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Camino de Santiago (Norte) Primitivo
Prólogo
La idea de realizar el Camino de Santiago por los otros itinerarios existentes, sobre todo por el norte, tanto por la costa como por el interior, ambos entre el mar y la Cordillera Cantábrica, me ha venido rondando desde hace ya mucho tiempo. De esta forma me permitirá conocer, en profundidad, tanto el País Vasco, Cantabria y el Principado de Asturias, así como la zona nor-oriental de Lugo. Es verdad que tardaré algún tiempo en realizar los itinerarios por completo, pues los pretendo hacer, como siempre, por zonas y aprovechando ocasiones durante 3, 4 o más días en cada etapa, pero no por ello menos interesantes, pues de esta forma tendré la llama o ilusión encendida durante mucho tiempo. El hacerlo por etapas me permite asimilar las experiencias en dosis más cortas pero al mismo tiempo más intensas, es como visitar un importante museo, es mejor no empacharse en demasía y hacerlo en experiencias pequeñas pero profundas, así te quedan más ganas de volver. En esta primera incursión al Camino de Santiago (Norte) en su paso a través del interior de Asturias, me ha llamado la atención el no haberme encontrado con ningún peregrino en los tres días de caminata, supongo y así me lo han confirmado, que durante la época veraniega la concurrencia de caminantes será abundante, aunque no creo que demasiada, el itinerario es tremendamente duro, muchos desniveles obligan a realizar continuos esfuerzos, también la falta de albergues y lugares de pernocta serán factores a tener en cuenta. La falta de monumentos históricos de cierta entidad, exceptuando las grandes poblaciones, es compensada con creces con el paso por hermosos parajes y extraordinarias panorámicas, bosques, praderas verdes en cualquier época del año, pequeñas aldeas donde la vida discurre apaciblemente y sus modestas construcciones con techumbres de pizarra y hermosos hórreos de madera, además de la simpatía y atención de sus humildes habitantes, casi todos ellos muy mayores. Estas personas mayores, muchas de ellas ayudándose de muletas para caminar como consecuencia de reumas y artrosis provocadas por la intensa humedad durante casi todo el año, además del clima permanentemente adverso, los caminos embarrados y encharcados de forma constante. Para estos mayores la vida no ha cambiado casi nada, si acaso las comodidades del interior de la casa, pero en los últimos años, braseros eléctricos, calefacción, televisión, teléfono, etc. pero los males los arrastran desde muy atrás, duros y poco remunerados trabajos realizados en el campo durante toda su vida además de todas las privaciones imaginables les han marcado su cuerpo que ahora arrastran penosamente en los pocos días que pueden salir a disfrutar de unos rayos de sol al lado de sus casas. De esta primera fase del Camino por el interior del Principado me queda el trayecto de Grandas de Salime-Fonsagrada-Lugo-Mellide, que abordaré más adelante en otros 3-4 días.
En el mes de Mayo. durante otros 4 días he realizado el trayecto que me quedaba entre Grandas de Salime y Santiago de Compostela en los que he disfrutado de un magnífico tiempo primaveral, después de varias semanas de intensas lluvias, prueba de ello han sido las dificultades que me he encontrado en los caminos y corredoiras llenos de barro, pero compensados con creces por la exuberancia de los bosques y prados llenos de flores. Han sido días muy claros y nítidos que al transitar por zonas de montaña, altas en relación con los alrededores, he podido contemplar grandes distancias, por ejemplo la parte más oeste de la Cordillera Cantábrica a la altura de los Ancares. En la primera parte del camino por la provincia de Lugo, éste discurre por la divisoria de aguas de la cuenca del Río Navia y del Río Eo, luego por la del Río Miño y a partir de Lugo se suavizan las alturas y discurre por zonas más planas. En Mellide se une el Camino de Santiago Primitivo, el que yo estoy siguiendo, con el Francés, mucho más concurrido de peregrinos. De hecho en todo el trayecto entre Oviedo y Mellide solamente me he encontrado con dos peregrinos franceses, sin embargo a partir de Mellide el camino está más bien masificado. Para completar el Camino Primitivo me queda por recorrer un pequeño tramo entre Villaviciosa-Pola de Siero-Oviedo y luego abordaría el trayecto completo del Camino de Santiago Norte entre Irún-Santander-Avilés-Ribadeo-Santiago todo a través de la zona de costa, pero esto será algo más adelante.
