GESTALT EN LA BUSQUEDA DE UN MITO SOCIAL

 

 

 

LA NEUROSIS SOCIAL.

 

 

          Quiero iniciar este artículo refiriéndome y adhiriéndome a los votos que hace Claudio Naranjo, en la introducción de su libro “Gestalt de Vanguardia“, para que este breve texto que ahora escribo, “contribuyendo a la salud del movimiento gestáltico, pueda contribuir indirectamente a la salud de nuestra sociedad enajenada y violenta”.

 

            En los escritos de Naranjo siempre he encontrado una intención subyacente por despertar el interés en atender el malestar de la sociedad. Una de las propuestas que hace en su “Eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma” es la de “tomar conciencia de las reverberaciones de la psicopatología del carácter en la sociedad que hemos creado, para poder así triunfar sobre la inercia letal de las instituciones”.

 

            Para quien lo desconozca, el eneagrama puede considerarse en su aspecto psicológico formal como una tipología de la personalidad. Naranjo analiza en esta obra ”cómo las motivaciones neuróticas constituyen un obstáculo para el amor; es decir, cómo esos patrones fundamentales de la personalidad que reconocemos como caracteres básicos(...) se manifiestan en términos de amor. (...)cómo en cada una de las neurosis de carácter se ve el amor impedido y falsificado y cuáles son sus consecuencias problemáticas”. Más adelante veremos imágenes de ficción futurista de una sociedad deshumanizada y sin amor.

 

            Cuando trata el eneagrama de los males de la sociedad, dice “ Llamar a la disfunción social enfermedad es desarrollar la visión de la sociedad como un organismo que caracteriza la moderna formulación de la ciencia de sistemas”. A mi modo de ver este enfoque lleva implícito el concepto organísmico propio de la gestalt. Pero si consideramos a la sociedad en sí misma como el organismo, ¿cuál es el ambiente?. Sólo encuentro respuesta si considero la sociedad desde una perspectiva ecológica; así, el organismo serán los individuos relacionados entre sí y el ambiente el planeta. Pero quizá descubramos en las siguientes líneas otros ambientes.

 

            Finalmente Naranjo concluye: “ Con el aumento progresivo de la población, las luchas sociales redundarán no sólo en la violencia mutua, sino en la destrucción de la fauna y la flora, así como en el agotamiento de los recursos que nos brinda el planeta.(...) Pienso que el mundo es el producto de lo que llevamos dentro; por ello merece especial atención la hipótesis de que los males de la sociedad sean resultado y amplificación de nuestra incapacidad (apenas reconocida) de mantener relaciones sanas. Si consideramos que una sociedad sana difícilmente podrá existir sin el fundamento de individuos sanos, se hace imperativo reconocer el valor político de la transformación individual; sólo que dicha transformación apenas puede ser propulsada por las instituciones existentes”.

 

           

MITOS, HEROES Y SOCIEDAD DEL FUTURO

                                                                                                                                                                                           Rollo May es un psicoanalista existencial. Dice en su prefacio a “La Necesidad del Mito“: “creo que la terapia contemporánea, contemplada en su conjunto, se ocupa de los problemas de la búsqueda individual de mitos.” Y más adelante : “Me he referido a la necesidad del mito porque creo que hay una urgencia hoy en día en este sentido. El origen de muchos de los problemas de nuestra sociedad, (...), puede atribuirse a la ausencia de mitos que nos den, como individuos, la seguridad interna que necesitamos para vivir adecuadamente nuestros tiempos”.

 

            May, que tuvo influencias del psicoanalista Alfred Adler, se refiere así a su teoría: “ (Adler) convirtió los aspectos sociales del mito en su preocupación primordial. Creía que la causa de la neurosis es la falta de “interés social”, es decir, que los neuróticos son personas aisladas de sus congéneres. Los problemas psicológicos no se resuelven hasta que el paciente desarrolla un vínculo adecuado con la sociedad, una aceptación de su responsabilidad hacia la comunidad.” (...) “ desarrolló su preocupación fundamental por la “ficción-guía”, que es un sinónimo del mito”. En palabras de Adler. “ La persona recurre a esta ficción-guía en los años posteriores (a la infancia), como mito secreto de sí misma”.

