Los reinos de España y Francia no estaban en buenas relaciones, allá por las postrimerías del siglo XV. Había pues que vigilar el paso del Bidasoa para que no fuera cruzado por franceses, camuflados de peregrinos. Quien eso ordena es la reina Isabel la Católica que en carta dirigida desde Burgos, el 4 de octubre de 1496, al capitán Diego López de Ayala, a la sazón alcaide de Fuenterrabia, textualmente le dice:

Otrosí, porque es mal recaudo dejar así entrar libremente cuantos franceses entran, unos so color que van a Santiago, otros con otro achaque, debéis mucho mirar en ello para que no entren como hasta aquí, y si dijeren que son alemanes, háyase primero certenidad si verdaderamente lo son. (18)

La misma carta, en los párrafos finales, nos da luz sobre la importancia comercial que tenia el puerto hondarribiarra, ya que era normal, como se ve, el trafico con Inglaterra y Flandes. Veámoslo:

Tened de aquí adelante mucho cuidado de hacerme saber con mucha diligencia la partida de cualesquiera navíos que vieres que están para ir a Inglaterra y a Flandes, pero habeisme de avisar antes que están para partir, porque yo haya tiempo de enviar los mensajeros y cartas que me ocurrieren haber de enviar (19)

Temían que so capa de
peregrino cruzara el enemigo.
(Gouache de Alfredo Tienda)