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"EL VIAJE MÍTICO" JORNADAS DE ATRE. BARCELONA, DICIEMBRE 2001
PRESENTACIÓN El Instituto IZKALI recibe el nombre de un vocablo nahuatl (lengua centroamericana) que significa, entre otras acepciones, "tu casa". Esto viene a propósito de lo que voy a exponer porque gran parte de los viajes, por no decir todos, comienzan saliendo de casa. El tema de fondo de esta exposición es la mitología, término del que voy a ir desgranando su etimología. Ya en la época de Platón había un conflicto entre dos escuelas que seguían formas diferentes de acceder al conocimiento y de transmitirlo. El conflicto estaba entre dos conceptos: el mithos y el logos. La mitología, desde mi punto de vista, intenta resolver este conflicto y reunificar estas dos maneras de acceder al conocimiento. El termino mitología tiene las dos raíces y puede interpretarse su significado etimológico como el estudio de los mitos. La mitología no es un compendio de mitos (mithos) ni tampoco es una ciencia del mito (logos), sino que intenta combinar ambos enfoques para llegar a un procedimiento por el que, a través del lenguaje, lleguemos a expresar "eso" que intentan expresar las diferentes perspectivas de la psicología transpersonal. Así que lo que voy a desarrollar a continuación en realidad es una manera de acceder al conocimiento, basada en mi propia experiencia, y que se fundamenta en el lenguaje mítico, en el lenguaje de los mitos. Estas jornadas que tienen como título "Sabiduría, ciencia y conciencia", podrían llamarse también "Mitos, logos y conciencia" o "Mitología y conciencia", de manera que el contenido y el método es la mitología, y la conciencia es lo que define el paradigma (según T. Kuhn), es el medio por el que llegamos a conocer "esto".
IMÁGENES DE UN VIAJE Veamos algunas imágenes de un posible viaje mítico al mundo integrativo.
Ésta es la primera foto del viaje. Como puede apreciarse es un yantra,
una figura geométrica que ayuda a concentrar la atención y
que se utiliza en muchas prácticas de meditación.
La segunda foto es la misma imagen, con otra interpretación. Se trata de un mandala, una representación muy parecida en su estructura al yantra de la primera foto. La diferencia es que el mandala está lleno de contenido figurativo, de personajes, de historias, incluso de mitos; el mandala nos está contando toda una cosmogonía. Jung estudió comparativamente los mandalas y encontró que se caracterizan básicamente porque tienen un centro. El mandala es el objeto de meditación en el que vamos recorriendo de afuera hacia dentro las distintas capas hasta llegar a la dimensión esencial o transpersonal, o en el que vamos de dentro a fuera superando los límites y las estructuras que nos limitan a través o por medio de la función del carácter. Es decir, puede haber un sentido centrípeto o centrífugo, de introspección o de manifestación. La tercera foto tiene la misma apariencia de las anteriores pero podemos imaginar que es el diseño de la planta de un templo, un espacio sagrado. Como es común a muchos templos, consta de distintas estancias en torno a un lugar principal central y dentro estaría lo que en el cristianismo se conoce como sancta sanctorum y que en otras religiones tiene su correspondiente. Su estructura delimita una serie de zonas que vamos transitando cuando acudimos al contacto con lo divino; en cada recinto en que nos adentramos estamos más cerca de Dios o/y estamos más cerca de Uno Mismo. La siguiente foto es la imagen de un laberinto. También es un lugar de búsqueda y tiene unas puertas por las que se va accediendo al espacio interno. Los laberintos trascendentes se caracterizan porque conducen al centro. Los laberintos suelen tener bicho, monstruo; los griegos lo llamaron Minotauro. A este monstruo (etimológicamente, movimiento del alma) a veces lo confundimos con nuestra propia sombra y así es para la psicología junguiana, porque el monstruo que nos acecha en nuestra búsqueda interior no es otro que los aspectos oscuros de nuestro psiquismo (o sombra). En el viaje por el laberinto se trata de llegar al centro donde está el tesoro, la gran sorpresa que dice "Feliz cumpleaños, hoy es tu día" y entonces te despiertas. Realmente es así, porque llegar al centro, entrar en contacto con el yo esencial, con el self transpersonal, es un renacer. Y luego hay que salir, hacer el viaje de vuelta. Así que tras este viaje imaginario sólo hay una foto, pero es una foto tan total que permite ver diferentes realidades. Yo me considero un psicoterapeuta integrativo y los psicoterapeutas integrativos procuramos facilitar la experiencia consciente de integrar diferentes perspectivas , planos, o dimensiones de la realidad. Dicho de otra forma, integrar diversos niveles de conciencia y sus diversas realidades vividas. Así que, volviendo al símil, esto es una foto del viaje pero también es el vídeo del viaje, porque está en realidad recogiendo el transcurrir, el proceso de búsqueda de sí mismo. La integración es un estado pero lo integrativo es un proceso.
