DIARIO ÍNTIMO

2 de mayo.

Vino ayer y se marchó.

3 de mayo.

Hoy no ha venido. No la esperaba.

4 de mayo.

Tampoco ha venido hoy. No importa.

5 de mayo.

La esperaba hoy otra vez. No se ha presentado. Confío en que mañana estará aquí.

6 de mayo.

¡Qué raro que no haya vuelto!

7 de mayo.

Ha estado a punto de regresar, pero al final no ha podido venir.

8 de mayo.

Nada. Estoy preocupado.

9 de mayo.

Ha aparecido un momento y se ha ido repentinamente. ¿Qué pasa? ¿Habré hecho algo que no debía?

10 de mayo.

Ni rastro.

11 de mayo.

¿Qué puedo hacer? Antes venía casi todos lo días...

12 de mayo.

A veces me parece que estoy olvidando cómo es. No, no puede ser. La necesito.

13 de mayo.

No pierdo la esperanza de que vuelva.

14 de mayo.

Me duele su ausencia. No puedo pensar más que en ella.

15 de mayo.

Tengo miedo. Yo, antes de perderla, disfrutaba de la vida. Ahora, aunque trato de convencerme de que no es para tanto, de que todo el mundo ha pasado por esto alguna vez, no encuentro consuelo en nadie. ¡Y estoy harto de tantos consejos sobre lo que tengo que hacer para superarlo!

16 de mayo.

Nada. Continúo esperándola.

17 de mayo.

¡Al fin! Aquí está. Siento como si me abrazara por dentro. Nos fundimos en un solo cuerpo. Mis jadeos se deben de oír hasta en la luna... Y justo antes del momento supremo, se marcha. ¡Me abandona!

18 de mayo.

Para lo de ayer, mejor que no hubiera venido.

19 de mayo.

Aunque esperarla me hace sufrir, no puedo evitarlo. La quiero conmigo. Nunca la he añorado tanto como ahora que me falta.

20 de mayo.

¡Ha vuelto! ¡Aleluya! Y ha estado el tiempo suficiente para poder hacerlo. ¡Hoy me ha venido de nuevo la gana de cagar!