Oviedo - Salas
26-10-00
Antes de las 6 de la mañana me ha dejado el autobús de Alsa, en la terminal de Oviedo, esta se encuentra al lado de la estación de Renfe, por lo tanto muy cerca del itinerario del Camino de Santiago que cruza la capital del Principado. Hacia las 4 de la mañana, cuando el bus pasaba el túnel y descendía hacia Campomanes, llovía con cierta intensidad y así hasta llegar a Oviedo, me estaba haciendo a la idea de que el inicio del Camino sería pasado por agua, no ha sido así afortunadamente, solo a ratos la niebla un poco húmeda parecía que mojaba pero sin siquiera llegar a calar. En las horas centrales, por momentos ha querido salir el sol, así que la temperatura subió bastante y hasta me tuve que quedar en manga corta. Mientras hacía tiempo en la estación de autobuses, era noche cerrada, estuve obteniendo información sobre los horarios y servicios para el viaje de regreso desde Grandas de Salime, adonde pretendo llegar. Pasadas las 6,30 salgo a localizar las señales del Camino y su continuación hacia la salida de la capital, me fue muy fácil pues lo había trazado sobre un plano, así que poco a poco para hacer tiempo a que amanezca, fui siguiendo las conchas doradas colocadas en los cruces de las calles. Como el itinerario está iluminado lo he seguido, incluso de noche, hasta Loriana, durante unos 6,5 kmts. A partir de aquí la carretera está en obras y ya estaba amaneciendo. La señalización es bastante buena, algo chapuza en las flechas y marcas, pero lo importante ha sido el no perderme. Aproximadamente el 70% del itinerario está trazado por caminos, sendas, pistas o carreteras poco transitadas, por tanto me ha resultado muy agradable, eso sí mucho barro por todas partes y mucha humedad, por tanto he terminado embarrado hasta las rodillas. Como contrapartida, el bosque está muy bonito, muchos olores y la temperatura estupenda, los castaños me
bombardean cuando paso por debajo y el suelo está tapado por los frutos desprendidos, supongo que los jabalíes se darán buenos atracones de castañas, también yo las he probado, están muy ricas, así como higos muy maduros. Echo en falta los habituales monumentos del camino principal, pero el propio camino es mucho mas bonito por esta parte, además no me he encontrado ningún peregrino, así que todo es tranquilidad y quietud, un verdadero placer. He visto ejemplares de castaño centenarios, también gigantescos rebollos, enormes eucaliptos y muchos acebos, el bosque está precioso en esta época del año. He visto muchas casas abandonadas, por supuesto también las explotaciones agrícolas, cosa que ocurre en todas las zonas rurales. He cruzado la cuenca del Río Nalón con mucho cauce, pero muy sucio, también el Río Narcea, antes de unirse ambos. No pude por menos de recordar cuando, hace un mes, estuve en las Fuentes del Narcea, su nacimiento, un pequeño hilo de agua, sin embargo aquí con un enorme torrente. Mañana pasaré a la cuenca del Río Navia y supongo pasará igual, también es cierto que las últimas semanas han sido muy lluviosas, por eso los ríos llevan mucho cauce. Hacia las 12 llego a Grado, aquí compro un par de cosas en una pastelería y en un parque, sentado en un banco, hago el almuerzo, la verdad se estaba muy a gusto, la temperatura será de unos 16 grados, desde aquí tomo por el Arroyo Ferrera para iniciar un fortísimo ascenso por las laderas del Pico del Forcá hasta el Alto del Fresno, donde está el Santuario de la Virgen del Fresno. Hay muchos desniveles, es un constante sube y baja, nada que ver con el camino principal. He cruzado ríos y torrentes a través de pequeños pero bonitos puentes, muy antiguos y bien conservados, otros se los llevaron las crecidas de tal manera que en algún caso el camino tiene que dar un gran rodeo para cruzar a través de otro puente moderno. Otra población a destacar es Cornellana, a la vera del Narcea, con el Monasterio de San Salvador en proceso de restauración. También Salas, mi destino de hoy, con una fábrica de Danone y ubicada, la población, en una zona muy fértil, es un gran valle con muchos pastos y explotaciones de madera. También he pasado por grandes canteras, una de ellas de arena, nunca había visto una así. Hacia las 5,30 de la tarde entro en Salas, me dan aposento en una hospedería que aprovecha las murallas antiguas y viejas instalaciones, así como una torre medieval, todo muy bien conservado, se llama Castillo de Valdés-Salas, está muy agradable y a muy buen precio. Enfrente se encuentra la Colegiata de Santa María, el núcleo antiguo es muy pequeño. He encontrado algunas dificultades con los perros, el camino pasa por el medio de pequeñas aldeas y fincas donde tienen perros atados con correas o cadenas, pero que me pegan unos buenos sustos pues no tengo claro la largura de las ataduras y como los caminos son estrechos, la distancia con sus dientes no es mucha, así que he tenido algunos sobresaltos. Se han recuperado numerosos caminos tradicionales como el "Camín de Grao", "Camín de Misa", "El Morriondo", etc. etc.
Salas - Pola de Allande
27-10-00
