Juan Antonio de Urrutia y Arana

Pero ya en el siglo XVII, bastante antes de la Fundación Antonio Murga, hubo otra fundación para otra escuela, mejor dicho, para el pago del maestro, puesto estos daban la clase en su propia casa, a la que iban los niños, pues las niñas se creía que no debían tener interés en aprender a leer y escribir. Juan Antonio de Urrutia y Arana

La fundación partió de un donativo de 2.000 pesos que envió desde Mexico Juan de Urrutia, hermano de Domingo de Urrutia, éste último vecino de Llanteno y padre de Juan Antonio de Urrutia y Arana, que después emigraría a Mexico, junto a su tío, y tras ocupar allí importantes cargos públicos construiría el acueducto de Queretaro, unas de las más importantes obras hidráulicas de todos los tiempos. Sobre la vida y obra de Juan Antonio puede leerse el libro del que son autores Guillermina Ramírez Montes y José Iturrate, publicado en Vitoria en 1979. Dicho libro fue presentado oficialmente en Llanteno, en un emotivo acto que se celebró en "las Escuelas" el 28 de septiembre de 1979, y al que acudieron los autores: José Iturrate, que fue párroco de Arceniega, la profesora Ramirez que se trasladó expresamente de Mexico a este fin, y representantes de la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria, editora del libro.

Iñaki Gutiérrez en Querétaro

Como digo, este donativo fue enviado por Juan de Urrutia para que se impusiese en fincas seguras y que de su renta se distribuyese la mitad en una capellanía en el Santuario de la Blanca, y la otra mitad sirviese para un maestro de escuela que educase y enseñase las primeras letras a todos los niños naturales del valle y a los de fuera de él sean parientes del otorgante hasta el cuarto grado.

Otro hijo del Valle de Llanteno, Baltasar de Murga, emigrante afortunado en tierras de Nueva España, envió en 1725 mil pesos para que con sus réditos se acuda en ayuda del maestro de dicho valle, con la expresa condición de que haya de vivir en él, y la obligación de enseñar a los niños pobres que no tengan con qué pagar.