Este diario se encontraba en:
http://www.andarines.com/santiago/portadasan.htm


00.- Prólogo
01.- Roncesvalles - Villava
02.- Villava - Puerto del Perdón
03.- Puerto del Perdón - Lorca
04.- Lorca - Los Arcos
05.- Los Arcos - Logroño
06.- Logroño - Santo Domingo de la Calzada
07.- Santo Domingo de la Calzada - Belorado
08.- Belorado - Burgos
09.- Burgos - Frómista
10.- Frómista - Sahagún
11.- Sahagún - Mansilla de las Mulas
12.- San Miguel del Camino - Astorga
13.- Astorga - Ponferrada
14.- Ponferrada - Villafranca del Bierzo
15.- Villafranca del Bierzo - O Cebreiro
16.- O Cebreiro - Sarria
17.- Sarria - Palas de Rei
18.- Palas de Rei - Arca
19.- Arca - Santiago de Compostela

Total Kmts. 667





Prólogo


En el año 1.982 mi amigo Celestino y su sobrino Macario se decidieron a emprender la aventura de realizar el Camino de Santiago desde Frómista hasta Santiago de Compostela en pleno mes de Julio, aprovechando las vacaciones estivales. Según los relatos que Celestino me fue realizando en los meses posteriores, incluso años, fue una maravillosa aventura que le dejó marcado para siempre. Tanto es así que repitió la experiencia en una segunda ocasión, incluso en una tercera, a cual más interesante y emocionante a la vez. Poco a poco me fue transmitiendo dichas emociones y experiencias y así encendiendo en mí el deseo de abordar la misma aventura que él tuvo la suerte de realizar en tres ocasiones. El año 1.993 sería año Santo Jubilar, por tanto el año anterior se iniciaron campañas publicitarias de promoción del Camino de Santiago, la Comunidad Europea lo cataloga como Itinerario de Interés Cultural, sus monumentos y Caminos son restaurados con fondos europeos, Albergues y Hospitales son acondicionados en modernas instalaciones y cada Comunidad Autónoma aporta recursos suficientes para que el Camino de Santiago se convierta en una plataforma para atraer un turismo especial y así fomentar y revitalizar un turismo rural que aportara vida y recursos a ciertas zonas del interior al margen del turismo de masas. Las editoriales comenzaron a desarrollar proyectos para la edición de guías turísticas, culturales, crónicas de viajeros, historia, etc. relacionados con peregrinos, vida de la época, itinerarios, arquitectura, vías de comunicación, etc. Debido al enorme interés que iba generando el Año Jubilar, se comenzaron a organizar por parte de Agencias de Viajes diferentes itinerarios guiados por expertos caminantes. Como consecuencia de todo lo reseñado anteriormente ahora era el momento de hacer el Camino de Santiago, me lo ponían muy fácil. Una de estas agencias, comienza a anunciar a finales del año 1992 la organización del Camino de Santiago por etapas, en fines de semana y fiestas a lo largo del año 1993, llevando a los interesados en autobús hasta el inicio del recorrido y retornándolos al origen (Madrid), poniendo la logística, organización, guías, reservas de hotel, etc. Una vez tomada la decisión, en el mes de Enero comienzo el entrenamiento durante los fines de semana a base de realizar grandes caminatas en los alrededores de Madrid hasta los primeros días del mes de Marzo en que se comenzaría el Camino. Compro varias guías, libros relacionados con el Camino, vías de comunicación, monumentos, etc. y comienzo a imbuirme plenamente en el peregrinaje. En el mes de febrero, la agencia reúne al grupo de interesados, unos 35, para que nos vayamos conociendo y dar las instrucciones pertinentes para iniciar el día 6 de Marzo la primera etapa del Camino. El autobús saldrá de la Plaza Rep. Argentina a las 12 de la noche y nos dejará en el mismo sitio al regreso. El grupo es muy heterogéneo, gente muy joven, algún matrimonio de mediana edad y otro grupo de gente madura con aspecto de andarines. Una vez terminado el entrenamiento por los alrededores de Madrid, varias guías de viajeros y libros descriptivos de monumentos, Iglesias, Monasterios, Ermitas, Abadías, puentes antiguos, etc. estaba en condiciones de iniciar el Camino de Santiago con mucha emoción e interés. Con el grupo únicamente realicé tres etapas, desde Roncesvalles hasta Belorado, no me pareció adecuada la organización, las distancias a recorrer ni los horarios, de tal manera que el resto del Camino lo hice por mi cuenta y riesgo. Ha sido una experiencia muy emocionante que repetiré en una ocasión posterior, no descartando una tercera por otro itinerario diferente.



[  subir  ]




Roncesvalles - Villava


06/03/93
47 km.

