho de evitar que se extendiera el nacionalismo a Navarra (la menos nacionalista de todas las provincias vascas) llevó a los partidos mayoritarios de España a dividir Vasconia en dos entidades políticas diferenciadas. De esta manera, la comunidad autónoma vasco-navarra con capital en Pamplona se hizo imposible, surgiendo dos estatutos, el de Gernika, que aglutina a las regiones vascongadas y la Ley del Amejoramiento Foral Navarro, que engloba solamente a la región de Navarra.

Mientras en Vascongadas se hizo un referéndum en el que el Estatuto de Gernika (un estatuto que deja la puerta abierta a la incorporación de Navarra al mismo) fue aprobado mayoritariamente por la ciudadanía vascongada el 25 de octubre de 1979. En Navarra, por el contrario, no hubo ningún referéndum para aprobar su autogobierno. Intentando evitar de esta manera, el debate suscitado en la sociedad navarra para una posible integración junto con las demás regiones sureñas de cultura éuscara en una misma entidad política vasco-navarra. El autogobierno navarro, por lo tanto, surgió del aumento del techo competencial de la Diputación Navarra, ya existente en la época franquista, a través de la Ley del Amejoramiento Foral Navarro.

Después de la llegada de la democracia, ETA, siguió asesinando a miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, extorsionando a empresarios a través del denominado "Impuesto Revolucionario" y amenazando y asesinando a miembros de partidos políticos, principalmente de UCD (actual Partido Popular, PP), AP (actual PP) y PSOE. Las causas por las que ETA siguió actuando después de la llegada de la democracia a España, según sus militantes, fue la no existencia del derecho de autodeterminación del pueblo vasco en la Constitución Española y la división de Hego Euskal Herria (égó euskál érri-á; Vasconia Sur) en dos entidades políticas artificiales sumisas a España.

En las décadas de los setenta y ochenta se genera la guerra sucia para luchar al margen de la democracia y del estado de derecho contra ETA. Estas organizaciones fueron principalmente el Batallón Vasco-Español (creado durante los gobiernos de la UCD) y los Grupos Antiterroristas de Liberación, GAL (creados durante los gobiernos del PSOE). Unas organizaciones que asesinaban a miembros de Herri Batasuna (brazo político de ETA) y activistas o refugiados de ETA que se encontraban en el País Vasco-Francés o Iparralde.

En las primeras elecciones autonómicas, el 9 de abril de 1980, el Euzko Alderdi Jeltzalea (éusko aldérdi yeltsáleá; Partido Nacionalista Vasco, EAJ-PNV) obtuvo 25 de los 60 escaños de la Cámara que le dieron una mayoría muy holgada, ya que los once parlamentarios de Herri Batasuna (errí batásuná; Unidad Popular, HB), ala política de ETA, no participaron en los trabajos parlamentarios durante prácticamente toda la legislatura, al no aceptar el entramado institucional vasco surgido de la constitución española y el estatuto de Gernika. El dirigente del PNV Carlos Garaikoetxea fue el primer Lehendakari o presidente del gobierno vasco.

En 1981 se da comienzo a la dispersión de los presos de ETA por cárceles españolas, dispersándolos a miles de kilómetros del País Vasco. El gobierno español toma esta resolución, con el objeto de alejarles de las presiones del núcleo duro de la organización, que posibilite que los activistas de ETA renuncien a la lucha armada y se reinserten en la sociedad.

El 12 de abril de 1984, cuando la Cámara vasca era de 75 parlamentarios, Garaikoetxea fue reelegido al frente de un gobierno monocolor respaldado por 32 escaños. Pero el 18 de diciembre del mismo año, Garaikoetxea puso a disposición de la Asamblea del PNV su cargo por desacuerdo con las posiciones de su partido acerca de la Ley de Territorios Históricos sobre armonización de instituciones en el País Vasco, aprobada en el Parlamento en noviembre de 1983. Ya que Garaikoetxea estaba en contra del exceso de poder que según él poseían las diputaciones forales de cada uno de los territorios históricos gracias a esta nueva ley. Para sustituirle, el PNV nombró al entonces diputado general de Gipuzkoa y anteriormente alcalde de Arrasate-Mondragón (Gipuzkoa), José Antonio Ardanza, que tomó posesión de la presidencia del gobierno vasco el 26 de enero de 1985. En los días precedentes, se había firmado un pacto de legislatura entre el gobierno vasco y el grupo socialista de Euskadi, referido a la reconversión industrial, determinadas iniciativas legislativas, desarrollo autonómico y lucha contra el terrorismo.