El día de hoy será otro de los que no podré olvidar, el tiempo ha sido espléndido, la naturaleza en el momento crítico del otoño y además todo me ha salido perfecto, lo único negativo en la balanza, de nuevo el barro. Otra vez me las he tenido que ver con el dichoso barro, a ratos ya aburrido de pisar con cierta precaución y buscando la manera de no meterme hasta las rodillas, he tirado a derecho sin contemplaciones, otra vez como ayer, embarrado hasta los tobillos. Esta noche he dormido y descansado como me merecía, desde poco más de las 10 hasta las 7,30 de la mañana, con una sola interrupción, así que me he levantado como nuevo, dispuesto a lo que sea, con mucha energía, dispuesto a comerme el mundo, luego a partir de las 5 de la tarde, cuando comienzan a pesar los kilómetros, será otra cosa. A las 8 dejo la hospedería y me acerco hasta un bar que está abierto con el fin de tomar un buen desayuno, también hacer algo de tiempo pues aun no ha amanecido y no sería capaz de orientarme. De tal forma que a las 8,30 salgo de Salas para abordar una fuerte subida para ir entrando en calor rápidamente, son 400 mts. de fuerte desnivel que me hacen empapar la ropa, como aún está oscuro, subo por la carretera, así puedo llevar buena marcha, además pasan pocos coches. Aquí en Salas veo el cielo estrellado, luego cuando llego al puerto será otra cosa, las nieblas lo cubren todo y no se ve un carajo a 20 metros. Voy ascendiendo la cuenca del Río Nonaya y que en la zona alta ha conformado un profundo barranco, eso sí, rodeado por un hermoso bosque de castaños y robles. Cuando paso el puerto, que está a 650 mts. de altura, las nieblas se hacen muy intensas y húmedas, pero al subir otros 100 mts. el sol lo ilumina todo, por tanto puedo ver grandes distancias, así puedo distinguir toda la Cordillera Cantábrica y sus conocidas cumbres entre Somiedo y el Puerto de Leitariegos, algo más al oeste Los Ancares y el entronque con Galicia, todo un espectáculo, abajo en los valles el mar de nieblas. Faldeo los Altos de Pereda a través de inolvidables parajes, bosques de castaño, roble, haya, abedul, avellano, etc. y que ahora tienen el manto otoñal con los colores resaltados por el brillante sol de la mañana, además los verdes prados añaden otro tono para destacarlos aún más, parece como si estuviera soñando y no fuera real, no me resulta fácil describir tanta belleza. El milano posado sobre las copas de las altas hayas vigila con atención, los sonidos del bosque me son familiares, salvo los de alguna especie que no conozco y sobre todo resalto el constante bombardeo de los castaños, en la quietud y silencio, de pronto se desprenden los haces de castañas que caen golpeando las hojas y ramas y parece que me van a dar en la cabeza. A veces los caminos dejan ver su origen empedrado, esto solo en pequeños tramos, supongo que las losetas se han aprovechado para otras necesidades, aún así a la vista de su trazado se aprecia que fueron las vías de comunicación de todos los núcleos poblados. La llegada a Tineo la hago por la parte alta, a través del Paseo de los Frailes, lugar encantador, primero por los milenarios ejemplares de haya y roble, luego porque al estar en alto, teniendo a sus pies todo el núcleo urbano y al fondo las altas cumbres cantábricas, todo rodeado de verdes praderas y hermosos bosques, me llevo una grata impresión de Tineo. Son ahora las 12,30 y tengo por delante el ascenso a Las Canteronas, un ascenso de casi 300 mts. que me hace agotar las fuerzas, eso sí a través de un bonito camino que me permite ir viendo todos los alrededores, es como una ventana, pues el camino está flanqueado por grandes castaños y a través de ellos voy viendo el hermoso paisaje además de la protección de su agradable sombra. Sigo teniendo por mi izquierda la cuenca del Río Narcea, hasta mañana no pasaré a la del Río Navia. Desde el Alto de Piedratecha desciendo por el bosque más bonito que he visto, frondoso y bello, con mezcla de carballos, hayas y castaños, una verdadera delicia para andar y disfrutar. Cruzo una serie de aldeas y por una carretera poco transitada, me dirijo hacia el Alto de la Lavadoira, varios paisanos, algo mayores, aprovechan la soleada tarde para pasear por los tranquilos y apacibles hayedos, me enrollo en varias ocasiones con ellos, así hago un pequeño paréntesis y charlo un rato, pero no me puedo permitir el lujo de entretenerme mucho, aún me faltan varias horas para llegar a Pola de Allande. En esta zona los abedules y hayas se elevan 40 o 50 mts. en busca de los rayos del sol, es esta la parte mas bella del recorrido, alejada de núcleos poblados y carreteras principales, todo un oasis de la naturaleza. Cuando llego al Alto de la Lavadoira, siendo las 6 de la tarde, miro hacia atrás y veo que las nieblas comienzan a venir de la costa, desciendo rápidamente hacia Allande a través de un inclinado camino, eso sí muy directo, en pocos minutos me pone en Pola de Allande, donde llego hacia las 7. A la entrada me encuentro con una señora mayor, me pilla admirando una casa-palacio, me dice que pertenece a unos "indianos" que viven en Puerto Rico, varias casas más harán referencia a dichos emigrantes, algunas con muy mal gusto, otras manteniendo la tradición. Estos "indianos", intuyo y me confirma la señora, inadaptados, extraños en sus orígenes y también, supongo, en sus actuales destinos. Pola de Allande se halla ubicado en un bonito valle, no parece que el destino le haya sido muy favorable económicamente, a pesar de todo es uno de los más hermosos lugares del interior asturiano. Son las 7 y tomo habitación en el Hostal la Allandesa, mañana será otro día, ahora al aseo, cena y descansar.
