El Diario Vasco, Martes, 11 de Mayo de 1999

Una prueba conflictiva

cristina perez//DV. san sebastian --

El paseo de La Concha se sometió ayer al
primer examen para medir su capacidad
con tres carriles de circulación. Desde las
diez de la mañana los técnicos y operarios
del departamento de Tráfico comenzaron a
adecuar el paseo para la prueba. La
mañana transcurrió con tranquilidad hasta
el mediodía en que se produjeron los
primeros atascos en la calle Zubieta. Era la
hora punta y las retenciones fueron
inevitables. La mayoría de taxistas y
transportistas no dudaron en calificar el
primer test con un suspenso. «Estaba visto
que esto iba a pasar», apuntó uno de ellos.
El resto de los conductores prefirió esperar
hasta los próximos días para hacer la
evaluación definitiva. En cualquier caso,
Tráfico avisó de que ayer era el día de
preparación y «aún no se pueden, ni se
deben, extraer conclusiones».

«He tardado siete minutos desde el hotel
Londres hasta el Niza», comentaba un
conductor a las 13.15 horas mientras esperaba
en la cola que se había formado en la calle
Zubieta.

Los comentarios sobre la prueba en el paseo
de La Concha eran diversos, pero la mayoría
de los conductores coincidían en que las horas
puntas no se debían utilizar para hacer
cambios en la circulación. De hecho, a las
12.30 horas los operarios continuaban
colocando los pivotes de separación de lo que
en un futuro podría ser el bidegorri, que se
desarrollaría en uno de los cuatro carriles de
circulación de La Concha. El departamento de
Tráfico estaba todavía habilitando el carril
especial por el que circularán los autobuses
durante una semana. «¿No se podían haber
hecho estas modificaciones por la noche, que
no molestan a nadie?», se preguntaba la
donostiarra Itziar García.

Jornada de preparación

La presencia de los operarios, unido a las
incomodidades que creaba una hormigonera
que trabajaba en las obras de las cabinas
colectivas, provocó atascos en la calle Zubieta,
que afectaron al tráfico de la Avenida de la
Libertad. Los técnicos de Tráfico matizaban, no
obstante, que la prueba definitiva tendrá lugar a
partir de hoy, ya que ayer era el día en el que
se estaba acondicionando la zona: «Es normal
que haya problemas, pero las conclusiones hay
que sacarlas a partir de dos o tres días, cuando
el tráfico discurra con la normalidad de todos
los días. Será entonces cuando veremos si es
realmente un caos o si La Concha es capaz de
funcionar con tres carriles».

Los más contrarios a la prueba fueron los
transportistas y algunos taxistas, quienes
afirmaban que estas iniciativas perjudican
«seriamente» a su trabajo. «Estaba visto lo
que iba a pasar. La Concha siempre es un
punto conflictivo, aunque se haya abierto el vial
Amara-Ibaeta», señaló un taxista.

La Guardia Municipal se afanó ayer en dirigir
los coches que se fueron acumulando en la
salida a La Concha desde el Centro, donde se
ha habilitado un solo carril para los vehículos y
un segundo para el tránsito de los autobuses
urbanos. Al mediodía este último carril se
encontraba inutilizado y toda la circulación se
concentraba en un único carril. No se
registraron grandes retenciones, pero se
circulaba lentamente lo que llegó a desesperar
a más de un conductor. Durante toda la
mañana los semáforos se mantuvieron en
intermitente, porque el Ayuntamiento está
procediendo a su sincronización para facilitar
el tránsito por la calle Zubieta.

Autobuses puntuales

A pesar de los problemas, los autobuses
urbanos funcionaron con normalidad y sólo se
apreciaron retrasos de unos diez minutos en
las horas punta.

Hubo también conductores, más optimistas,
que se mostraron favorables a la prueba. «Que
hagan cosas nuevas, siempre está bien»,
aseguraba Asier Arrillaga.

«Ya nos acostumbraremos a este cambio»,
indicó también Juan Gil, un resignado
transportista que circulaba ayer por el paseo
de La Concha.