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Prólogo
Cuando estaba haciendo el Camino de Santiago, por primera vez, tanto en las guías de referencia, narraciones, como libros divulgativos sobre puentes, sendas, trochas, calzadas o cañadas, las vías de comunicación que construyeron los romanos en España siempre estaban presentes. También entre los diferentes Caminos a Santiago figuraba uno que desde Sevilla se dirigía a Mérida y desde ésta ciudad aprovechando la Calzada Romana de la Ruta de la Plata (cuya denominación romana era A24) subía en dirección norte hasta Astorga para enlazar con la vía principal del Camino de Santiago. Otra alternativa era desviarse unos kilómetros pasado Zamora y por el valle del Tera entrar en la provincia de Orense para dirigirse a Santiago de Compostela. Lo primero que hice fue buscar en las librerías especializadas, alguna guía, plano o mapa con la descripción de la ruta. El verano del año 1993 encontré en una librería de Béjar un libro que de guía contenía muy poco y mucho de historias populares, mitos y leyendas de los lugares que recorre la Ruta de la Plata, pero de algo me sirvió. Renfe también tenía publicado un cuadernillo, más de divulgación de la vía férrea que de la Calzada Romana, escrito por Jesús Torbado, pero que también me ayudó algo. En el Servicio Geográfico del Ejército hice acopio de unos 25 mapas y poco a poco fui trabajando sobre ellos, describiendo la ruta, que en algunos estaba perfectamente trazada, en otros estaba aprovechada para pista, carretera, autovía, etc. En otra librería de Madrid compré tres o cuatro libros sobre vías de comunicación en la España Romana que también me sirvieron de mucho, especialmente uno escrito por Gonzalo Arias, gran erudito en la materia. Me fue imposible encontrar el estudio más completo realizado por José Manuel Roldán Hervás titulado "Iter ab Emérita Asturicam. El Camino de la Plata" editado en Salamanca en 1.971, por más que lo busqué, tanto en Salamanca como en Madrid, no hubo manera. A pesar de todo, tenía bastante información, pero sobre todo mucha ilusión y motivación. Ahora tenía que pasar a la acción sobre el terreno, haciendo una incursión en la Calzada Romana y ver si había señalización alguna. El mismo verano de 1993, pasando las vacaciones en Candelario, fui a Baños de Montemayor y para mi sorpresa había las señales del Camino de Santiago, consistentes en una flecha amarilla y que según me dijeron por los pueblos, habían sido pintadas hacía unos meses. Desde Baños subí al Puerto, luego bajé al Puente de la Magdalena y llegué a Calzada de Béjar, todo el trayecto bien señalizado. Ahora sólo me faltaba elegir el momento y el lugar de comienzo. El lugar de inicio evidentemente sería Mérida, pues me podría empapar del mundo romano en una detenida visita, Puente, Museo, Teatro, Circo, Arcos, Templos, Acueducto, etc. de tal manera que la preparación para el viaje sería completa. He recorrido la calzada en varias etapas en diferentes fechas por razones de tiempo, también mi amigo Celestino ha participado en alguna de ellas, las cercanas a Salamanca. Ha sido una extraordinaria experiencia, no solo por recorrer algunas zonas marginadas por la información turística, ahora parece que los gobiernos regionales están comenzando a promover dichas zonas, como he repetido en otras ocasiones, el Turismo Rural o Ecológico es una solución económica para determinadas comarcas y pueblos que poco a poco van siendo abandonados por sus habitantes, los jóvenes a la ciudad y los viejos a su destino natural. He quedado impresionado por las magníficas obras realizadas por los ingenieros romanos, puentes que después de cerca de 2.000 años aún permanecen en pié, los que no lo están es por la desidia, abandono, rapiña y destrucción gratuita del ser humano, no por el paso del tiempo. Ahí está el puente de Alconetar, trasladado de sitio cuando se construyó la presa sobre el río Tajo, qué maravilla, sólido y hermoso a la vez, una verdadera joya. El trazado de la propia calzada, casi siempre en línea recta, aprovechando los pasos naturales, con qué precisión ganaban los desniveles, tanto en el ascenso como en el descenso. La propia organización de las Mansiones a lo largo de todo el trayecto, con las distancias entre una y otra, de una jornada a la velocidad de la época. Desearía que se recuperara esta Calzada, restaurando lo poco que queda y fomentando su utilización para el senderismo, sé que algo se ha avanzado, se ha balizado, no hace mucho (año 1.996) como Sendero de Gran Recorrido, con las marcas internacionales roja y blanca, pero todavía falta mucho por hacer. En el mes de noviembre, cuando crucé Extremadura, quedé gratamente sorprendido por lo verde del paisaje, es verdad que había sido un otoño muy húmedo, pero tenía la sensación de estar en el Norte de España, las fuentes con agua, los pequeños arroyos fluyendo transparentes, etc. En algunos tramos la calzada ha sido aprovechada por la trashumancia en los traslados del ganado, es de agradecer esta utilización, pues ha sido una forma de preservar dicho espacio.
Mérida - Aldea del Cano
15-11-93
Ayer por la mediodía llegué, en autobús, a Mérida y me dediqué a visitar los monumentos romanos más importantes, alguno de ellos no había tenido ocasión de visitar en ocasiones anteriores, el Puente sobre el río Albarregas y el Acueducto que traía el suministro desde el Pantano de Proserpina, junto a ambos está el comienzo de la Calzada Romana Ruta de la Plata en su salida de Mérida. A las 7,30 de la mañana, aun algo oscuro, comienzo mi recorrido en el puente sobre el Albarregas, continuando por una carretera, que después de cruzar otras más importantes, se dirige a Proserpina donde llego al cabo de una hora. El Pantano fue construido por los romanos y junto con el de Cornalbo, más al nordeste, conformaban los dos suministros de agua a la ciudad. El de Proserpina lo están limpiando actualmente, para ello lo han vaciado. A esta hora de la mañana le da el sol de plano y el colorido de la piedra es de un amarillo muy bonito. Los alrededores del pantano se han urbanizado construyendo casas de veraneo, supongo que hasta el pantano sirve para la práctica de deportes náuticos. Una vez pasado el pantano, sigo en dirección norte ahora a través de una carretera que lleva a Mirandilla, en un giro hacia el este la abandono y tomo lo que aparenta ser la Calzada Romana, por su anchura y lo recto del trazado. He tenido algunos problemas de orientación, las flechas amarillas que he visto en algunos lugares no clarificaban bien el lugar donde se debe abandonar la carretera, una vez que penetro en los encinares y alcornocales, no hay duda, estoy en la Calzada. Los perros mastines han sido quienes me han dado más sustos, tanto en el paso cerca de corrales de ganado, cortijos, alquerías o poblados y también en lugares descampados, me he tenido que dotar de una buena vara para asustarles y no ser al revés. Después de haber caminado unos 12 kmts. paso al lado de una pequeña aldea llamada Carrascalejo, luego a una distancia de un par de kmts. de un bonito cortijo llamado Gancho Gordo, rodeado de vides, que en éste momento tienen un colorido otoñal muy bonito. Algunas separaciones de fincas tienen unas losas grandes y planas, otras mojones de granito, que bien podrían haber formado parte de la Calzada. Casi al mediodía cruzo Aljucén de lado a lado, en la tienda compro alguna provisión. Es un pueblo todo blanco, pregunto por la flecha amarilla a la salida y nadie me sabe contestar. Es un fallo constante, no solo en este caso, también en las balizaciones de los Senderos de Gran Recorrido (GR), no se hace público en los pueblos lo que dichas señales significan y para qué sirven. Desde Aljucén hasta una gasolinera que hay en la carretera nacional, un kilómetro y medio más adelante, está perdida la calzada, la construcción de la principal y un pequeño ramal para entrar en Aljucén ha variado el trazado provocando una extraña curva para cruzar el río Aljucén a través de un puente. A la salida de dicho puente y antes de llegar a la gasolinera, vuelve a aparecer la calzada, ésta hace un pequeño giro para aprovechar un valle e iniciar un leve ascenso por la ladera de unas lomas. Hago un a pequeña parada a almorzar