Buscar temas sobre Euskal Herria:
Página Principal


La Sidrería.-
Sidrería años 30 Sidrería años 50 Sidrería años 80

       La sidrería, sin tener en cuenta si estaba situada en el caserío ó en construcciones aisladas, siempre ha sido el lugar para la degustación de la sidra. Embotellada la podemos consumir en cualquier lugar, pero la modalidad del "txotx", única y exclusivamente la podemos desarrollar en la sidrería.
Probar una sidra nueva y compartir una txuleta ó tortilla de bacalao en reunión y al grito de "mojón" es siempre una buena razón para acercarse a la sidrería.

* La sidrería ayer y hoy:
       Las primeras noticias escritas que se tienen de las sidrerías ó lugares de venta de sidra en Euskal Herria, datan del siglo XIV.
Las antiguas sidrerías, se encontraban en los "baserriak" - caseríos -, clave de la organización social y política del pueblo vasco, donde la elaboración de la sidra siempre se ha hecho y se sigue haciendo, de manera completamente artesanal. Estas sidrerías solían tener tres pisos. En el piso superior se apilaba la manzana, llegada en sacos y subida por medio de un polipasto ó a hombros, aunque algunos caseríos tenían una entrada trasera para carros. En este último piso estaba instalaba la trituradora, donde se troceaba la manzana que, por medio de una trampilla cuadrada y un canalón de madera, caía en forma de "patsa" al piso inmediatamente inferior, donde estaba situado el lagar. Después de prensar el orujo, el mosto resultante corría por otro canal hasta las "kupelas" situadas en la parte inferior. Al terminar de hacer la sidra, se avisavan de un caserío a otro por medio de la "txalaparta", elemento autóctono donde los haya formado por unos tablones de distintos tipos de madera, que se golpean a ritmo por una ó dos personas con dos cilindros también de madera produciendo así distintos sonidos, era la forma que tenían de comunicarse y anunciar así los acontecimientos. Referente a la sidra, podemos decir que era el aviso para reunirse en los caseríos, un día aquí y otro allí para probar las distintas sidras, lo que se conocía como "sagardoaren probaketa".
Antiguo tolare/Museo de Baiona Algunos de estos caseríos continuaron haciendo sidra sin perder las tradiciones de sus antepasados, manteniendo los manzanales a pesar de los malos años y fueron los que con sus injertos y cuidados salvaron las variedades autóctonas que estuvieron a punto de extingirse. Más tarde vendría la repoblación y la recuperación de muchas variedades que actualmente se pueden ver por nuestros montes.
       El área geográfica de la sidra en Euskal Herria abarcaba las seis provincias, pero el transcurrir de los tiempos a relegado el fenómeno de las "sagardotegiak" al herrialde gipuzkoano y en menor medida al bizkaino. Antiguamente eran centros de diversión donde los hombres se reunían a charlar, jugar a los bolos, comer castañas con sardinas viejas y beber sidra en jarras, mientras practicaban la otra gran afición de los baserritarras, el "bertsolarismo", utilizando esta singular práctica para solventar sus cuentas dialécticamente y aclarar así todas las diferencias que acumulaban en sus relaciones.
El sistema habitual de venta era el "txotx", pero no como ahora lo conocemos, sino que las "kupelas" estaban provistas de un grifo y una persona tras un pequeño mostrador despachaba la sidra y cobraba por jarra o vaso servido. En un principio las jarras utilizadas eran de madera y de una determinada medida. Más tarde, cuándo pasaron a ser de barro, fueron estableciéndose distintas medidas que a su vez tenían distintos nombres, así pues se podía pedir una jarra:

  • "pitxarra"; contenía un azumbre, es decir dos litros.
  • "pitxerdi"; llamada también "pinta", que equivalía a un litro.
  • "pinterdi"; de media "pinta" ó medio litro.
  • "txikia"; contenía un cuarto de litro.
  • "txikierdi"; equivalente a un octavo de litro.
Colección de jarras
Cuando aparecieron los vasos de cristal fueron quedando en desuso hasta desaparecer prácticamente.

       Desde finales de los años treinta y hasta principios de los sesenta, el consumo doméstico y en sidrerías, declinó espectacularmente y buena parte de estas se vieron forzadas a cerrar. Cabe recordar que todavía en el año 1931 había en Euskal Herria unas 800 sidrerías a pleno rendimiento, 300 de ellas en suelo gipuzkoano que ofertaban al mercado 8 millones de litros de sidra, los mismos que se han elaborado en la temporada 98-99.
Tras unos largos años en los que la elaboración de sidra en Gipuzkoa se reduce casi únicamente a los caseríos, es en la década de los setenta cuando vuelven a resurgir las costumbres autóctonas. La sidra natural elaborada tal y como la hacían nuestros antepasados, empezó a ser solicitada en bares, asadores y en las propias sidrerías. Las pocas que quedaban en nuestra geografía, volvieron a tener actualidad y su resurgimiento fue un hecho. El sidrero, ante la magnitud de la demanda, se vio obligado a ampliar sus locales y modernizarlos. Hoy en una sola planta se instala toda la maquinaria, las sidrerías se van automatizando facilitando los trabajos de elaboración, como la descarga de manzana con cintas transportadoras, trituradoras a motor que pueden trabajar días enteros sin parar, prensas hidraulicas, barricas de inoxidable y máquinas que limpian, embotellan y encorchan cientos de botellas en un solo día de trabajo. Es tecnología punta para una industria cada vez más fuerte.
Aquella industrialización que en su momento parecía que iba a terminar con años de tradición sidrera, a la postre es la que ha ayudado a los baserritarras y sidreros en general a recuperarla.

       Hoy la "época del espiche" es un momento especialmente importante en el calendario gipuzkoano y particularmente en la localidad de Astigarraga qué, casi a diario, desde el viernes anterior a la festividad de San Sebastián - 20 de enero - y hasta finales del mes de abril, prácticamente duplica su población de poco más 3.000 habitantes. La degustación de la sidra directamente de la "kupela", en las casi cien sidrerías existentes actualmente en Gipuzkoa, acompañada del típico menú que se compone de tortilla de bacalao ó bacalao frito con pimientos, el chuletón ó costilla a la parrilla y queso con nueces y membrillo para terminar, supone uno de los grandes atractivos de los meses de invierno en nuestra provincia.
El buen aficionado conoce sobradamente las distintas sidrerías de la provincia y sabe qué algunas mantienen abierto después de la temporada del "txotx", con sidra embotellada ó con alguna "kupela", sabe también qué a algunas se puede llevar la carne ó las "kaxuelas" que vas a comer, qué a otras tienes que llevar el pan, en unas puedes sentarte y en otras no, etc., etc., pero si necesitas cualquier aclaración consulta la GUIA DE SIDRERIAS DE GIPUZKOA y . . . anímate !!

       El pueblo que mantiene sus tradiciones, mantiene con ellas su propia identidad y por tanto debemos considerar la sidra, al igual que todas nuestros productos y costumbres, como parte del patrimonio económico y cultural de Gipuzkoa y por extensió de toda Euskal Herria, favoreciendo su difusión dentro y fuera de nuestras fronteras.