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La senda de las virtudes. Soy Pozabilla, un joven
enano, en edad de madurar que últimamente no dejaba de refunfuñar.
Estoy harto de trabajar, esforzarme, sufrir y preocuparme. Y lo que
ahora quiero es divertirme, cantar, relacionarme y hacer el amor.
En fin, gozar. Tengo una casa, un
taller de sillería y talla con nueve obreros fijos y encargos para
los próximos 200 o 300 años. Y sin embargo, algo va mal. Y es que
en cuanto me he permitido descansar y he parado a reflexionar, me
he dado cuenta que mi vida es gris y yo estoy triste, vacío, y muy
desanimado. ¡Con el animo que siempre me ha caracterizado!. Por ejemplo
cuando empecé a construir el castillo del mago Rodagast o la Torre
de las Apariencias, dirigiendo un equipo de 32 maestros tallistas,
o cuando participaba en los concursos de números de grabados por hora.
¡ Y ganaba! Pero ahora no queda
nada de eso. Y todos estos logros no consiguen llenarme. ¿Dónde esta
mi enanita?. ¿Y mis amigos?. ¿Y mi autoestima?. ¿Y mi diversión?. Y así, llevo un tiempo
en la aldea, me he tomado unas vacaciones por recomendación de mi
barbero, quien un buen día, al reparar en el estado de mi barba y
melena me dijo: -
Pozabilla, o dejas de trabajar una temporada o se te va a caer todo el pelo.
¡ Y solo tienes 178 años! Así lo hice. Llevo
tiempo vagando por la calles de la aldea, sin aparecer por el taller,
buscando diversión, buscando compañía, alegría, pero no hay manera. Y he aquí, que llega
una compañía de titiriteros, que se dirigen al Oeste, con la intención
de pasar unos días en la aldea, con una representación de títeres,
malabares, una pitonisa, animales salvajes y seres extraños. Son buenos
realmente, casi disfruto y me animo a consultar a la pitonisa. Total,
¿qué voy a perder?. El futuro no puede ser mas gris que el presente.
Dicho y hecho. Entro, y una mujer en la penumbra me dice: “ Quieres
conocer tu futuro”?. Contesto: “Si”, sin mucho entusiasmo y responde:
“ Entonces has de decirme tu nombre y tu propósito de vida.” A esto,
contesto sin vacilar: “ soy Pozabilla y quiero disfrutar de mi vida”.
La anciana se inclinó sobre su bola de cristal, tomando esta un brillo
añil y dijo: “ Bien, pues para ello, lo primero que debes hacer, es
presenciar el espectáculo de los seres mágicos. Empieza ya.”.”¿Eso
es todo?”, contesto, pero acepto el consejo y me acerco al centro
del espectáculo. Ofrecen una muestra
de personajes mágicos, elfos, gnomos, trasgos, y otros personajes
extraños. Hay uno, en particular que me atrae especialmente. Es una
especie, de elfo o gnomo. Un ser minúsculo, de color naranja y luz
dorada encerrado en una pequeña bolita de cristal. Es alegre, muy
sonriente, dotado de unos pies y manos muy grandes y ojos abiertos
como soles. “ Dios, si parece mi antitesis”. Al final de la muestra,
un mago del grupo anuncia: “y para concluir, pasaremos el sombrero,
del cual sacaréis un número y dejaréis alguna moneda, espero, ejem,
ejem.... Quien saque el número se podrá llevar a uno de estos seres
de la suerte, porque eso es lo que son. Su cualidad es llevar la suerte
a los que lo porten”. Hay una algarabía y todos los enanos quieren
coger número. Me aparto de la chusma, pues yo no me rebajo a tal vulgaridad
y tomo un número con delicadeza, cuando el mago me acerca el sombrero
depositando dos monedas. El trabajo bien hecho merece ser bien pagado. Me toca el 13. Anda.
En ese momento el mago toma un número sacado de un sombrero y otro
número de un segundo sombrero diciendo: - E voilà. El numero 13 se
va con....¡El Disfruton! ¡ El Disfruton!, es
el pequeño ser que tanto ha llamado mi atención. ¡Hostia! Y con mi talismán en
el bolsillo me dirijo a tomar una pinta a la taberna mas cercana con
unos paisanos. "Vaya suerte Pozabilla. Invitarás tú, no?”. Otra
vez lo mismo. El caso es sacar algún provecho de uno. En fin, convidaremos.
“ Vale, vale. Pero nada de bocadillos, eh?”. Un trago y punto, a ver
si os vais a creer que esto es jauja.” Tomo el trago con ellos y celebro
la profesionalidad y calidad de los visitantes. Me despido en dirección
a mi casa entre sorprendido y perplejo cuando una vocecita dentro
de mi bolsillo dice: “Pozabilla, sácame, quiero decirte algo”. Jesús.
