Paladear las letras... sentir la literatura... vive en ...

El mundo de papel.

Bennedetti, Pessoa, García Márquez, Bécquer, Borges, Darío, Espronceda y lo que vosotros queráis enviar.

POESÍA
NARRATIVA
CITAS
PROPIOS
REFRANES

Esta página está dedicada a todas aquellas personas que siempre encuentran un motivo para leer y escribir con todo el sentimiento del mundo. Para aquellos para los que la literatura es un arte capaz de hacernos comprender mejor lo incomprensible. Para vosotros.

POESÍA

Fernando PESSOA 
(Lisboa 1888-1935)

Ojalá fuese el polvo del camino
y los pies de los pobres me pisaran...
Ojala fuese los ríos que corren
y hubiese lavanderas a mi orilla...

Ojalá fuesen los chopos de la margen del río
y tuviera sólo el cielo por cima y el agua por debajo...
Ojalá fuese el burro del molinero
y él me pegase y me quisiera...
Mejor eso que el que va por la vida
mirando para atrás y sintiendo dolor...
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No quiero rosas mientras haya rosas.
Las quiero cuando no las pueda haber.
¿Qué he hacer con las cosas
que puede cualquier mano coger?

Sólo quiero la noche si la aurora
la diluye en azul y rosicler.
Lo que mi alma ignora
es lo que quiero poseer.

¿Para qué?... De saberlo, nunca haría
versos para decir que no lo sé.
Siento a mi alma pobre y fría...
¿Con qué limosna la calentaré?
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Tengo pena y no respondo.
Mas no me siento culpado
porque en mi no correspondo
al otro que en mí has soñado.

Cada uno es mucha gente.
Para mí soy quien me pienso,
para otros- cada cual siente
lo que cree, y es yerro inmenso.

Ah, dejadme sosegar.
No otro yo me sueñen otros.
Si no me quiero encontrar,
¿querré que me halléis vosotros?
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Autopsicografía
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.

Y, en el dolor que han leído,
a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido,
sino sólo el que no tienen.

Y así en la vida se mete,
distrayendo a la razón,
y gira, el tren de juguete
que se llama el corazón.
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Si yo pudiera.
Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda, 
y cuando se ha de morir,
recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.
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Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cual de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.

Rubén DARÍO 
(Metapa (Nicaragua) 1867-León (Nicaragua) 1916)

Juventud divino tesoro
Juventud, divino tesoro
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
y a veces, lloro sin querer.

Juventud, divino tesoro.
¡Ya te vas para no volver!

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura, amarga, y pesa.
Ya no hay princesa que cantar.

Juventud, divino tesoro.
¡Ya te veas para no volver!

A pesar del tiempo terco
mi sed de amor no tiene fin.
Cabello gris, así me acerco
a los rosales del jardín.

Juventud, divino tesoro.
¡Ya te vas para no volver!
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Joven, acérquese acá:
¿Estima usted su pellejo?
Pues escúcheme un consejo,
que me lo agradecerá:

Arroje esa timidez
al cajón de la ropa sucia,
y por un poco de argucia
dé usted toda su honradez.

Salude a cualquier pelmazo
de valer, y al saludar,
acostúmbrese a doblar
con frecuencia el espinazo.

Diga usted sin ton ni son,
y mil veces si es preciso,
al feo, que es un Narciso,
y al zopenco, un Salomón;

que al que tenga el juicio leso
o sea mal encarado,
téngalo usted de contado
que no se enoja por eso.
Al torpe déjele hablar,
sus torpezas disimule,
y adule, adule y adule,
sin cansarse de adular.

Como algo no le acomode,
chitón y tragar saliva,
y en el pantano en que viva
arrástrese aunque se enlode.

Y con que befe al que baje,
y con que al que suba inciense,
el día que menos piense
será usted un personaje.
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Lo fatal

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,y el temor de haber sido y un futuro terror…Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…
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Pablo NERUDA
(Parral (Chile) 1904-1973)

Poema nº 15
Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gusta cuando callas y estas como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

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Mario BENEDETTI 
(Uruguay 1920)

Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de amarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo y también
viceversa.
(Voz de Benedetti) 

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Antonio MACHADO 
(Sevilla 1875-Collioure (Francia) 1939)

Poned atención:
un corazón solitario
no es un corazón.
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Tengo a mis amigos
en mi soledad;
cuando estoy con ellos
¡qué lejos están!

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El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
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Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
 

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Federico GARCÍA LORCA
(Fuentevaqueros 1898- Víznar 1936)

Bordón
¡Ay si te veré,
si no te veré!

