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Flanqueada por dos escudos, en esta capilla podemos contemplar una hornacina de medio punto, -acoge a San Roque, patrono de la villa-, y un nicho con pilastra y frontón, -con una talla moderna de la Piedad-, ambos renacentistas, de mediados de siglo XVI. Conserva enterramientos en el suelo. Esta capilla es más conocida por el retablo de la Adoración de los Reyes, magnífico conjunto escultórico, de mediados del siglo XVI, obra de los hermanos Juan y Guiot de Beaugrant. El movimiento de las figuras y su acusado naturalismo, que contrasta con la idealización de la Virgen, nos sitúan en pleno manierismo, cuyos esquemas preceden al barroco, que triunfaría cincuenta años después. |
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