Gasificación es un término genérico bajo cuya denominación se recogen todos los procesos en los que se produce una combustión incompleta con defecto de oxígeno y en los que se producen los siguientes gases (monóxido de carbono, dióxido de carbono, hidrógeno, metano e hidrocarburos de cadena pequeña), en proporciones diversas según la composición de la materia prima y las condiciones del proceso.

Se parte de una biomasa en las condiciones en que se encuentre. Una vez en la planta se acondiciona la biomasa, limpieza, secado, homogeneizado,...
El reactor gasificador se alimenta de forma continua de biomasa y aire atmosférico en las proporciones requeridas.
En el interior del reactor gasificador se producen las reacciones de la gasificación, alcanzándose temperaturas de 1.300 ºC en la zona de oxidación.
Los productos de la gasificación son el gas de gasificación y los residuos (cenizas) que alcanzan valores entre el 4 % y el 12 % según la biomasa utilizada.
Estos residuos/ subproductos son utilizables para distintos usos. En todo caso son depositables en vertedero dado su carácter de inerte.
El gas de gasificación obtenido, es una gas relativamente limpio que requerirá tratamiento o no, según el uso que se le dé.
Posibles usos del gas: reactivo en procesos químicos y combustible en procesos energéticos tales como caldera de gas, motor de gas, turbina de gas, generador de vapor,...
La exigencia de cada uno de los usos que se le pueden dar al gas, condiciona el tratamiento que este necesita. Este tratamiento del gas es uno de los desarrollos de GASBI I+D.

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