En mayo de 1986 se constituye la organización "Gesto por la paz de Euskal Herria" que reivindica con marchas, ruedas de prensa y manifestaciones el cese de la lucha armada de ETA.

En los meses de julio y agosto de 1986, se produjo una escisión en el PNV, por la que once miembros del sector crítico fueron expulsados y formaron un nuevo partido, Eusko Alkartasuna (éuskó alkártasuná; Solidaridad Vasca, EA), liderado por Garaikoetxea. La retirada de estos diputados impedía a Ardanza seguir gobernando, por lo que el 26 de septiembre de 1986 anunció la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones autonómicas para el 30 de noviembre del mismo año.

Designado nuevamente candidato a lehendakari, el 26 de febrero de 1987 Ardanza fue reelegido presidente del gobierno vasco en coalición con el Partido Socialista (PSOE) durante el período 1987-1990.

Como resultado del ascenso imparable en la sociedad vasca del apoyo a las tesis de la izquierda abertzale (nacionalista) representada armadamente por ETA y políticamente por HB y la inutilidad de la guerra sucia para poder pararlo, ya que esta lo avivaba más, los partidos de ámbito estatal (PSOE, CDS, AP) y nacionalistas vascos como el PNV, EA y Euskadiko Ezkerra (euskádikó éskerrá; Izquierda de Euskadi, EE. Actualmente integrado dentro del PSOE vasco) firmaron el Pacto de Ajuria Enea el 12 de enero de 1988. El objetivo último de este pacto era evitar que HB se convirtiera en fuerza hegemónica en el País Vasco. Hay que tener en cuenta que el PNV había sufrido una escisión de la que surgió un nuevo partido (EA). Esta escisión dejómuy debilitado al PNV. De gobernar las instituciones vascas por mayoría absoluta, pasó a gobernarlas en coalición con el PSOE. El PNV veía en HB un peligro, ya que podía sustituirla en el gobierno de muchas instituciones y desestabilizar, de esta manera, el entramado institucional vasco, dado que HB estaba totalmente en contra de las instituciones vascas surgidas de la constitución española y del estatuto de autonomía de Gernika, que dividían el País Vasco, según ellos, en dos comunidades autónomas artificiales (Vascongadas y Navarra) y no dotaba al pueblo vasco del derecho a la autodeterminación. La escisión del PNV, por ejemplo, posibilitaba que HB fuese hegemónica y pudiera gobernar en territorios como Gipuzkoa.

El objetivo del Pacto de Ajuria Enea era conseguir la paz a través del fin de ETA, lo que conllevaba la lucha policial en contra de ella y el aislamiento de su manifestación política, HB, mientras ésta no condenase la violencia de ETA. Pero la realidad era muy diferente. Para los partidos de ámbito estatal este pacto suponía el unir fuerzas para conseguir derrotar el principal pilar que desestabilizaba el estado y que ponía en peligro la unidad de España. Para el PNV este pacto suponía evitar que HB siguiera alcanzando más cotas de poder y asegurarse el apoyo del PSOE en las instituciones vascas para poder seguirlas gobernando, así como que el PSOE (fuerza mayoritaria en España en aquel momento) impulsase el desarrollo total del estatuto de autonomía vasco.

En marzo de 1989 en Argel el gobierno español del PSOE y ETA negocian, un mes más tarde se frustran las negociaciones y ETA vuelve a las armas.

En las elecciones autonómicas del 28 de octubre de 1990, el PNV alcanzó una mayoría relativa y, tras un complicado proceso de negociaciones, el 22 de enero de 1991 firmó junto con Garaikoetxea (EA) y Juan María Bandrés (EE), la constitución de un gobierno de coalición, el tripartito nacionalista, que tuvo una difícil y corta existencia. La decisión de EA de promover en distintos ayuntamientos vascos declaraciones a favor de la autodeterminación y la independencia originó una serie de tensiones dentro del gobierno que culminaron el 16 de septiembre con su expulsión del ejecutivo.

En 1992 del ámbito nacionalista vasco nace el movimiento social por el diálogo y el acuerdo denominado Elkarri, cuyo objetivo es intentar encontrar una solución pacífica y dialogada al conflicto vasco.