Pola de Allande - Grandas de Salime
28-10-00
Esta noche también he dormido estupendamente, no me extraña, después de las duras jornadas caigo en la cama rendido, además había calefacción en la habitación por tanto la ropa, que estaba algo húmeda, se me ha secado completamente, igual que las botas. El hotel está estupendo, muy bien acondicionado y moderno así como poco concurrido, creo que habrá dos o tres habitaciones ocupadas, sin embargo el comedor, anoche, no es que se llenara pero si completaron 6/8 mesas, la cena estuvo a la altura de la calidad que esperaba y el precio muy razonable, total 5.000 Pts. habitación y cena, no está nada mal. Hacia las 8,15 termino de desayunar y abordo la última jornada de esta etapa y que también, como no, será muy dura. El letrero que hay a la salida, en la carretera que lleva a Grandas de Salime, marca 43 Kmts., naturalmente por el camino será otra cosa, eso sí, el ahorro de distancia es a base de esfuerzo pues los desniveles incluso son mayores que por la carretera. En esta etapa la señalización será muy deficiente, por tanto nada más salir de Pola de Allande y abandonar la carretera para tomar por la ribera del Río Nisón a la altura de la aldea de El Mazo, ni rastro de las señales indicadoras, tomo hacia el fondo del valle y cuando llevo andando una media hora a través de un bello caminito al lado del río, el camino se termina en un prado, el valle se estrecha y las laderas son muy inclinadas. Tomo la ladera de la derecha, que está muy inclinada y a través de una zona quemada voy ascendiendo metro a metro sudando tinta para al final de haber subido unos 200 mts. en vertical, veo un camino que va zigzagueando por la loma, lo tomo y ya más suavemente voy viendo, abajo, Pola de Allende y en la lejanía el hermoso amanecer. Comienza a soplar un fuerte viento y que a medida que tomo altura se va haciendo más intenso y desagradable, hacia los 700 mts. de altura se suavizan los desniveles y aparecen algunas praderas, yeguas y caballos pastan apaciblemente por los alrededores, tomo contacto con una pista de tierra con alguna rodera de 4x4, supongo que para atender el ganado. Termino de ascender y del otro lado aparece la carretera dando curvas y más curvas para ganar el desnivel hasta el Alto del Palo que se halla a 1.145 mts. de altura, en una fuente que hay al lado de la carretera desemboca el Camino, ahora durante unos 800 mts. seguiré por la calzada, muy pocos automóviles circulan por ella. En el Alto del Palo hace un viento infernal y algo frío, ahora el camino baja a derecho cortando las curvas de la carretera y en dirección a la pequeña aldea de Montefurado en la que solo hay una casa habitada, las casas con su tradicional arquitectura, techos de pizarra y los clásicos hórreos de madera. He pasado a la cuenca del Río Navia y desde aquí diviso una gran distancia, al fondo, hacia el oeste, el Alto del Acebo y la provincia de Lugo, hacia el sur-este, el cordal Cantábrico a la altura de Los Ancares y el Parque de Muniellos. Ahora seguiré por la carretera durante varios kmts. y a una altura de 900/1.000 mts., el viento sigue siendo muy desagradable. Cruzo varias aldeas y en la de Berducedo, algo más grande, en un bar me paro a hacer un breve descanso en animada charla con el dueño. Son casi la una del mediodía y retomo nuevamente el camino para ascender a otra loma y bajar al pueblo de La Mesa donde hay un Albergue de Peregrinos, no parece que haya sido muy utilizado. De nuevo una fuerte subida a otro collado donde varios ciervos pastan tranquilamente en unas praderas, al verme salen disparados, estoy a 1.100 mts. de altura y el descenso al Embalse de Salime, que está a unos 100 mts. de altura, significa que en un trayecto muy corto he de bajar un kilómetro. Dejo atrás Buspol que fue antiguo hospital de peregrinos con una pequeña capilla de pizarra que parece de juguete y comienzo el descenso vertiginoso hacia el embalse que veo en el fondo con sus aguas de color verde-azul. Después de una interminable bajada y no teniendo la seguridad de ir por el camino correcto pues como decía antes, de las señales, pues eso, no hay ni señal, tomo un camino de tierra frecuentado por vehículos todoterreno, pues están reforestando los alrededores, sigo en dirección a la cabecera de la presa que intuyo al fondo. Me encuentro con varios cazadores al lado de dos vehículos, me dicen que voy en la dirección correcta, así que continúo durante un buen trecho hasta el punto donde el Camino abandona la pista hacia la izquierda para adentrarse en un hermoso castañar, aquí me advierten otros cazadores, bien armados, que tenga cuidado hay otros apostados esperando el jabalí que está siendo acosado por perros, así que cantando y silbando para hacerme notar, cruzo el bello castañar hasta tomar contacto con la carretera y descender a cruzar la presa. Me encuentro con un paisano que baja en mi misma dirección cargado con un bidón al hombro, hombre de unos 70 años que lo lleva lleno de miel hasta un hostal más adelante, me dice que la miel se la llevan a Gijón. Viene desde una aldea en la montaña, trato de ayudarle pero casi no soy capaz de levantar el bidón del suelo, pesaría casi 20 kgs y el pobre hombre cuesta abajo y cuesta arriba con él al hombro, duro trabajo. A las 3,30 de la tarde llego a Grandas de Salime, busco información de transporte para llegar a Oviedo o Lugo y me dicen que a Oviedo no hay por razón de un conflicto que mantiene el pueblo con la empresa Alsa como consecuencia de un cambio, unilateral, de los horarios, así que la otra alternativa es ir hasta Fonsagrada, a unos 30 kmts. y desde aquí hasta Lugo. Como es sábado, no hay servicio hasta Fonsagrada por la tarde, así que tomo un taxi y desde Fonsagrada un autobús, que sale a las 6,15, hasta Lugo para finalmente, a las 12 otro autobús que me dejará en Madrid a las 6,30 de la mañana. Al llegar a Grandas de Salime a las 3,30 comienza a llover, se nublan los alrededores y llueve con verdadera intensidad, así que me he salvado por los pelos, si me coge por las montañas me hubiera dejado tibio. El viaje hasta Fonsagrada en el taxi, por supuesto bajo intensa lluvia, niebla y fuerte viento, me ha permitido, aunque no mucho, ver los alrededores, realmente hermosos, carballales, bosques de acebos, etc. que me dejan un buen sabor de boca para más adelante cuando retome el Camino de Santiago Primitivo.
