Verdadera joya del Renacimiento. Su deterioro ha provocado diversas
actuaciones restauradoras. Obra del lorenés Juan de Beaugrant, que
talló la parte derecha, y de Juan de Ayala, a quien corresponden las
partes central e izquierda. Fue ensamblado por Juan Imberto.
Fue sufragado con un legado del preboste Lope García de Salazar,
muerto en 1536, cuyo escudo y figura aparecen en el zócalo de piedra
sobre el que se alza el retablo. Las obras empezaron en 1549 ó 1550
y terminaron hacia 1555. La falta de medios económicos impidió que en
su momento se policromara. Fue en 1749 cuando se pintó la calle central.