 

            Las implicaciones de estos principios son de gran trascendencia para comprender la psicoterapia como una forma de hacer conscientes los mitos que operan inconscientemente en nosotros, y así completar (como gestalt inconclusa) la mitología personal. Este es también el planteamiento de otros autores (Sam Keen, David Feinstein, Stanley Krippner, Stephenson Bond, y otros), en una corriente psicoterapéutica aún por unificar y nombrar en la comunidad de terapeutas, y que yo llamo Terapia Mítica o Terapia del Mito Personal, aspecto que trato extensamente en “El Viaje Mítico. Un enfoque gestáltico”.

 

            Desde esta perspectiva, en la terapia individual es fundamental extraer de la ficción-guía del paciente, de su guía vital, de su mito secreto, los componentes de interés social y responsabilidad hacia su comunidad. Nos encontramos así en la polaridad social-asocial, cuando no en la social-antisocial; y por otra parte, en la polaridad egoísmo -interés social, e individualismo-responsabilidad comunitaria.

 

            Volviendo al mito personal, encontramos antecedentes a este enfoque en el estudio de la mitología comparada, del mito del héroe, que realizó Joseph Campbell. En su obra “El poder del mito” dice a propósito de la aventura del héroe: ”el personaje principal es un héroe o heroína que ha hallado o hecho algo más allá de los logros y experiencias normales. Un héroe es alguien que ha dado su vida por algo más grande que él mismo” (...) “la aventura usual del héroe empieza con alguien a quien le han quitado algo, o que siente que falta algo a la experiencia normal disponible y permitida a los miembros de su sociedad” (...) “Si comprendes cual es el verdadero problema (perderte a ti mismo, entregarte a algún fin superior), comprendes que eso es en sí mismo la prueba definitiva. Cuando dejamos de pensar en primer lugar en nosotros y en nuestra supervivencia, sufrimos una transformación realmente heroica de la conciencia” (...)”El objetivo moral es el de salvar a un pueblo, salvar a una persona, o apoyar una idea. El héroe se sacrifica por algo...ahí está la moralidad del asunto.”

 

            Encontramos así un sentido ético al viaje interior, una ética de la solidaridad y del sentido social. Incluso podemos plantearnos una ética heroica ecológica y planetaria. Al respecto, Campbell analiza: “Y el único mito en el que valdrá la pena pensar en el futuro  inmediato será uno que hable sobre el planeta, no sobre la ciudad, no sobre la gente, sino sobre el planeta y todo lo que hay en él. Eso es lo que creo que será el mito del futuro. Y tratará exactamente de lo que tratan todos los mitos: la maduración del individuo, desde la dependencia hasta la edad adulta, la madurez, y después la muerte; y cómo vincularse con esta sociedad y cómo vincular esta sociedad al mundo de la naturaleza y el cosmos. De eso han hablado todos los mitos, y de eso hablará éste. Pero la sociedad de la que hablará es la sociedad del planeta. Y hasta que esa sociedad exista, no habrá nada.”

 

            Sobre este mismo tema del mito del futuro se expresa May, a propósito de la tecnología, la conquista espacial, la carrera armamentística, la energía nuclear y otros signos de nuestro tiempo: “Está claro que el concepto de hermandad aún no ha cuajado en la conciencia de las grandes masas humanas. Pero la exploración de los cielos es un mito por el que podemos llegar a una nueva ética y comprensión internacional, a una nueva raison d’être para la humanidad. Aunque aún no nos ha cambiado, puede ser que se convierta en un nuevo mito mediante el que alcanzar una nueva moral internacional .“ (...) “Ahora tenemos un enemigo común. Procede de la comprensión de este mito. La misma tecnología que puede destruir a nuestros enemigos nos hace víctimas del poder de destrucción que generamos.”

 

            Volviendo a Campbell, le encuentro afín a este pensamiento en su interpretación de la mitología expuesta en la película “La guerra de las galaxias” de George Lucas, de la que entresaca como mensaje: “ la advertencia de que la tecnología no nos salvará. Nuestras computadoras, nuestras herramientas, nuestras máquinas no son suficientes. Hemos de apoyarnos en nuestra intuición, en nuestro ser más genuino”

 

            La amenaza de la deshumanización del planeta empieza a aparecer en guiones míticos contemporáneos, publicados en películas del tipo de ficción futurista. Un ejemplo es el de “Inteligencia artificial” de Steven Spielberg, que nos presenta una sociedad en que está mercantilizada la robotización del amor. Otro ejemplo es el de “Matrix” de Larry y Andy Wachowsky, que representa una sociedad y en general una realidad creada y manipulada virtualmente, y de donde se sale por la entrega y el amor.

