IN MEMORIAM -II




    Reproduzco este artículo aparecido en el programa de fiestas de la S.C.D.R. El Tonel de 1996, en homenaje a todos los corellanos euskaltzales, entre los que se encuentran los citados en este artículo, a los que yo también menciono en el libro, y el propio autor del artículo, al que no conocí personalmente pero del que me han comentado que, viviendo en Zaragoza, era un gran entusiasta de las cosas de Navarra y, entre ellas, del euskera. De él se cuenta que ejerciendo su profesión de guardia municipal en Zaragoza, estaba dirigiendo el tráfico y tuvo que llamar la atención al conductor de un coche que había cometido una irregularidad. Cuando comenzó su amonestación a los ocupantes del coche, estos le respondieron “Guk ez dakigu erderaz”, a lo que él les espetó “Ba nik badakit euskeraz”. Ni que decir tiene que terminaron como buenos amigos. La explicación de esta anécdota es que durante los años treinta del siglo ya pasado, un grupo de corellanos, algunos de los cuales todavía viven, estudiaron euskera en Corella, participando en el movimiento de recuperación de nuestra lengua que se vivió en Navarra en aquella época. Mi recuerdo y mi homenaje a todos ellos



EN RECUERDO A DOS CORELLANOS
Antonio Ibarbuen Carrillo


    Corella siempre ha producido, en todos los tiempos, personajes ilustres. Muchos de ellos han sido reconocidos, por sus innumerables méritos, tanto sociales, políticos, financieros y literarios, pero sin embargo hay algunos, que aunque conocidos permanecen olvidados y de vez en cuando conviene recordarlos para que no se convierta con el paso del tiempo en un olvido permanente y para que los corellanos actuales lleguen a conocerlos tanto por sus escritos como por las costumbres de los tiempos en que vivieron, ya que en la actualidad son bastante distintos.
    Quiero referirme hoy a dos corellanos a los que al parecer hemos olvidado a pesar de haber demostrado su enorme cariño a su querida Corella. Me refiero a D. Diego Pascual de Eraso y a D. Eugenio Salamero Resa. El primero es poco conocido porque casi toda su vida la pasó en Bilbao donde se dedicó a la enseñanza. Al mismo tiempo, a pesar de no conocer el euskera cuando se marchó de Corella, llegó a conocerlo de tal manera, que fue nombrado Académico de la Lengua Vasca [este dato no me consta. JSP]. Escribió en revistas, publicó articulos, dio conferencias y estuvo considerado como uno de los mejores conocedores de la lengua vasca.
    En todos sus escritos, sin quererlo, salía a relucir su navarrismo y su corellanismo. Tuve la suerte de conocerle en Corella, ya de bastante mayor, a donde venía todos los veranos a pasar algunos días al Hotel Avenida. Algunas veces yo me juntaba con él porque tenía una conversación muy amena. Me solía contar cosas de su infancia, de cuando se juntaba con los chicos de su edad de la Plaza Baja, donde dijo que vivía y se solían ir a los campos de "La Condamina" y "la Recueja" y se comían los quot;albérchigos" todavía, crudos, y que a veces los daban retorcijones de tripas. Me decía con tristeza que todos aquellos amigos de su infancia habían fallecido.
    Desde que lo conocí, como digo, nos cartearnos muy a menudo y tengo copias de algunos escritos sobre Corella o casos ocurridos en Corella en sus tiempos, que si fuera posible me gustaría darlos a conocer para comparar las costumbres de entonces y las de ahora.
    Entre sus obras publicadas "Toponimia Vasca en Corella" publicada por la Institución Príncipe de Viana "El Corpus", "La Aurora", "El Nombre de Corella". Estas dos últimas están en el libro de D. José González "La Virgen y Corella" y otros artículos que es imposible de enumerar. Muchos de estos trabajos se los debo a su hijo Jesús. Me gusta sacarlo a relucir ya que tuve con él una gran amistad y para que los corellanos sepan que un paisano suyo, por su inteligencia, por el cariño a su Corella, su honradez y su obra literaria merece ser recordado por esta juventud a pesar de ser otros tiempos.
    D. Eugenio Salamero Resa. ¡Qué bien sabía escribir las cosas! ¡Con qué salero contaba las ocurrencias y anécdotas corellanas! ¡Qué finura tenía para copiar literalmente las palabras en que la gente corellana se expresaba! Yo creo que los corellanos somos especiales y podríamos tener una gramática aparte ya que tenemos palabras y frases que no las he visto escritas en ningún sitio; la forma de hablar, de decir las cosas, las frases hechas que tenemos en Corella no existen en ninguna parte. Tanto es así, que en cualquier sitio que estemos en el momento que nos ponemos a hablar se nos conoce. Nos pasa como al del chiste de Colón, que en cuanto llegó a América lo conocieron por " La Pinta ". Me contó D. Serafín Ayensa, que estando en el frente de guerra donde él era capellán, que estaba lloviendo a jarros y de un parapeto salió una voz potente diciendo Aguaaa!!!... entonces el dijo ese, es de Corella y efectivamente, al día siguiente se enteró que era de Corella. Ya, véis. Sin decir de donde somos se nos conoce. Por lo tanto, de la escritura del léxico corellano yo creo que es D. Eugenio Salamero el campeón.
    Esa maravilla lingúística corellana, que se titula : "Estampas de Mi Tierra" podríamos decir que es el "Quijote Corellano" porque es donde el corellano se siente más identificado con cualquiera de los personajes que salen a relucir en dicho libro. Lo he leído un montón de veces y cada vez me gusta más. La descripción que hace del "bravucón" del "cotorra" es magistral y la presenta de tal manera que parece que estás presenciando las conversaciones de los amigos. La vertiginosa carrera del desventurado "Cotorra" y finalmente la abigarrada muchedumbre de brujos y brujas en el apoteótico "Akelarre". Está descrito de una manera que parece que estás presenciándolo realmente. ¡ Así, se escribe ! Metiendo al lector en la escena del libro. Haciéndolo vivir cada momento de la narración, por lo que su lectura es amena y no aburre sino que deleita cuando lo estás leyendo. Todo lo que cuenta en el libro, tuvo que vivirlo él. Con qué satisfacción pasaría los ratos escribiéndolo. Así que rnás que trabajo, para él sería un agradable pasatiempo. Envidio la inteligencia de estos hombres, que además de con inteligencia escriben con el corazón y D. Eugenio fue un caso especial.
    Tuve el librito que escribió, " Jesús de Yerga " pero lo dejé a alguno para que lo leyera y me desapareció.
    Con estas mal pergeñadas líneas guiadas por mi "resfriado ingenio" como diría Cervantes, quiero hacer constar mi admiración por las letras corellanas y muy especialmente por estos dos escritores corellanos, que parecen olvidados. Otros escritores de categoría podrían dedicarles mejores trabajos, para que no decaiga el espíritu literario de nuestra querida Corella y a quién corresponda le sugeriría que, observando que nuestra ciudad se está extendiendo estupéndanlente, ¿ no sería posible dedicarles a éstos señores una de las calles nuevas por su corellanismo y su figura literaria ? Ahí queda la sugerencia.