Grandas de Salime - O Cádavo (Baleira)
18-5-01
Nuevamente retomo el Camino de Santiago llamado Primitivo, donde lo dejé el otoño pasado, en Grandas de Salime, con el fin de llegar a Santiago de Compostela en 4 días. Anoche tomé en Madrid un coche de Alsa para bajarme en Lugo a las 6,15 de la mañana, para al cabo de una hora tomar otro autobús que me traslada hasta Fonsagrada y desde aquí hasta Grandas de Salime los 28 kmts., un amable paisano me baja hasta la entrada de Grandas, vaya suerte he tenido. En la zona del Puerto del Acebo, cuando pasamos con el coche, había mucha niebla y un fuerte y desagradable viento frío, pero algo más tarde cuando paso andando había despejado y hacia un día muy agradable. A las 9 comienzo el camino que en algunos momentos aprovecha la carretera, en tramos con hierba hay mucho rocío de tal manera que me calo las botas y pantalones, en otros termino embarrado hasta las rodillas, esa mezcla espesa de barro y boñigas de vaca repugnante y desagradable, así que a ratos tomo la carretera que no tiene casi tráfico y camino muy bien. Me dicen que ha llovido muchísimo hasta hace dos días, así que el campo y los árboles están preciosos, da gusto verlo todo tan verde y con tantas flores, los paisanos no se quejan este año de la sequía, algo les debía salir bien, pues, generalmente todo son desgracias para ellos. Hay zonas de la carretera llenas de caracoles pisados por los coches, además de otros animalillos de humedad como sapos, ranas, babosas, salamandras, etc. son muestra de lo que ha llovido. Voy cruzando varias pequeñas aldeas de 5 o 6 casas, casi todas vacías y las casas y otras dependencias hechas de lajas de pizarra, algunas de granito con una apariencia de humedad tremenda. A veces me paro a mirar hacia atrás, por donde pasé en el otoño, especialmente el descenso hacia el Pantano de Salime, ahora puedo comprobar el tremendo desnivel. A ratos el camino cruza bosquetes de pino o roble, entonces es un placer caminar por la sombra y con el arrullo del canto de multitud de pájaros, también el cuco se hace notar a lo lejos, claro síntoma primaveral. He cruzado por zonas con grandes y bonitos ejemplares de acebo y también abedules y carballos, estos andan un poco retrasados en brotar sus hojas. A medida que va entrando el día, la temperatura asciende y llega a hacer calor, pero en las partes más altas y con orientación norte, la brisa es más bien fresquita. A ratos tengo buenas perspectivas de la Cordillera Cantábrica a la altura de los Ancares, con sus laderas del oeste cubiertas por la nieve, aunque ya pocos días les quedan para desaparecer el manto blanco. También he tenido a la vista la comarca de los Oscos y que algún día visitaré pues he leído que es muy bonita y está muy cerca de est zona. Hacia la una, antes de llegar a Fonsagrada, alcanzo a dos maduros peregrinos franceses, salieron a las 7 de la mañana del mismo sitio que yo y en 26 kmts. les he dado alcance y eso que no voy muy deprisa, uno me saca un par de años y el otro es algo mayor, pero dicen estar acostumbrados a caminar, de hecho han recorrido el Camino de Santiago por diferentes itinerarios, pero uno de ellos no anda sobrado de fuerzas, se quedarán a dormir en Fonsagrada. Como son las dos y tengo un hambre terrible, pregunto donde hay un sitio recomendable, así que en el Restaurante Cantábrico me aposento en el comedor, casi completo, con intenciones de comer dignamente. La recomendación fue buena, así que he comido como un señor y a buen precio, además de una larga sobremesa de casi dos horas para prepararme y afrontar lo que me queda de jornada que será larga y dura. Ya he mencionado que este Camino Primitivo es tremendamente duro, constantemente subiendo y bajando cuestas muy inclinadas. En el Alto do Hospital a casi 1.000 mts. de altura, disfruto de un amplio panorama, cuando estoy sacando alguna foto y en plena contemplación, aparece un paisano, que resultó llamarse José Antonio, con quién me entretengo en animada charla. Me cuenta que hace bastantes años había aquí una especie de venta con una pequeña iglesia que cuando hacía mal tiempo y no había visibilidad, tocaban la campana para que la gente se orientara, pues era paso obligado con el ganado para trasladarlo a las ferias y a otros pastos. Ahora todo está en ruinas y nadie pasa ya por aquí, me despido de José Antonio y en la aldea más abajo, Paradavella, me encuentro casualmente con su tío. Ahora cruzo otra aldea con un nombre realmente curioso "A Degolada", no me puedo imaginar por la razón de que se lo hayan puesto, sin embargo está ubicada en una zona de bosque de robles y un paraje precioso. Cuando comienzo el descenso a mi destino de hoy, una vez he cruzado la aldea de A Fontaneira, y siendo las 7,30 de la tarde, una fría brisa comienza a soplar que me va poniendo los pelos de punta, la temperatura baja de forma acelerada y yo también bajo acelerando, así que poco más tarde de las 9 llego a O Cádavo y como el único sitio para pasar la noche es el Albergue de Peregrinos, hacia él me dirijo, tiene un cartel en la puerta con un número de teléfono, enseguida viene una señora, me dice que soy el único inquilino. El albergue está muy bien cuidado y es nuevo, tendrá un año de uso. Al poco rato viene su marido (Leandro) y que muy amablemente me deja las llaves y quedamos para mañana a las 8,30 de la mañana para despedirme. Tengo un sueño terrible y con la quietud y tranquilidad que hay, creo que voy a caer grogui, han sido 52 kmts. que Leandro dice es la primera vez que ha conocido a alguien que haya caminado semejante distancia. Las montañas que he transitado en el día de hoy, sobre todo la última parte, separan las cuencas de los ríos Eo y Navia, siempre sobre una altitud entre los 900/1.000 mts., mañana pasaré a la cuenca del Río Miño.