 

           

TERAPIA GESTALT PARA EL SER SOCIAL

 

            Volvamos a la idea de ese ciclo de experiencia gestáltico-mítica que realizamos en la vida, ese proyecto de vida o plan de vida que guía nuestros actos, ese patrón narrativo que da sentido a nuestra existencia. Y recordemos el principio gestáltico de homeostasis organismo-ambiente. Con estas premisas, vuelvo a Campbell que se refiere al mito de Don Quijote a través del análisis que hace Ortega y Gasset: “Don Quijote fue el último héroe de la Edad Media. Sale en busca de gigantes, pero en lugar de gigantes, su medio producía molinos de viento. Ortega señala que esta historia tiene lugar casi en la época en que aparecía una interpretación mecanicista del mundo, por lo que el ambiente ya no respondía espiritualmente al héroe. (...) don Quijote salvó la aventura en su fuero interno inventándose un mago que acababa de transformar en molinos a los gigantes a cuyo encuentro había corrido.”

 

            Entonces cabe explorar en una terapia si lo que el paciente-héroe necesita para realizar su mito está disponible en su ambiente, porque de lo contrario, elaborará la fantasía hasta el extremo del delirio. Don Quijote y Sancho vienen a ser un “caballero de arriba” y un “escudero de abajo”, en un diálogo integrador de estas dos polaridades. A través de este diálogo, y con la confrontación con la realidad, ambos alcanzan la cordura. Así que el ideal mítico-caballeresco de deshacer entuertos, pudiera muy bien ser un símil de un mito personal en su dimensión social, con lo que si el ambiente no proporciona los medios para lograrlo, la fantasía lo recrea.

 

            Y, claro, esta reflexión también es válida para los terapeutas gestálticos, especialmente para los que trabajan en el medio social o institucional, que a fuerza de satisfacer una necesidad mítica de índole social, ante un sistema que no les responda en su mundo de valores, puedan inconscientemente sucumbir a salvar su aventura en su fuero interno, en un pseudo delirio como componente del síndrome burn-out, o sea quemarse. Esto me parece de relevancia cara a una supervisión de gestaltistas institucionales, de organizaciones y sociales.

 

            Por otra parte, me surge la reflexión global y la preocupación de si estamos, como sociedad, creando un ambiente que realmente responda a nuestra espiritualidad. Porque en caso contrario, y así me lo parece visto el grado de enajenación y violencia de nuestros tiempos , el análisis de Ortega me lleva a considerar que hay un desajuste entre las necesidades humanas y el ambiente tecnológico (con sus grandes avances en genética, energía nuclear, informatización, telecomunicaciones, etc) lo que desemboca en el consiguiente delirio social.  Mitos como el ya citado de Matrix, empiezan a dar un sentido a la búsqueda de la liberación del programa virtual institucionalizado.

 

            Y me surge una pregunta: ¿la gestalt, en su dimensión social, con su teoría y su práctica, con su conceptualización y actitud, tiene un mito colectivo, un mito gremial, que dé sentido a su existencia, ortodoxa o de vanguardia, un mito liberador de, por ejemplo, una realidad virtual? Mi respuesta inmediata es que el aquí-ahora y el contacto es la mejor terapia para la virtualidad. Y también me surge la duda de si, como señala Naranjo, la acción institucional podrá resolver el problema.  Con este cuestionamiento se me hace necesaria una reflexión profunda sobre el quehacer gestáltico en el medio institucional, organizacional y social. Y aún más allá, me pregunto si la gestalt institucionalizada, corporativa, está abocada al fracaso, al menos respecto al objetivo de sanar la sociedad. Y no tengo una respuesta.

 

             En su “Cantos del Despertar”, un estudio del monomito del héroe desde una dimensión individual y teológico mística, Naranjo comenta: “ Así como Moisés es uno de los héroes del mundo, el patrón del Exodo no es otro que el del viaje monomítico: sólo hay una variación, y es que aquí el héroe no es un individuo único sino que es un pueblo”. Y quien dice pueblo dice colectivo, grupo, comunidad. ¿Acaso la gestalt, como comunidad de los terapeutas que la ejercen y los teóricos que la elaboran, seguirá un monomito social?. De momento no tengo estudiado este asunto pero intuyo que sí. Otro tema es en qué momento del periplo nos encontramos.