El grupo se reúne en la Plaza de la Rep. Argentina para abordar un autobús a las 12 de la noche y realizar el recorrido hasta Roncesvalles, donde llegamos a las 8 de la mañana. Cuando nos desperezamos al amanecer del sábado 6 de marzo y bajamos del autobús, todo está nevado en los alrededores, eso sí muy soleado y despejado. Nos dirigimos al interior de la Colegiata donde se celebran los maitines y cantos gregorianos de la misa concelebrada por los monjes del Monasterio y recibiendo la bendición correspondiente para realizar con éxito el Camino de Santiago. Escuchamos los cánticos y la misa con toda devoción, visitamos la sala capitular donde se guardan los restos de Sancho el Fuerte en una tumba especialmente grande, nos facilitan la credencial que iremos sellando en los lugares indicados a lo largo del Camino y después de tomarnos un café bien caliente nos disponemos a iniciar el Camino de Santiago. Al estar todo cubierto por la nieve no es posible seguir las indicaciones, la flecha amarilla que nos servirá de orientación hasta llegar a Santiago de Compostela. Caminamos por la carretera y poco a poco nos vamos juntando un grupo de peregrinos que mantenemos una marcha similar. Al cabo de media hora llegamos a Burguete, hermoso pueblo con casas muy bonitas, típicamente pirenaicas, la carretera lo cruza por todo el centro. El grupo de peregrinos se compone de unos 8 miembros, los demás supongo vendrán más rezagados y a otra marcha. Como la nieve cubre todos los alrededores no queda más remedio que continuar por la carretera, el día es espléndido no hace nada de frío. Después de caminar durante algo más de una hora llegamos a Espinal, otro pueblo muy bien cuidado, casas bonitas con balcones llenos de flores, se nota que el nivel de vida es muy alto. También Espinal está construido alrededor de la carretera que viene de Francia, aquí hacemos acopio de pan y bebidas, comeremos en el campo. Iniciamos el ascenso al Alto de Mezkiritz, siempre por la carretera, por el campo sería imposible, hay al menos medio metro de nieve, nos pondríamos perdidos. Al comenzar el descenso del puerto y entre unos hayedos, al lado de una fuente, organizamos el almuerzo, son las algo más de las 11 de la mañana. Se está estupendamente al sol y el panorama es espléndido, todo rodeado de nieve. Una vez terminado el almuerzo retomamos el Camino, mejor dicho la carretera y al cabo de una hora llegamos a Viscarret, pueblo del estilo de los anteriores y que dejamos a nuestra izquierda para al poco rato llegar a Linzoáin, que también dejamos a nuestra derecha, para entrar en el mismo debíamos haberlo hecho a través de un camino lleno de nieve y barro, por tanto decidimos continuar por la carretera y abordar el ascenso al Alto de Erro a través de la calzada y no por el Camino que hubiera resultado mucho más directo. La subida se hace algo pesada, el calor es intenso, pero los alrededores son muy hermosos, todo está muy verde y la nieve ha desaparecido. Como la hora es la adecuada para hacer la parada de rigor y tomar el merecido almuerzo, se reúne el grupo y en medio del Alto de Erro al reconfortante sol hacemos un largo descanso. Como quiera que el camino continúa entre unos árboles y con nieve y hielo, decidimos seguir por la carretera, eso sí haciendo algún corte o atajo a través de prados para llegar a Zubiri al cabo de una hora. Cruzamos el pueblo y nos dirigimos al hermoso puente medieval sobre el río Arga, a partir de aquí ya podremos seguir el itinerario del Camino de Santiago. Cruzamos una serie de aldeas, bosques de robles y hayas, siempre por la ribera izquierda del Arga, al lado de la fábrica de magnesitas respirando el desagradable olor que despiden los humos y residuos de los alrededores. La organización ha dispuesto que la etapa termine en Larrasoaña, de tal manera que los que lo deseen podrán dormir en el Albergue del pueblo y el resto será trasladado hasta Huarte para pernoctar en un hotel. A las 5 de la tarde el grupo llega a Larrasoaña, como somos los primeros y a la marcha que hemos traído supongo nos tocará esperar largas horas hasta que lleguen los últimos, decido continuar andando y así mañana tomarme parte de la mañana para visitar con toda tranquilidad Pamplona. Hacia las 7 de la tarde, cuando comienza a oscurecer y a falta de unos dos kilómetros para llegar a Huarte, me recoge el autobús y nos lleva a un hotel donde se habían reservado habitaciones. Como no me gusta nada el hotel, decido llamar un taxi para que me traslade hasta Villava para dormir en otro hotel más digno. Le indico a la encargada de la excursión que por la mañana iré directamente a Pamplona y estaré en el lugar de recogida del autobús, en el Alto del Perdón a las 5 de la tarde del domingo. El resto del grupo será recogido por el autobús a las 9 de la mañana y retornado hasta Larrasoaña para continuar andando hasta Pamplona primero y después hasta el Puerto del Perdón. Me aposento en un hotel en Villava y después de asearme me dirijo a un restaurante recomendado por el taxista a tomarme una reconfortante cena y a continuación una noche de descanso placentero, anoche en el autobús no hubo forma de dormir.



[  subir  ]




Villava - Puerto del Perdón


07/03/93
15 km.