O Cádavo (Baleira) - Lugo
19-5-01
Amanece otro hermoso y radiante día, aunque a esta primera hora, abajo en los valles hay nieblas, un poco más tarde levantarán y hará bastante calor, no como en Madrid, según me dice Manoli llueve intensamente y está desagradable, que suerte tengo. He dormido como un lirón, no he escuchado ningún ruido, así que toda la noche de un tirón y bien
calentito en el saco de plumas sobre un buen colchón y almohada. Me dice Leandro que el albergue lo inauguraron hace un año, está muy bien atendido y cuidado, incluso tiene una cocina de vitrocerámica para quién tenga que cocinar, no falta un detalle. Escribo esta crónica sentado en la plaza Mayor de Lugo y como es sábado hay lleno total, además un conjunto de música gallega ameniza la tarde con su música de gaitas y voces bien conjuntadas, muy buen ambiente. Pero volvamos a la crónica del día, me levanto a las 7,45, recojo las cosas y a las 8,30 Leandro me recoge y nos vamos a tomar un buen café con leche, el se marcha a coger setas a Villablino (León) con un amigo. Poco antes de las 9 comienzo la jornada ascendiendo por la Serra de Vaqueriza a través de un pinar que me protege del fuerte viento, las copas se mueven y silba el aire. A partir de aquí las alturas se van suavizando, de tal forma que ya no hay fuertes desniveles, son menos pronunciados. Muy a lo lejos tengo la primera perspectiva de Lugo, aún me queda un largo camino para llegar. Los arrendajos y las tórtolas me van alegrando el cruce del pinar y enseguida llego al primer pueblo, Vilabade, donde hay un pazo convertido en hospedería y un buen templo gótico. Varias casas de fin de semana con magnífica construcción de granito y bien cuidados jardines, todas ellas con un estilo muy similar, debe ser el mismo constructor. Alcanzo a un matrimonio (César y Casilda), catalán él y gallega ella, una vez jubilado han preferido la hermosa y plácida Galicia para pasar lo que les quede por delante, como les gusta caminar, especialmente a él, muy aficionado a las setas, todos los días se tiene propuesto andar 20 kmts. Seguimos charlando animadamente hasta Castroverde donde nos despedimos amistosamente. Me dirijo a un horno donde me dicen tienen buenos dulces, compro una tarta de Santiago pequeña que está para chuparse los dedos, por 350 pts. tendré para un par de días. El camino sigue ahora por zonas arboladas y a través de alguna corredoira donde me meto hasta las rodillas en varios barrizales con añadidos de otros compuestos más desagradables, pero compensados esos pequeños momentos de apuro con muchos otros disfrutando de hermosos parajes llenos de centenarios castaños y bonitos prados con la hierba intensamente verde y coloreada por miles de florecillas y al cántico de enjambres de grillos que no paran de grillar. Cuando voy relajado y ensimismado en la placidez del bosque, de pronto una explosión en el cielo me deja paralizado, veo la pólvora quemada de un cohete, fiesta en el próximo pueblo. Según me acerco a Souto de Torres, la siguiente aldea, un sonido de música a muchos watios me hace recordar el campamento de Techno-Mad en las Alpujarras. Enfrente del cementerio, donde hay una pequeña iglesia de una virgen muy venerada, han montado un escenario con enormes altavoces que ahora están probando con música a toda caña, desde luego si yo fuera uno de los difuntos, ya habría salido disparado, aunque no lo soy, también salgo como alma que lleva el diablo. Son las 12 y según me dicen los paisanos, a la 1,30 habrá misa, vino y vermut, que me quede, no sé si lo del vermut es música, vino o comida, pero rápidamente me alejo del lugar, está lleno de puestos con dulces y venta de medallas de la virgen, poco a poco van llegando varios coches y se van colocando en recintos acordonados, así que supongo habrá lleno total. Poco después, antes de entrar en Vilar de Cas, un joven termina la faena en el campo y se dirige a la aldea, nos enrollamos en animada charla hasta su casa, donde me invita a beber 3 o 4 vasos de rica y fresca agua. En esta parte del camino y hasta Lugo, la señalización brilla por su ausencia, verdaderamente deficiente, hay muy pocas señales y las que hay casi no se ven por falta de repaso. Después de Vilar de Cas me encuentro una pequeña aldea abandonada, "Soutomerille", cubierta de vegetación y con una iglesia, que según he leído es de origen prerrománico, ubicada en un hermoso y solitario paraje rodeada de castaños centenarios y grandes robles, realmente bonito este lugar. Algo más adelante una cantera ha dejado un gran hoyo rellenado por agua y repleto de ranas en pleno concierto ensordecedor. El camino continúa ahora pasando por pequeñas aldeas y parajes muy parecidos, a veces salgo a la carretera y al poco rato de nuevo entro en el bosque para llegar a los alrededores y dar vista a Lugo hacia las 5 de la tarde. Como el calor es sofocante y hay mucha circulación, a menos de un kilómetro de la ciudad, una amable joven (Lola) me lleva hasta la parte antigua, a un paso del Hotel Mendez Núñez, dentro del recinto amurallado, donde ayer reservé habitación para pasar la noche. Así que a las 5,30 tomo habitación,
buen aseo, pequeño descanso y a dar una vuelta por la zona vieja. La temperatura comienza a descender vertiginosamente, son las ocho y aunque el sol sigue luciendo, la brisa que llega hace temblar, habrá que recogerse. En el interior de la cafetería es otra cosa, la plaza es muy bonita, la fachada del ayuntamiento de granito tallado con el estilo típicamente gallego y ese aire provinciano, en el buen sentido de la palabra, la vida sosegada y apacible por sus estrechas callejuelas y a las 10 nadie por la calle, pues en alguna bocacalle el fresco viento corta como un cuchillo.