en este bonito y apartado valle que conforma el río Aljucén, a la derecha sobresale un montículo llamado El Moro, estribación de la Sierra Bermeja con su máxima cumbre el Terrero con 546 mts. de altura. La altura por la que se desplaza la calzada, está alrededor de los 300 mts. subiendo esta cota a medida que avanza hacia el norte. A la altura del Kmt. 257 de la C.N. se pierde el rastro de la calzada, mucha carrasca, bosque de jaras, matorrales, etc. que hacen difícil orientarse, las flechas amarillas pintadas en los troncos de las encinas y unos trozos de plástico usados en la construcción (Macoin) atados a las jaras y carrascas sirven para indicar el camino, esta zona se llama la Loma del Caballo. Al término de esta zona boscosa aparece un amplio plano que en algunos momentos debe ser cultivado con cereales, ahora la calzada es un camino recto bien definido y que termina en un punto llamado Cruz de la Niña Muerta, crucero de piedra y lugar de encuentro o bifurcación de caminos. Enfrente y a unos dos kmts. destacan dos montículos, a la izquierda el Cerro de la Carbonera y a la derecha uno más alto llamado Centinela, la calzada lógicamente pasa por en medio. Algo más a la derecha sobresale Montanchez y los cerros que lo circundan, destacando su esbelto castillo y famoso por sus bien curados embutidos, pasaré a unos 10 kmts. de distancia, que lástima, me gustaría visitarlo. Como la continuación de la calzada, a partir del kmt. 248 de la C.N., está superpuesta con la carretera, se aprovecha un camino que, haciendo un leve giro a la derecha, termina en Alcuéscar. Es éste un pueblo grande, donde se produce vino y se vive de la agricultura y ganadería, destaca a la derecha en la falda del monte, la Ermita del Calvario. El trayecto siguiente, hasta Casas de Don Antonio, tampoco es la calzada original, es un camino que une ambos pueblos a través de fincas de ganado y algún sembrado, lo que sí es de destacar es el bonito puente Romano, a la entrada de Casas de Don Antonio, sobre el río Ayuela, represado más atrás en dos diques, por tanto supongo que con caudal permanente. Según dicen los expertos, cerca de Casas de Don Antonio estaba emplazada la Mansión romana "Ad Sorores". A partir de aquí y hasta unos dos kmts. antes de llegar a Aldea del Cano, la Calzada Romana ha sido respetada por la C.N., circulando ambas en paralelo, la calzada por la derecha y la C.N. por la izquierda, separadas ambas por pocos metros. Cuando llevo caminados unos 3 kmts. aparece por mi derecha la Dehesa de Santiago de Bencáliz, una señorial entrada de acceso a un antiguo castillo, habitado, supongo por los propietarios de la Dehesa. Según he leído en dicha propiedad se conservan restos romanos hallados en los alrededores. Unos metros pasada dicha entrada y casi en la linde de la finca, en pié como un centinela se halla un hermoso miliario, no le vi ninguna inscripción, se nota que ha sido maltratado, pero al menos continúa cumpliendo con su misión. Otros 100 mts. más adelante para cruzar el Arroyo de Santiago, también en pié, otro bonito puente romano perfectamente transitable, esta es una zona pantanosa, muy llana donde el agua se estanca, hay muchos juncos y hiervas altas, así que el puente es de mucha utilidad. En el P.K. 237 la Calzada y la C.N. se cruzan y se separan a continuación, unos 200 o 300 mts. una de otra, siguiendo a través de sembrados con encinas dispersas. Como son las 5,30 y la noche se echa encima, me dirijo a Aldea del Cano a buscar hospedaje, cosa que no es posible, ni hospedería, ni albergue, nada de nada, la única opción más cercana es retroceder a Casas de Don Antonio a un hostal de carretera. Espero unos minutos un autobús que sigue en dirección sur y a las 6 estoy tomando habitación en dicho hostal, único huésped atendido por un señor mayor y su hijo. Como está en la carretera, a la hora de la cena hay algún comensal más, varios camioneros y viajantes. Aunque el lugar está algo destartalado no había donde elegir, el cansancio ha hecho mella y el descanso es merecido.
Aldea del Cano - Cáceres
16-11-93
Después de un buen desayuno y siendo las 8 me dirijo, igual que ayer por la tarde, hacia Aldea del Cano, pero al llegar a la entrada de la Dehesa de Bencáliz, una señora está esperando el autobús para dirigirse hacia el norte, como éste pasará en breves minutos, decido aprovechar y hacer los 3 o 4 kmts. cómodamente. A las 9,30 comienzo a andar en Aldea del Cano volviendo de nuevo a cruzar la C.N. y retomar la calzada en una bonita mañana otoñal muy soleada y con los campos llenos de rocío. Ahora cruzo la Dehesa de Garabato con su esbelto castillo a mi derecha y a unos 500 mts. pero bien visible en un alto, también algo destartalado. Aunque no hay restos de la Calzada, ésta se aprecia perfectamente por el recto trazado, esta zona es bastante llana. Cuando voy cruzando la Dehesa de las Herguijuelas oigo un ruido de motor, una avioneta de dispone a aterrizar en medio del campo, cuando llego al lugar resulta ser un pequeño aeroclub con un hangar al lado, la avioneta a tomado tierra. Al otro lado de la C.N. y a un kilómetro de distancia de la Calzada se sitúa el bonito y bien conservado Castillo de las Herguijuelas, también en ésa dirección, más al norte, unas antenas de radio en un alto y más al fondo, a unos 10 kmts., el Puerto de las Camellas entre dos montes. Sigo adelante cruzando la Dehesa la Pizarra y enseguida otro grandioso puente romano que salva el Río Salor, hermoso puente que no se ha salvado de los ataques de los "vándalos", enormes losas de los laterales han sido tiradas al cauce del río con el claro propósito de la destrucción gratuita, aún deberán pasar cientos o miles de años y éste bonito ejemplo de la ingeniería romana servirá para el cruce del Salor. En Valdesalor pueblo que tiene el aspecto de la concentración de épocas recientes, me paro a tomar una cerveza y hacer un pequeño descanso antes de afrontar el ascenso al Puerto de las Camellas, que aunque no es muy pronunciado sí requiere un pequeño esfuerzo. A partir de Valdesalor la calzada cruza la C.N. hacia su derecha donde están construyendo una gasolinera, continuando en paralelo hasta P.K. 221, punto donde la C.N. conforma varias curvas para salvar el puerto. La calzada lo asciende directamente aprovechando la ladera de la izquierda y cruzando de nuevo la C.N. cuando ésta vuelve a retorcerse al descender el puerto. A lo lejos aparece Cáceres y en primer término, a mi izquierda el Campamento militar de Santa Ana, ahora la calzada va directamente a la ciudad. A medio camino un rebaño de ovejas y como siempre los mastines que vienen a recibirme amablemente. Según he leído el nombre de Cáceres ha estado envuelto en la polémica sobre cual de los dos enclaves romanos corresponden a su origen, por un lado Norba Caesarina o Castra Caecilia, hay partidarios que defienden cada uno de los dos asentamientos, unos con razones de peso, testimonios, descubrimientos, etc. Después de casi dos días en la soledad de las dehesas extremeñas, ahora entro de nuevo en la civilización, con sus ruidos, prisas y agobios. Tomo hospedaje en el hotel Meliá y me dedicaré a hacer una calmada y productiva visita a la ciudad, es día de diario y casi no hay nadie por la parte vieja, lo aprovecharé muy bien. A las 2 entraba en Cáceres, he cruzado la parte vieja y directamente a la plaza y hotel. Después de asearme y cambiarme de ropa, como ha sido un día caluroso he llegado en pantalón corto y camiseta, la gente del hotel me miraba con cierta curiosidad. El hotel está ubicado en una gran casona o palacio restaurado, muy bonito y con bien cuidadas instalaciones. Sentado en una terraza de la plaza me he tomado un bocadillo y una cerveza, a continuación la pausada visita a la parte antigua, palacios, museos, fortalezas, estrechas calles, etc. que agradable poderse sentar al sol en cualquier rincón y contemplar tranquilamente los monumentos. He estado en la cafetería de mi amigo Juan, donde hemos podido charlar un buen rato tomándonos un vino, luego apareció su esposa Jaquelin añadiéndose a la charla un ratito. Como esta noche hay un partido de fútbol, de cierto interés, las calles han quedado desiertas muy pronto, así que después de cenar me he ido a dormir muy temprano.
