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Mandala Yo soy Mandala, mis padres
pertenecían a dinastías diferentes, soy la mas pequeña de ambas y
tengo una misión que realizar, superar los maleficios que
persiguen a ambas familias; la Prepotencia del Ego a los Caballeros
del Poder y la Tristeza Maliciosa a los Enanos Lastimeros,
así viajo errante en busca de la estrella que guíe mi corazón
y me devuelva la alegría de vivir. En mi partida me entregaron
un anillo mágico con el símbolo de mi nombre que me da fuerza y seguridad cuando lo necesito. En
mi errante vida viajo hacia nuevos mundos para sanar mi alma, llego
ante una alta torre, La Torre de las Maravillas, que sirve de paso
del mundo conocido hasta ahora hacia un lugar nuevo y desconocido.
En este nuevo lugar tengo la esperanza de descubrir
los enigmas internos que me atormentan. Con fuerza e ilusión
me acerco a la puerta, un guardián me dice que si mi misión es lo
suficientemente importante al acercarme a la puerta del nuevo mundo,
ésta se abrirá sola pues es mágica y sabe si realmente quiero iniciar el viaje
interior, que me descubra lo que ando buscando, esto es lo que ocurre.
Un
bosque frondoso se abre ante mis ojos, es El Bosque de lo Sabiduría.
Nada mas entrar en él, hay un desconocido que me da a elegir entre
varios caminos y un mapa de pergamino para orientarme en ese nuevo
lugar. Elijo una senda de árboles, los pájaros cantan alrededor. Según
el mapa debo encontrar la Fuente de la Creatividad, disfruto de los
frutos y la presencia de animalitos. Me
despisto un poco pero en un recodo del camino aparece un vergel flanqueado
por el Músico de la Copa de Agua, me da la bienvenida y muy serio y mirándome a los ojos me dice:
“Para encontrar las respuesta a tus preguntas has de transmitirme
cantando qué vienes a buscar a este lugar, y si tu corazón se comunica
con el mío, te doy el talismán mágico. Este, te permite entrar al Castillo Dorado
en el que puedes practicar artes corporales y mentales que abren los
ojos del cuerpo, la mente y el alma”.
Me
siento en silencio al lado de un refrescante manantial, al igual que
el agua mana de la tierra, así brota la melodía de mi corazón y la emoción llena
mis ojos de lágrimas. Cantando le digo al Músico de la Copa de Agua
que voy buscando la luz que me ilumine
en mi camino, ya que hasta ahora vivo presa de un dolor exagerado
por la herencia de mis antepasados y busco la alegría en el corazón
para el futuro. Sin miedo pero
inquieta transmito mi emoción al
músico, ésta me entrega el talismán y
me dirijo al Castillo Dorado esperanzada de
que con las enseñanzas que allí reciba, se me abran las puerta de
mi percepción profunda y sincera de mis sentimientos. De
repente aparece en un torbellino caótico
y distorsiona mis percepciones, quiero forzar el conocimiento,
me gusta la idea del caos porque pienso que si pongo todo mi ser patas
arriba atajaré en mis descubrimientos. Muy orgullosa entro al Castillo
Dorado, encuentro una puerta de colores, la abro. En ella están practicando
una danza con música muy vibrante, mi cuerpo se convulsiona, intento
controlar, un dolor brota del cuerpo, la mente se me abre: “Es el
odio a los hombres y el mal uso del sexo lo que me aleja de encontrar
un compañero de viaje”, es mi ansía de poder la que ha creado en mí
este sentimiento. Desde niña quise imitar a los Caballeros del Poder,
e incluso arrebatárselo para hacerme más poderosa que ellos. El mensaje recibido es muy doloroso para
la autosatisfacción de mi prepotencia egóica. Salgo de allí desconcertada
y muy trastornada por lo que he descubierto, pero no me puedo parar,
el viaje continúa. Me encamino por uno largo pasillo, al final está
La Cúpula de los Secretos Desvelado, entro. Está lleno de otros viajeros
buscadores y un guía nos invita
a que hagamos una meditación desde el inconsciente. Me dejo llevar
por mi propio inconsciente y aparece ante mi la visión de mi misma:
soy una mujer sin edad definida, con la apariencia de la juventud
que da el conocimiento, rubia y hermosa, vestida de blanco y entro
al interior de una montaña. Me inquieto, quiero descubrir pronto el
secreto y caigo suavemente en un río subterráneo de oscuridad, deseo
que esa sensación acabe cuanto antes, pero sigo cayendo y cayendo.