Soy consciente de que este tramo del Camino no lo he podido disfrutar plenamente, por un lado el problema de la nieve, por otro la dependencia absoluta de la organización y en último lugar el desconocimiento que tengo de Navarra. Pero no me preocupa en absoluto, habrá una segunda oportunidad en que gozaré de plena libertad para conocer a fondo este hermoso tramo del Camino. El autobús de la organización tiene un itinerario por la carretera, haciendo paradas en determinados puntos para que aquellos peregrinos que no deseen caminar algunos tramos, bien por que se cansen o se aburran puedan tomar el autobús y así ir más cómodos. La verdad es que peregrinos reales que hagamos todo el trayecto caminando, no pasaremos de 12 o 14, el resto se lo toman con toda tranquilidad sin fatigas ni agobios, turismo cómodo y agradable. Me he levantado a las 8 de la mañana y me he dirigido desde Villava hacia atrás a Huarte, al hotel donde han dormido los compañeros, he dejado la bolsa en el autobús y me he despedido de todos hasta la tarde en el Puerto del Perdón. A las 9 me dirijo a Pamplona a través de la calle principal de Villava, después Burlada, para entrar a través del puente de la Madalena, románico y muy bien conservado, salvando las dos orillas del río Arga, rodear las enormes murallas de la ciudad y penetrar en Pamplona por la puerta Norte hacia la Catedral, luego el Ayuntamiento y calle de la Estafeta. La Catedral está en obras y no la puedo visitar por dentro, las estrechas calles de la parte antigua están llenas de la basura dejada por los vándalos del sábado noche. Es un hermoso día primaveral, aquí se celebra la Javierada, que consiste en realizar andando un recorrido hasta Pamplona, como voy con mochila la gente me pregunta si ya estoy de vuelta. En una de las visitas a una iglesia se celebra la misa en ése mismo momento así que como tengo toda la mañana libre asisto a la celebración. Me dirijo a la Ciudadela, que es una zona amurallada con muchos espacios verdes, pregunto por la salida hacia Cizur y las indicaciones que me dan no son correctas, total que doy un enorme rodeo y al final termino por el Campus de la Universidad y de nuevo en las indicaciones del Camino. Hacia la 1 del mediodía abandono Pamplona definitivamente y me dirijo a Cizur Menor que está distante un par de kilómetros. Entro en el pueblo y me dirijo a la iglesia en la parte más alta, es la hora del almuerzo y a la puerta de la iglesia protegido de los vientos del norte y en el lugar donde da el sol de plano me dispongo a comer tranquilamente y hacer un descanso merecido. Hacia las 2,30 abandono Cizur, enseguida me encuentro con los compañeros, Margarita, Carmen y su marido Pedro y algún otro que viene con ciertas prisas y algo fatigados de la larga caminata de la mañana. Ahora cruzamos a través de varios caminos rurales unos campos sembrados de cereales muy verdes y bonitos, vamos acercándonos a las laderas de la Sierra del Perdón por nuestra izquierda. Pasamos por una pequeña aldea Guenduláin para continuar ascendiendo y llegar a Zariquiegui donde hay una hermosa iglesia románica con una portada muy bonita. Saciamos la sed en una fuente de abundante chorro, agua fresca y pura que baja de la sierra. Ahora nos queda el último tramo, la parte más dura que asciende por la empinada ladera hasta el Puerto del Perdón. En pleno ascenso alcanzamos a Eugenio y otro chico joven con los que continuamos hasta el final, algunos compañeros se retrasan, el cansancio hace mella en ellos, vamos muy bien de tiempo, se dijo que el autobús nos recogería a las 5, ahora son poco más de las 4 y nos quedan pocos minutos para llegar. Las vistas desde aquí son extraordinarias, ahora que el sol ilumina los verdes sembrados de forma perpendicular con los pueblecitos esparcidos por los campos y Pamplona en la lejanía. A las 4,30 sudorosos y con ganas de coger el asiento del autobús, llegamos al Puerto del Perdón, mucha gente disfrutando de la hermosa tarde dominical, por supuesto han subido en coche, nosotros satisfechos de haber realizado la primer etapa del Camino de Santiago. La mayoría de los compañeros llegaron en el autobús, andando habremos llegado unos 12 o 14, nos hacemos las fotos de rigor y nos preparamos para el largo retorno a Madrid. Formamos una amena tertulia sobre nuestras primeras experiencias del Camino en los dos días de peregrinaje y mil y un temas variados para así hacer más ameno el monótono viaje de vuelta. Nos emplazamos para la próxima etapa en el Puente de San José con más confianza y camaradería en el grupo.



[  subir  ]




Puerto del Perdón - Lorca


19/03/93
23 km.

