
Distancia: 17,7 km. Desnivel: 1403 m. Pendiente Media: 7,93 % Coeficiente: 516
Localización: En la N-630 de Oviedo a Mieres deberemos desviarnos a mano derecha hacia la población de Santa Eulalia.
Especificaciones: La ruta se halla en condiciones perfectas para el tránsito ciclista y el tráfico es escaso. Las sombras nos acompañan en algunos tramos. El problema suele ser que es raro el día en que algún fenómeno meteorológico no dificulte aún más nuestra escalada.
Fuentes: Varias. Una en el mismo Santa Eulalia. Luego encontraremos otras en las localidades de Malpica, La Roza y tras pasar Busloñe. En el Área Recreativa de Via Pará se halla la última antes de coronar.
Descripción:
Ya sabemos que hay puertos y puertos. Los asequibles, los normales, los duros y
los inhumanos. El que aquí describimos no pertenece a ninguna de esas categorías;
habría que crear una específica sólo para él. Se trata, sin ningún género
de dudas, de lo más duro que podemos hallar en la geografía hispana, pues
ninguna de las ascensiones que algunos (cada vez más y en más lugares)
pretenden comparar con el coloso asturiano puede ni siquiera acercársele en el
grado de desorbitada dificultad que sus rampas atesoran. La carretera que
asciende por Santa Eulalia es aparentemente más llevadera que la tradicional,
que tiene su inicio en La Vega. No vamos a entrar en comparaciones ociosas,
pero sí conviene advertir de que, si bien es posible que la pendiente media de
todo el tramo sea algo mayor en la que se escala en la Vuelta a España, las
rampas que vamos a encontrarnos en esta vertiente que comentamos son bastante más
impresionantes que las de su opuesta, y algunas de ellas, incluso del 18%, nos
hacen acercarnos a la dureza que deberemos superar en el tremendo tramo final
del puerto que ambas vertientes comparten. Hasta la población de Cardeo no
vamos a tener especiales dificultades en ir dejando atrás los primeros kilómetros,
pero entre La Enseca y Busloñe los porcentajes de los siguientes tres mil
metros no desmerecen de ningún otro puerto de primera categoría. Pasada esta
última localidad nos vamos a encontrar de todo: rampas de todo tipo, algunas
tremendas aunque cortas, tramos de descanso y hasta alguna zona en descenso.
Después de 10 kms. alcanzamos la carretera que asciende desde La Vega y prácticamente
llaneamos hasta la zona de Via Pará. Será nuestra última oportunidad de
recapacitar ante lo que nos aguarda y, tras encomendarnos a quien queramos,
emprender el calvario de casi 7 kms. que ya ¿admiramos? ante nosotros. Y,
desde este punto, el "sálvese quien pueda". Aquí sí que no
caben ni bravuconadas ni falsas modestias: que cada uno recurra al desarrollo más
corto del que pueda disponer y "ánimo". Una pendiente media del 13%
y sin descanso alguno digno de tal nombre, aunque a algunos el 10% les parecerá
un "falso llano", es lo que define a este muro inmenso que iniciamos
con las primeras rampas de la Cuesta de Les Cabanes, donde durante unos 400 m.
apenas si bajamos del 19%, alcanzándose cifras superiores al 20%. Aquí no hay
florituras que valgan y si algún purista cree apropiado intentarlo con dos
platos, pues... peor para él, ya que lo más duro está por llegar. Tras ese
primer kilómetro (del muro final) al 14%, los dos siguientes nos van a
devolver la moral que hemos ido dejando en cada pedalada, por cuanto no superan
el 12% de media. En la zona de Les Picones volvemos a encontrarnos con el 20% y
en la curva de Cobayos damos inicio a ese kilómetro mortal al 17,5%. Al trazar
esa curva
de herradura izquierda (
)
comenzamos nuestra ascensión al cielo ya que, si
superamos sin echar pie a tierra la terrorífica Cueña les Cabres (
), nos
sentiremos auténticamente en el Paraíso: pero, ojo, que los pocos metros en
que se alcanza el 24% pueden convertir ese pretendido paraíso en un Infierno.
Ya está, nos decimos, pero que nadie se relaje, que aún deberemos
enfrentarnos a otros casi dos kilómetros donde, trazando una herradura tras
otra, todavía hallaremos rampas por encima del 20% antes de coronar, justo
cuando perdemos de vista el grandioso panorama que hemos ido dejando a nuestros
pies y que, con seguridad, nadie habrá podido disfrutar: ya podrá hacerlo en
el descenso, si la lluvia, el frío, la niebla o, incluso, la nieve no se lo
impiden. Y qué más podemos decir de este puerto inmortal, sólo un VEN Y CUÉNTALO.
No hay ciclista que se precie que no presuma de un logro de tal envergadura: ¿a
que tú mismo has oído diez o doce versiones diferentes de esta escalada al
Infierno?.
Nota: Las fotos no son nuestras, las hemos obtenido de la red de redes.
Mapa situación:

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