MONTE MISERIA

SAMUEL SHEM.

 

Bajo el seudónimo de Samuel Shem escribe novelas STEPHEN J. BERGMAN, psiquiatra y director de la sección de clínica de la facultad de medicina de Harvard. En su primera novela LA CASA DE DIOS nos presenta la vida en un hospital general a través de las experiencias de los médicos en prácticas.

En esta su segunda novela, Stephen J. Bergman describe las experiencias de un médico general que ha optado por la especialidad de psiquiatría, durante el primer año de su ejercicio y aprendizaje en un hospital especializado en el arte de sanar el espíritu. Situación en la que puede encontrarse toda persona que decida ejercer como psicólogo o psicoterapeuta, bien en el marco institucional o en el privado.

Durante su periplo recorre las diferentes orientaciones vigentes en la intervención psiquiátrica y psicoterapeútica – el biologicismo, la psicología del yo y el psicoanálisis – en un marco hospitalario donde cualquier intervención esta mediada por el rendimiento económico, el prestigio profesional y el poder social. Aspectos de los intereses profesionales que se repiten en el marco de la intervención privada.

El protagonista recorre un laberinto configurado por el imperio experimental sobre el manejo de la agresión, que llevará al jefe del departamento a la obtención del nóbel; el de la aplicación masiva de fármacos de nueva generación que daran como resultado contratos de cifras astronómicas, entre los laboratorios y los profesionales a cargo de los experimentos; y, el del uso y abuso de la seducción en los encuentros terapéuticos con los pacientes mas atractivos.

La narración de las experiencias esta llena de sarcasmo, exageración, tragedia y esperpento, simultaneada por una reflexión autocrítica sobre los intereses personales en el ejercicio de la tarea psicoterapéutica, necesaria para la orientación a través del laberinto profesional del momento.

El protagonista cuenta con una alternativa, representada por uno de los profesionales que le tutoriza y le guía entre estos intríngulis, y que presenta las características de la psicoterapia del cuarto paradigma es decir, del humanista con vocación transpersonal , que reconoce sus propias limitaciones y se presenta como un acompañante escéptico, marginado y sabio. A través de esta relación descubre las maneras mas amorosas de establecer las relaciones con los otros, ya sean pacientes, compañeros, amistades o familiares; así como la importancia de afrontar las crisis personales como necesidades de cambio y no como patologías que se describen, diagnostican y tratan.

Con estos ingredientes Bergman escribe una parodia ácida sobre la psiquiatría actual y por extensión de la psicología aplicada, que lleva a profundas reflexiones sobre el uso y aplicación de maneras de proceder y técnicas , la intencionalidad de los profesionales desde intereses de poder , éxito económico y reconocimiento profesional, que no ayudan sino perjudican a los pacientes y a la profesión psicoterapeútica, poniendo al descubierto los secretos mas sórdidos que interfieren en la práctica habitual. Se desarrolla entre la razón y la intuición, la comunicación y la relación espontánea, la explicación y la sensibilidad, la ambición y la virtud, la técnica y el arte.

Presenta los autoengaños de la práctica profesional y la necesidad de recordarlos de vez en cuando, como fantasmas que pueden colarse a través de las mejores intenciones. Tambien plantea, la esperanza de contar con el intercambio experiencial, la autocrítica, el centramiento y la presencia que apoyan el camino del desapego ante el reconocimiento profesional, y potencian el interés genuino por la salud mental personal y social, y el desarrollo de las capacidades humanas que corresponden a cada persona por su experiencia vital y por su ubicación en el mundo.

 

 

MARIBEL GOMEZ SANJUÁN. Psicóloga y Psicoterapeuta.
Centro IZKALI.Donostia, Guipúzcoa.
Diciembre 2001.

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