Reseña histórica de Llanteno

Las primeras noticias escritas que se tienen de Llanteno se remontan al siglo XI. Así, el Valle de Llanteno figura en las cartas de arras de la reina Estefanía, de 25 de mayo de 1040 y se cita como lugar de importancia estratégica para el dominio de las entradas al valle de Ayala y sus caminos. También figura en la donación del rey don García Sanchez de Navarra (hermano de Fernando I de Castilla) del Monasterio de Centurifontes a Leire, del año 1050.

Dividida la Tierra de Ayala en 5 cuadrillas, Llanteno era la cabeza de una de ellas, a la que pertenecían los pueblos de Llanteno, Costera, Menagaray, Mendieta, Quejana, Retes de Llanteno, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti.

Tiene Llanteno un río, el Llanteno o Ibalzibar, que discurre a lo largo del pueblo. Por eso, en los libros antiguos no se habla de Llanteno, sino del Valle de Llanteno. Este río conforma, en gran parte, la forma de ser del pueblo y de su Historia; por él, el Valle de Llanteno ha sido, a lo largo de los siglos, sendero, camino y frontera.

El Valle de Llanteno ha sido territorio clave en los caminos de Castilla con el Señorío de Vizcaya. El río fue siempre la ruta natural del Valle de Llanteno al de Godexola. Las torres de Ureta y Zubiete tenían, precisamente, esa función de control y defensa de, y frente a, los transeuntes.

Pero también ha sido frontera, precisamente el río de Llanteno servía de línea divisoria entre la diócesis de Burgos y Calahorra. La parroquia de Llanteno, situada a la margen izquierda del citado río, pertenecía a Burgos con toda la feligresía, incluído el santuario de la Blanca, que se encuentra en la otra margen. De semejante manera, la parroquia de Retes de junto a Llanteno, que se halla a la margen derecha pertenecía a Calahorra, con todas las viviendas del pueblo, aún las situadas en la otra margen.
(Iturrate, pág. 59).

Llanteno ha sido gobernado, hasta 1841, por dos regidores. Su origen es dudoso, pero puede estar en las luchas de bandos que durante los siglos XIV y XV asolaron la Tierra de Ayala y comarcas vecinas. Dichos bandos, Oñacino y Gamboíno, estaban representados en nuestra zona por los Salazar y los Velascos, respectivamente.

Llanteno fue uno de los escenarios en donde se desarrolló la batalla que Luengas Otaola describe entre los salcedanos y los partidarios de los Ayala toledanos:

Señoreando Sancho Perez de Ayala en toda la Tierra de Ayala, hicieron treguas con él los Salcedanos, que eran parientes del dicho Sancho García de Murga, Fernán García de Avendaño, también pariente de Murga, vino una noche a Gordejuela, con 200 hombres, que le trajeron los Salcedanos y échosele en Llanteno, y viniendo Sancho Pérez de Ayala, de Quejana acometiólo y alcanzándole cerca de Respaldiza matáronlo allá al dicho Sancho Perez.

En Llanteno, el año 1469 hubo encarnizadas peleas entre los Murga y los Largacha, los Palacio y los Ibarguen. A Lope de Garavilla, que mató a Pedro de Buege, era de los Murga, lo prendieron éstos y lo empozaron.

Después, los de Murga y los Ibarguen, en tiempos de tregua, dieron muerte traidoramente a Juan Pérez de Norriesa, a López de Labarrieta y a Martín Ferrero, a las puestas de sus casas. Los de Largacha mataron a Palacio, a Diego de Chavarría, a Fortuno de Rio Ayega, a Diego de Mimetis, y a un fraile de Ibarguen los hicieron correr dos leguas por montes y ríos hasta Mena donde murió de agotamiento.

En el siglo XVIII se elaboraba el chacolí, la abundante fruta se recogía con esmero, se fabricaba el carbón en el monte y se vendía. La ganadería de los vecinos formaba cada mañana rebaños según las especies, y los vecinos se turnaban en el pastoreo. Con frecuencia, los muchachos cumplían esta misión o cuidaban los ganados de la familia en los montes y prados. (Iturrate, pág. 23)

Los regidores ponían en marcha la vex de los pastores. Reunido el ganado de los vecinos en un rebaño según las clases de reses, los vecinos se iban turnando en el cuidado del mismo, en correspondencia al número de su propiedad. La explotación de los montes era otra fuente de ingresos. Había una ordenanza sobre los mismos, y unos fieles de coto. Los montaneros inspeccionaban los montes y velaban por el cumplimiento de las ordenanzas del Valle.(Iturrate,
pág. 61).

Entre Ureta e Ibaizabal median cuatro kilómetros; y entre La Petarache y la Blanca más de tres. Estas grandes distancias han obligado a dividir al pueblo para ciertos efectos. Así en Concejo de 1 de enero de 1921, se decide que habrá dos montaneros, uno de arriba y otro de abajo, empezando éste por el barrio de Inorza. Los
nombramientos de este año fueron por sorteo, tocaron los números 22 y 62 correspondiendo a Ramón Echevarría y Andrés Alonso respectivamente. Firman el Alcalde, Pedro Gorbea, y el Fiel de Fechos, Gregorio Alastuey. (Libro de Actas del Concejo de Llanteno).

Esta división perdura aún, pero según los libros hubo otras, como, por ejemmplo, para la explotación de los montes había unos fieles de coto, tres cada año por zonas del pueblo, llamados de arriba, de medio y de abajo, los cuales velaban para que el ganado no hiciese daño en los sembrados, denunciando a los infractores.

La organización política de Valle ha sido la tradicional en nuestra tierra, o sea, el concejo abierto, con la participación de los vecinos, los cuales elegían todos los años, el día de Santiago, a los cargos públicos, regidores, mayordomos, coxedores y coteros. Así pues, la fiesta patronal de Santiago tenía la máxima relevancia en la vida de Llanteno.

Para hacerse una idea de la historia reciente (a partir de 1789), puede consultarse la base de datos del Archivo de Llanteno en iguti.dsland.org.

Bibliografía:
Guillermina Ramírez Montes y José Iturrate: Un ilustre ayalés en Mexico, Juan Antonio de Urrutia y Arana, 1670-1743. Vitoria, 1979.
Vicente Francisco Luengas Otaola: Introducción a la Historia de la Muy Noble y Muy Leal Tierra de Ayala. Bilbao, 1974.