HOMBRE ENCERRADO
(CUENTO CON UN PRINCIPIO
Y CUARENTA FINALES)

EL PRINCIPIO

En impenetrable obscuridad: encerrado en una habitación minúscula que nunca ha podido ver.





FINAL 1

Convencido de que no hay escapatoria, ni siquiera toca las paredes en busca de una puerta u otra salida. Muere.




FINAL 2

El hombre duda: quizá exista alguna puerta u otra abertura, quizá no. Esto mantiene viva su esperanza por liberarse. Sabe que si palpa las paredes descubrirá la verdad. Si halla la puerta, o si logra derribar alguno de los muros, podrá evadirse. Pero si comprueba que no hay salida, morirá su esperanza, y eso es el infierno. Por lo tanto, se sienta en una esquina y, para conservar intacta su esperanza, se queda inmóvil. Muere.




FINAL 36

El hombre no ha amado jamás a una mujer. No ha podido consentírselo porque teme que si da un dedo, le tomarán la mano, le agarrarán el brazo, le arrancarán el corazón y le masticarán el cerebro.

También le amedrenta, si amara a una mujer, la posibilidad de perderla algún día, y quiere eludir ese dolor: es mejor no amar que perder un amor.

Le aterroriza la sospecha de que su deseo de amor es quizá tan intenso, que si le abriera un resquicio devendría tornado arrasador e ingobernable.

Cree que si amara a una mujer dependería de ella hasta el extremo de donarle su libertad. Entonces se convertiría en su marioneta, y sin querer vivir así, ya no sabría vivir de otro modo.

¿Y si se permite enamorarse de una mujer, y ésta no se enamora de él? Mejor estar solo sin haber intentado no estarlo, que solo y rechazado.

Si amara a una mujer, tendría por primera vez relaciones sexuales, y eso, aunque lo desea, le espanta. Se conforma con la vibrátil vagina portátil de plástico que se ha traído aquí. Prefiere manejar él mismo un coño sin mujer, a que una mujer lo maneje con su coño.

Anhela un amor absoluto con una mujer, ser aceptado totalmente por ella, y sentirse completamente satisfecho con su amor. Ante la imposibilidad de tal aspiración, mejor una soledad perfecta que un amor imperfecto.

Por todo ello y mucho más, se encapsula aquí para no necesitar nada, para no necesitar a nadie. Y en cuatro días, muerto está.



(El relato completo con sus cuarenta finales: en el libro.)