Como el viaje en autobús desde Madrid hasta el Puerto del Perdón no parece que fuera muy largo, la organización propone se haga por la mañana muy temprano, saliendo a las 6,30 y comenzar a andar hacia las 11. Nos encontramos a la hora fijada en la Pl. República de Argentina, como siempre, pero hay sorpresa, el autobús no aparece, llamadas telefónicas, esperas, el conductor se había dormido, total que salimos con una hora de retraso. Naturalmente, hubo que cambiar el programa del día y salir caminando hacia las 12,30, en lugar de llegar hasta Estella, solo llegaríamos a Lorca y al día siguiente vuelta atrás en el autobús. En el Puerto del Perdón hace una brisa muy fresca pero a medida que descendemos hacia Puente la Reina la temperatura se hace más agradable. Nos reunimos el grupo de caminantes de verdad, al que se añade una joven francesa y comenzamos estas jornadas del Camino con mucha emoción animados por el espléndido tiempo que tendremos los tres días hasta Logroño. A los 45 minutos de caminata arribamos a Uterga, un simpático paisano, Justo López, nos ofrece un vaso de vino para animarnos un poquito, hacemos acopio de pan y otros alimentos y bebidas en la pequeña tienda del pueblo y rápidamente continuamos andando. Al poco rato cruzamos otro pequeño pueblo, Muruzábal y aquí tomamos un desvío para ir a ver una de las obras románicas más importantes del Camino, la Ermita de Eunate que está a un par de kilómetros de Muruzábal, eso sí nos perderemos el paso por otro hermoso pueblo, Obanos, pues desde Eunate iremos directamente a Puente la Reina. Mereció la pena hacer el desvío, la Ermita de Eunate rodeada de arcos y octogonal en su arquitectura es una verdadera joya del románico. Está ubicada en medio del campo, solitaria, por tanto nada que entorpezca su disfrute visual desde cualquier ángulo. Tomamos ahora un trozo del Camino Aragonés que viene del Puerto de Somport y Jaca para juntarnos de nuevo con el de Roncesvalles en Puente la Reina en cuestión de una hora. En Puente la Reina, aparte de la bonita Iglesia de Santiago con una portada de curiosos arcos polilobulados y con una imagen de Santiago Peregrino de color negro y la Iglesia del Crucifijo con un Cristo crucificado de grandes dimensiones, el monumento por excelencia es el puente medieval de los Peregrinos, de grandes proporciones que salva el río Arga. A la salida de dicho puente y siendo la hora del almuerzo nos disponemos a hacer un pequeño descanso y recuperar fuerzas, al sol se está estupendamente, incluso hace calor. Como hemos iniciado la jornada muy tarde no debemos perder mucho tiempo, todavía nos queda mucho camino hasta Lorca, así que retomamos el Camino hacia las 2,30. Antes de llegar a Mañeru hay un fuerte repecho que nos hace sudar un montón, hay que ganar un collado a través de una senda muy estrecha. Una vez en lo alto hay un bonito crucero y hermosas vistas hacia el oeste, al fondo el pueblecito de Cirauqui nuestro próximo destino. Comienzan a verse viñedos, por esta zona es frecuente su explotación. Cruzamos Mañeru y al poco rato llegamos a Cirauqui, bonito conjunto medieval de calles muy estrechas y muy bien conservado, la Iglesia de San Román, en lo alto, también tiene la portada con los curiosos arcos polilobulados. A la salida de Cirauqui el Camino aprovecha una vieja calzada romana que a tramos nos mostrará su señal de identidad, los adoquines con que fue pavimentada, aparte de algún pequeño puente romano para salvar algún riachuelo. Después de un largo tramo entre pequeñas explotaciones agrícolas, la mayor parte de ellas abandonadas, llegamos al río Salado, así denominado por la salinidad de sus aguas, que según cuentan las crónicas antiguas, los peregrinos no debían dejar que las caballerías bebieran de éstas aguas pues perecían sin remisión. Para salvar el río queda en pié un viejo puente medieval que a pesar de lo poco que queda de él, es una verdadera joya. Comienza a oscurecer, son cerca de las 7, llegamos a Lorca, ahora nos tocará esperar a los demás para que el autobús nos lleve a dormir a Estella. Llega el autobús, la mayoría de los compañeros vienen en él, faltan tres chicas jóvenes que aún no han llegado. Son las 8 y noche cerrada, las 3 chicas siguen sin aparecer, nos comenzamos a preocupar, salimos a buscarlas y a las 8,30 aparecen. Se les echó el tiempo encima y los últimos kilómetros en la oscuridad se les hizo muy penoso, venían muy cansadas. El autobús nos lleva hasta Ayegui, pasado Estella, a un bonito hotel donde después de una buena cena con buen ambiente y camaradería reparamos fuerzas descansando en una mullida cama. Algunos se han quedado a dormir en el Albergue de peregrinos de Estella.



[  subir  ]




Lorca - Los Arcos


20/03/93
27 km.

El autobús nos recoge a las 9 de la mañana, está lloviendo, mal augurio. Nos retorna a Lorca y a las 9,30, ya comienza a lucir el sol, ahora con mucha humedad en el ambiente, comenzamos nuestra caminata hacia Estella. En menos de una hora caminando entre sembrados muy verdes, llegamos al pueblo de Villatuerta, cruzamos un arroyo a través de un bonito puente medieval muy bien conservado. En lo alto del pueblo una imponente iglesia que no podemos visitar por dentro, está cerrada. Como quiera que pretendo hacer una visita completa a Estella, dejo el grupo y el tramo que me resta para llegar lo hago a buena marcha y en solitario, llego a las 11 y entro a través de otro bonito puente antiguo que cruza el río Ega. Antes visito la bonita Iglesia del Santo Sepulcro, que está siendo restaurada por dentro. Visito también la Iglesia de San Pedro de la Rúa y su precioso claustro románico, iluminado por un espléndido sol, luego el Palacio de los Reyes de Navarra y también la Iglesia de San Miguel con una hermosa portada románica, están preparando el interior para una boda y afinan el órgano para nuestro deleite musical. Nos juntamos nuevamente todos los del grupo de caminantes para abandonar Estella y dirigirnos al Monasterio de Irache, intentando llegar antes del cierre del mediodía. Enfrente del mismo Monasterio las Bodegas Irache con su tradicional fuente del vino, hacemos una parada a saborear la deliciosa bebida. Una vez terminada la visita al Monasterio de Irache paramos a almorzar en una campa, teníamos apetito, se está estupendamente al sol aunque la brisa que viene del norte es algo fresca. Hacia las 2,30 retomamos el Camino, nos queda mucha distancia para llegar a Los Arcos. A medida que nos vamos acercando a Villamayor de Monjardín podemos apreciar la silueta del monte en forma de cono que se yergue al lado del pueblo con los restos de un castillo, dicen romano, en su cumbre. Antes de entrar en Villamayor y al lado del Camino hay una fuente medieval restaurada, para bajar hasta el agua hay que bajar por unas escaleras interiores, dentro hay una temperatura muy agradable. Las tres chicas que ayer llegaron muy tarde están sentadas plácidamente en las escaleras, les recomiendo que no pierdan mucho tiempo, no pase de nuevo lo de ayer. Una vez en Villamayor de Monjardín no puedo reprimir la tentación de subir a la alta colina y desde su cumbre otear el amplío panorama que se debe divisar. Dejo la mochila en la iglesia y decidido asciendo a gran velocidad, las vistas son extraordinarias, enfrente Montejurra con sus escarpados picos, hacia el norte la Sierra de Urbasa y todo alrededor los amplios sembrados de cereales ahora muy verdes y los pueblecitos desperdigados en toda la planicie, ha merecido la pena el esfuerzo de subir a esta atalaya. Aun nos quedan 12 kilómetros para llegar a Los Arcos y son las 4 de la tarde, no debemos dormirnos. Volvemos a juntarnos todo el grupo, no me separo de las 3 chicas, a ratos tengo que ir dándoles ánimos y casi empujándolas. Pasamos enfrente de los Cogoticos, unos montículos en medio de la planicie y que tienen unas formas curiosas. Poco antes de llegar a Los Arcos cae un chubasco, al entrar en el pueblo todo está mojado. Algo pasadas las 6 entramos en el pueblo, nos dirigimos al hostal donde la organización ha reservado habitaciones. Una vez aseados y antes de la cena tenemos algo de tiempo para hacer una rápida visita al interesante templo con portada plateresca y unos grandes retablos. También un bonito arco antiguo que hizo de entrada principal en sus tiempos. La cena muy agradable y dentro de la habitual camaradería. Estamos muy cansados y mañana nos queda otra jornada no menos dura que la de hoy.