No sabia que hablabas "digo sacando al extraño ser.: Debes de llegar al Palacio del Gozo. Para
ello has de tomar la senda de las Virtudes. Esta en el camino del
Oeste”. Disfruton brilla con gran intensidad. "Los feriantes
tomaran ese camino mañana al amanecer". Engarzo a Disfruton en
una cadenita dorada y me la cuelgo al cuello. A por ello. Dejo todo
a cargo de mi capataz y una carta para tranquilizar a la familia y
cargo en una mochila todo lo necesario. Por la mañana me presento
ante el mago de la comitiva y pido permiso para acompañarlos pues
van en mi misma dirección. “ Te estábamos esperando”
contesta este con una sonrisa enigmática. "Genial.” - le digo- Llevo 178 años haciendo las cosas solo. Llegamos a una encrucijada
y tomamos la senda del Oeste. Es un camino sinuoso, de tierra amarillenta,
en cuyo centro crecen las hierbas, de suaves pendientes a pesar de
que discurre por las faldas de unas abruptas montañas cuya base penetra
en el mar. A ambos lados crece el trigo madurando y muy al fondo se
distingue una recia casona. “Es la posada del héroe”.
Suena un elfo a mi lado. "Esa es nuestra siguiente parada”. “Parece
una casa de reposo” -contesto-.. “Lo es, soy Banok”. Le ofrezco la
mano “ Pozabilla” Tras dos días de marcha
llegamos a la posada del Héroe. Por el camino hago nuevos amigos entre
la comitiva comprobando que algunos de sus miembros, integran la compañía
temporalmente, mientras sus caminos coinciden pues van en busca de
alguna otra cosa, y algunos son miembros fijos. Ya en la posada charlamos
a la noche alrededor del fuego. Otra elfa, Laura, conoce la Senda
de las Virtudes y el Palacio del Gozo, al que finalmente llego, lo
cual me da cierta esperanza sobre que aquello que anhelo es alcanzable
también para mi. Aurima, por otro lado, me ayuda a sentirme mas normal,
menos especial. Siento la posibilidad de ser una persona normal sin
la necesidad de destacar que siempre me había caracterizado. Ella,
paso por lo mismo. Banok, por su parte me habla de la Llanura del
Autoconocimiento, una parte de la Senda de las Virtudes, que el recorrió
y que le había ayudado a disfrutar de la vida. Mas tarde, Laura me
da ciertas indicaciones sobre la senda de las Virtudes señalándome
el Foso de tu Centro como la primera parte de este camino. Por la mañana salgo
hacia el Foso de tu Centro con un guerrero y un mago que también se
dirigen allí. Con las indicaciones de Banok, llegamos. Es un gran
edificio que se llama la Fragua de los Iniciados custodiado por una
enana que ha estudiado Artes Mágicas, Rot. Tras un minucioso examen,
nos distribuye en tres salas diferentes. Me despido de mis acompañantes
porque después mi camino será diferente al suyo. Me encuentro en una sala sin techo con paredes de 1 m. de altura
y suelo de madera. Es curioso, porque al entrar, tengo la sensación
de subirme a una balsa. Rot me dice: “ Esta es la prueba. Como ves,
el suelo es de madera. En uno de estos muros, a 2 m. de profundidad,
hay una puerta que es la salida. Para alcanzarla, tendrás que botar
con fuerza suficiente como para que esta agua vaya saliendo por unas
válvulas que solo se abren si saltas con todo tu peso. Así, el agua
ira saliendo, el suelo bajando y alcanzaras la salida. Buena Suerte”. Así que salto tras
salto voy sacando todo el agua. Cuando accedo a la puerta me doy cuenta
de que tengo una sensación de estar aquí, en el abdomen y por primera
vez me percato de que hasta ese momento tenia una sensación de ahogo
en el pecho. Ahora me siento mas fuerte, y libre, y respiro mejor.
“ Claro” pienso, “ este es mi centro real. Por eso, se llama el Foso
de tu Centro.” Tras un merecido descanso para mis piernas de enano,
reanudo el camino. Tras unos días de marcha
en solitario, llego a la siguiente parada. Es la Sala de la Esencia.
Allí me recibe un gato con cara de Búho. Es un ser de lo mas extraño.
