Mi viaje por Bretaña, Normandía, Bélgica, Utretch y el Rhin verano 2008 |
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Día 1. Salimos de Bilbao a través de las autopistas francesas y tras 800 km llegamos a Rennes capital de Bretaña, la ciudad es pequeña y bastante agradablecon varias zonas de casa medievales y un ambiente en las calles y terrazas insospechado en una ciudad francesa, en 2 o 3 horas se puede ver por encima aunque quién quiera profundizar dá para más tiempo. Seguimos viaje hasta Saint Malo donde teníamos reserva en el hotel du Palais muy céntrico, pequeño pero recién renovado y bien para pasar 2 días. |
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| Día 3. Salimos de saint Malo por la carretera de la costa viendo unos paisajes preciosos hasta Cancale , pueblo famoso por sus ostras en el que dimos un paseo por su paseo marítimo, el pueblo muy bonito se vé pronto y desde allí se divisaba nuestro siguiente objetivo, allí fuimos por la carretera que bordea la bahía pasando por pueblos, playas y paisajes preciosos hasta el Mont Saint Michel . El mont St. Michel es una de las maravillas de la humanidad y una máquina turística de primer nivel. Como maravilla lo es, la parte abierta al público no es muy grande y no llega ni a media altura y solo hay vistas hacia el sur, es necesario visitar la abadía (pagando, claro y esperando cola) para apreciar toda su belleza, el interior no es que tenga una arquitectura muy espectacular pero es interesante y las vistas desde las varias terrazas si que lo son sobre todo con marea baja (conviene informarse de los horarios) tambien puede visitarse un museo y los calabozos pero no lo vimos. Como industria turística que es la cantidad de visitantes que había hacía dificil moverse por la única callejuela del pueblo y comer allí o comprar algún recuerdo además de más caro era incómodo, es más recomendable hacerlo en el complejo que está en la costa antes de la carretera a los aparcamientos. Tras despedirnos tomamos rumbo a Vire , pueblo en el interior de Normandía sin especial interés turístico pero queríamos conocer por motivos familiares pero nos sorprendió gratamente además de conocer la Normandía interior con grandes bosques alejada del turismo típico. Seguimos camino a Arromanches pueblo importante durante el desembarco con una bonita playa y paseo donde teníamos reserva en el hotel Le Normandie , está muy bien situado al lado de la playa y aunque un poco anticuado y con un servicio mejorable estuvimos bien. |
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Día 4. Normandía es conocida por su desembarco en la II Guerra Mundial, aunque tiene playas y pueblos balneario el principal atractivo turístico está relacionado con el desembarco, tiene paisajes y pueblos muy bonitos pero menos que Bretaña. Para empezar a conocer la historia visitamos el museo D Day en Arromanches al lado del hotel, es interesante y nos hace ver la importancia del hecho histórico, salimos por la carretera de la costa hacia el oeste y visitamos las baterías alemanas en Longues sur Mer y seguimos hasta Colleville donde visitamos el cementerio americano allí más de 9000 cruces de soldados enterrados impresionan, después en el mismo pueblo fuimos a la playa de Omaha donde la tranquilidad ponía el contrapunto a lo que allí pasó. Seguimos camino hacia Caen ciudad más importante de la región con bastante actividad comercial y algún monumento interesante pero quedo prácticamente destruída y la reconstrucción ha dejado una ciudad cómoda pero más impersonal, allí es interesante visitar el Memorial que está en las afueras, tiene cosas interesantes sobre sobre el desembarco y acontecimientos históricos posteriores, también hay proyecciones de películas con horarios programados, para verlo todo bien hacen falta varias horas aunque no todo tiene mucho interés. Volvimos hacia Courseulles en la costa, bonito pueblo veraniego donde estaba otra playa del desembarco y de allí por la costa volvimos a Arromanches parando en el mirador del cine 360 desde donde hay una vista impresionante de la costa, el cine no lo vimos por estar cerrado pero parece que merece la pena. La visita a Normandia mereció la pena causando una fuerte impresión, hay más museos, playas, pueblos, cementerios y sitios muy interesante para quien quiera conocerlo más a fondo. La región tiene muchas especialidades gastronómicas distintas y los precios ligeramente más baratos que Bretaña. |
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Día 5. Hacemos 500 km de autopista hacia Brujas donde nos alojamos en el hotel Salvators muy céntrico, original y cómodo. La ciudad es muy bonita, tanto en las típicas zonas turísticas como por las callejuelas de su barrio antiguo por donde merece la pena pasear, tiene muchas tiendas de artesanía y productos típicos donde se pueden encontrar recuerdos mejor que en otros sitios. No es demasiado grande y en un día se vé bien.Al igual que luego veríamos en Gante, Brujas está en la zona flamenca de Bélgica y hablan en holandés, aunque el francés es cooficial no lo habla casi nadie y no les gusta por lo que es mejor ir hablando en inglés. La gastronomía en Bélgica es parecida a la francesa y los precios son algo más caros aunque la tomar algo en las terrazas sea más barato, es interesante probar a quien le guste la variedad de tipos de cerveza belga. Nosotros en Brujas cenamos muy bien en el De Koetse, Oude Burg 31, no es de los más baratos pero está muy bien. |