Cáceres - Cañaveral
17-11-93
Como la jornada será bastante larga, madrugo bastante y a las 7,30 de la mañana inicio la búsqueda de la calzada a la salida de Cáceres, que resulta algo complicada. Aparentemente la Calzada comienza algo antes de llegar a la Universidad Laboral, en la carretera hacia Trujillo, en el punto que me parece el indicado, tomo un camino a la izquierda y que en unos 100 mts. gira a la derecha nuevamente para rodear la Universidad, lo abandono por la izquierda a través de un deteriorado camino que al poco rato se convierte en senda y que penetra en el Arroyo Concejo entre una serie de cañaverales y maleza, el cruce del arroyo se me hace difícil, hasta el momento no tengo contacto con las flechas amarillas indicadoras de la dirección. Salgo como puedo de aquella ratonera y asciendo a encontrarme con la carretera de Torrejón el Rubio, camino por ella unos 500 mts. y en una bifurcación a la izquierda aparecen las flechas amarillas, estoy en el buen camino. El extraño giro que hace la calzada en la salida de Cáceres supongo que tiene su razón en el paso por la población romana, sea Norba o Castra, también denominada Cáceres el Viejo. Después de dejar una serie de naves y granjas al lado de la carretera, ésta termina convirtiéndose en camino y más tarde en sendero que va cruzando una serie de alquerías con ganados y varias verjas que tengo que abrir y cerrar según voy cruzando. Los pastizales están completamente blancos del rocío que en algunos casos de vaguadas es hielo, es una hermosa mañana, el sol se dispone a calentar lo suyo. En el P.K. 6 y durante otros 3 kilómetros camino por la carretera que se dirige a Casar de Cáceres, donde entro hacia las 10 y en un bar me tomo un gigantesco café. Pregunto por las famosas tortas del Casar y me dicen que solo se producen durante unos pocos días de la primavera, cuando los pastos están en un determinado momento de maduración, de tal forma que la leche que producen las ovejas tiene una determinada concentración de grasa que no tiene en otra época del año, me quedo con las ganas de probarlas. La calzada cruza todo el pueblo, parece que el mismo ha sido construido a ambos lados de ella, a la salida y a la derecha la Ermita de Santiago referencia obligada al camino. Ahora la calzada comienza a ascender a un suave alto y durante bastantes kilómetros alejada de todo núcleo urbano, sólo alguna alquería aislada, teniendo por la derecha y a una distancia de un par de kmts. la depresión que produce el río Almonte antes de su desembocadura en el Pantano de Alcántara. En el alto Lomo de Plata, punto más alto de la zona, hay magníficas vistas de los alrededores, a lo lejos la C.N. y más cerca vaguadas, arroyos y montículos muy verdes, es una mañana muy hermosa, tengo que ponerme pantalón corto y camiseta, es increíble la temperatura que hace. Ahora y durante un buen rato tendré la oportunidad de volver a recrearme con los restos romanos, primero la aparición de varios miliarios, todo parece indicar que los construían en ésta zona, no tienen nada escrito y da la impresión de que fueron abandonados, son enormes no puedo imaginar lo que pesan. Al poco rato aparece de nuevo la calzada romana, perfectamente trazada y conservados sus cimientos, es emocionante volver a tener una referencia romana. A excepción del pequeño tramo anterior, el resto ha sido convertido en una pista agrícola, incluso transitada por coches. Me voy acercando al Pantano de Alcántara, al fondo se distingue su gran depresión. Antes de comenzar el descenso hacia la carretera y pantano, hay unas curiosas construcciones en forma de U, muy bajas y con varias puertas a poco más de medio metro de altura. Tengo a la vista el Pantano de Alcántara, antes de construirse debió ser un lugar impresionante, la confluencia del río Tajo con el Almonte en un paraje de escarpadas hoces. En ése punto estaba la Mansión Túrmulos y algo más adelante el Puente de Alconetar, también llamado Vado de Alconetar, cruzando el caudaloso Tajo, también debió haber otro puente en el cruce del Almonte, nada se indica sobre éste último en lo que he leído. Sobre las aguas del pantano aparece la parte superior de la Torre de Floripes, bonita torre medieval que sobresale entre las aguas a medida que éstas pierden altura. Hay una leyenda sobre una joven cristiana y un jefe moro, que tuvo lugar en ésta Torre, como siempre el misterio, la religión, el amor, la tragedia, etc. para que a dicha leyenda no le falten ingredientes. Lo cierto es que la hermosa torre sobresaliendo de las aguas del pantano ofrece el caldo de cultivo a la imaginación. La vía del ferrocarril circula paralela a la C.N., hay un grupo de obreros trabajando para despejar un gran derrumbe sobre las vías. Ahora a circular por la C.N. junto a camiones y coches, cruzo el río Almonte a través del largo puente, una vez terminado éste y en una especie de península sobre el Pantano, algo alejado de la C.N. y su infernal ruido, me siento a comer tranquilamente, contemplando la Torre de Floripes que la tengo a muy corta distancia y las calmadas aguas del inmenso pantano. Continúo durante otros 3 kmts. por la C.N. para cruzar el río
Tajo a través de otro largo puente, al término del mismo, inmediatamente de terminar dicho puente la Calzada asciende a una enorme planicie sobre los 300 mts. de altitud, divisándose por la derecha la depresión del Tajo, de frente al fondo el Puerto de los Castaños y algo más cerca el pueblo de Cañaveral, a la izquierda la Sierra de Arco con su cumbre Silleta de más de 800 mts. adornada con una gran antena de radio, en su ladera norte se encuentra el Convento del Palancar, que he visitado en otra ocasión, lugar donde Pedro de Alcántara paso como eremita gran parte de su vida, es un diminuto convento y que conjugaba con la gran sobriedad del santo. También y en otra ocasión he visitado la nueva ubicación del Puente de Alconetar en el reculaje del Pantano en el punto donde se une la carretera del Portezuelo con la nacional 630, en otro lugar he manifestado mi impresión por las dimensiones de éste puente y su hermosa construcción, orgullo de nuevo de la ingeniería romana. Se me hace algo monótono este tramo, la calzada no pasa por Cañaveral, pero pretendo pasar aquí la noche, de tal forma que cuando llego a su altura, a un kilómetro de distancia, dejo la calzada y cruzo a derecho hacia el pueblo, donde llego a las 5,30. En el Bar pregunto si conocen a Saturnino
Flores, viejo amigo, director de la sucursal de Béjar del B.P.E. y luego apoderado del mismo en Salamanca. La chica del Bar me dice, "ahí mismo lo tiene", jugando con los amigos la partida a las cartas, se ha jubilado hace algún tiempo. Charlamos un buen rato, le cuento algo de mis aventuras, también él me habla de su actual situación, recordamos viejos tiempos y me recomienda un hostal para pasar la noche. Me acompaña al mismo, tomo habitación, aseo y cena junto a varios obreros que están trabajando en el despeje del derrumbe sobre la vía del tren.