Ágil, con una mirada penetrante pero a la vez es un ser amable y cercano,
inquieto y sereno, cínico y bondadoso. Me acompaña para enseñarme
cada una de las cuatro estancias que conforman la Sala, explicándome
con detalle y consejos generosos los pasos a dar para atravesar cada
una de las estancias y continuar por la Senda de las Virtudes. La
Primera de las estancias es conocida como la de los defectos, la siguiente
es la de las cualidades. La tercera es la del origen y la ultima,
la Estancia del Propósito. Cuando, por fin, salgo
de la Sala de la Esencia, estoy reventado. No soy nada, no siento
nada, y no merezco nada. Salgo con la cabeza en los pies. Solo hay
un tremendo vacío en mi interior. Pero ni siquiera lo siento. Ni siquiera
quiero llenarlo. Porque mas que un vacío, que ya es algo, es nada.
Siento deseos de tumbarme en la hierba y simplemente, dejarme fundir
poco a poco, hasta que solo quede una mancha sobre ella. Apenas respiro,
no me da pena, tampoco me conmueve lo que puedan sentir mis seres
queridos si desaparezco. Siento los ecos de
una pena lejana, pero solo quiero abandonarme y dormir, no estar,
que mi conciencia no me perciba. Ni siquiera estoy harto, solo esto
y ni eso quiero. Ni rastro de desesperanza. Solo apatía. ¿Quién soy? ¿Qué quiero?
¿Qué hago? ¿Para qué me sirvo?. De repente noto un peso en el bolsillo,
lo palpo. Es mi martillo de enano. Me ha ayudado mucho, sobre todo
a descubrir mi tenacidad, pero ahora no me interesa. Lo saco y lo
lanzo lejos en un gesto de hastío, de rabia apática. Unos viajeros pasan
delante de mí. No quiero ni verlos. Y, sin embargo, se que necesito
el contacto con los demás. Pero no me muevo y pasan de largo. De repente
algo se mueve en mi pecho. Es Disfruton.” ¿Ya estamos?. Buahhh! Soy
una mierda, soy una mierda. Anda, anda. Ve a la poza a pegarte un
baño, te ayudara a sentirte mejor. Nada dura para siempre. Además,
mi querido amigo, te diré, que para que yo pueda estar dentro de ti,
primero has de estar vacío, como te sientes ahora. Animo, que ya estamos. Como un autómata me
pongo en pie. Las piernas me tiemblan. Estoy sin fuerza pero llego
al río y me zambullo sintiendo sus frescas y rejuvenecedoras aguas
en toda mi piel. Tras un rato, floto en su superficie dejando que
unos peces diminutos de luces verde amarillas mordisqueen mi piel
limpiándomela de impurezas. Al salir del baño me encuentro mejor y
Disfruton, sigue brillando en mi pecho.” Es el momento de seguir hacia
el palacio del Gozo, Pozabilla”. Sin embargo disfruto primero de una
buena cena en compañía de unos viajeros que pasaban por la poza y
paso la noche con ellos, despidiéndome al amanecer. Estar con ellos
me ha ayudado. El camino se recorre mejor con el corazón templado. Primero, paso por la
llanura del Autoconocimiento, en cuyo final me encuentro con una foresta
tan tupida que la entrada es impenetrable. Disfruton brilla y suena
otra vez “Has de pasar por la Puerta de la Verdad, Pozabilla, tienes
que contestar. Dde repente suena una voz profunda y atronadora.” ¿Quien
eres?”. La voz surge de un roble antiquísimo con un tronco inmenso
y ramas como una empalizada. “Soy el Enano Pozabilla.“ digo, “Tengo
entendido que quieres ir al palacio del Gozo, ¿no es así?”. “ Si”,
respondo. “ Entonces debes responder a una pregunta con total sinceridad.
¿Qué es lo que realmente quieres en la vida? “ “ Aceptarme tal y como soy”. Contesto. El Roble abre su puerta
levantando una rama enorme y un sendero totalmente despejado aparece
al otro lado. Atravieso el bosque sintiéndome sereno y tranquilo.
Incluso me parece notar cierto gozo en mi interior. Al salir del bosque
diviso una senda dorada con cierta luminosidad, del
ancho de dos personas. Con una suave pendiente descendente que hacia
su mitad asciende levemente, desembocando en un amplio jardín. Con
una fuente dorada en su centro, tras la cual se yergue un palacete
que resplandece con un fulgor dorado. En sus esquinas frontales dos
almenas de tejados rojizos y azules flanquean un gran portón de madera
de roble. Por fin llego al palacio
del Gozo. La puerta de roble se abre cuando atravieso el Jardín invitándome
a entrar. De su interior surgen luces de todos los colores. Cruzo
el umbral, y entro. Y Colorín Colorado,
este cuento se ha acabado. |
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