Ferrocarriles de Vía Estrecha inaugura en 1894 el tramo La Robla-Balmaseda.
La posterior
ampliación entre León y Bilbao intensifica el transporte del carbón necesario
para la floreciente siderurgia en Vizcaya. Así como para la comunicación entre Galicia,
Asturias, Castilla y León, Cantabria, y Pais Vasco, con los más
de 1200 km que gestiona en toda la cornisa cantábrica.
Fué cerrada parciálmente a los viajeros en 1991 por motivos de seguridad y reanudada en 2003
gracias al Ministerio de Fomento y la Junta de Castilla y León. Con una inversión de unos
60 millones de euros.