LA METÁFORA DEL VIAJE El viaje es una metáfora. Creo que todas las escuelas intentan acertar con la manera de contar la experiencia transpersonal. Cada una utiliza una manera discursiva de contarla y para eso recurrimos a símbolos y metáforas. Veamos algunas de las más comunes. Una es la de la iluminación, es decir, nos conocemos o accedemos a lo transpersonal cuando nos iluminamos. Otra metáfora es la de la transparentación, relacionada con la anterior; en cierta forma es trascender la apariencia para percibir lo real. Esta metáfora de "a través de" también subyace al termino "transpersonal" que en sí mismo refleja también otra metáfora. La de la muerte, nos dice que algo muere para que algo desaparezca, o se transforme, o surja, o renazca; y a partir de algunos sistemas de creencias sobre la muerte, la metáfora hace referencia al acceso a algo que trasciende la condición humana. Otra metáfora es la del desvestimiento, desnudamiento o, de forma parecida, desacorazamiento, que nos hablan de lo mismo, que la esencia va despojándose de lo que la cubre y la separa del todo. Otras metáforas también frecuentes son la de la construcción del libro de la ciencia, la de la unión erótica, etc., En suma, estamos utilizando continuamente metáforas y todas tienen un mismo nivel de significado y de validez. Lo que las diferencia en todo caso es el grado de desarrollo que tienen en su contenido explicativo. Yo me he centrado en la metáfora del viaje. Esta es muy común en muchas tradiciones, escuelas y autores que hacen referencia a términos como camino, partida, discurrir, flujo o curso, periplo, etc. Es una metáfora muy común.
LAS COORDENADAS DEL VIAJE Cuando hablamos de viaje yo pienso en lineal, me voy a un mapa y veo la linealidad. Pero el viaje transpersonal no es lineal así que veamos como esta metáfora contempla la no linealidad o, en términos físicos, lo cuántico. Para desarrollar esto me referiré a relatos de viajes. Y aunque primitivamente los mitos se transmitían oralmente o en representaciones escénicas, con el tiempo pasaron a quedar recogidos en la literatura y ya contemporáneamente en el cine. Así que me referiré en unas ocasiones a relatos escritos y en otras a un marco en que desarrollo este trabajo sobre la mitología, basado en el cine y que denominamos El Espejo Mágico. Por cierto que en la iconografía del cine fantástico y de ficción, el espejo mágico es con frecuencia un medio para el desplazamiento cuántico, es decir que mirándose en él o pasando a través de él se accede a otra dimensión. Este tipo de viaje cuántico contrasta con el tradicional viaje lineal por tierra, un viaje de superficie, sea a pie o en monturas, carretas, autobús o ferrocarril; tipos de viajes muy comunes tanto en la literatura como en el cine y que en el sentido que les damos aquí, son míticos. Pero también hay viajes de superficie por tierra y mar, como el descrito en "La Odisea" por Homero. También hay viajes por las profundidades, sean marinas como "20.000 leguas de viaje submarino" de Julio Verne, o subterráneas o al Hades como el descenso de la "Divina comedia" de Dante. Todos estos tipos de viajes son matices de la metáfora que nos han ido describiendo un discurrir, una búsqueda. Otro es el viaje aéreo o por las alturas. Por ejemplo, a medio camino entre lo aéreo y lo terrestre, tenemos la historia del Barón Rampante, de Italo Calvino, que va por las copas de los árboles. Otra categoría serían todas las metáforas de los viajes intergalácticos, que pueden ser lineales interplanetarios o cuánticos a través de gusanos y supercuerdas. Los viajes de los chamanes a veces son aereos y a veces subterráneos ; en su narración generalmente son lineales y hacen referencia a un pasar barreras, en una dirección, en una línea. Muchas prácticas de meditación también nos describen viajes aéreos. Y en este aspecto cabe mencionar la casuística de los denominados viajes astrales. La filmografía nos presenta viajes de tipo cuántico como los viajes en el túnel del tiempo, o en puertas a otras dimensiones, o en conductos espacio-temporales. Un recurso muy utilizado son los viajes por un cambio de ectoplasma, desintegración del cuerpo y reintegración en otras coordenadas espacio temporales. Más recientes son los viajes cibernéticos, a través de los superconductores, o de las redes informáticas, en los que los protagonistas primero se transforman para adentrarse en la nueva dimensión y luego viajan por ella. En muchas de estas metáforas que el cine de ficción ha puesto en imágenes, la experiencia mental no siempre se acompaña de la física o corporal, es decir que el espectador puede imaginarlo pero no encuentra resonancia en su memoria de vivencias. Esto claramente no ocurre con la mayoría de los tipos de viajes lineales.