Cañaveral - San Gil - Galisteo
18-11-93
Salgo de Cañaveral a las 7,30 de la mañana y tomo la Cañada ganadera al margen de la C.N. y al cabo de dos kilómetros se junta a la Calzada Romana en el P.K. 166. Como ésta zona de ascenso al Puerto de los Castaños es algo estrecha, Cañada, Calzada y C.N. terminan superponiéndose, ganando por supuesto la carretera, en el ascenso, la cañada lo hace por la ladera izquierda, ganando altura de forma suave entre un bosque de pinos. Una vez terminado el puerto, giro a la derecha por una carretera durante unos 50 mts. para enlazar de nuevo con la calzada al lado de un restaurante de carretera. Según el mapa del S.G.E. cerca del arroyo Pizarroso y al lado de un pequeño pantano en el mismo río, hay unas ruinas antiguas, según he leído se trata de las ruinas de una gran mansión particular de un noble romano. A partir del Puerto de los Castaños, la calzada se dirige al norte en paralelo a la C.N. separándose de la misma, llegando a una distancia de unos 3 kmts. a la altura de la Fuente del Sapo cerca de la carretera a Riolobos. La calzada entra en una zona de encinares y pastizales, el rocío ha humedecido bastante la hierba, por tanto termino mojado hasta la cintura. Paso muy cerca de Grimaldo y entre las encinas puedo ver su castillo en lo alto, también oigo el ruido de gente y animales, se desperezan en esta temprana hora. A la altura del P.K. 158 se puede ver a flor de tierra la calzada con su base de bien colocadas losetas, algo más alta que los laterales, supongo que desde el aire se distinguiría perfectamente el trazado recto y con mayor dimensión que la que se puede divisar desde tierra. Durante bastante trayecto voy por el valle, pero luego se asciende suavemente por una loma para dar vista al otro valle de la izquierda, distinguiéndose a lo lejos Holguera y Riolobos, por la derecha hacia el este sobresale la Sierra de los Canchos y Mirabel en su falda con las ruinas del castillo. Tengo que cruzar vallados para el ganado y en un punto veo algunos toros que tienen un aspecto algo agresivo, descubro un cartel que dice "toros bravos", rápidamente me voy a la pared y con el susto en el cuerpo hasta que abandono la zona, pasándome a la otra parte de la divisoria a través de una pared de piedra bastante alta. A la altura del P.K. 149 comienzo a descender de la loma para encontrarme con una pequeña presa y el vadeo del Arroyo del Rivero con alguna dificultad. Cruzo la carretera que lleva a Riolobos y comienzo el ascenso a una loma, a la derecha dejo el alto de la Fuente del Sapo, al llegar a la otra parte aparece el larguísimo Canal de regadío, tiene más de 60 kmts. de longitud, en algunos puntos para salvar los desniveles tiene una enorme altura, impresiona verlo de lejos. Paso muy cerca de la Fuente del Sapo, lugar donde teóricamente se situaba la Mansión Rusticiana y punto de cruce con otra calzada cuya orientación era Este-Oeste. Tengo que cruzar el Canal a través de un puente de servicio e ir un rato por su margen, luego un descenso a través de cultivos y secaderos de tabaco, cruzar el Arroyo de la Plata y ascender de nuevo a cruzar la carretera de Plasencia a Galisteo en la aldea de San Gil. Como voy a dar por terminadas estas etapas en el día de hoy, me decido a hacer una visita turística a Galisteo,
así que caminando por la carretera un par de kmts. me presento en este bonito pueblo rodeado por una alta y bien conservada muralla árabe. Antes de iniciar la visita, pregunto por un taxi para convenir el viaje a Plasencia, le pido me dé suficiente tiempo para un recorrido por el mismo, almuerzo y hacia las 3,30 viajar a tomar el tren en Plasencia. En el Ayuntamiento de Galisteo me dejan las llaves de la muralla, que puedo recorrer alrededor del pueblo por su parte más alta, luego bajar al río Jerte y ver el bonito puente medieval y los arrabales, el palacio con su esbelta torre defensiva, su iglesia alto derruida para finalizar una visita que ha sido muy fructífera. El taxi me lleva a la estación de Plasencia, donde tomo el tren que transita por las dehesas extremeñas, ahora estoy muy cómodo y también puedo disfrutar del panorama. Llego a Madrid hacia las 10 de la noche.
