NOTA DE PRENSA:
(El bidegorri de la Concha puesto en cuestión)
Desde la asociación universitaria TXIRRINDAZ queremos manifestar nuestra gran preocupación por las últimas noticias que hemos recibido en relación a la puesta en marcha del proyecto de construcción del bidegorri de la Concha. Según lo que han recogido recientemente varios medios de comunicación, ha habido un cambio de postura por parte de las autoridades municipales que conduce a un nuevo aplazamiento de las obras. Al parecer, el ayuntamiento quiere realizar "unas pruebas" antes de llevar a cabo un proyecto que, no sólo había sido reivindicado por miles de donostiarras y muy diversas entidades ciudadanas durante los últimos tiempos, sino que ya estaba recogido en el Plan General de Ordenación Urbana vigente. El bidegorri de la Concha es uno de los elementos fundamentales para empezar a dar cuerpo a la red de carriles-bici que se prevé establecer en la ciudad, ya que conectaría toda la zona del Antiguo e Ibaeta (y muy especialmente, el campus de la UPV) con el centro y el resto de Donostia.
Para nosotros, universitarios convencidos de que la bicicleta es el transporte urbano del futuro, la construcción de este bidegorri resulta clave a la hora de impulsar el uso de la bici entre nuestros colegas (no hay que olvidar el enorme potencial que tiene la Universidad en este sentido). Pero -más importante aún- su construcción nos parece realmente necesaria hoy por hoy para poder reducir el alto riesgo que corre todo el colectivo universitario que ya utiliza la bici como medio de transporte cotidiano. El tramo de la Concha es particularmente peligroso debido al incumplimiento generalizado y reiterado por parte de los conductores de los límites de velocidad y las distancias de seguridad en los adelantamientos, unido a la falta de arcén y los problemas de visibilidad en la zona del túnel.
Habilitar un carril provisional en el tramo en cuestión -utilizando unos cuantos conos- y "ver que pasa" durante un mes o dos no es forma de evaluar el potencial de uso de este bidegorri, ni las consecuencias que puede tener en el tráfico motorizado (para lo cual ya se hizo alguna otra prueba en el pasado, con resultados satisfactorios). De lo que se trata en este caso es de apostar por una opción haciéndola atractiva a los ciudadanos; si no, mejor irse a casa -o al correspondiente despacho del ayuntamiento- y dedicarse a otros asuntos. Con un 'carril de prueba' de este tipo pasaría exactamente lo mismo que ocurre con los tramos de bidegorri actualmente construidos (como por ejemplo, los que hay a lo largo de Avda. Tolosa, los cuales -dicho sea aquí de paso- están muy aislados y mal conectados al resto de las redes viarias): la gente que va en bici apenas los utiliza. Concebidos así, más que un derroche, son un despropósito.
La conclusión es clara: mientras no se empiece a completar una red de bidegorris relativamente cómoda para los txirrindularis donostiarras, no se podrá estimar adecuadamente la gran aportación que supone para la vida en una ciudad la incorporación de la bici.
Señor alcalde, señores ediles: toca mojarse.
Asociación TXIRRINDAZ.
San Sebastián, 8 de Febrero de 1999.