TIPOS DE VIAJE En el anexo 1 se recogen algunas ideas básicas que comento a continuación: Veamos primero los tipos de vehículo que posibilitan el viaje mítico desde la práctica psicológica. He recogido el arte y el rito como una forma más de hacer psicoterapia. Entrarían aquí las arte-terapias y las terapias de dramatización. Las narraciones, la iconografía cultural, a través de esto hacemos viaje. Cuando nos cuentan una historia, cuando vamos por una catedral, cuando vemos una galería de arte, o examinamos un códice (libros iluminados, esto es ilustrados y ornamentados con panes de oro) de la Edad Media, o cuando presenciamos una representación de teatro, estamos haciendo un viaje. También el misticismo es otro vehículo del arte, a menudo expresado en lenguaje poético. Un ejemplo de viaje místico es el de "Las Moradas" de Teresa de Ávila, también llamado El Castillo Interior, que nos habla de una serie de recintos por los que vamos transitando, en el viaje de la unión del alma a Dios. También podemos considerar un viaje mítico el relato del místico islámico Attar en "El lenguaje de los pájaros" que nos describe el viaje atravesando siete valles al encuentro de la Majestad de Simurgh. La meditación y los yogas, en general nos hablan también de algún tipo de viaje a través de los chakras, o a través de distintos reinos, o a través de distintas joyas, hay distintas descripciones metafóricas de este viaje. Del chamanismo, ya he hecho mención. Respecto a las psicoterapias también son un viaje, sean de análisis, de guión, de roles y otras. En realidad, en psicoterapia hablamos más de procesos, pero si en vez de utilizar el logos recurrimos a lo mitológico hablaríamos de viaje. Las psicoterapias catárticas, de estados modificados de conciencia, bien a través de prácticas bioenergéticas, o de técnicas kundalínicas, o de sustancias psicoactivas, o de sonidos y música, o de baile y danza, o de luces, etc. también nos permiten acceder a unas experiencias que en sí son viajes, aunque además sean experiencias que puedan considerarse como hitos en un proceso o viaje más amplio. Otra clasificación que conviene considerar en el estudio de la metáfora del viaje es la que considera el destino del viaje. Aquí me refiero a destino con su significado de meta o lugar de llegada, aunque en la metáfora puedan considerarse otros significados como el de hado o el de organización de los sucesos. Así que me refiero al propósito o intención que se tiene al iniciar el viaje. Los viajes normalmente se han descrito como de ida, de vuelta o de ida y vuelta. Dentro de las metáforas del viaje de ida está el viaje errante, es decir, que uno parte y no sabe a dónde va a ir, va vagando, y a veces este vagar surge de una condenación, de algo terrible que se hizo, es un vagar con culpa, un castigo normalmente, y uno anda buscando algo, buscando el perdón, buscando el reencuentro; es un tipos de viaje frecuente y es muy tormentoso. El viaje de abandono, se da por ejemplo en los procesos de duelo, o de otro tipo de pérdidas, o separaciones o alejamientos. Algo similar es el viaje que surge a partir de un marcharse del lugar, por destierro en el que a uno le apartan, o por exilio voluntario en el que uno no puede vivir en un determinado lugar y lo abandona. Tenemos también los viajes de liberación, o de migración, o de huida, que por sus matices podemos considerarlos como otro estilo de viajes; aquí se va buscando un cambio, con propósitos de evitación. La intención de cambio es fundamental en estos casos aunque en todo viaje siempre hay algún cambio. En contraste, los viajes de búsqueda, o de peregrinación, sólo podrían entenderse como un viaje de búsqueda de un espacio mejor, de una tierra