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Asociación por la lucha para la Integración del niño distinto de Bizkaia

Asociación por la lucha para la Integración del niño distinto

Había una vez un perrito que nació junto con sus cuatro hermanos una luminosa mañana de Abril. Pero mientras éstos eran sanos, gordezuelos y alegres, Perrin no conseguía tenerse sobre sus cuatro patatas, no podía ladrar y no oía nada más que los latidos del corazón de su mamá, la perrita Neska, que se desvivía porque el cachorrillo se alimentara y cogiera fuerzas. Pero él siempre permanecía inmóvil y silencioso. Unicamente le gustaba estar al sol en las campas, cerca de su madre, viendo jugar a sus hermanos y los otros animales del caserío.

-'Tu cachorro no va a ser un perro de provecho" le dijo un día la gallina más chismosa del corral y casi todos le dieron la razón.

Apenada, se fue a ver a Ganador, un veterano caballo de carreras, al que todos consultaban. Pero éste, con displicencia le dijo que no había nada que hacer "Mejor será que te ocupes de tus otro cachorros", le dijo.

Neska estaba muy dolida, pues para ella Perrin significaba mucho. Era dulce, cariñoso, sumiso y se entendía con ella mediante gestos y movimientos de orejas y rabo. Además, la necesitaba tanto...

Una mañana de verano mientras los cachorros retozaban en el río, la amigable gata Lola le propuso a Neska que fuese a visitar al Gran Perro Sabio, para que viera a Perrin.- "él curó a uno de mis gatitos. Lo malo es que está muy lejos"

-No importa, le llevaré- contestó resuelta. Mientras, algunos animales burlaban de ella, salvo el bonachón de Txomin, el plateado burrito, que se ofreció acompañarla para transportar al cachorro. "¡Lo que es el amor de una madre!"

Al amanecer, salieron a la perfumada mañana en dirección a la montaña. Pasando ésta, vivía el Gran Perro Sabio.

Lo encontraron abajo un inmenso sauce, cerca del arroyo. Se trataba de un lanudo pastor vasco, de expresión tan acogedora, que cuan- do dejaron a Perrin delante de él, el cachorrillo suavemente con su enorme pataza y más tarde le dijo a Neska que su cachorro era débil y que había que trabajar mucho con él.

-¿Pero se curará? ¿Llegará a ser un perro normal? - preguntó Neska emocionada.

-No será un cazador, ni ladrador, pero podrá vivir sin necesidad de ayuda, lo ha de desear tanto como tú.

Cuando volvieron, Neska iba contenta y decidida a poner en práctica las enseñanzas del Gran Perro Sabio. "Con cariño, pero con firmeza"

Todos los días Perrin tenía que mover sus patatas un montón de veces tendido en el suelo: arriba y abajo, arriba y abajo... Luego, caminar pequeños trechos cada vez un poquito más. Tenía que acostumbrarse a mirar a la cara de los demás y adivinar lo que querían decir; y tenía por fin, que enseñarles a ellos el significado de sus gestos y movimientos para hacerse entender.

Fueron más veces a visitar al Gran Perro Sabio y éste les felicitaba por los progresos, pero aún les mandaba más trabajo para hacer.

Los otros animales, a pesar de que ya Perrin andaba seguro, aunque no con la soltura de los de su raza, le decían que no valía la pena el esfuerzo, pero Neska no desfallecía.

Una tarde de otoño se hallaban todos en las campas, unos correteando y otros revolcándose en la mullida alfombra de doradas hojas. De pronto, Perrin se detuvo, puso las orejas tiesas como el conejo Antón y comenzó a ir de su madre a otros animales dándoles repetidamente con el hocico. Neska se fijó en esas ¡das y venidas y se puso en guardia:

- Nos quiere decir algo, Perrin nos avisa. El "siente" como no sabernos hacerlo los demás Unicamente le prestó atención la gata Lola, que llamó a sus gatitos y con Neska y sus cachorros se fueron hacia el caserío. Los demás no hicieron caso.

Cuando llegaron, vieron a lo lejos como el cielo se oscurecía y una nube negra y amenazadora se acercaba con rapidez. Los animales corrían despavoridos y todos entraron en los corrales. El amo cerró puertas y ventanas y enseguida pudieron oír rugir el viento y los golpes de los objetos chocando contra la casa.

Cuando se hizo el silencio el amo abrió las puertas y todos salieron para ver los destrozos que habla ocasionado la galerna.

- Menos mal que nos hemos refugiado a tiempo, porque si nos pilla en el campo nos hubiera llevado volando dijo la cabrita de incipientes cuernos. - sí, pero se lo tenemos que agradecer a Perrin. Él nos avisó. Y la gata, muy agradecida, lamió repetidamente el lomo del perrillo, el cual, replegado junto a su madre, miraba un poco asustado a los que le rodeaban. Él, que estaba acostumbrado a pasar desapercibido ....

De esta forma, descubrieron que Perrin, al que todos despreciaron, era capaz de hacer algo que ellos no podían. A partir de entonces, cuando salían al campo, estaban pendientes de los avisos del pequeño hijo de Neska. Se fue convirtiendo en un perro adulto, no hermoso como los demás caniches, pero sus formas se habían redondeado y el pelo ya lo tenia más oscuro y rizado.

Cuando el amo se dio cuenta de que "podía barruntar al lobo" antes que los demás perros, se lo llevó diciendo: "Me será útil con las ovejas".

Aquel fue el día más feliz para mamá Neska. El esfuerzo de tanto tiempo no había sido en vano. Su pequeñin podía hacer algo que les servia a los demás y de lo que se sentía orgulloso. ¡Que bien había hecho en hacer caso de las enseñanzas de¡ Gran Perro Sabio!.

A partir de entonces, todas las mañanas salía Perrin con el pastor y el rebaño de ovejas en dirección a los montes. Hiciera frío o calor; nevara o lloviera, se le podía ver erguido, expectante, cumpliendo con su deber de perro guardián.

Mª Dolores Herrero

 

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