A mi no me importa nada
más que tu querer.

¿Guardas la risa de entonces
y el corazón aquel?

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Gustavo Adolfo BÉCQUER 
(Sevilla 1836-Toledo 1870)

¿Qué es poesía?
¿Qué es poesía? --dices mientras clavas
  en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
  Poesía... eres tú.

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Félix María SAMANIEGO 
(Vitoria 1745-1801)

No anheles impaciente el bien futuro;
mira que ni el presente está seguro.

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José de ESPRONCEDA 
(Almendralejo 1808-Madrid 1842)

Canción del pirata
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento, 
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Stambul:

«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho 
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerra 
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena,
quizá en su propio navío.

Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.»

-------------------------
Santa Teresa de Ávila
(Ávila 1515-1582)

Vivo sin vivir en mí
Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor; 
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero. 

Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero. 

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero, 
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
-------------------------
Walt Whitman
(New York (EE.UU.)1819- Camden (New Jersey-EE.UU) 1892)

¡Oh Capitán! ¿Mi Capìtán! (A Abraham Lincoln)
¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!
nuestro terrible viaje ha terminado;
el barco ha superado los peligros,
el premio buscado lo obtuvimos;
cercano el puerto, las campanas oigo,
las exultantes multitudes,
del bajel torvo y atrevido
delinean las miradas firme quilla:
¡pero oh corazón, corazón, corazón!
Oh, las sangrantes gotas rojas
sobre el puente en donde yace
mi Capitán, caído, frío y muerto.

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!
levántate y oye las campanas:;
por ti enarbolan las banderas;,
por ti resuenan los clarines;
son para ti los ramos y guirnaldas,
las multitudes en la playa;
a ti te llama la ondulante masa,
su rostro ansiosamente dirigido;
¡aquí mi Capitán, padre herido!
pongo mi brazo bajo tu cabeza;
en sólo un sueño que en el puente
hayas caído, frío y muerto.

Mi capitán ya no responde,
pálidos son sus labios quietos;
mi brazo, padre, ya no sientes,
no tienes pulso ni designio;
ancló la nave ya segura,
por fin su viaje ha terminado;
del terrible crucero, victoriosa,
volvió cumplido su objetivo;
¡griten, oh, playas, repiquen, oh, campanas!
Pero con acongojados pasos
bato el puente en donde yace
mi Capitán, caído, frío y muerto.
 

-------------------------
León FELIPE.
(-)
Como tú.
Así es mi vida, mi vida,
piedra, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú,
piedra ligera, como tú.
Como tú,
canto que ruedas como tú,
por las veredas, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú,
de las carreteras,
como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que en días de tormenta,
como tú,
te hundes en la tierra, como tú.
Como tú,
y luego centelleas, como tú,
bajo los cascos,
bajo las ruedas, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que no sirve ni para ser ni piedra,
como tú,
ni piedra de una lonja,
como tú,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audencia,
como tú.
Como tú,
piedra aventurera, como tú.
Como tú,
que tal vez estás hecha,
como tú,solo para una honda...
como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú...
-------------------------
Francisco de QUEVEDO. 
(Madrid 1580-Villanueva (Madrid) 1645)

Conoce la diligencia con que se acerca la muerte
Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrero día,
y la última hora negra y fría
se acerca de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena
la muerte en forma de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.

¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar piadosa viene
espíritu en miserias anudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene
hálleme agradecido, no asustado:
mi vida acabe y mi vivir ordene.
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Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera...

Mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi alma la agua fría,
y perder el respeto a ley severa...

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego hado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
(Gentileza de El Café de Chus)
 

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Miguel de CERVANTES.
(1547-1616)

¿Quién menoscaba mis bienes?
        Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
        Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
        Ausencia.
Deste modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan mi esperanza:
Desdenes, Celos y Ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
         Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
         Fortuna.
¿Y quién consiente mi duelo?
         El Cielo.
Dese modo yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aúnan en mi daño:
Amor, Fortuna, y el Cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
         La Muerte.
¿Y el bien de amor, quién lo alcanza?
          Mudanza.
¿Y sus males quién los cura?
         Locura.
Dese modo no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son:
Muerte, Mudanza y Locura.

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Lope de VEGA.
(Madrid 1562-Madrid 1635)

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida m he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen, que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dano.

Ya estoy en el segundo y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce y ya está hecho.
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San Juan de la Cruz

(1542 Fontiveros (Avila)-1591 Peñuela (Granada))

Tras un amoroso lance,

y no de esperanza falto,

volé tan alto, tan alto,

que le dí a la caza alcance.

 

 


 

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