prometida. Los viajes de vuelta normalmente son de regreso al origen, al hogar. A veces este regreso al hogar es verdaderamente a casa en el sentido concreto y no simbólico. Pero a veces el origen y el hogar es la vivencia en el Cuerpo, o a veces es recuperar la vivencia de Dios, o de sentirse parte de la Naturaleza, o de la Humanidad, etc. Es decir, la vuelta al origen o al hogar toma muchas formas. Una de ellas en este viaje de vuelta es el viaje de recuerdo, cuando lo que hemos hecho ha sido caer en la amnesia, o de cordura si hemos caído en la locura. En estos casos el viaje de vuelta consiste, simplemente, en recuperar nuestra memoria de pasado o en recuperar el sentido común. Esto en el trabajo analítico es el viaje que hacemos realmente, bien sea a través de la palabra o a través del cuerpo, o sea, lo que estamos haciendo es recuperar todo nuestro pasado y al organizarlo y darle sentido en el presente, reentrar en la cordura. Este viaje de vuelta a veces incluye un viaje de reencuentro. Si es un reencuentro con la naturaleza nos podemos reencontrar con el animal de poder o con la planta de poder, si es con los vínculos humanos nos reencontramos con la familia, o con los antepasados, por poner algunos ejemplos. Cuando este viaje incluye percepciones extramateriales, nos encontramos con una memoria ancestral o con una presencia, como ocurre a veces en la meditación cuando sentimos algo a nuestro lado. Este motivo de viaje es bastante común y toma forma en el reencuentro con nuestros padres, nuestros abuelos, u otras figuras relevantes en nuestro pasado, de manera que nos hace recuperar esta línea evolutiva. Otro aspecto clave en este tipo de viajes es el de encuentro con guías, por ejemplo mensajeros, sabios, guías espirituales u otras figuras arquetípicas similares. Y el viaje de ida y vuelta es, como expresa la frase, de ir y de volver, o sea que implica una salida con un destino y también con la intención de volver. Recordemos que lo que estamos considerando es la intención que se tiene en el momento de partida. En el viaje de ida y vuelta vamos a algo para luego volver. Vamos a cumplir una misión, o a encontrar un lugar de transformación, o a obtener una facultad o un poder o a lograr un más alto nivel de desarrollo. J. Campbell estudió comparativamente distintos mitos de varias culturas que tenían como tema central búsqueda del héroe. Encontró unos patrones comunes, casi universales, que se organizan en un proceso que tiene unas fases muy claras. La primera es el anuncio del viaje, que llega inesperadamente y cuando quizá uno no tiene intención de viajar; al héroe normalmente se le comunica una misión o un destino. Después hay un proceso de aniquilación en que el héroe queda descuartizado o muerto. Continúa una fase de reconstrucción. Y la búsqueda culmina con el viaje de vuelta. Estas fases, están más desarrolladas e incluyen varios ciclos pero baste aquí esta mención simplificada de lo que Campbell encontró que había en los mitos del héroe en distintas culturas. Otro grupo de mitos de ida y vuelta comprende la peregrinación individual o comunitaria. Volviendo al principio de esta exposición, cuando decía que Izkali significa "tu casa", añado que este nombre lo recibí de una tradición huichol que se caracteriza entre otros rasgos por una peregrinación comunitaria a un determinado lugar de misión o de poder, o de caza, o de transformación, y por el retorno al origen, a su hogar. Los huicholes lo hacen habitualmente cada año. Y finalmente los viajes de tránsito, de recorrido o de acceso pues tienen otras descripciones que aunque con sus matices, reproducen el esquema de pasos por sucesivos estados. Cabe mencionar la entrada al templo, al laberinto, etc.