Carcaboso - Baños de Montemayor
31-3-94
Estamos pasando unos días de semana santa en Candelario y le he pedido a mi cuñado Juan que me lleve a Carcaboso, muy temprano por la mañana, para hacer esta etapa de la Calzada. Como quiera que el trayecto desde San Gil hasta el cruce del río Jerte, unos dos kmts. antes de Carcaboso, es a través de una carretera asfaltada, he preferido evitar dicho tramo de unos 12 kmts. Así que he comenzado a las 8,30 y de aperitivo vadear el cauce del Jerte con el agua bastante fría y con el fondo lleno de piedras, un verdadero martirio para mis pies. Este primer tramo, hasta cruzar el canal de la margen derecha del Jerte, es por una zona con cultivos de tabaco, algunos corrales de ganado y algún que otro sembrado, pero al cabo de una hora de caminata entro en una serie de dehesas con praderas muy verdes, algunas de ellas encharcadas, con algunas encinas y alcornoques, típico panorama de la llanura extremeña. A la izquierda está, a pocos kilómetros, la depresión del río Alagón y a la derecha los montes Tras la Sierra, separación del Valle del Jerte y enfrente, a lo lejos, la Sierra de Béjar y justo en línea recta el Puerto de Béjar paso de la Calzada para ganar altura y cruzar a la Meseta Superior. En esta parte deshabitada de la llanura, en algunos puntos se aprecia perfectamente el trazado de la Calzada, también un miliario en el prado, a pocos metros de la misma, con sus correspondientes inscripciones en latín y algo más adelante otros dos miliarios más, estos sin leyenda ninguna pero de grandes dimensiones. De vez en cuando dejo atrás algún corral de ganado, en uno de ellos hay, lo que queda de otro miliario, convertido en bebedero para el ganado, buen cambio de objetivo. A la altura de el Caserío Venta Quemada al lado de la carretera que viene de Oliva de Plasencia, hay en el suelo varias losas, de cierta dimensión, con un hueco en el centro, que bien podrían ser sarcófagos, están muy enterrados y solo sobresale un trozo. Algo más adelante y en línea recta el lado izquierdo de la calzada con sus márgenes bien definidos y con gran anchura, sorprende por su buena conservación. Cuando llevo caminados aproximadamente unos 16 kmts. y en una recta, comienzo a tener a la vista el Arco Cuadrifonte de Cáparra, extraordinario espectáculo según me voy acercando, cada vez más grande y bonito. Exceptuando los puentes diría que es el monumento por excelencia de la Calzada, está ubicado en el punto de intersección de la calzada que viene de Miróbriga y se dirige al Valle del Jerte con la de la Plata y en medio de la Mansión de Cáparra, que no fue únicamente punto de paso, si no población de cierta importancia, según
lo atestiguan las excavaciones que se realizan en los alrededores que van dejando al descubierto una amplitud importante. Desciendo a ver el puente que sirve para salvar las aguas del río Cáparra y que hasta algo más arriba se denominaba Ambroz, en un puente bastante restaurado por él pasa la carretera. Continúo la caminata, el campo está precioso, está siendo una primavera muy húmeda y todo está muy verde, en algunos sitios los prados se han encharcado. Que tranquilidad se respira, me paro a almorzar y es un placer disfrutar de todo, las cumbres de la sierra de Béjar están cubiertas de nieve. A la altura del P.K. 104 han construido una pista de grandes dimensiones, de tal forma que ha desaparecido la senda, el camino, la calzada y todo lo que hubiera en su trazado. Cruzo, por debajo, la C.N. en el P.K. 102 y he de cruzar varias cercas de piedra y varios cortijos, como son prados, pierdo las señales y voy derecho hacia un camino que distingo enfrente, pregunto a un pastor si voy bien en dirección a Aldeanueva y me confirma que sí. Algo más adelante vuelvo a encontrar las flechas amarillas, cruzo Aldeanueva del Camino y también parece que lo han construido a ambos lados de la calzada, cruza el pueblo de principio a fin. Una calle del pueblo cruza un pequeño arroyo a través de un bonito puente medieval. Durante unos 5 kmts. voy por la C.N. con su persistente tráfico, hasta el cruce que se dirige a Hervás, aquí la calzada o más bien la senda, se retira unos mts. hacia la derecha para evitar el asfalto. Antes de llegar a Baños de Montemayor hay un bonito puente, sobre el río Baños, que está totalmente cubierto por la vegetación, algo más adelante aparece de nuevo la calzada, es lo poco que ha dejado la C.N., son unos 50 mts. con sus características losas. Baños de Montemayor es conocido por sus manantiales de aguas termales, se dice que los romanos fueron quienes explotaron dichas termas por vez primera, es bien sabido que los baños termales eran uno de sus placeres preferidos. A las 6,30 cuando esperaba un autobús para ir hasta Béjar, un grupo de jóvenes me llevan en coche hasta Candelario. Esta etapa ha sido especialmente bonita, no solo por la cantidad de muestras romanas, Arco de Cáparra, miliarios, la propia Calzada a la vista, si no por la belleza del paisaje, la soledad y quietud y para no faltar nada un maravilloso día.
Baños de Montemayor - Valverde de Valdelacasa
28-8-93
Mientras estábamos de vacaciones en Candelario, decidí hacer ésta etapa de la Calzada Romana como prueba, antes de iniciar el recorrido completo. Mi hijo Alberto me acompaña y con la ayuda de mi cuñado Juan, que nos recoge en Valverde de Valdelacasa para retornarnos a Candelario de nuevo. Salimos de Baños a las 9 de la mañana y comenzamos ascendiendo, en la última curva de la C.N. a la salida del pueblo, la calzada va paralela a la misma pero ascendiendo por la ladera del monte de la derecha sin hacer ninguna curva, ganando altura poco a poco. A medida que ascendemos vamos teniendo buenas perspectivas del conjunto de Baños y toda la llanura que se extiende hacia el sur por las riberas del Ambroz y del Alagón, también el Pantano de Gabriel y Galán. Este paso también es utilizado por la Cañada Ganadera de la Vizana en su emigración, hacia el norte al inicio del verano y hacia el sur al término del mismo. Una vez llegamos al límite provincial, se cruza la C.N. hacia el lado izquierdo y ya no la volveremos a ver hasta Salamanca. En el lugar donde se inicia la carretera que se dirige a Peñacaballera la calzada
toma ligeramente hacia la izquierda adentrándose entre fincas con paredes a ambos lados, hacia un bosque de castaños. En los alrededores, sin estar precisado, se hallaba la Mansión Caelonico, cerca de Peñacaballera. Ahora, cuando comienza a descender, se aprecia con toda nitidez el trazado de la Calzada, haciendo leves giros para perder altura suavemente, volvemos a tener a la vista las losas del pavimento y sobre todo las piedras perfectamente colocadas en los laterales. Esta parte es muy bonita, a la sombra de los castaños y por la derecha un vallecito con praderas verdes, la calzada baja por la ladera izquierda del monte. Después de aproximadamente 3 kmts. se cruza el Puente de la Magdalena y ganar la otra orilla del río Cuerpo de Hombre, este puente tiene aspecto de haber sido reconstruido, está en una zona con bastante vegetación. Nada más cruzado al otro lado, aparece a la derecha un miliario bien conservado y algo más separado unos curiosos corrales en forma circular y en su centro otro miliario, este muy grande y también perfectamente conservado con sus inscripciones nítidamente visibles. Durante unos 4 kmts. la calzada discurre al lado de la carretera que une Montemayor del Río con Béjar a través del estrechamiento llamado El Tranco. En este tramo, afortunadamente, se ha respetado el trazado de la calzada y la carretera se ha construido separada de la misma, siendo perfectamente visibles los bordes de la vía romana en casi todo el trayecto. En el lugar donde hay una finca agrícola, la carretera gira a la derecha, la calzada comienza un suave ascenso para llegar a La Calzada de Béjar, cruzando este pueblo por todo el medio, siendo ésta su calle principal. Aquí nos desviamos para visitar un antiguo fortín en un alto a corta distancia de La Calzada, subimos por una senda y en pocos minutos nos encontramos a su puerta. Es bastante antiguo, no me atrevería a decir que romano, hecho con bloques de piedra, pero tampoco es una construcción tradicionalmente defensiva, se aprecia una cierta protección pero no como para resistir un fuerte asedio, más bien podría ser un puesto de vigilancia de soldados, por la situación elevada donde se construyó domina una gran distancia, tanto hacia el sur como hacia el noroeste. Volvemos nuevamente al pueblo y avanzamos hacia el amplio Valle de Sangusín, ahora la Calzada cruza el valle en línea recta hacia el norte con Valverde de Valdelacasa como destino. Primero se cruza la carretera que une Béjar con Ciudad Rodrigo y a partir de aquí con paredes a ambos lados y praderios con ganado en ambas fincas. En el lugar donde se cruza el río Sangusín hubo un miliario que fue trasladado a la entrada del Ministerio de Obras Públicas en Madrid, donde a algún funcionario se le ocurriría que haría de bonito adorno, espero que algún día vuelva a su origen de donde nunca lo debieron mover. Antes de llegar a Valverde podemos ver el lugar, a lo lejos, donde se asentó la Mansión Ad Lippos, en el cerro Peña Milanero, en los alrededores de Valverde de Valdelacasa. Siendo las 2 de la tarde nos recoge Juan con su coche y volvemos a Candelario.
