El gran bosque y el bello jardín.


Siempre he pensado que alejarse de los orígenes de cualquier arte marcial es ir hacia su desconocimiento. En mi opinión, hoy en día, la idea que se tiene del karate es que es un arte marcial deportivo. Es una valoración justa pues quizás sea la única información deducible de todas las manifestaciones públicas que hoy tiene el karate.

En el origen del karate están las bases del desarrollo del arte marcial evidentemente, no como deporte. Estas bases son los valores fundamentales que le ha hecho mantenerse en el tiempo. Con esto no estoy diciendo que el karate deportivo no tenga valores, los tiene, pero son otros diferentes.

Me gustaría recordar algunas palabras del Maestro KASE cuando explicaba que el karate era como un gran bosque donde podíamos coger aquello que necesitábamos, pinos, abetos, etc.

En mi opinión el karate deportivo es un bello jardín, el problema es que se plantó fuera del bosque.

Somos conscientes de que en la práctica del karate deportivo, como en cualquier otro deporte su vigencia es muy corta. Nos encontramos con la pregunta ¿qué pasa cuando se acaba el deporte? Pienso que otras artes marciales han sabido transmitir y comunicar que el arte es longevo, que se puede practicar desde niño hasta una edad muy avanzada. Para muestra los maestros que dan fe de ello.

También nosotros nos hemos alejado de los orígenes, del karate Budo. Hoy recuperarlo es difícil. Creo que en esto estaremos de acuerdo de que “un gran bosque no entra en un bello jardín”. Recuperar hoy aquello, lo que dio sentido al karate y practicarlo como tal, es muy difícil. Habría que cambiar la mentalidad de los lobby del karate y hacerles entender que el verdadero arte se empieza a manifestar cuando entendemos que podemos organizar y hacer otras actividades donde los practicantes no vayan a demostrar que uno es superior a otro.

Es muy importante en las Federaciones, tener departamentos de nuevas tendencias, pero sin olvidarnos del de tendencias tradicionales. Yo hago una reflexión “para olvidarme de algo alguna vez he tenido que estar ó ser”. No hemos podido ni tan siquiera olvidarnos de algo que nunca ha habido. Hoy en día observamos como profesores toman otros caminos, muchos de ellos para encontrar en otras artes marciales aspectos que puedan enriquecer su karate, algo que no han encontrado en el suyo. Otros por encontrar una salida al vacío dejado cuando pasa el tiempo de la práctica deportiva o para encontrar en la novedad el antídoto que acabe con el aburrimiento llevado hasta el hastío.

Quizás si hubiéramos mirado atrás en nuestra práctica todo esto no hubiese sido necesario. Nuestra formación no solo nos hubiera hecho comprender que el karate va mas allá de la técnica, sino hacia dónde va. Hacia la verdadera práctica del Budo.

En mi opinión creo que de un arte que no es nuestro, nos hemos permitido el lujo de quedarnos con esto, desechando aquello. En pocas palabras nos quedamos con lo que nos interesó.

Es necesario tener la mente abierta para un buen desarrollo del karate pero siempre manteniendo su pureza. Esta es la condición sine qua non para poderse mantener tantos años vigente. En esto hay que ser inflexibles, luchar como un verdadero samurai con dignidad y perseverancia.

Con el paso del tiempo todo se desgasta, es posible que la primera en acusarlo sea la pasión, si es que alguna vez la hubo. El karate Budo es apasionante La práctica del karate como Budo exige una actitud de respeto no solo al arte sino a todo aquello que nos rodea. En el Dojo para mejorar nuestra técnica y fuera de él para mejorar nuestro carácter, siempre con un espíritu sincero para expandir el potencial humano.

Hay muchos que se dedican a la transmisión del karate y temen ser superados por sus alumnos, ese miedo les hacen esconderse bajo la excusa, alejándose de la práctica, pero aun peor alejando a sus alumnos de actividades por miedo a que le valoren. Esta falta de inseguridad en su medio les lleva a buscar en otras artes marciales dejando al karate en una situación de valor a la baja. El karate Budo nos enseña a no huir. Esta actitud tan superficial lleva a perder la perspectiva de la transmisión del karate. La actitud correcta lleva implicar los principios del Budo. En el karate lo importante no está en lo superficial. Para descubrirlo necesitaremos mucha pasión y disciplina ambas unidas como lo están la mente y el cuerpo, como cada concepto técnico esta unido al otro. Como el Yin y el Yang.

Esto debe de estar presente para una buena transmisión a través de las generaciones. Cada una está unida a la otra. Este preciado tesoro que es el karate, se ha transmitido como la joya familiar que pasa de mano en mano, de generación en generación. Hoy en día su transmisión depende de nosotros. Hay muchas miras puestas en otros horizontes que puedan hacer que no se transmitan correctamente los principios de nuestros antepasados. No podemos olvidar que ellos llegaron a estos principios a través de la experiencia como resultado de la necesidad de sobrevivir. Esto hizo sólido y perdurable al karate pero ¿hasta cuándo?

Este legado de principios ha sido transmitido hasta nuestros días con la intención de ser comprendidos y practicados para volver a ser transmitidos a las generaciones venideras. Cada generación, debe de continuar y guiarse por los mismos criterios sin desviarse del camino. Mantenerse no es fácil por eso debemos de tener mucha pasión por aquello que hacemos como también un grado muy alto de disciplina para poder insistir las veces que sean necesarias para descubrir lo verdaderamente esencial.

Hay que insistir sin descanso hasta obtener respuestas ante situaciones que por falta de entendimiento se intentan desviar hacia lo místico ó lo misterioso. No olvidemos que el karate esta hecho por el hombre este es el nexo de unión entre los estilos, el hombre.

Cada día la transmisión en el Dojo debe de ir acompañada de todo aquello que se siente en la práctica del karate. La emoción por el arte te hará vivirlo y enseñarlo con el entusiasmo necesario para que el alumno sienta lo mismo, ayudándole a superar cada día las situaciones adversas sin que decaiga su espíritu.

A los que dicen que hacen karate pero nunca les ves practicando, en Japon se les llama kuchi waza san.


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