|
-
¡Un poco de tristeza, señores! - rogó el fotógrafo.
Manuel
Rivas. Relato "El leikista" en "Llamadas Perdidas".
A veces el
jazz, impregnado por la atmósfera que le rodea, huye incluso del calor
de la negrura aterciopelada para recabar en la tristeza del blues. A
veces la cámara es incapaz de abstraerse de los recuerdos y tiñe sus
objetivos, sin querer, de melancolía. A veces ya no valen las palabras
para reflejar el inmenso tedio que puede provocar la irrupción del
comercialismo, la mediocridad o el despotismo de quienes se creen con
derecho a apropiarse del trabajo de los demás. A veces... no queda más
que repetir lo que Johnny Griffin dijo una noche de 1997 en el Festival
de Jazz de Getxo:
¡Bueno,
basta ya de charla y toquemos de una vez este jodido blues!
(Dedicado a Joan Franco...) |