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Números anteriores: Revista semestral de Heráldica, Genealogía y Nobiliaria
IRUÑEA-PAMPELUNE-PAMPLONA - N° 2 - Verano 2002
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ETIMOLOGIA

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Apellidos y grafías
Por Mikel Belasko

Vivimos en una época en la que el documento escrito tiene una presencia tan evidente y omnipresente que nos hace olvidar que hace no mucho tiempo la situación era radicalmente diferente. Hoy en día los nombres de nuestros pueblos, nuestros propios nombres y apellidos, están fijados por escrito en documentos oficiales y regulado su uso por normas estrictas. Nuestras lenguas, todas las que nos rodean, cuentan con una ortografía asumida por las respectivas comunidades lingüísticas. Pero, como ya se ha dicho, todo esto es relativamente nuevo, y, centrándonos en nuestros topónimos y apellidos, novísimo. Por término medio un nombre de una localidad navarra tiene una antigüedad de unos 1.500 años desde su bautismo y unos mil de tradición escrita, mientras que el de una casa tiene unos 500 o 600 años y una similar tradición escrita. Sin embargo, la ortografía vasca no se fija hasta 1973, y la Real Academia de la Lengua Española no editó unas normas ortográficas hasta el siglo XIX. Existe, pues, un intervalo de más de 700 años en el caso de los pueblos en los que la escritura de los nombres no está sujeta a norma alguna, hecho agravado por la obviedad de que en nuestro entorno gran parte de los nombres tienen su origen en euskera, pero se escriben en gascón, castellano y francés. Esta situación afecta también a la literatura vasca, que durante siglos se ha venido escribiendo según las ortografías más usuales en España y Francia.

PRINCIPALES PROBLEMAS

Si bien, y en general, los nombres vascos no son excesivamente violentados por las ortografías española y francesa (en ésta se producen más alteraciones), sí se dan fenómenos que merecen tenerse en cuenta:

Variantes explicables por la fonética y morfología vasca


  1. Un mismo nombre podrá aparecer con la -a final, el artículo, o sin ella. Esto es, dependiendo del documento un mismo pueblo, casa o apellido podrá aparecer como Elizaldea o Elizalde.
  2. En nombres compuestos la -e final del primer elemento puede aparecer como -e, o -a dependiendo del documento: Larrezabal-Larrazabal.
  3. En nombres compuestos la -o final del primer elemento puede aparecer como -o, o -a dependiendo del documento: Fagoburu-Fagaburu.
  4. En nombres compuestos la -i final del primer elemento puede aparecer o no dependiendo del documento: Iturrialde-Iturralde.
  5. En nombres compuestos en los que el primer elemento termina en vocal y el segundo lleva también una vocal inicial se pueden dar diversas soluciones:
    • A + o, generalmente -o, Errekondo, o Errekaondo.
    • A + e, generalmente -e, Otegi, pero también Otaegi.
  6. Un mismo nombre de casa puede aparecer como -rena, -ena, -enea o -enekoa dependiendo de la fecha y del documento: Arotzarena, Arotzena, Arotzenea, Arotzenekoa.
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Nombres vascos escritos con grafía castellana y francesa

  1. La lengua vasca posee sonidos que no existen en estas lenguas: tz (perfectamente transcrito en los documentos occitanos medievales), ts, distinción entre z y s, sonido x. Así un nombre tan sencillo como Elizaga, podrá aparecer como Elissague, Elisaga, Eliçaga, Elizaga... Arotzena, en cambio, como Arocena, o Arozena, o Aroçena...
  2. Alternancias gráficas entre b/v: Echeverría, Echeberria.
  3. Alternancias gráficas entre y e i: Iturriberri, Yturriberry
  4. En castellano antiguo la grafía x se pronunciaba como hoy en euskera, más tarde se pronunció como j, velar. Al transcribir apellidos vascos puede hacer referencia a cualquiera de los dos sonidos. Más tarde se impondrá la grafía j: Elexalde, Elejalde.
  5. Uso arbitrario de h. Es sabido que la h se pronuncia en la parte vascofrancesa del país y ahí su aparición puede ser debida al reflejo de su pronunciación. En la Edad Media se transcribía también con f: Ferriete (Harrieta). En la parte española, por el contrario, su presencia es arbitraria y caprichosa: Huarte, Uarte, Uharte, Ugarte...
  6. Los sonidos ge, gi serán transcritos como gue , gui o guy, y ke, ki como que, qui.


El nombre era adaptado a la lengua en la que se escribía

  1. Terminaciones vascas -u, en castellano pueden aparecer con -o: Aranburo.
  2. Terminaciones vascas -a, se transcriben en el ámbito francés con -e: Elissague.
  3. Terminaciones vascas en -e, pierden este sonido en el ámbito francés, sobre todo ante t-: Espelette.
  4. Secuencia zk se puede aparecer como squ: Esquíroz.
  5. Pérdida de vocales iniciales: Rotaeche, Chávarri.
  6. Vocalización de -l final en la parte francesa: Larcevau (Larzabal), Mendibieu (Mendibil).
  7. Apellidos que empiezan por El-, La-, o Le- pueden ser alterados al confundirse con los artículos castellanos y franceses: Rañeta-Larrañeta.
  8. Apellidos vascos pueden sufrir la adición de la preposición de o d': Aoiz > Daoiz, Urruti > Durruti, Agerre > Daguerre.

Las formas populares vascas no son recogidas

  1. Así, una persona vascohablante natural de Doneztebe (Navarra) tomará sistemáticamente como apellido el nombre oficial no vasco de la localidad: Santesteban.
  2. De la misma manera la pronunciación popular vasca de muchos nombres, casi todos, jamás tiene reflejo en los apellidos: Lazkao (Lazcano), Undio (Undiano), Galdio (Galdiano, Gorza (Güesa), Orzaize (Osés)...
  3. Evidentemente la vasquización de topónimos actuales no tiene reflejo directo en los apellidos: Aranaz, de la localidad hoy llamada Arantza.

Traducciones de apellidos

  1. Están documentados históricamente casos de traducción de apellidos vascos por otros, equivalente o no, en lengua romance. No es muy frecuente.
  2. En la actualidad, en cambio, la tendencia es en sentido contrario. Evidente en lo que respecta a las grafías, aunque todavía no sea posible la traducción de apellidos.

Todas estas circunstancias han de tenerse en cuenta a la hora de investigar un apellido. La búsqueda no deberá hacerse sólo por la forma actual sino que habrá que tener presentes todas las fluctuaciones ortográficas a la que el nombre se ha podido ver sometido. En todo caso todas estas variantes son supérfluas y no significativas en la búsqueda genealógica, donde lo realmente pertinente es la documentación generación a generación de cada uno de los eslabones. Esto es, un desafortunado genealogista puede vivir la terrible experiencia de encontrar su apellido escrito como Etxeberria, Echeberría, Echeverria, Echeberri, Echeverri, Etcheverry, Etcheberry, Etcheberria, Etcheverry, Etxaberri, Etxaberria, Echaverria, Echaverri, Chaberri... y si además vivía en la zona fronteriza entre -berri y -barri añadan las formas -barri a la interminable lista de apellidos ya expuestos. Lo expuesto es ficticio, es cierto, pero no muy lejos de la realidad. He aquí un caso real, tomado de la guía telefónica del norte de Nevada, donde nos encontramos con la aparción de Echevarria (11 veces), Echeverria (13 veces), Etcheberry (3 veces), Etcheverria (2 veces), Etcheverry (11 veces), Etxeberri (1 vez).

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