El arrabal se llamaba - y se llama - de la Magdalena porque allí hubo una iglesia dedicada a la santa. Y en torno a ella vivían los pescadores, cuyas formas de vida no les permitían acogerse a las rígidas leyes de queda y vigilancia del burgo fortificado. Aquellas casas, pocas y humildes - las autoridades no les permitían construir edificaciones sólidas ya que en ellas podía alguna vez hacerse fuerte el enemigo - estaban al final de arenal, justo bajo el monte, defendiéndose de las mareas vivas o de los oleajes del temporal.

La estampa es fácil imaginársela examinando las casas - hoy muy mejoradas - de la calle Santiago o viendo fotografías de principio de siglo en el que se están haciendo los ensanches. La Marina era un inmenso arenal periódicamente bañado por el mar. Un documento de 1579 habla de lanchas que están delante de la ermita de la Magdalena, surtas. (3)

Un historiador lo describe así:

"Gran parte de la zona urbana de Fuenterrabia que sigue llamándose barrio de La Marina se cubría de agua cuando subía la marea. Los pescadores utilizaban un pequeño muelle situado a poca distancia de la ermita de la Magdalena. La primera obra seria de defensa que transformaría una marisma en terreno seco, se ejecutó a mediados del siglo XVIII. Se construyó un recio paredón con escaleras, una rampa para carros y caballerías y un amplio muelle para toda clase de embarcaciones. A finales del año 1771 se alargó esta defensa que corría a todo lo largo de la actual calle de San Pedro." (4)

Subiendo una escalinata, que siempre me pareció de gran encanto, se hallaba, a su izquierda, la iglesia de la Magdalena que, además de ermita y parroquia, ha solido llamársele basílica. Dice Lope de Isasti que esta fue la primera iglesia de la villa, que está cerca del pueblo, a un lado del camino empedrado. (5) Si ello es así el hecho otorga a la de la Magdalena una importancia excepcional. Seria anterior a la iglesia románica que se levantaba en el lugar que hoy ocupa la actual iglesia parroquial gótica y sin duda la primera de toda la comarca.

Iglesia de Santa Maria
Magdalena, hoy desaparecida.
Dibujo de Fermin Virto.

Obsérvese que la iglesia estaba dedicada a Santa María Magdalena, advocación netamente del camino de Santiago, devoción traida por peregrinos como lo son también, entre otros, San Martín, San Sebastián, San Roque, San Pelayo y Santa Marina.

Aquella sencilla iglesia, en un sencillo barrio de pescadores, tenia no obstante, dos coros altos. Característica constructiva esta que no se da entre nosotros al sur del Bidasoa, pero sí en la parte norte, como por ejemplo en Hendaya, San Juan de Luz o Sara. Estilo también traído por el mismo camino.

Tras rezar a la santa y pedirle su protección, el peregrino encontraba cerca de la iglesia un centro de acogida, un hospital para pobres, peregrinos y gente de la guarnición (6) llamado de San Bartolomé, y este santo era uno de los patronos de los Templarios, (7) orden religiosa - militar dedicada a proteger peregrinos.

Aquella iglesia pasó por muchas vicisitudes.

En 1684 resultó prácticamente destruida por un estallido de pólvora. Según cuenta el acta de la sesión municipal:

"La ermita de la Magdalena, parroquia antigua de la ciudad que está en la Marina y rivera de ella, por haber parecido al Sr. Duque de Canzano, sitio para refinar la pólvora, estando en el refino, por descuido de los que trabajaban, prendió fuego la pólvora y ha volado esta parroquia toda ella para cuya reedificación sea de pedir alguna cantidad." (8)

Siglo mas tarde las Juntas Generales de Gipuzkoa preguntaron a todos los municipios cuales eran las ermitas que convenía tener abiertas al culto y cuales cerrarlas para que ellas no supusieran un gasto. Hondarribia contestó, en 1769, a este pregunta que:

"La de la Magdalena piensa que permanezca por ser muy antigua y muy útil para la gente del mar que en días de obligación de oír misa cumplen muy de mañana con este precepto para salir a la pesca antes de abrir la puerta de la ciudad".

En 1813, los ingleses, que habían venido a salvarnos de la invasión napoleónica, tomaron la ermita como almacén de víveres para la tropa. Al año siguiente el templo volvió al culto.

Por el aumento de población y ensanche de la ciudad se vio la necesidad de que el barrio de la Marina tuviera una nueva iglesia. Se puso la primera piedra el 17 de abril de 1921, en terrenos de marismas, y dos años mas tarde se procedió a su bendición e inauguración.

Eran las nueve y media de la mañana cuando la imagen que durante siglos había presidido el altar mayor, era transportada, en solemne procesión, desde aquella ermita de pescadores y peregrinos hasta la nueva iglesia - la de La Marina - que desde el 22 de julio de 1923 se llama oficialmente de Santa María Magdalena.

Y ¿qué ocurrió con la vieja ermita? Se cerró al culto y, lamentablemente, se puso en venta. En su lugar se construyó un edificio de viviendas. La actual casa recuerda, por su estructura, a aquella primitiva iglesia. Pero les diré más; en ella se conservan elementos del antiguo templo; así, en la planta baja, en el lado de la derecha, pueden verse dos columnas de piedra que deben corresponder a las de sustentación del coro y en la primera planta, en una de las habitaciones hay dos arranques convergentes de un mismo arco.