EL SENO |
Frederick te ayuda a conocer y cuidar tu seno.
El seno es el símbolo de la maternidad a la vez que es una parte imprescindible en la
imagen y la figura de la mujer.
Es necesario que cada mujer conozca su pecho a la perfección y lo mime.
Haga click en cualquiera de las secciones:
| El seno y su desarrollo | Anatomía del pecho | Cambios normales en el seno | Enfermedades | Síntomas de la enfermedad |
| Los enemigos del seno | Cuidados del seno | Autopalpación | Diagnóstico precoz | Recomendaciones |
El seno es una glándula que está situada en el tórax entre la 2ª y la 6ª costilla y
únicamente se sostiene con la piel que la rodea. No hay ningún músculo que la sostenga,
por ello es inevitable que, a medida que pasa el tiempo, el seno vaya cayendo.
El seno aparece en la sexta semana de vida embrionaria (aún en el vientre materno),
apareciendo la línea mamaria que posteriormente se reduce a dos puntos que serán las
futuras mamas.
En la pubertad (11 a 14 años) el seno presenta una forma cónica que lentamente se irá
redondeando debido a la acumulación de grasa. En la juventud adquiere su forma más bella
y característica.
En el centro del seno encontramos una zona más oscura llamada auréola, centrada por una
prominencia que es el pezón.
El pezón está formado por fibras musculares que al contraerse ayuda a la salida de la
leche. Es además el único músculo que encontramos en el pecho.
El seno o mama es una glándula de secreción externa. En su estructura interna sufre
cambios durante su ciclo menstrual, el embarazo y la edad, y es diferente en cada mujer.

El seno de la mujer está sometido a una serie de cambios naturales.
Las hormonas femeninas (estrógenos) producen un rápido crecimiento del seno en la
adolescencia.
Este mismo estímulo puede producir cada mes, antes de la regla, una ligera congestión y
dolor que será más acusado en unas mujeres que en otras.
Durante el embarazo y la lactancia se producen una plenitud de la glándula, por lo que
ésta adquiere un gran tamaño que se acompaña de mayor sensibilidad, hormigueo y dolor.
También se aprecia un cambio en la coloración del pezón y la auréola. El gran
crecimiento de la glándula desplaza las fibras o elementos de sujeción interna de las
mismas, por lo que más que nunca se necesita el apoyo de un sostén adecuado.
En la menopausia, a causa de una pérdida de hormonas femeninas, los senos alteran su
forma y tamaño, atrofiándose los tejidos.
El seno es parte de nuestro organismo. Es por eso una estructura compleja que tenemos que
cuidar.
La prevención y la elaboración de un diagnóstico precoz de las posibles enfermedades
son nuestras mejores armas para hacerlo.
No todas las alteraciones del tu cuerpo son enfermedades. Un pecho sano es un pecho
normal. Y los senos grandes o pequeños, bonitos o feos, son igualmente normales.
La experiencia médica nos dice que el síntoma más frecuente en patología mamaria
es el dolor, aunque no siempre dolor es igual a enfermedad.
Determinadas alteraciones de nuestro cuerpo producen dolor y sin embargo no son
enfermedades.
El segundo síntoma más frecuente es la aparición de tumores, a los que vulgarmente
llamamos bultos.
De ellos destacamos:
La mastopatía fibroquística, que más que un tumor es una dilatación de los conductos
galactóforos que se llenan de líquido y al paparlos aparecen bultos. Su tratamiento
generalmente no es quirúrgico.
El fibroadenoma, es el tumor benigno más común de la glándula mamaria. Se da en gente
joven y se diagnostica antes de los 25 años. No en todos los casos es necesario operar.
El carcinoma o cáncer de mama, es el tumor maligno más frecuente en la mujer. La mejor
arma contra él es la detección precoz, ayudándonos de la autopalpación, las revisiones
periódicas y las mamografías anuales.
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La mama es un órgano complejo y delicado que cumple una función biológica y sexual,
pero en la vida diaria está expuesto a una serie de enemigos que vamos a enumerar:
El propio peso de los senos que tienden a deformarse debido a que no hay hueso o músculo
que lo sujete.
La mala posición del cuerpo sobre la columna vertebral que puede agudizar el estiramiento
y distensión de las fibras.
La falta de uso de un sostén adecuado a cada mujer.
Los aumentos y disminuciones indiscriminadas de peso que pueden llegar a romper sus fibras
y que, una vez quibrosadas, no se pueden recuperar.
