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NOBILIARIA
Nobiliaire
- Nobiliaria - Noble -Adelig
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Introducción a la Nobiliaria
Por Mikel Balentzegi
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NOBILIARIA: CIENCIA AUXILIAR DE LA HISTORIA
La Historia, como disciplina, se vale de una serie de ciencias
auxiliares como son la Paleografía (que descifra
las escrituras antiguas), la Diplomática (que estudia
las cartas, diplomas, títulos y otros escritos jurídicos),
la Epigrafía (que estudia las inscripciones sobre
piedra, metal o madera), la Sigilografía (que trata
lo relativo a los sellos con que se firmaban los documentos),
la Vexilología (que analiza las banderas y estandartes),
la Genealogía (que investiga el origen y filiación
de las familias), la Heráldica (que interpreta los
escudos de armas) y el derecho Nobiliario (que regula el
ejercicio de la Nobleza).
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Completando a las anteriores, y con igual importancia en
lo que respecta al estudio de los apellidos, se encuentra
la llamada ciencia nobiliaria, o Nobiliaria sin más.
Podríamos definirla como la ciencia que estudia la
Nobleza y establece los mecanismos para su adquisición,
transmisión, suspensión y pérdida.
Pero para completar esta definición deberíamos
definir la Nobleza, diferenciar sus distintos tipos, estudiar
cómo se adquiere, transmite y pierde, y analizar
los juicios o pruebas que nos dan certeza de su presencia
en unos determinados individuos.
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NOBLEZA: DEFINICIÓN, ORIGEN Y CLASES
Nobleza entendemos por un lado la calidad o condición
de noble; y por otro lado el conjunto de nobles considerados
como una clase social privilegiada que, bien por derecho
hereditario o bien por concesión de un soberano,
gozan de particulares prerrogativas.
La palabra Noble procede del latín «nobilis»,
término intermedio entre «notabile» (notable)
y «noscibile» (conocido) y que describía
a una persona magnánima y de sentimientos elevados.
Esta primera acepción es la originaria, y se corresponde
con la llamada Nobleza Moral. De esta acepción deriva
una segunda, posterior, que podríamos denominar Nobleza
Civil o Política, y que se corresponde con un estatus
social privilegiado.
En un primer momento ese estatus se alcanzaba de manera
individual (Nobleza Personal), como reconocimiento de un
grupo a la experiencia, la sabiduría, y la bondad
de las costumbres de uno de sus miembros, entre las que
se incluyen tanto los hechos de guerra como los de paz.
Se trataba de los jefes o caudillos de los clanes familiares,
los cabezas de familia, también llamados parientes
mayores o cabos de armería. Con el tiempo estas jefaturas
devienen hereditarias, surgiendo así la Nobleza de
Sangre o Transmisible.
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ADQUISICIÓN Y TRANSMISIÓN DE LA NOBLEZA
Son, por tanto, dos los procedimientos principales por
medio de los cuales se alcanza la Nobleza: los méritos
personales (Nobleza de Privilegio) y la herencia (Nobleza
de Sangre).
Entre los méritos personales podemos señalar
el sacerdocio (los sacerdotes estaban exentos de pechas),
el desempeño de cargos u oficios honrosos (mayordomos,
camareros y reposteros del rey, consejeros, oidores, alcaldes,...),
el ejercicio de las armas (sólo los mandos, de capitán
para arriba), las letras y el saber (doctores, maestros
y juristas), la obtención de títulos (duque,
marqués, conde, vizconde, barón y señor),
el matrimonio (mujer casada con noble), y otros...
En lo que respecta a la Nobleza de Sangre ésta es
únicamente transmisible en el caso de hijos legítimos,
hijos legitimados e hijos naturales (cuando son procreados
antes del matrimonio). Quedarían al margen de la
Nobleza los hijos adoptivos (aun cuando puedan llevar el
apellido paterno) y naturalmente los hijos ilegítimos
(adulterinos, incestuosos, sacrílegos y mánceres)
salvo reconocimiento expreso de su filiación.
Para saber si la Nobleza es transmisible hay que conocer
los términos en que se concedió. Es decir,
si fue a título personal, o también para sus
descendientes. Hay que tener también en cuenta que
un noble titulado transmite su nobleza y título a
su directo sucesor, pero además transmite nobleza
no titulada al resto de sus descendientes.
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SUSPENSIÓN Y PÉRDIDA DE LA NOBLEZA
Es de común aceptación que el ejercicio de
oficios viles, bajos y mecánicos suspende, o en su
caso impide, el acceso a la Nobleza. Pero esto no es así.
La mayor parte de los vascos disfrutaba de la Nobleza o
Hidalguía Universal y sin embargo trabajaban en el
campo, la mar, o en oficios como herrero o carpintero. Y
de hecho no se puede renunciar a la nobleza, ya que ésta
es innata. Como mucho podría renunciarse a los derechos
o privilegios que conlleva.
Pero existen, eso si, tres formas de perder la Nobleza:
la extinción del linaje (en el caso de la Nobleza
de Sangre), la revocación del soberano (en la Nobleza
de Privilegio) y los delitos graves de infamia, lesa majestad,
traición y herejía.
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