 

            Si aceptamos la premisa que cité de Naranjo de que una sociedad sana  necesita el fundamento de individuos sanos, la gestalt corporativa se encaminará en su viaje a la monotierra prometida de la que ya nos habló Abraham Maslow en su utopía de Eupsiquia. En “La personalidad creadora” dice “Hay una revolución en marcha. En algunos lugares se percibe más que en otros, pero todos crecen en la misma dirección psíquica, es decir, en el sentido de seres más plenamente humanos, de personas tan fuertes, creativas, alegres, amantes de la vida, psicológica y físicamente sanas como sea posible. (...)Mediante tales procedimientos, la naturaleza humana se enriquece en lugar de menoscabarse (...) todos apuntan hacia un ideal que nos indica el rumbo que estamos tomando, el de ser tan altos, tan plenamente humanos y evolucionados como podamos.”

 

 

CONTRIBUCION GESTALTICA A LA SOCIEDAD

 

            Continúo con Maslow: “ El problema de la administración (en cualquier organización o sociedad) puede enfocarse en un sentido nuevo: cómo establecer condiciones sociales, en cualquier organización, de modo que los objetivos del individuo coincidan con los de la organización. ¿cuándo es posible hacerlo? ¿cuándo imposible o perjudicial? ¿Qué fuerzas fomentan la sinergia individual y social? ¿Qué fuerzas, por el contrario, incrementan el antagonismo entre la sociedad y el individuo?”.

 

            Sin duda que el eco de estas frases me viene de la propia organización gestáltica, de la comunidad de gestaltistas y nuestras instituciones. Al menos en el entorno que conozco, me parece que aún tenemos mucho trabajo por hacer para desarrollar instituciones, organizaciones, asociaciones, colectivos, agrupaciones y equipos, con alto grado de sinergia, que tal como la define Ruth Benedict (recogido por Maslow) es: “...culturas con alto grado de sinergia cuando sus instituciones aseguran el beneficio mutuo de sus empresas, y de sociedades con bajo grado de sinergia cuando el beneficio de un individuo se convierte en una victoria sobre otro y la mayoría no victoriosa debe adaptarse como pueda”. A esto añade Maslow. “Tienen alto grado de sinergia aquellas sociedades en que las instituciones sociales se establecen para trascender la polaridad entre egoísmo y generosidad, entre interés propio y altruismo, y donde la persona que es simplemente egoísta cosecha, necesariamente, beneficios propios. La sociedad con alto grado de sinergia es aquella donde la virtud rinde”. Creo que nos conviene plantearnos el cultivo de las virtudes desde la perspectiva del eneagrama de la sociedad.

 

            Quizá la comunidad gestáltica pueda transmitir esto al medio social. A mi parecer hay diferentes niveles de imbricación social. Uno es a través de la terapia individual, considerando la dimensión social de cada paciente. Otro, en el trabajo en grupo, sea terapéutico, educativo, artístico, o en la forma que tome. A este respecto me parece oportuno recordar algo que aún no hemos llegado a desarrollar plenamente en el quehacer de la gestalt y que en palabras de Fritz Perls, en “Sueños y existencia”, es: “toda la terapia individual está obsoleta (...)voy llegando a la conclusión que incluso los grupos intensivos y las terapias de grupo están obsoletos(...)vamos a comenzar nuestro primer kibbutz gestáltico(...) lo central será el espíritu comunitario enaltecido por -a falta de una palabra mejor- la terapia”. En mi práctica terapéutica pienso que la terapia individual da sus frutos y estoy convencido de que la terapia de grupo y los talleres son formatos que aún pueden trascenderse para trabajar en un nivel más profundo de la condición social humana. Ciertamente la experiencia comunitaria, como he podido comprobar con mi trabajo, es una forma que favorece experiencias de crecimiento verdadero y sostenible. Sin embargo, este formato es difícil de asentar en la práctica, especialmente en estos tiempos de individualismo, pero la gestalt es en sí creativa y creo que encontraremos nuevas formas acordes al ambiente social, cultural y económico.