[  subir  ]




Los Arcos - Logroño


21/03/93
27 km.

La salida de Los Arcos la hacemos a las 9 de la mañana, se presenta un día con muy buena temperatura, nos juntamos el grupo de todos los días, habituados a caminar a una marcha similar. Hoy es domingo y al cabo de un rato de caminar juntos, yo prefiero, durante unos kilómetros, estar solo, tengo ganas de tranquilidad, disfrutar de la naturaleza, el aire, el campo, el sonido de los pájaros, estar conmigo mismo. Este tramo hasta llegar a Sansol, que se hace un poco pesado, es el apropiado, así que lo he disfrutado completamente. En Sansol hay un bonito mirador hacia Torres del Río, que es otro pueblo que está muy cerca y en una zona mucho más baja, por tanto hay una buena perspectiva desde lo alto. Bajamos a Torres del Río y visitamos con tranquilidad la iglesia románica del Santo Sepulcro, una verdadera maravilla, de planta octogonal y con una cúpula preciosa. También hay unas casonas antiguas con escudos heráldicos en sus fachadas muy bonitas, me ha gustado mucho este pueblo. A la salida tenemos que iniciar una dura subida que termina en la Ermita de la Virgen del Poyo donde algunos compañeros se quedan a almorzar en una pradera al sol. Ahora los terrenos son muy áridos y desolados, es una zona muy triste y monótona. Cerca de la mediodía entramos en Viana, hay mucha animación, la gente sale de misa y pasea por la plaza y alrededores. Contemplamos la Iglesia de Santa María por dentro y a la puerta, en una gran losa, la tumba de César Borgia, la iglesia se negó a que fuera enterrado en su interior, no fue precisamente un santo. La fachada del Ayuntamiento, toda de madera, enfrente de la plaza acondicionada como coso taurino, varias casas blasonadas y la Iglesia de San Pedro en estado muy ruinoso. Viana es la última población de Navarra antes de entrar en La Rioja. A la salida me paro a almorzar junto a un joven peregrino, es el primero que veo en las etapas que hemos hecho, me resulta curioso no haber coincidido con ninguno más hasta ahora, así que en animada charla al sol se nos pasa casi una hora. La organización ha fijado las 5 de la tarde la hora de salida del autobús de Logroño, así que no podemos perder mucho tiempo. Pasan las tres chicas que se perdieron anteayer en Lorca y continúo con ellas. Nos despistamos de las señales del Camino y continuamos por una pista al lado de la carretera, pero con buena dirección, apretamos la marcha. Pasamos enfrente de una fábrica que a través de una zanja en la tierra suelta un líquido repugnante y negro que vierte a unas lagunas cercanas, tomo nota para hacer la correspondiente denuncia en el ayuntamiento de Logroño donde dejo constancia escrita, espero que no caiga en saco roto mi protesta. En un alto divisamos Logroño a unos 2 kilómetros, algo más abajo en una barriada una amable viejecita nos ofrece un ramo de romero que aceptamos gustosos y agradecidos, nos desea buen camino, es la señora Felisa, toda una institución en el Camino de Santiago. A las 4,30 llegamos a Logroño, cruzamos el Ebro a través de un gran puente, el autobús nos está esperando con los compañeros comodones. Damos una pequeña vuelta por donde continúa el Camino, me acerco al Ayuntamiento y una vez que estamos todos en el autobús, iniciamos el regreso a Madrid a través de un itinerario diferente y desconocido para mí. Tomamos la carretera que se dirige a Soria a través del Puerto de Piqueras y que durante un largo trayecto puedo disfrutar, aún no se ha hecho de noche. Hacemos una pequeña parada en Villanueva de Cameros, el grupo se queda en el bar de la carretera, yo doy una vuelta por el pueblo. Nos despedimos, como siempre, en la Plaza Rep. Argentina siendo las 12 de la noche. La próxima etapa será el 24 de Abril, para mí será la última que haga con el grupo.



[  subir  ]




Logroño - Santo Domingo de la Calzada


24/04/93
46 km.

