Paseamos
por entre los discos, buscamos algo que encaje con nosotros. Queremos sentarnos
a la luz de un lámpara, en la noche oscura, y leer mientras escuchamos
esa sintonía que nos transporta. Nos aleja de un mundo real y nos
acerca a uno de verdad. Buscamos en las estanterias y encontramos algo
que nos puede servir...
La
música, la banda sonora de nuestra vida, el reflejo de nuestro sentir,
la válvula de escape de tantas, tantas situaciones... Aquí
y ahora una selección de los autores que, a mi humilde juicio, más
profundo calan en esos momentos tan, tan jodidos
y radiantes y viceversa... (Benedetti).
En un lugar de Andalucía de cuyo nombre no quiero
olvidarme, no hace mucho tiempo que nació un cantante de los de
letra pura, voz antigua, rostro flaco y cuerpo corredor. Hoy, cuarenta
y once años más tarde (año 2000), el flaco Sabina,
Don Joaquín, es uno de los cantautores que tienen más de
los segundo, autores, que de cantante. Sus canciones son historias de desamor,
denuncias sociales, himnos urbanos... Él es Joaquín Sabina
y sus seguidores se cuentan por miles en España y LatinoAmérica. El último
de la fila.