Valdelacasa - Salamanca
2-4-94
Desde Candelario mi hijo Alberto me lleva en coche hasta Valdelacasa, la distancia de 3 kmts. desde Valverde es a través de una carretera, por tanto prefiero comenzar la calzada en Valdelacasa, así que a las 7,45 en una mañana bastante fría y desapacible durante toda la jornada, me dispongo a hacer el trayecto hasta Salamanca. Los primeros dos kmts. son por carretera, luego se abandona ésta por la izquierda para seguir a través de lo que queda de la antigua calzada, ahora convertida en una especie de camino con fincas de paredes de piedra a ambos lados. En éste tramo se han vuelto a colocar dos miliarios que se habían conservado en Fuenterroble de Salvatierra, algo deteriorados, se han situado en los lugares que teóricamente les deberían corresponder en la calzada. Al llegar a un alto, ahora la Calzada se desplaza por la Meseta Superior a alrededor de los 1.000 mts. de altura, como digo al llegar a una zona algo más alta miro hacia atrás y puedo comprobar la línea recta del trazado hasta el Puerto de Béjar, es el itinerario más lógico y por donde menos desniveles o accidentes geográficos hay que superar, cualquier otro trazado hubiera sido más difícil. A la izquierda la Sierra de Béjar con las cumbres nevadas, el amplio valle de Sangusín y la depresión del río Cuerpo de Hombre. Cruzo Fuenterroble de Salvatierra y tomo la carretera
a Casafranca durante un kilómetro para hacer un leve giro hacia la derecha y abandonarla por un amplio camino en línea recta, es la Calzada Romana perfectamente definida, con una amplitud de 7 u 8 metros y en algunos tramos más elevada que los márgenes, esta es una zona muy plana. Vuelvo a entrar en las Dehesas, ahora salmantinas, de tal forma que he de cruzar vallas, en alguna he de pasar muy cerca del ganado y con cierto temor me acerco a las encinas, por si acaso. En la finca Casa de Arroyomolino, cuando me ven las vacas, se vienen en tropel hacia mí, creen que vengo a darles de comer, en realidad no es que vinieran hacia mí, es que se dirigían a los comederos y yo me encontraba en medio de ambos, el susto no me lo quité hasta pasado un buen rato. La calzada va ascendiendo suavemente a través de encinares, paso muy cerca de Navarredonda de Salvatierra, puedo escuchar voces de gente en el pueblo. Bordeo por la izquierda la loma de Navarredonda y sin perder altura la calzada se dirige a la Sierra de la Dueña, cuyo punto más alto Dueña está a 1.172 mts. A mi derecha quedan dos alquerías, La Dueña de Arriba y La Dueña de Abajo, en ésta última se situaba, según los expertos, la Mansión Romana Sentice, no quedando nada en la actualidad que demuestre tal aseveración, pero es verdad que el trazado actual de la Calzada no es el adecuado, pudiendo continuar en línea recta, lo hace dando un giro a la izquierda para ganar altura y a continuación volver a descender y volviendo a describir un giro a la derecha, todo esto sin haber ningún accidente geográfico que obligara a cambiar el trazado natural. O sea que lo natural sería que pasara al lado de las dos alquerías, que están casi unidas, de tal forma que Sentice estuviera situada en La Dueña de Abajo sería lo lógico. Los alrededores de la Sierra de la Dueña están poblados por bosques de robles jóvenes, desde su cumbre hay buenas vistas y en su falda sur tiene el nacimiento el río Alagón afluente del Tajo, por tanto éste punto es divisoria de cuencas, los arroyos de la ladera norte fluyen, primero al Tormes y luego al Duero. Hasta Calzadilla de Mendigos, que está a unos 6 kmts., calzada y carretera van paralelas a través de un verde valle, la carretera se dirige a Frades de la Sierra. En Calzadilla, que es una alquería, me doy cuenta que es la 1,30 y aún me queda un largo trayecto hasta Salamanca, así que decido apurar el paso. También hasta San Pedro de Rozados carretera y calzada tienen el mismo trazado, de tal forma que se me hace algo monótono el caminar. En San Pedro la Calzada continúa paralela a la carretera, dirigiéndose a Aldeatejada, sin embargo se ha escogido una vía alternativa, supongo para evitar tanto trayecto por carretera, ésta gira a la derecha, al llegar a la altura de San Pedro de Rozados, por una pista que me sitúa en Morille en pocos minutos. Cruzo todo el pueblo y enfrente veo que asciende un camino, es el que tomo y al llegar a un alto distingo al fondo las torres de Salamanca, aún me queda un buen tramo. Paso muy cerca de Miranda de Azán y a partir de aquí el camino se denomina Calzada de Miranda. Al final de dicha calzada de nuevo me encuentro con la N630 para entrar en Salamanca a través de su Puente Romano, aquí estaba la Mansión Salmantice. Son las 6 y me dirijo a la estación de autobuses para retornar a Candelario. Esta jornada me ha permitido conocer una parte de la provincia de Salamanca que no conocía, aunque el día no ha sido agradable, me ha venido bien para caminar, sobre todo la última parte que he tenido que hacerlo algo deprisa. El campo está muy bonito, todo verde y la primavera iniciando su entrada.
Salamanca - C.N. 630 P.K. 231 (Cañedo)
10-2-94
A este corto tramo de la Calzada se ha añadido mi amigo Celestino, será un breve paseo matutino. Este itinerario lo he elegido como alternativa a ir por la C.N., es la llamada Cañada de Extremadura a Astorga, la flechas amarillas, supongo irán todo el tiempo por la carretera. Salimos de Salamanca, en una mañana con espesa niebla que esperamos despeje a lo largo del día, temprano pues pensamos volver a comer. Tomamos primero la carretera de Toro y al pasar la vía del tren tomamos a la izquierda por la carretera de la Mata de la Armuña, en Mozodiel del Camino giramos a la izquierda, ahora por camino hasta la estación de Valdunciel, típico paisaje salmantino de dehesas y encinares. La niebla sigue persistente y en Valdunciel quiere salir el sol. Hay un tramo que es igual a algunas zonas de Cáceres, encinares y praderas. Para cruzar el arroyo de San Cristóbal tenemos que subirnos a la vía del tren, continuando otro pequeño tramo hasta el P.K. 231, donde decidimos regresar. Volvemos caminando por la C.N. hasta Calzada de Valdunciel donde un paisano, amablemente, nos lleva hasta Salamanca.
