LAS VACACIONES

 

     Es una vana pretensión, intentar ser exhaustivo en el tema de las vacaciones anuales, pero siempre puede resultar oportuno algún que otro comentario y la proximidad del tradicional período vacacional, nos parece una buena oportunidad. 

     Las controversias que surjan en esta cuestión de las vacaciones, tradicionalmente se han confiado a la jurisdicción laboral y así, en su momento, allá por los años 40, ya se recogió en la Ley de Contrato de Trabajo, persistió al promulgarse la Ley de Relaciones Laborales y así continua, hoy por el Estatuto de los Trabajadores. Es una obviedad, indicar que el número de días de disfrute, se ha ido ampliando sucesivamente, pero la parquedad en reglamentar y dejar que resuelvan los Juzgados de lo Social ha sido y es una constante. Donde verdaderamente puede hallarse una mayor intención de dar normas y así evitar conflictos, puede estar en los convenios colectivos. 

     Reconociendo la realidad, hemos de convenir, que el hoy vigente Estatuto de los Trabajadores, tipifica unos cuantos aspectos que se resumen en breves líneas, pero no es menos cierto que la jurisprudencia (lo que vendrían a ser normas complementarias) llenaría volúmenes y volúmenes de letra bien apretada. 

     Utilizando el texto del artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores y con algunos comentarios, llegaremos un poco más lejos que su propia letra. Dice así: 

1.      “ El período de vacaciones anuales retribuidas, no sustituible por compensación económica, será el pactado en convenio colectivo o contrato individual. En ningún caso la duración será inferior a treinta días naturales.” 

     Aquí ya tenemos aspectos importantes. No cabe compensar la no realización de las vacaciones en dinero, lo que significa que las vacaciones son un derecho del trabajador, no canjeable. Otra cosa es cuando así se debe hacer (abonarlas), cuando el trabajador cesa antes de su disfrute. Otro aspecto es que el Estatuto de los Trabajadores faculta a los convenios colectivos o contratos individuales a pactar el período, imponiendo un mínimo, treinta días naturales, no impone un máximo. También otro aspecto a destacar, es que los días que determina el artículo 38 del E.T., son naturales, es decir, incluyen sábados, domingos y festivos intersemanales. 

     Siguiendo con el texto del E.T., leemos: 

2.      “ El período o períodos de disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones. En caso de desacuerdo entre las partes, la jurisdicción competente fijará la fecha que para el disfrute corresponda y su decisión será irrecurrible. El procedimiento será sumario y preferente.”

      El apartado 2 transcrito es una alegoría a los pactos, una declinación de normas a favor de posibles pactos, que de no alcanzarse, derivan en pleitos ante el Juzgado de lo Social. 

     Es más que lógico, que los litigios sobre desacuerdos en fijación de períodos de vacaciones sean procedimientos preferentes y sumarios. No tendría sentido un señalamiento como acontece en otras reclamaciones que suelen ver sentencias tras más que largo tiempo desde la imposición de la demanda. 

      El artículo 38 del E.T., termina con el punto 3, al siguiente tenor: 

3.      “El calendario de vacaciones se fijará en cada empresa. El trabajador conocerá las fechas que le correspondan dos meses antes, al menos, del comienzo del disfrute”. 

     El único comentario al apartado 3, es el de que algunos convenios colectivos amplían el plazo, señalando mayormente tres meses de antelación. 

     La integridad de las vacaciones, viene consagrada por el artículo 58.3 del Estatuto de los Trabajadores, al decir “no se podrán imponer sanciones que consistan en la reducción de la duración de las vacaciones u otra minoración de los derechos de descanso del trabajador o multa de haber”. 

     Naturalmente, no debe entenderse como reducción del período vacacional del trabajador, el simple hecho de no tener derecho a su disfrute de forma íntegra, por ser inferior al año el tiempo de prestación de servicios a la empresa y sólo alcanzarle la parte proporcional de los días reglamentados. 

     Venía siendo práctica aceptada hace largos años, que el trabajador que entraba en situación de Incapacidad Temporal y por ello no podía disfrutar de las vacaciones al momento que se había dispuesto, conservaba íntegro su derecho para cuando fuera dado de alta de la incapacidad. 

     Hoy por hoy, la jurisprudencia viene señalando que la situación de Incapacidad Temporal en superposición con el tiempo de vacaciones ya señalado con carácter general, no supone un nuevo señalamiento del período a disfrutar. Se argumenta, que si bien el empresario está obligado a conceder vacaciones, no puede garantizar que éstas se disfruten con buena salud. Sería lo mismo que garantizar que para el período de vacaciones, hará buen tiempo. 

     Cabe advertir que la filosofía de que no procede un nuevo señalamiento del período vacacional por I.T. del trabajador, se ha extendido en algunos casos en que los turnos vacacionales se han fijado rígidamente (sin cierre de la empresa), pero ha sido difícilmente aceptado para aquellas empresas o centros de trabajo donde la vacación se realiza a lo largo de todo el año. 

     Es de significar que en algunos convenios colectivos, se ha pactado que la situación de Incapacidad Temporal interrumpe el cómputo de vacaciones, aunque se imponen determinados condicionantes según el convenio de que se trate. 

     Como al principio decíamos, sólo hemos recordado algunos de los aspectos que pueden incidir en la cuestión de las vacaciones. Tenemos interés en remarcar que siempre, debe consultarse el convenio colectivo de aplicación, pues en ese instrumento suelen fijarse condiciones que las representaciones de empresa y trabajadores han decidido estipular. 

     Si falla en última instancia, lo que nunca debe fallar, el diálogo, deberá acudirse al Juzgado de lo Social.