Lugo (Lucus Augusti) - Ribadiso
20-5-01
Anoche fui a cenar a un restaurante recomendado en la campaña "La escapada Gallega", promocionada por la Xunta de Galicia, la cena fue bastante buena, pero al final, el descuento del 10% establecido en la campaña y que reclamé como era mi derecho, bueno pues casi tienen que llamar a Dn. Manuel Fraga para que les informara, en definitiva, los que se escaparon fueron los empleados del Restaurante Casa Alberto, pues aparentemente, no tenían ni idea de lo que tenían que hacer, a pesar de participar su establecimiento, muy pomposamente recomendado en la mencionada campaña para atraer clientes. Después de acostarme y caer dormido profundamente, hacia las 2,30 entró en el hotel el 7º de caballería y con los indios por delante, una tropa de jóvenes armando un fenomenal escándalo, afortunadamente solo duró media hora, a partir de ahí todo quedó en la más absoluta tranquilidad. Poco antes de las 7 me levanto y a las 7,15 llamo por teléfono a un taxi para que me saque de Lugo, así que a unos 8 kmts., en una aldea llamada O Burgo me deja el taxista siendo las 7,30. Según circulábamos por la ciudad y sus alrededores, numerosos jóvenes terminaban la fiesta de la noche y se dirigían a descansar con cara de haber trabajado mucho. Ahora a iniciar la dura y sorprendente jornada por el Camino de Santiago malísimamente señalizado y convirtiéndose en toda una odisea para mi orientación. A ratos voy por una carretera, la que se dirige a Palas de Rei y que no tiene nada de tráfico afortunadamente, en otras ocasiones aprovecha abandonados caminos y corredoiras llenos de maleza y barro, así que en alguna ocasión metido hasta las rodillas y con ortigas bien picantes. Cruzo un montón de pequeñas aldeas sin ver a nadie, eso sí, tranquilidad absoluta y hermosos parajes, discurro entre centenarios castaños y bellos bosques de carballos, sin faltar los verdes prados. La señalización comienza a hacerse más deficiente, de tal forma que comienzo a perderme con cierta frecuencia, gracias a que tomo como referencia la carretera y a ella vuelvo cada vez que me pierdo. A la altura de San Pedro de Mera, un par de paisanos matan el tiempo a la puerta de su casa, casa de fin de semana pues viven en Lugo, les pido si me pueden llenar la cantimplora con agua y nos enrollamos un buen rato, me hacen varias recomendaciones para seguir el camino, pero opto, como siempre en continuar mi itinerario. En tramos complicados, el camino desaparece con la maleza, no hay indicación ninguna, por lo tanto otra vez al asfalto, como en la aldea de Ferreira, desde aquí ya no volveré a ver señal ninguna del camino hasta Mellide, es decir casi 15/20 kmts. En el puente que cruza el Río Ferreira hay una referencia, en un cartel indicador, a la calzada romana que unía Lucus Augusti (Lugo) con Iria Flavia, por supuesto ha desaparecido toda muestra física y supongo que el propio camino aprovechó dicha vía de comunicación romana, pues todo parece indicar que ambos llevan la misma o parecida trayectoria. Cruzo las aldeas de Augasantas y Merlán, en esta última unos paisanos me indican que si quiero ir a Mellide he de cruzar la Serra de Careón a la derecha de un parque eólico. Con esta referencia tomo una pista que va ascendiendo hacia lo alto de la sierra, pero como hay varias bifurcaciones y no quiero perderme por enésima vez, veo venir por la pista un coche, lo paro para confirmar las referencias y mi dirección. El joven (José Manuel) amablemente no solo me da las indicaciones pertinentes sino que se ofrece, a pesar de no ser su camino, a llevarme hasta el collado, incluso bajarme hasta el primer pueblo que hay al otro lado, ya en la provincia de A Coruña. En el punto más alto paramos para hacer alguna foto y rápidamente tener una panorámica de los alrededores, a lo lejos está Mellide, pero aún me queda un buen tramo por delante. Me deja, mi amigo José Manuel, en la aldea de Vilouriz y algo más abajo, al lado de un caudaloso arroyo con una bella cascada y siendo las 2 de la tarde, hago una parada y terminar la tarta de Santiago que compré en Castroverde, lo que ha rendido la bendita tarta de almendras. Al lado de la cascada, también algo más arriba y abajo, varios molinos en ruinas quedaron como muestra de una actividad que debió ser próspera y necesaria en su día. Sigo el descenso hacia Mellide, que ya voy teniendo más cerca, para cruzar otras aldeas y cada vez más casas nuevas de fin de semana. El calor se hace sofocante así que voy buscando la sombra de los árboles para llegar a Mellide a las 4 de la tarde, en el primer bar que encuentro, ya en el centro y enfrente de la iglesia, me paro a tomar una fría