 

            Aunque no suficientemente autónomos, es decir, que los gestaltistas-organismo aún se apoyan demasiado en el ambiente-sistema (instituciones que pagan), un nivel de trabajo cada vez más extendido es el trabajo en el campo social, en la propia comunidad, fuera de los lugares o centros de crecimiento. Esto incluye desde experiencias de barrio hasta la práctica gestáltica.en servicios públicos, lo que normalmente llamamos instituciones. Pero aún entiendo otro nivel que en sí me parece institucional, el que afecta a las propias organizaciones y sistemas institucionales, a través del trabajo realizado con sus dirigentes y planificadores. Y un último nivel, el que se dirige a la conciencia social, al darse cuenta social a través de los medios culturales, las publicaciones (incluida esta revista), las fiestas, el arte, etc.

 

 

LA GESTALT DEL MITO SOCIAL

 

            Me refiero a qué forma o configuración se da al mito social. Podemos pensar en la toma de conciencia del mito social por un paciente, o por un grupo. También podemos pensar en el mito personal que le vincula al mito social. Pero ahora sugiero tomar la perspectiva del gestaltista, centro o escuela de gestalt, agrupación informal de terapeutas o centros, asociación gestáltica (incluida la AETG) sea regional, nacional o internacional, y considerar qué forma toma el mito emergente del cambio social.

 

            Para terminar este artículo me parece adecuado recoger dos ideas polares, una sobre la función conservadora y social de los mitos, y otra sobre la función de autonomía del mito personal (o colectivo, dentro de un ambiente social). Campbell encuentra una función sociológica de los mitos: ”...fundamentar y validar un cierto orden social”, que se corresponde con el tipo de mitología que “...te vincula a una determinada sociedad”, en la que “...la hermandad está confinada a una comunidad limitada. En las comunidades limitadas, la agresión es proyectada fuera” (...)”Toda mitología ha crecido en una sociedad determinada, en un territorio limitado. Después chocan y se relacionan, y se amalgaman, y surge una mitología más complicada”. Esto es, límites y contacto.

 

            Por otra parte, Sam Keen, en “Su viaje mítico” nos plantea: “El mito organizador de cualquier cultura funciona de formas que pueden ser creativas o destructivas, sanas o patológicas. Al crear un cuadro global y un conjunto de historias que explican por qué las cosas son como son, crea un consenso, santifica el orden social y proporciona al individuo un mapa autorizado del sendero de la vida”. (...)”Cobramos autoridad personal y poder en la medida en que nos cuestionamos el mito que mantienen “las autoridades” y descubrimos y creamos un mito personal que nos ilumina y nos informa”. Del apoyo en el ambiente, al autoapoyo.

 

 

          Y para finalizar, un aliento de heroicidad, en palabras de Guillermo Borja recogidas en “La locura lo cura”:  “La persona se vuelve un rebelde, no en el sentido destructivo sino en que hace lo que quiere y que su actitud es contagiosa. La verdad no se enseña en los libros, es una actitud. Así lo vemos en la vida de los grandes hombres, su verdad amenaza el sistema y así trasciende a lo político y social. (...) Ellos, al presentarse con transparencia, le dan rostro al mito”.

 

 

                                                                                                Juan José Díaz

                                                                                                San Sebastian

 

 

Fuentes

 

Borja G. La locura lo cura. (1995) Tetelpan (Mexico): Ediciones del Arkan (Hay también edición en Ediciones La Llave)

 

Campbell J & Moyers B. El poder del mito (1991). Barcelona: Emecé Editores

 

Keen S & Valley-Fox A. Su viaje mítico. (1993). Barcelona: Editorial Kairós.

 

Maslow A. La personalidad creadora. (1990) Barcelona: Editorial Kairós

 

May R. La necesidad del mito.(1998) Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.

 

Naranjo C. Cantos del despertar. (2002). Vitoria: Editorial La Llave

 

Naranjo C. El eneagrama de la sociedad.(1995) Madrid: Ediciones Temas de Hoy. (Hay también edición en Ediciones La Llave)

 

Naranjo C. Gestalt de vanguardia. (2002) Vitoria: Editorial La Llave

 

Perls F. Sueños y existencia. Terapia gestáltica. (2000) Santiago de Chile: Cuatro Vientos. Editorial

 

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