Durante un instante veo una luz cegadora, inmediatamente vuelvo a
caer y, la oscuridad es cada vez más intensa, estoy aterrada. La caída
no acaba nunca, hasta que llego a la boca de la profundidad y la miro
a la cara, no me da miedo. “Esto es la que hay”, pienso. Aparece una barca con una persona, es un
varón, no le presto atención y monto en ella. Me encamino por el río
subterráneo a no sé dónde, ya no caigo, es un viaje apacible. De repente
aparece una catarata, y la barca se precipita al vacío. En la pared
de la catarata veo una lujosa mansión
donde se está celebrando una fiesta, yo no puedo participar en ella,
sólo la veo de pasada. La caída, de nuevo al agua es muy agradable,
hay claridad y aparece una fuerza suave que me eleva hacia la superficie,
estoy ascendiendo, en mi mente aparece un mensaje machacante y repetitivo
“Estudiar”, “Estudiar”. Lego a un remanso de agua donde hay un palacio
de cristal transparente, símbolo del conocimiento académico, es frío
y solitario, al contemplarlo se desvanece. De nuevo tengo un revelación:
SILENCIO,
RECOGIDA Y
SERENIDAD. Son las claves para encontrar mi estrella
guía que ando buscando desesperadamente. Acaba la meditación del inconsciente.
Le comento mi viaje al guía y él me contesta que si la caída ha sido
tan profunda es porque estaba muy alta. Me quedo pensado y acepto
que mi prepotencia es una fuerza que se apodera de mí en cuanto pierdo
la atención. Me siento descubierta, prefiero no pensarlo, e irme a
dormir. Me despierto muy temprano, he tenido un
sueño en el que aparecen el dibujo de una constelación, cuyo dibujo
es el mismo que el anillo que recibí de mi familia, llamado Mandala
y de ahí mi nombre. El viaje está siendo muy intenso y a veces doloroso, aunque también
hay momentos para lo lúdico, compartiendo experiencia divertidas con
otros compañeros de viaje y cultivando la amistad. Doy un paseo por
los alrededores del Castillo
Dorado y vuelvo a entrar para
ver que nuevas experiencias descubro. Camino,
y encuentro una puerta en la que aparece dibujada la constelación
que había visto en sueños. La abro, suena una música acogedora que
me invita a bailar intuitivamente. La letra de la música me dice que
el conjunto de estrellas que forman la constelación
me alumbrarán en mi camino a partir de ahora, ”es la mirada
serena y firme y el ego sincero y humilde ante la vida lo que
provoca el manantial, alegría que brota desde mi corazón”. Siento una alegría inmensa, llena de emociones
y sensaciones, me dispongo a salir de la sala, al mirar de nuevo el
dibujo veo que hay un nombre escrito con letras doradas: Conocimiento.
Es la Constelación del Conocimiento profundo la que alimenta mi espíritu. Y así, salgo del Castillo Dorado, segura, con el alma
serena y llena de amor, dispuesta a abandonar el Bosque de la Sabiduría,
con el propósito de Aprender desde el centro de mi ser. Al atravesar la puerta del Bosque de
la Sabiduría el guardián me pregunta si he superado mi misión y mirándole
a los ojos le respondo; “Sé que ya he dejado de viajar errante por
la vida, pues he encontrado mis estrellas guías que
iluminan mi camino, y
sé que la felicidad emana del conocimiento profundo de mi misma y
de mi honestidad. Ya puedo viajar segura en el mundo que está más
allá del Bosque de la Sabiduría. No necesito a otra persona para ser
feliz, pero también sé que prefiero compartir mi viaje con el compañero
adecuado y cuando aparezca lo sabré reconocer”. |
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