Aun siendo de noche nos deja el autobús en Logroño, así que a las 7 de la mañana, amaneciendo, comenzamos esta etapa del Camino cruzando la capital de La Rioja desierta a estas horas tan tempranas. En un bar desayunamos y el grupo habitual de caminantes profesionales, como nos llaman el resto de compañeros, iniciamos esta jornada especialmente larga pero interesante. A la salida de la ciudad un hombre en una furgoneta llama nuestra atención, quiere invitarnos a desayunar, nos dice que sigamos que algo más adelante estará con nosotros. El hombre en cuestión se llama Ignacio Landaluce, algo bohemio, que tiene una especie de chamizo donde desarrolla sus aficiones a la escultura, escritura, pintura, etc. Pasamos un buen rato con él, nos obliga a llevarnos unas botellas de vino para el camino y al cabo de media hora nos despedimos de nuestro nuevo amigo. Comienza a llover, aunque será un chubasco pasajero, el resto del día lucirá un espléndido sol. Al poco rato pasamos por un bonito paraje, es el Pantano de la Grajera, la lluvia ha humedecido el ambiente dejando fresca la mañana. Subimos al Alto de la Grajera y divisamos un panorama extenso lleno de viñedos, es la tierra del vino por excelencia, cruzamos varias bodegas y llegamos a Navarrete. A la salida del mismo podemos disfrutar de la portada románica recuperada de una ermita derruida y convertida en la entrada al cementerio. Ahora y durante un largo trayecto hemos de sufrir el ensordecedor ruido del tráfico de la carretera a Burgos, son 4 kilómetros por la carretera que se convierten en un martirio, tratamos de pasarlo lo más deprisa posible. El grupo se ha desperdigado totalmente, algunos nos reuniremos nuevamente en Nájera. Desde el Alto de San Antón hay una espléndida panorámica de todo el Valle del Najerilla, las montañas nevadas de la Sierra de la Demanda y una amplia zona de viñedos, todos los alrededores muy verdes y bonitos. Vemos a unos 3 kilómetros nuestro destino próximo, Nájera, en la ladera de una loma y al lado del río. Apretamos la marcha y cruzamos Nájera, no podemos visitar el Santuario de Santa María la Real, lo cierran al mediodía. A la salida y en una zona con pinos hacemos la parada reglamentaria para almorzar, aquí se reúne el grupo de nuevo. Después de la comida continuamos para llegar a Azofra, un pueblecito típicamente riojano, a la salida un paisano, Evaristo, nos invita amablemente a un vaso de vino. Algo más adelante y en pleno campo hay un bonito crucero al lado del Camino. Hasta Santo Domingo de la Calzada hay una distancia de 16 kmts. que se nos hacen interminables y pesados. A través de pistas y caminos, entre sembrados de cereales muy verdes terminamos esta larga etapa, también aquí el grupo se disgrega, yo termino con Eugenio de compañero, llegando a las 7 de la tarde a Santo Domingo. Tenemos tres opciones para pasar la noche, el Albergue de Peregrinos, el Hostal de las monjas o un magnífico hotel, yo opto por la tercera opción, necesito dormir cómodamente. También eligen el hotel, Paloma y su compañero Juan y Pedro y su esposa Carmen, cenamos todos juntos en una mesa con un agradable menú y buen vino de la tierra. El poco rato que nos queda por la tarde lo dedicamos a visitar la catedral y una corta visita a la parte antigua, estamos muy cansados y no tardamos en recogernos a descansar.



[  subir  ]




Santo Domingo de la Calzada - Belorado


25/04/93
21 km.

Anoche decidimos comenzar la jornada a las 9 de la mañana, cuando salimos a la calle, sorpresa, llueve intensamente, un día gris y desapacible. Como quiera que esta etapa hasta Belorado discurre casi en su totalidad por la carretera, por cierto con un tráfico muy intenso, será un día muy desagradable. Los coches y camiones que nos cruzan levantan el agua de la carretera y nos van poniendo perdidos. Caminamos como autómatas y con cierta prisa, deseamos terminar esta jornada cuanto antes. En Redecilla entramos en el bar a calentarnos un poquito y tomar algo para animarnos, estamos muertos de frío. Unos kilómetros antes de llegar a Villoria el Camino aprovecha una pista agrícola que con la lluvia se ha convertido en un barrizal, nos hundimos hasta las rodillas. Pasado Villamayor, a unos dos kilómetros, en un alto, la lluvia se convierte en nieve, vamos empapados, divisamos Belorado al fondo, apretamos la marcha. Pasada la una del mediodía entramos en Belorado, nos dirigimos a un restaurante donde comer. Estamos congelados de frío, en la mesa mientras comemos tiritamos durante un buen rato hasta que entramos en calor. Saludo a un conocido que está con su mujer e hijos en una mesa, trabaja en la Caja de Salamanca y veranea en Candelario, vienen de esquiar en Valdezcaray. A las 5 nos recoge el autobús, nos podemos cambiar de ropa y ya más animados iniciamos el retorno a Madrid, en este caso algo más cerca a través de Burgos, llegamos muy pronto a casa. Me despido de los compañeros, no volveré a continuar el Camino con ellos, aunque nos veremos en alguna ocasión después.



[  subir  ]




Belorado - Burgos


22/05/93
45 km.