LA MITOLOGÍA GRUPAL Antes de tratar los mitos colectivos y el desarrollo que he ido haciendo en varios años sobre la mitología grupal me parece interesante comprender este proceso de elaboración teórico- práctica como un viaje en sí mismo. Así que en adelante me referiré a las influencias que he tenido de otros viajeros que han sido mis propios guías y también de los que otros viajeros que no conozco personalmente, algunos ya desaparecidos, dejaron escrito en sus libros de viajes. Valga la metáfora. La visión de conjunto de esta elaboración está en el anexo 2. Mi primera influencia significativa fue la de M. Katzeff y F.Peñarrubia. Influencias que me llegaron independientemente de dos estupendos gestaltistas a quienes conocí en mis comienzos como psicoterapeuta. De ellos me llegó un trabajo, originalmente de Katzeff y desarrollado por Peñarrubia, basado en las cuatro caras del héroe y que se refiere a un viaje a través de cuatro arquetipos del héroe en un proceso espiral creciente. Una segunda y definitiva influencia fue la Escuela de Navegantes de J. M. Pumarega, un creativo que desarrolló a partir de tradiciones esotéricas, místicas y espirituales, un método de trabajo basado en la creatividad. La clave principal es el ir integrando distintos planteamientos, mapas, del desarrollo humano. En las prácticas realizadas en grupo aprendíamos a manejar los mapas y sobre todo las brújulas. Los mapas eran descripciones de procesos y las brújulas tipologías de la personalidad. Este símil o metáfora de la brújula básicamente contemplaba los tipos que encuadró Jung, con los cuatro elementos o las cuatro direcciones Norte, Sur, Este y Oeste, y el eje arriba y abajo, para un viaje espacial, tridimensional. Como continuidad al viaje del héroe de Campbell fui descubriendo otros planteamientos como el del antihéroe, el de las heroínas, los héroes infantiles, o los niños divinos que dice C. Naranjo, como otro tipo de héroes no masculinos ni patriarcales en el sentido amplio del termino y que desarrollan un modelo diferente de heroicidad, de busqueda y de viaje. Finalmente descubrí la Mitología Personal de D. Feinstein y S. Krippner, que trascienden el método de interpretación de los mitos. Desde la perspectiva junguiana ortodoxa esto se realiza a partir del archivo de mitos que tenemos en el plano cultural, es decir, que recurrimos a unos mitos ya establecidos en nuestro acervo cultural, y a través de la amplificación y otras técnicas de análisis llevamos a la persona a bucear en su inconsciente. Estas nuevas tendencias proponen que no es necesario conocer los mitos clásicos y explicarnos en base a ellos sino que lo importante es que cada persona pueda elaborar su propio mito. Así, lo que hicimos fue caminar en esta dirección a través de trabajos como el Diario Intensivo, el I. Progoff y otros trabajos consistentes en elaborar un guión de vida y después traducirlo a términos míticos. La interpretación en realidad no la hace nadie, el proceso psicológico funciona sólo con que la propia persona concrete su mito expresándolo por algún medio artístico y se haga consciente de él. Con esto puede hacer un salto y evolucionar a cerrar el mito. Normalmente el cierre del mito consiste en terminar uno en el que hemos podido quedar fijados, en la consecución de una misión, en un propósito, en una búsqueda. Es terminar la fijación de algo que al día presente a lo mejor ya no tiene sentido en nuestra vida. El viaje entonces consiste en cerrar un mito y quedar libres para poder abrir otro. Este descubrimiento fue para mí clave, como un destello de decir por aquí, una señal clarísima de continuar profundizando en la mitología personal para llegar a lo que creo que es una aportación original en este campo psicológico y que es la mitología grulla. Esto es, el que una comunidad o un grupo crea su propio mito. El planteamiento tiene la misma base que la mitología personal , en este caso la mitología la ha elaborado el propio grupo de viajeros. Así se manifiesta, en el lenguaje mítico, en el arte de la mitología, el inconsciente de ese grupo; ni más ni menos que esto. DESPEDIDA Y bueno, me encantaría seguir relatando el viaje pero todo llega a su termino. En este caso, como en otros muchos viajes, el destino es el comienzo y la llegada, la iniciación.. Así que con esto termino.
JUAN JOSÉ DÍAZ |
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