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Día 6. Damos un paseo para despedirnos de Brujas y salimos hacia Gante , esta ciudad estaba en fiestas y la cantidad de txiringitos, escenarios y suciedad distorsionaba la belleza más monumental quizás que Brujas pero menos acogedora, en todo caso merece la pena conocerlo.Después de comer seguimos camino hasta Bruselas , donde nos alojamos en el famoso hotel Metropole donde a causa de las ofertas de temporada por el precio de un 3 estrellas estuvimos de lujo. el hotel está muy céntrico y el trato fué como si hubiéramos pagado la tarifa standard. Andando fuimos a ver la Grand Place y las calles de los alrededores y el Manneken Pis , es la zona turística de Bruselas con bastante gente pero sin agobios, está llena de tiendas de souvenirs, las famosas chocolaterías, y muchas terrazas para probar las cervezas belgas, salvo la plaza las calles de alrededor no tienen gran belleza arquitectónica, nada comparado con Brujas o Gante, pero entre los turistas y locales hay muy buen ambiente por la zona hasta de noche. |
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Día 7. Cogimos el metro y nos vamos a conocer el barrio europeo sede de algunas de las más importantes instituciones europeas, el barrio es bastante grande aunque se puede recorrer a pie, tampoco vimos salvo las instituciones ningún gran interés en los alrededores, vimos la Comision Europea y pasando por el Leopoldpark fuimos hasta el Parlamento europeo donde hay visitas guiadas pero no pudimos verlo, allí hay una oficina de información pero cuesta encontrar información en las guias sobre estos lugares.![]() Luego fuimos andando hasta el Palacio Real donde entramos a verlo, es una visita rápida pero es bastante bonito, luego fuimos hasta el parlamento a través del parque. Tambien son interesantes la zona de la plaza del Gran Sablon y los alrededores y la iglesia de Sta Catalina. Bruselas no tiene ni tantos ni tan importantes monumentos como otras grandes ciudades europeas aunque hay muchos museos y cosas que ver , tampoco tiene las calles más pintorescas y están bastante sucias pero tiene un ambiente cosmopolita muy agradable, aunque está en zona flamenca se puede hablar francés y el español en bastantes sitios. También es interesante el sistema de alquiler de bicicletas público, barato y cómodo . La zona de shopping es alrededor de Rue Neuve aunque hay otras calles más alejadas y especializadas, hay bastantes zonas con sitios de ambiente y terrazas bastantes están en la zona de La Bourse, nosotros comimos bien en Le Corbeau en la calle Saint Michel 18, Nos sorprendió el ambiente de Bruselas a partir del cierre del comercio y por la noche, aunque igual influyó el buen tiempo que tuvimos |
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Día 8. Cargamos las maletas y antes de despedirnos de Bruselas fuimos a ver otro de sus iconos, el Atomium , recientemente restaurado, está en las afueras y su visita de 1 a 2 horas merece la pena, se sube en ascensor a la esfera superior donde hay unas buenas vistas de la ciudad, a las otras esferas donde hay exposiciones se vá por escaleras (algunas mecánicas) pero la visita es interesante.Tomamos rumbo a Utrecht tras 175 km. donde nos alojamos en el hotel Carlton President muy cómodo pero alejado del centro, visitamos la ciudad que ya conocíamos hacía 10 años y tiene un centro interesante con canales y zona comercial animada, pero cuando cierra el comercio la vida desaparece.Nos confirma la experiencia que teníamos anteriormente de Holanda, salvo a Amsterdam es muy incómodo ir allí, la gente es muy fría, en la hostelería y comercio no se habla mucho inglés, su idioma es difícil, parece que los extranjeros no son muy bienvenidos. Comer es bastante caro pero en las tiendas en general la vida parece más barata que aquí. Los parking también son muy caros en Holanda. |
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Día 9. Salimos por las autopistas holandesas y sobre todo las rápidas alemanas 220 km hacia Colonia , ciudad muy curiosa a orillas del Rhin con un centro compartido por la estación y la catedral, impresionante pero necesitada de restauración ,en el interior destacan las vidrieras, alrededor está también la zona comercial, una zona antigua restaurada con buenas tiendas de recuerdos y los jardines al lado del río donde había bastante animación por ser domingo.No vimos la zona más moderna pero la ciudad es acogedora, se come muy buenas salchichas y dicen que tiene la mejor cerveza de Alemania. Tiene alguna cosa más que ver pero quedo muy destruída en la guerra y todo es bastante nuevo. En Alemania comer no es muy caro porque los platos son raciones bastante grandes y normalmente con un plato es suficiente, tomar algo en las terrazas es más barato que en Francia. Por la tarde salimos hacia nuestra siguiente etapa en Coblenza a 110 km. Allí nos alojamos en el Diehl's Hotel a la orilla del Rhin con una preciosa vista sobre el río, muy cómodo y con buen restaurante. La ciudad de Coblenza tiene un turismo mayoritariamente alemán con lugares simbólicos como el Deutsches eck y también es muy agradable pasear entre sus callejuelas y plazas restauradas de la zona histórica así como a las orillas de los ríos. Se pude visitar en media jornada . |
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Día 11. Para ir acercándonos a casa salimos hacia Luxemburgo a 170 km, no teníamos una idea hecha de lo que encontraríamos y nos sorprendió muy gratamente, es una ciudad muy limpia y elegante con unos jardines espectaculares y una zona centro bastante interesante, también se pueden hacer buenas compras, creo que los precios en algunas cosas están bastante bien.Se puede ver por encima en media jornada. Después de comer seguimos camino hacia casa y en vez de parar en uno de esos impersonales y a veces malos hoteles de paso decidimos hacer escala en Beaugency, cerca de Orleans después de 520 km. El pueblo está a orillas del Loira y nos sorprendió por su belleza, hay mucho turismo, tiene cosas interesantes y está muy cuidado. Teníamos reserva en el Relais des Templiers , muy bonito y con un exquisito servicio pero con habitaciones anticuadas y pequeñas. En el restaurante Le Relais du Chateau disfrutamos de la excelente gastronomía local |
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Día 12. Vuelta a casa tras 790 km por las autopistas francesas en jornada de casi operación salida.
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