Como mi amigo Celestino ha vuelto a comenzar el Camino de Santiago por tercera vez, nos hemos puesto de acuerdo para hacer juntos las próximas dos etapas. El lo ha hecho coincidir con un fin de semana y así encontrarnos en Belorado y concluir los dos días en Frómista. He venido en mi coche hasta Burgos y a las 8 de la mañana he tomado un autobús que se dirige a Logroño, así que a las 9,30 me he encontrado con Celestino que ya estaba preparado para iniciar la jornada. Hace un tiempo excelente, ahora ya se ven más peregrinos, supongo será la cercanía del verano. El campo está precioso, los cereales muy altos y con buena cosecha, es una delicia caminar bajo el radiante sol, no como la última vez, no quiero ni recordarlo. Cruzamos los Montes de Oca, el bosque de robles está muy verde, a lo lejos, en los valles, los pueblos destacan con sus tejados entre los campos verdes, que maravilla. Casi sin darnos cuenta llegamos al Monasterio de San Juan de Ortega donde hacemos una parada y visitar con todo detenimiento el interior de la iglesia románica, !cómo me ha gustado!. Está la tumba del santo y el capitel de la Anunciación donde los rayos de sol, en el equinocio de primavera, iluminan la imagen de la virgen nueve meses antes de la Navidad, es todo un prodigio de cálculo del arquitecto y constructor de la Iglesia. Continuamos disfrutando del maravilloso día, los campos están llenos de flores, mariposas, abejas, pájaros, etc. el murmullo es como música de acompañamiento. Cruzamos varios pueblecitos, Agés, Atapuerca, donde en un montículo a lo lejos están haciendo importantes descubrimientos arqueológicos que darán más luz sobre el origen del ser humano en Europa. En un alto vemos a lo lejos Burgos, todavía estamos a unos 12 kilómetros de distancia. Iniciamos el descenso suave a través del valle de Riopico. Llegamos a Villafría a las 7 de la tarde, como ahora hemos de realizar la distancia de otros dos o 3 kmts. a través de la carretera nacional con muchísimo tráfico, incluso peligroso, muchos ruidos y desagradable, decidimos tomar el autobús, que nos deja en 15 minutos en el centro de la ciudad. Tomamos habitación en un hotel y decidimos hacer una visita tranquila a Burgos, mañana será otra jornada muy larga, así que a las 11 estamos durmiendo a pata suelta.



[  subir  ]




Burgos - Frómista


23/05/93
49 km.

Como la salida de Burgos es similar a la entrada, a través de una carretera con muchísimo tráfico, decidimos tomar un taxi hasta Tardajos, a unos 8 kmts. y así evitarnos un tramo demasiado desagradable. El taxi nos deja en Tardajos a las 7 de la mañana, en el hotel donde dormimos y a pesar de ser muy temprano, nos permitieron desayunar, Así que con muchas fuerzas nos disponemos a disfrutar de una nueva etapa, esta bastante larga, del Camino de Santiago. El sol comienza a lucir sobre los verdes campos de cereales y los pueblos con ese color de la madrugada tan bonito, claro y nítido, sobre el intenso azul del cielo. En poco rato nos plantamos en Rabé de las Calzadas, con el fresco de la mañana da gusto caminar, incluso hacerlo a cierta velocidad para entrar en calor. La continuación del Camino es a través de una serie de planicies y valles continuados que son una copia unos de otros, por una serie de pistas y caminos agrícolas que comunican varios pueblos, entre ellos Hornillos del Camino y otros a izquierda y derecha a prudente distancia de nuestro itinerario. A medida que entra la mañana la temperatura comienza a ascender, nosotros nos defendemos desprendiéndonos de la ropa, quedándonos en manga corta y pantalón corto. Hacia media mañana pasamos a unos metros de un lugar llamado Arroyo Sambol, donde hay una especie de refugio para emergencias al lado de una fuente y alameda. Antes de llegar a Hontanas el Camino aprovecha una vieja calzada en línea recta que se hace algo larga y pesada. Finalmente y hacia la mediodía, en una bajada hacia otro valle, caemos encima de Hontanas, un pueblecito recogido en un pequeño cortado guarnecido de los vientos fríos del norte y mirando hacia el sur. Aquí hacemos una breve parada, la gente está en misa, nos tomamos un refresco en una especie de bar, dejamos constancia en un viejo libro de nuestro paso por aquí y seguimos nuestro camino. Algo más adelante el Camino pasa al lado de las ruinas de un viejo Monasterio, de San Miguel y muy cerca un antiguo molino al lado de un arroyo. Enseguida el camino se junta con la carretera al lado de unos grandes árboles, cuya sombra es de agradecer, continuando hacia las ruinas del Convento de San Antón. La carretera pasa debajo de los grandes arcos ojivales del convento gótico, está bastante deteriorado y actualmente convertido en almacén agrícola y ganadero, triste final de una hermosa obra de arquitectura e importante monumento jacobeo en su época. Unos kilómetros más adelante entramos en Castrojeriz, en la vertiente sur de una colina en cuya cima están las ruinas de un antiguo castillo, actualmente en restauración, tiene también otros monumentos de cierta importancia como la Colegiata de Santa María del Manzano, que visitamos detenidamente. Otras dos iglesias, una de ellas en lamentable estado, que conservan trazas de sus orígenes románico-gótico y que es una lástima que estén en estado tan ruinoso. El cruce del pueblo hay que hacerlo con tranquilidad, son lo menos dos kilómetros, a las horas en que lo hacemos, mediodía, no encontramos a nadie, supongo estarán comiendo, pero tampoco hay síntomas de estar muy habitado. A la salida del mismo y a la sombra de unos árboles nos tomamos el merecido almuerzo, teniendo enfrente la cuesta de Mostelares, que solo de verla nos sentimos fatigados. Seguimos el Camino ahora a través de una calzada romana que salva el viejo lecho de un inexistente río a través de unos hermosos puentes casi tapados por los sedimentos, sin embargo podemos apreciar la perfecta arquitectura romana y los hermosos sillares. Y llega el momento de iniciar la fatigosa subida a la Cuesta de Mostelares, nos lo tomamos con calma pero aún así el sudor nos empapa. Desde la cima podemos contemplar la inmensa distancia de los alrededores, la planicie llena de cruces y montones de piedras que dan la sensación de ser un cementerio. Pasada la colina comenzamos el descenso hacia el Valle del río Pisuerga que se ve en el horizonte, antes de llegar al famoso Puente Fitero hay una especie de merendero recién construido donde un maduro matrimonio de peregrinos se ha tomado un largo descanso, después de los saludos y una pequeña charla continuamos adelante. Pasamos por delante de la Ermita de San Nicolás y nada más cruzar el Pisuerga nos adentramos en la Provincia de Palencia para cruzar el primer pueblo, Itero de la Vega. Dejamos unas bodegas a nuestra derecha y ascendemos hacia dos colinas enfrente, para una vez superadas comenzar a descender hacia Boadilla. Aquí nos dirigimos a la plaza del pueblo a contemplar el famoso rollo medieval perfectamente conservado y que es otra de las joyas del Camino. Una vez dejado atrás Boadilla durante un buen trayecto vamos a la vera del Canal de Castilla y antes de llegar a Frómista cruzamos una de las esclusas del canal donde salva un importante desnivel. Llegamos a Frómista a las 7,15 de la tarde, ha sido una jornada muy larga, aquí me despido de mi amigo Celestino, él seguirá hasta Santiago de Compostela, yo tomaré un taxi hasta Melgar de Fernamental y aquí un autobús hasta Burgos, donde recogeré mi coche para regresar a Madrid.



