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Números anteriores: Revista semestral de Heráldica, Genealogía y Nobiliaria
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GENEALOGIA

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El Registro Civil
Por Antonio Zapico
A mí me ocurre con frecuencia lo siguiente. Le digo a un hermano, primo o amigo: tus padres nacieron en tal lugar y fecha; y tus abuelos, cuyos nombres y apellidos eran éste y el otro, nacieron aquí y allá. Y tal pariente o amigo, que es persona de estudios incluso universitarios, queda sorprendido e interroga: ¿Y cómo sabes tú eso? Son muchas las personas que no conocen los nombres de sus abuelos, y menos aún sus dos apellidos y lugar y fecha de nacimiento. Y suelen creer que sería sumamente difícil el conocerlos.

Sin embargo, son datos que están a nuestro alcance en forma muy sencilla. El Registro Civil o Eclesiástico nos los dará sin poner dificultades, pues ambos existen para que su contenido sea conocido por los demás. "El Registro es público para quienes tengan interés en conocer los asientos", dice taxativamente la Ley del Registro Civil en su artículo 6º. Son datos públicos. Esto en lo referente al Registro Civil. El Eclesiástico, ahora que hay libertad de culto en España, puede negarse a dar datos de los últimos 75 años... aunque no suele hacerlo. Pero de 75 años hacia atrás, también siguen siendo públicos sus libros.

REGISTRO CIVIL

Digamos que el Registro Civil viene a ser como un catálogo oficial de las personas integradas en su ordenamiento jurídico, y en el que consta de modo auténtico su existencia, presencia, subsistencia y estado civil.



Al ordenamiento jurídico del Estado interesa, por razones de orden en la vida civil, la existencia y correcto funcionamiento del Registro Civil. Y en este interés coincide con el del individuo y el de quienes con él se relacionan.

En tal registro constarán, de acuerdo con la ley:

  1. El nacimiento.
  2. La filiación.
  3. Nombre y apellidos.
  4. Emancipación y habilitación de edad.
  5. Las modificaciones judiciales de la capacidad de las personas, o que éstas han sido declaradas en concurso, quiebra o suspensión de pagos.
  6. Las declaraciones de ausencia o fallecimiento.
  7. La nacionalidad y vecindad.
  8. La patria potestad, tutela y demás representaciones que señala la ley.
  9. El matrimonio.
  10. La defunción.
ANTECEDENTES

Durante muchos siglos ni el Estado ni la Iglesia se preocuparon de disponer de un registro del estado civil de las personas.

En el Imperio Romano hubo algún precedente de este tipo de control estatal, pero tan sólo se hicieron censos sin periodicidad alguna, y se trataba, en general, de simples recuentos de ciudadanos, sin más (aunque Schulz afirma la existencia de diversos tipos de álbum en los que consignar el nacimiento, defunción y ciudadanía de los romanos).

Fue la Iglesia Católica quien, a partir del Concilio de Trento, dio normas regularizando el modo de llevar los libros parroquiales de bautismos y matrimonios (luego, la práctica impuso el de defunciones). Estos asientos, con el tiempo, fueron comenzando a ser utilizados y admitidos como prueba en los contenciosos civiles.

Pasados ya muchos años, en 1749, se encarga por ley hispana a los prelados de nuestro Reino el que se pusiese todo cuidado a fin de que los libros parroquiales estuvieran bien custodiados y con total seguridad en sus iglesias.