cerveza y prepararme para entrar en el Camino Francés. En la salida de Mellide alcanzo a una joven que cojea ostensiblemente, no es peregrina pero va por el camino justo enfrente de una de las joyas del camino, Santa María de Mellide, románico puro y con magníficas pinturas en su interior. Acompaño a Pilar durante un trayecto, según me dice sufre de esclerosis degenerativa, me da pena, tan joven y en una situación tan dramática, trato de darle ánimos hasta que al poco rato llegamos a su casa, aquí se queda. Yo sigo en solitario, ahora es como ir por una autopista, no por los embarrados e intransitables caminos que he tenido que sufrir, sobre todo hoy. Voy recordando mi paso en las dos ocasiones anteriores y viendo los cambios que se han producido en los 8 años que han pasado, la verdad es que ya no tiene mucho atractivo, no como la primera vez, quizá se ha comercializado en exceso y convertido en una especie de gran vía y eso que estos días no está muy concurrido, me imagino lo que será en fechas críticas como el verano. Ahora no tengo que mirar las señales y voy como volando, me sé de memoria el itinerario y todos los lugares, cruces, etc. por tanto se me hace algo aburrido. Hacia las 6,30 llego a Ribadiso de Baixo donde pretendo pasar la noche en el albergue de peregrinos, la encargada se acuerda de hace 7 años cuando le dije que venía desde Portomarín y me contestó que solo recordaba a otro peregrino que hubiera caminado esa distancia en una jornada. El albergue está a media capacidad, esto es, unos 25 caminantes, casi todos extranjeros, franceses, alemanes, británicos, etc. Junto a Alain, un jubilado francés, ingeniero aeronáutico de Toulouse, nos vamos a un bar cercano llamado "O muiño", el molino, donde nos tomamos una cerveza. Alain se queda en el albergue de vuelta, su esposa le irá a esperar a Santiago el día 24 para regresar juntos a Francia, salió de Saint Jean Pied de Port hace 28 días, ha sido montañero practicante, así que hemos hablado de todo el Pirineo bastante rato. Ahora estoy en un bar cercano al albergue, "Casa Manuel", cenando y recuperando fuerzas, mañana llegaré a Santiago, así que me levantaré muy temprano, confío en poder descansar esta noche y estar en forma, la verdad es que me encuentro fenomenalmente bien, hoy podría haber seguido otros 10 kmts. sin ningún problema.
Ribadiso de Baixo - Santiago (Lavacolla)
21-5-01
Anoche después de cenar, me enrrollé con un grupo de peregrinos alemanes que hacen el Camino a caballo, así que a las 10 bajé al albergue, aquí otro pequeño enrrolle con dos matrimonios vascos y a las 11 al concierto. Seremos unos 30, por tanto rápidamente comienza la música, el trombón
da entrada a la trompa y así sucesivamente los 3 o 4 artistas nos dan la serenata acostumbrada. Hacia las 12, ya cansado de tanta música y pensando que el concierto duraría hasta el amanecer, cojo los bártulos y me voy fuera al comedor, me ubico en el suelo de cemento pero con mi esterilla supersónica, a dormir como un angelito, he de dejar la puerta abierta para que entre el fresco y el placentero sonido del cercano arroyo y la agradable luz de la luna, nada comparado con la sala de conciertos. A las 6,30 me levanto, recojo las cosas y antes de las 7 abandono el albergue en una hermosa mañana agradablemente fresca. En Arzúa me tomo un buen café con leche y enseguida tomo velocidad de crucero, 5/6 kmts. por hora, que ya es buena marcha. Enseguida alcanzo a una joven australiana, que dejó el albergue algo antes que yo, la pobre va algo derrengada. Otro par de kmts. y también alcanzo a un maduro brasileño (José Bernaldez) con quién voy charlando un buen rato. De nuevo en solitario durante cerca de dos horas hasta alcanzar a una señora mayor belga (Cristina) que junto al apoyo de su marido en una caravana, va haciendo unos 15 kmts. diarios. Paso por el monumento al peregrino alemán que falleció en el año 1993 y más adelante el de Mariano Sanchez-Covisa, fallecido el 23-9-93 haciendo también el camino. Este hombre fue muy conocido y protagonista en la transición en los años 70, era el dirigente de los Guerrilleros de Cristo Rey, grupo de infame recuerdo por su carácter violento y agresivo. En el ascenso al Alto de Santa Irene, con el calor ya apretando bien, siendo las 10,30, mis tripas rugen como leones, así que me acerco al Hotel O Pino a comer un trozo de queso y un vasito de albariño para aliviar el apetito. Ahora ya tengo el final bien cerca, así que voy estableciendo el plan a seguir. De ir todo según lo planeado, llegaría a Santiago y tomaría el autobús para Madrid a las 9,30 de la noche y llegar a casa sobre las 6,30 de la mañana, por tanto toda la noche de viaje. Según me voy acercando a Lavacolla y al pasar al lado del aeropuerto, tomo una decisión, entro en el aeropuerto, veo los vuelos y los precios y si me interesa, retorno a casa cómodamente. Abandono el camino en el kmt. 10 y entro al aeropuerto, Spanair tiene un vuelo a las 3,30, ahora es la una, el billete especial para peregrinos cuesta 10.000 Pts., decidido, a casa en avión. Al llegar a facturar a la 1,30 y a la vista de los pocos pasajeros, supongo, sorpresa, se suspende el vuelo, vaya chasco. Me proponen ir en el vuelo de Iberia de las 6,30 y me dan un vale para la comida, que remedio, podía haber sido peor. De todas formas me queda la sensación de que me han tomado el pelo, pues a la 1, cuando compré el billete, seguro que ya sabían de la cancelación del vuelo, en fin seremos pacientes. Los 10 kmts. que me han faltado para llegar a Santiago son los más pesados del recorrido, primero el paso por el Monte do Gozo y sus construcciones apoteósicas, luego las vías de acceso a Santiago, con el intenso tráfico, ruido, semáforos, etc. total que la misión estaba cumplida y era conocer el Camino Primitivo por el interior del Principado de Asturias y Lugo.
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