P.K. 231 (Cañedo) - Zamora
4-3-94
En esta etapa también cuento con la agradable compañía de mi amigo Celestino. Hemos contado con la amable colaboración del párroco de la iglesia de San Marcos de Salamanca que nos ha trasladado hasta el P.K. 231 en la C.N. 630, donde nos ha dejado a las 8,15 de la mañana. Hoy hace un día mucho más agradable que la etapa anterior, cielo despejado y la temperatura ideal para caminar. Durante un par de Kmts. hemos continuado por la Cañada de Extremadura, ahora volvemos a seguir las flechas amarillas del Camino de Santiago, ahora volvemos a tomar la C.N. otros dos kmts. para a continuación seguir por la izquierda una pista durante 3,5 kmts. hasta la alquería de Izcala, donde los romanos asentaron la Mansión Sabariam, casi en el límite provincial con Zamora. La pista que seguíamos cruza la C.N. hacia la derecha en el P.K. 240 y continúa paralelamente a ella hasta El Cubo de Tierra del Vino en la provincia de Zamora, a la salida del mismo hacemos una pequeña parada y un ligero almuerzo. A partir de aquí ya no volveremos a tomar contacto con la C.N. hasta llegar a Zamora. Durante un largo recorrido vamos al lado de la vía férrea en línea recta y por zonas muy planas, algunas muy verdes y algún bosquete de robles, mucha tranquilidad solo acompañados por el canto de los pájaros, a la altura del P.K. 249 abandonamos la vía del tren hacia la izquierda por una pista de tierra y que a veces quiere parecerse a la calzada romana por su perfil recto y anchura precisa. Unos metros antes de entrar en el pueblo de Villanueva de Campeán, el camino pasa por la puerta de un viejo Monasterio en un lugar llamado La Pradera, éste se encuentra muy derruido y deteriorado. En Villanueva, estando próxima la hora de la comida, compramos una botella de vino para, algo más adelante comer en el campo, hay buena temperatura. Continuamos y en una vaguada muy agradable nos paramos a comer la merienda, a mí el vino no me gustó nada y a Celestino le sentó fatal, debía ser muy fuerte supongo hecho de forma casera. Continuamos hacia Zamora siempre por zonas muy planas y bastante aburridas, no hay nada que destacar, pasamos cerca de algunos pueblos,
tanto por nuestra izquierda como por la derecha, hasta que desde un alto y siendo cerca de las 6 de la tarde divisamos al fondo la ciudad de Zamora. Llegamos oscureciendo y siendo las 7, pasamos por la ribera del Duero donde debió situarse el puente construido por los romanos y del que no queda nada. Aquí estuvo ubicada la Mansión Romana de Ocelo Duri. Cruzamos por uno más moderno y nos dirigimos a la estación de autobuses, Celestino tomará uno para Salamanca y yo Auto-Res para Madrid, para la próxima etapa que iniciaremos aquí haremos una breve visita a la ciudad.
Zamora - Granja de Moreruela
16-3-94
Desde Madrid he viajado a Salamanca en autobús, aquí me esperaba Celestino y hemos tomado otro autobús hasta Zamora, donde hemos llegado hacia las 10,30, dedicando a visitar la ciudad una hora y media. Hemos tenido ocasión de ver con detenimiento las iglesias románicas muy bien conservadas, como Santiago el Burgo, Santa María la Nueva, La Magdalena, San Pedro y San Ildefonso y por supuesto la catedral con su cúpula bizantina y los gallones en el crucero, también las murallas y la Puerta de Doña Urraca, como es un día de diario y además muy soleado y claro, la verdad es que ha sido una visita muy fructífera y placentera. Tomamos la salida a las 12 con dirección a Benavente, primero por la C.N. 630 hasta Roales, así que sufriendo el ensordecedor tráfico durante un buen trayecto de 4 kmts. Aquí en Roales nos separamos de la C.N. unos 100/200 mts. de tal manera que volvemos a recuperar la tranquilidad, ahora a través de pistas y caminos a través de sembrados de cereales y disfrutando del hermoso día. Ningún rastro de la Calzada Romana, la C.N. la debe haber arrasado. Cruzamos el pueblo de Montamarta y como el Pantano de Ricobayo ha disminuido el agua embalsada, podemos cruzar a derecho hacia una ermita en un alto a través del lecho seco, si hubiera habido agua habríamos tenido que dar un rodeo para cruzar por el puente de la carretera. A la altura del P.K. 294 cruzamos la carretera de nuevo hacia la derecha, cruzando un agradable vallecito y algo más adelante atravesamos de nuevo la 630, para dirigirnos a bordear el embalse de Ricobayo. Del agua sobresale el pilar de un viejo puente y enfrente, en dirección norte, a unos 3 o 4 kmts. las gigantescas ruinas de Castrotorafe. Bordeamos los brazos del pantano y uno de ellos lo tenemos que cruzar a través del puente de la carretera, a continuación volvemos a la orilla del pantano. Nos vamos acercando a Castrotorafe que en este momento le da el sol de plano resaltando el bonito color de sus piedras. Según las crónicas romanas la Mansión Vico Acuario fue construida por estos alrededores, es una zona estratégica pues el río Esla tenía que ser una barrera estratégica para la comunicación con el noroeste, de tal forma que es probable que un puente sobre el río comunicara Zamora con Sanabria a través del valle del Tera, pasando previamente por la comarca de Tábara. También en la Edad Media cuando se construye Castrotorafe se confirma la idea de punto estratégico que tiene esta zona, de tal forma que más que asentamiento humano Castrotorafe fue emplazamiento militar defensivo, no hay más que ver las gruesas murallas, dobles líneas defensivas, torres de vigilancia, altura de los muros, etc. Es imponente por sus dimensiones, a pesar del abandono y la ruina actual, la importancia estratégica y el poderío económico que en su día tuvo contrasta con el desconocimiento que en general tenemos de Castrotorafe. Durante el resto de la tarde y noche no podemos borrar la impresión que nos ha causado, primero la visión a lo lejos de las imponentes ruinas, luego alrededor de sus grandiosas murallas y finalmente dentro de las mismas su amplitud y poderío, las encarnizadas batallas que se desarrollaron durante 7 u 8 siglos por su posesión, ahora ya sabemos algo de Castrotorafe. Retomamos nuestro camino continuando por pista de tierra y a prudente distancia de la carretera, pasando por Riego del Camino y mirando el reloj pues se nos está haciendo muy tarde, hasta Granja de Moreruela nos quedan aún 5 kmts. y casi está oscureciendo. Apretamos el paso y llegamos a Granja completamente de noche, aquí vive un viejo conocido, Damián que fue médico de éste pueblo, ahora jubilado, así que aprovechamos para hacerle una breve visita. Charlamos un buen rato con él, su esposa y su hijo y como pretendíamos tomar un taxi que nos llevara a un hostal en la carretera, a unos dos kmts. más adelante, se ofrecen para llevarnos, cosa que agradecemos sinceramente. En el Hostal Oviedo tomamos habitación, cenamos y un merecido descanso.
Granja de Moreruela - Benavente
17-3-94
Nada más salir de Granja de Moreruela, el camino se divide en dos, a la derecha continúa la Calzada Romana hacia Benavente y Astorga, hacia la izquierda a cruzar el río Esla por el Puente Quinto y luego por el valle del Tera hacia Orense y Santiago de Compostela. Hemos dejado para otra ocasión la visita al gran Monasterio de Moreruela, está a un par de kmts. en dirección al río, la próxima vez lo visitaremos. A las 8 de la mañana retomamos nuestra ruta después de una noche de relajado sueño, seguimos al lado de la carretera, a veces entre carrascales, otras por verdes prados y también por sembrados, por la izquierda a una distancia de varios kmts. el río Esla, pero a medida que avanzamos hacia el norte nos vamos acercando a él. Cruzamos Santovenia y si antes veníamos por la izquierda de la carretera, ahora iremos durante un largo trayecto por su margen derecho hasta Villaveza del Agua, donde pasamos a la izquierda nuevamente. Desde Villaveza y por una pista de concentración parcelaria llegamos a Barcial del Barco, aquí le diremos adiós definitivamente a la C.N.630, ésta seguirá hacia León bordeando a una ligera distancia Benavente. Nosotros optamos por seguir la vía del ferrocarril que por un largo puente salva el río Esla y una zona baja y pantanosa donde el río hace algunos giros recibiendo por su derecha las aguas del río órbigo. En Villanueva de Azogue abandonamos la vía del tren y pasamos al lado de la azucarera para entrar en Benavente a la 1,15 del mediodía. Mi amigo Celestino toma un autobús para Salamanca y yo el Auto-Res para Madrid. En éstas últimas etapas poco hemos visto que nos haya recordado la Calzada Romana, en fin espero que antes de llegar a Astorga tenga más referencias romanas.