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CREACIÓN DEL REGISTRO CIVIL

Así, sin hacerse cargo el Estado de este control tan vital para el ordenamiento jurídico, siguió España hasta el año 1869. Tras la "Gloriosa" revolución de 1868 (la que buscaba, en principio, tan sólo el fin de los borbones, que no de la monarquía), en la nueva Constitución de 1869 se proclamaba la libertad de culto. Esta libertad exigía la creación de un Registro Civil en el que anotar los datos de todos los españoles, fueran o no católicos, y así surgió la ley "provisional" de 17 de junio de 1870 que implantó por vez primera en el Estado tal registro, ya con sus actuales características generales. Tal ley entró en vigor en 1 de enero de 1871. Y aunque titulada "provisional", mantuvo su vigor hasta ser substituida por otra nueva de 1957 que, junto a su reglamento (hubo político hispano de inicios del siglo que venía a decir: que hagan ellos la ley, siempre que me dejen a mí escribir su reglamento...) del 14-XI-1958, comenzó a regir el primero de enero del año siguiente.

PUBLICIDAD Y SECCIONES

Inherente al Registro Civil es su carácter de publicidad. Si solicitamos a un registro Civil copia literal o fotocopia de un acta de nacimiento, matrimonio o defunción dados en su jurisdicción desde el año 1871 hasta hoy, nos la entregarán sin ninguna dificultad. Podemos hacer la solicitud de palabra o por escrito.

El Registro Civil está dividido en cuatro secciones:

  1. La de Nacimientos y general. En ella constan los nacimientos, con filiación materna y paterna. Normalmente incluye nombres y apellidos de los cuatro abuelos.
  2. La de Matrimonios. En ella consta nombres y apellidos de los contrayentes, filiación de éstos, y, en ocasiones, su fecha y lugar de nacimiento.
  3. La de Defunciones. Se hace constar el fallecimiento, con fecha, lugar y hora, siempre mediante certificación médica de la misma. Se da la identidad del fallecido y su lugar y fecha de nacimiento (la verdad es que suele decir: de tantos años de edad, pues es muy frecuente que los familiares, incluso los hijos, no conozcan el dato exacto).
  4. La de Tutelas y representaciones legales.

Las actas del RC son medios de información excepcionalmente seguros, dadas las precauciones que se toman al adquirir los datos.

CONCLUSION

Si deseamos conocer datos de una persona determinada, hemos de saber fecha y lugar de su nacimiento. Supongamos que no conocemos estos datos de nuestro propio padre. ¿Qué hacer?

  1. Solicitar, personalmente o por carta, al Registro Civil copia literal de nuestra propia acta de nacimiento. En ella figurará, posiblemente, la fecha y lugar de nacimiento de nuestro padre, con dos apellidos, y nombres y lugar de nacimiento de nuestros abuelos.
  2. Solicitar, personalmente o por carta, a la Parroquia copia literal de nuestra propia acta de bautizo. En ella constará, posiblemente, la fecha y lugar de bautizo de nuestro padre, con dos apellidos, y nombres y lugar de bautizo de nuestros abuelos.
  3. Y luego, con los datos obtenidos, pasamos a hacer iguales solicitudes respecto a nuestro padre, y basándonos en lo que digan las actas de éste, pediremos luego las actas relativas a nuestro abuelo; y así, paso a paso, podremos llegar lejos... Mediante los Registros Civiles, hasta el año 1871, y mediante los Eclesiásticos, si hay suerte, hasta el siglo XVI.

Nota del traductor francés: Este artículo es únicamente aplicable a España. Aunque el procedimiento sea similar en Francia o en otros países, la historia y las leyes aportan particularidades que impiden una generalización. A la espera de un artículo detallado acerca de las particularidades francesas, voy a dar algunas particularidades: las partidas de nacimiento y matrimonio no son públicas hasta una vez transcurridos cien años (50 años en el caso de las defunciones) excepto para los descendientes directos de la persona. El Registro Civil existe desde 1793 (revolución francesa). El doble apellido no existe en Francia, los abuelos no aparecen prácticamente nunca en las partidas y con frecuencia ocurre que en las partidas de matrimonio del siglo XVIII ni siquiera se cita a los padres. Por el contrario, todos los documentos parroquiales anteriores a 1793 fueron en principio cedidos por la Iglesia al Estado y se conservan en las mismas administraciones que los documentos civiles, es decir los ayuntamientos o el Archivo Departamental.

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