Los ejercicios bruscos como bailes, deportes o trabajos que, además de distender sus
fibras, expone al seno a golpes y lesiones.
Los baños excesivamente calientes, ya que el calor dilata las fibras.
Las exposiciones prolongadas al sol ya que la piel de esta zona es delicada y sensible,
pudiendo quemarse con extrema facilidad.
Los cambios hormonales tales como menstruación, embarazo , lactancia, menopausia, que,
aunque no pueden considerarse como anormales, sí que someten al seno a un
"sufrimiento" que debemos conocer y cuidar.
Por último, el envejecimiento con la pérdida paulatina de elasticidad de la piel que
envuelve a los senos y que constituye el sostén natural de los mismos.
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Las medidas que podemos poner en práctica para combatir los enemigos anteriores son los
siguientes:
Medidas higiénicas que la mujer ha de practicar a diario:
ducha diaria con agua tibia, dado que el calor excesivo podría dilatar o relajar los
tejidos.
Esta higiene debe complementarse con el uso de una crema hidratante adecuada para todo el
cuerpo y una especial para el seno.
Utilización de un sostén adecuado, ajustado a las medidas de cada persona, que sostenga
el pecho con firmeza, sin oprimir ni lastimar.
Frederick le ofrece este sostén personalizado.
Una dieta equilibrada evita en el seno las oscilaciones de volumen que provocan estrías
en la piel. Además, el ejercicio físico nos ayuda a tonificar la musculatura.
Es muy importante concienciar a la mujer de la necesidad de autoexaminar su seno una vez
al mes después de la regla o en días fáciles de recordar: el 1, el día 15, el día 30
...
Según la Sociedad Española de Senología, si la mujer realizara periódicamente una
autoexploración de su seno se reducirían en más de la mitad los casos extremos de
Cáncer de mama.
La autopalpación se ha de realizar una vez al mes, después de la regla, cuando el seno
ya no está congestionado sino distendido, lo que facilita mucho la exploración.
Normas a seguir:
Inspección.
Puesta ante un espejo con los brazos hacia abajo, levántalos lentamente y comprueba que
tus pechos:
Son de igual tamaño y relieve.
Tienen un límite circular.
No tienen ninguna parte retraída.
Su piel es lisa, sin asperezas, durezas (piel de naranja) ni endurecimientos.
Los pezones no están retraídos ni eliminan líquidos anormales.
Palpación
Para proceder a la palpación hay que tenderse en la cama y utilizar las yemas de los
dedos, presionando sobre el pecho lentamente, centímetro a centímetro.
Con la mano contraria, recorremos circularmente, de dentro hacia fuera y de afuera hacia
dentro, todo un pecho.
Cuando acabamos un seno repetimos la misma operación en el otro. Lo palpamos entero y
presionando levemente para descubrir cualquier anomalía.
Palpación de la axila
Una vez que conozcas bien tu seno, descubrirás cualquier anomalía. Si como resultado de
esta operación descubres un bulto en tus mamas, acude a un médico.
No pierdas el tiempo en consultar con tus amigas: el médico especialista te sacará de
toda duda.
Si esta autopalpación te produce nerviosismo por la posibilidad de encontrar algún
elemento extraño es mejor que no la realices. Pero acude periódicamente a tu
especialista.
El Cáncer de mama es el más frecuente en la mujer. No se conocen sus causas, por lo que
la forma más eficaz de luchar contra él es mediante un diagnóstico precoz.
Son factores de riegos en la mujer:
La edad, ya que el Cáncer de mama se presenta, por lo general, en mujeres mayores de
cuarenta años.
Las mujeres en cuya familia se detectaron Cáncer de mama presentan una cierta
predisposición genética, por lo que el riesgo es mayor.
Las mujeres cuyo periodo estrogénico es mayor (regla precoz, menopausia tardía).
Es también un factor de riesgo no haber tenido hijos, ser obesas, diabéticas o
hipertensas.
Además de las revisiones periódicas, siempre que detectemos alguna anomalía acudiremos a un centro especialista donde confeccionarán nuestro historial clínico y se nos explorará con más detenimiento.
Recomendaciones:
Autoexploración: Una vez al mes
Visita al médico: Una vez al año.
Mamografía periódica:
Antes de los 40 años, de forma preventiva o si tu médico te lo indica.
De 40-49 años, cada 1 ó 2 años.
A partir de 50 años, 1 al año.
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