Benavente - Puente de la Vizana
24-3-94
Me he trasladado desde Madrid hasta Benavente en autobús y después de hacer unas compras y un pequeño
paseo por el centro, a la 1 del mediodía en un espléndido día de primavera con una temperatura de 23 grados, he salido de Benavente por la carretera que se dirige a Manganeses de la Polvorosa y al cabo de unos 3 kmts. la he abandonado por la derecha por un camino que va directamente a Villabrázaro. A la sombra de una encina me he parado a comer, como la tarde es larga y la caminata relativamente corta, me lo tomo con mucha tranquilidad y disfruto del paisaje a placer sin ninguna prisa. Un kilómetro antes de llegar a Villabrázaro a la izquierda del camino hay un pequeño montículo llamado el Peñón donde se asentó la Mansión Brigeco dominando una amplia zona del valle del órbigo. Desde Villabrázaro por la carretera que se dirige a Maire de Castroponce por la ribera izquierda del órbigo, es una zona bastante plana, especie de paramera. A partir de Maire voy por una pista directamente al Puente de la Vizana, paso obligado del ganado trashumante. Al lado del puente hay un Hostal que fue vieja Casa de Postas y Venta durante cientos de años ahora restaurada y convertida en moderno hostal pero manteniendo la estructura y el aire de antaño. Aquí pasaré la noche, como son las 5 de la tarde decido darme un paseo por los alrededores, primero al pueblecito de Coomonte a través de un camino por la ribera del río, muy agradable, los árboles frutales están floridos, despiden ese olor dulce y meloso que atrae a las abejas, es una caminata relajante y entretenida a la vez. En el pueblo me paro a charlar con unas viejecitas sentadas a la puerta de una casa, desde aquí a través de otro camino por un alto, divisando los valles a ambos lados, me acerco hasta el Palacio de Ozaniego, a la entrada de Alija del Infantado, están restaurando las gigantescas bodegas y me enseñan las obras. Las bodegas estaban bajo tierra y tenían unas enormes dimensiones, los dueños debían ser muy ricos, todo este valle del órbigo es muy fértil y conserva un sistema de regadíos muy antiguo, ahora los están modernizando. Regreso al Hostal para la cena, la sobremesa es una entretenida charla con el posadero y su familia, además de un joven salmantino que trabaja con una máquina en la restauración de los canales de regadío. Me cuenta este joven que hay varios puentes, para salvar los canales, que son muy antiguos y tienen instrucciones de respetarlos, me indica por donde se hallan y mañana temprano intentaré verlos, dice que son romanos.
Puente de la Vizana - Astorga
25-3-94
Muy temprano, pues la jornada es bastante larga, me dispongo a recorrer el último tramo de la Calzada Romana, así que a las 7,30 salía del Hostal en busca de los puentes que anoche me comentó el paisano están por aquí cerca. La noche ha sido fría el campo está todo blanco lleno de rocío, enseguida encuentro uno de los puentes, efectivamente es muy antiguo, de pequeña dimensión entre dos y tres metros, siendo su misión la de salvar el viejo canal de regadío y aprovechado en los últimos cientos de años por el ganado trashumante en su emigración. Algo más adelante encuentro otro más de iguales características que el primero, hago unas fotos y continúo en línea recta hacia Alija del Infantado, me pongo perdido con la humedad de la hierba hasta que encuentro un camino que me lleva al pueblo. Realmente son dos pueblos divididos por la carretera, Alija del Infantado y Alija de los Melones, este último con una gran casona muy fortificada y que debió albergar alguna familia noble, actualmente está bastante derruida. Sigo ahora por la ribera derecha del río órbigo al lado de la carretera, hasta el pueblo de La Nora. Hay muchas bodegas en las laderas de las colinas en cuevas, están todas abandonadas, supongo que la explotación de la vid debió ser importante en tiempos pasados. Algo más adelante cruzo Genestacio, otro pequeño pueblecito y en poco rato llego a Quintana del Marco. Quintana es algo más grande, tiene una fortaleza de grandes dimensiones y además en la espadaña de la iglesia tiene colocado un busto romano de mármol perfectamente visible, por eso el nombre de Quintana del Marco, es realmente una curiosidad, que a alguien se le ocurriera situar dicho busto en la espadaña de la iglesia, contrastando el color blanco contra las oscuras piedras, supongo que será una forma de conservación. Continúo por la carretera y a un kilómetro me desvío por un camino a la izquierda y así no dar un largo rodeo, desde un alto tengo abajo Villanueva de Jamuz con un enorme castillo en el mismo pueblo. Nuevamente tomo la carretera para llegar hasta Santa Elena de Jamuz y continuando otros 4 kmts. llegar hasta La Bañeza. En los alrededores de La Bañeza se situaba la Mansión Bedunia y a unos 20 kmts. hacia el oeste se ubicaba la Calzada Romana A17 de Astorga a Braga y que terminaba por converger con la de la Plata en un punto antes de llegar a Astorga. Cruzo La Bañeza por una barriada en la periferia y salgo a 2 kmts. a Santiago de la Valduerna donde una señora muy amable me facilita algo de beber, no he encontrado ningún sitio para comprar. Ahora me toca cruzar el río Duerna descalzo, el agua está helada y como siempre el fondo lleno de piedras. Al fondo a la izquierda el Teleno cubierto de nieve sobresale de la planicie, también en un alto y rodeado de verdes praderas el Santuario de Nuestra Señora de Castrotierra, por donde pasaba la mencionada Calzada A17. Atravieso Palacios de la Valduerna y algo más adelante, siendo la hora de la comida, cruzo campo a través hasta la C.N. en Toral de Fondo donde hay un restaurante para reponer fuerzas. Una vez terminado el almuerzo vuelvo a hacer el mismo recorrido y retomar la Calzada, que ahora sí que es la Calzada Romana, a la altura del P.K. 314 de la C.N. se juntan las dos Calzadas, la A17 con la A26 que así se denominaba la que yo he recorrido desde Zamora (Ocelo Duri), el recto trazado durante varios kilómetros y el pavimento elevado sobre los lados algo más bajo y el tipo de piedra en su base confirman su origen. Mirando de frente en una distancia de algo más de 5 kmts. se ve el punto donde la calzada cruza la C.N. en el P.K. 318 y por supuesto desapareciendo. Un poco más adelante se salva el río Tuerto a través de lo que queda de un bonito puente romano llamado Puente del Valimbre, el camino que llevo se separa de la carretera por la izquierda y se dirige a la aldea de Cuevas, antes de llegar al mismo he de vadear el río Tuerto y como siempre descalzo y con alguna dificultad. Es evidente que el trazado de la Calzada no es por donde marcan las señales, la ubicación más lógica debió ser por donde va la C.N. la vía del tren y otra carretera comarcal que pasa por Nistal, muy cerca de Celada hay un puente romano que cruza el río Gerga. Una vez superado Cuevas, mi camino baja a una hondonada para a continuación ascender a un alto desde donde se tiene a la vista Astorga (Asturicam), desciendo durante un rato, ahora a buen ritmo pues se está haciendo de noche y pretendo coger un autobús para regresar a Madrid. Cruzo la C.N. en el P.K. 324 y atravesando Astorga me dirijo a la estación de autobuses siendo las 6 de la tarde, y a continuación en autobús regreso a casa.
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