En 1993, a partir del secuestro del empresario Julio Iglesias Zamora, los integrantes de "Gesto por la paz de Euskal Herria" popularizaron el lazo azul como muestra de rechazo a ETA. Gente que llevaba este lazo en algunas ocasiones fue insultada e incluso agredida por simpatizantes de HB, que portaban otro lazo, en este caso de color verde.

Nuevamente en las elecciones autonómicas celebradas el 23 de octubre de 1994, en las que el PNV resultó ganador con casi el 30 por ciento de los votos y 22 escaños, Ardanza, volvió a ser reelegido lehendakari.

Con el paso de los años se confirmó que el pacto de Ajuria Enea había supuesto un fracaso en cuanto a conseguir el objetivo de acabar con ETA. Ni se consiguió la paz, ni se consiguió que HB perdiera su apoyo social, ni el PNV consiguió que se desarrollara totalmente el estatuto.

La formación del quinto gobierno vasco resultó muy laboriosa, ya que el PNVno había obtenido la mayoría absoluta. Tras dos meses de negociaciones, el 26 de diciembre de 1994, el PNV, el PSE-EE y EA formaron otro gobierno tripartito encabezado por Ardanza.

El 3 de marzo de 1996, el PSOE, tras los escándalos de corrupción habidos en su mandato pierde las elecciones al gobierno de España, gana el PP por mayoría simple, lo que le obligará a llegar a acuerdos con los nacionalistas catalanes (CiU), vascos (PNV) y canarios (CC).

La lucha contra la persistencia de la violencia en el País Vasco (proviniese de ETA o del entorno del Estado), no la llevaron los políticos, más interesados en sus intereses políticos que en la paz, esta la lideró la sociedad vasca, ya que fue cundiendo, poco a poco, un hartazgo por tanta muerte. La lucha por la paz tuvo su punto de inflexión, con el secuestro y posterior asesinato por parte de ETA de un concejal del PP de la localidad vizcaína de Ermua, Miguel Ángel Blanco. Fue secuestrado por ETA bajo la amenaza de que si el gobierno español (gobernado por el PP) no terminaba con la dispersión de presos de ETA por diferentes cárceles de España y no los reagrupaba en cárceles del País Vasco, sería asesinado. A sabiendas que el PP no podría cumplir esa demanda, el 12 de Julio de 1997, después de cumplirse el plazo dado por ETA, Miguel Angel Blanco fue asesinado.

Este asesinato causó tal consternación y rabia que impulsó a millones de personas de cualquier ideología, fueran del PP o PSOE, nacionalista vascos o federalistas de IU a salir a la calle y manifestarse por la paz. Dándose casos de apaleamientos e intentos de linchamiento de simpatizantes de HB. Creó tanto malestar este asesinato, incluso en simpatizantes de HB, que comenzó rápidamente el declive tanto de ETA como de HB.

El 29 de noviembre de 1997 el supremo condena a 7 años de cárcel a los miembros de la mesa nacional de HB, 20 meses después serán liberados.

El tripartito quedó roto el 30 de junio de 1998 ante la decisión del PNV y EA de votar en el Parlamento en contra de una propuesta del PSE-EE, para que los parlamentarios vascos tuvieran que acatar la Constitución y el Estatuto de Autonomía para acceder a su cargo. El PSE-EE sabía que el votar a favor de esto, iba en contra del ideario nacionalista vasco que no puede apoyar la constitución española, mientras esta no posea el derecho de autodeterminación de los pueblos que integran España. La causa de esta salida del PSE-EE del gobierno de coalición hay que buscarla en la lucha del PSOE por no quedar desplazado por el PP en la escena política española. El PP acusaba al PSOE de no defender con firmeza la unidad de España. Poco a poco, el PP se estaba convirtiendo para la opinión pública española en único referente de la lucha contraterrorista y único defensor de las víctimas de ETA. La permanencia del PSE-EE en el gobierno vasco se hacía insostenible y forzado por la ejecutiva central del PSOE, en aras a no perder más votos de los ya perdidos a nivel estatal, tomó la medida de salir del tripartito. Esta resolución no fue bien recibida por consejeros socialistas del gobierno vasco como Rosa Díez que indicaba que era "malo para Euskadi".

Esta sal