[  subir  ]




Frómista - Sahagún


08/05/93
54 km.

Para hacer estas dos jornadas del Camino cuento con la ayuda de mi cuñado Jose para que me retorne en su coche desde Mansilla de las Mulas hasta Frómista donde dejaré mi coche. Me he pegado un madrugón y he salido desde Madrid para llegar a Frómista donde he dejado el coche en la gasolinera a las 8 de la mañana. El encargado de la gasolinera no se lo quería creer, que en dos días llegara casi hasta León, 90 kmts. en dos jornadas le parecía demasiado. Como el día está muy despejado he podido hacer varias fotografías de la Iglesia románica de San Martín, otra de las joyas del Camino, al no haber nadie por los alrededores he podido hacer tomas desde distintos ángulos, el sol le da de plano tomando sus muros un color especialmente bello. Inicio la senda a través de la carretera que se dirige a Carrión de los Condes, pero a la altura de Población de Campos y para evitar el asfalto tomo una desviación por una pista forestal mucho más agradable y libre del ruido de los coches. Alcanzo a un matrimonio de Segovia y con ellos en animada charla durante unos 5 kmts. y una pequeña parada para tomarnos un bocadillo y desprendernos de la ropa de la mañana, el calor comienza a apretar. Al final de la parada me despido de mis compañero y continúo en solitario. Ahora cruzando los campos de Castilla, planicies sembradas de cereales, pueblos casi deshabitados y los clásicos palomares, algunos pinares que a veces sirven para descanso del caminante durante unos minutos a su agradable sombra. En Villarmentero de Campos vuelvo a retomar la carretera, ahora tendré que sufrirla durante un buen trayecto, afortunadamente no hay mucho tráfico. En Villalcazar de Sirga no puedo dejar de visitar con atención el hermoso templo de Santa María la Blanca, otro de los monumentos más importantes del Camino, también aprovecho para comprar unos dulces típicos del lugar para disfrute del cuerpo, que también lo necesita. Otros 6 kmts. de carretera y entro en Carrión de los Condes, con varios monumentos para visitar, Iglesia de Santa María del Camino con magnífica portada románica, Templo de Santiago con espléndida portada románica y a la salida, una vez cruzado el río Carrión a través de un estrecho puente, el Monasterio de San Zoilo, que no puedo visitar por estar cerrado a estas horas del mediodía. Saliendo de Carrión y una vez cruzada la carretera a Riaño se toma otra carretera rural durante un par de kmts. y a partir de aquí, durante 14 kmts. interminables en la más absoluta soledad, como único punto de referencia una gran encina en el horizonte que parece que nunca se va a llegar a ella. Antes de abandonar la carretera rural, a mano derecha queda la Abadía de Benevívere, algo más adelante comienza la agotadora calzada, llena de rollos para martirio de pies doloridos. Hacia las 2 de la tarde y al lado de una incipiente chopera, hago la parada reglamentaria para un ligero almuerzo. Una vez repuestas las fuerzas continúo con la esperanza de encontrar compañía para hacer algo más llevadera la jornada, tengo la sensación de ver en la lejanía la silueta de un peregrino, pura imaginación, a medida que me acerco resulta ser una piedra haciendo de hito, que desilusión. Poco a poco me voy acercando a la encina, una vez que la supero comienza un leve descenso y entro en Calzadilla de la Cueza, por fin veo gente en el pueblo, ladridos de perros, voces, etc. De nuevo al lado de la carretera, ahora con mucho tráfico, paso al lado de las ruinas del antiguo Hospital de Santa María de las Tiendas, en esta parte del valle los prados están llenos de flores, la primavera está en su apogeo. En Ledigos abandono la carretera y tomo una serie de caminos rurales que me llevan hasta Terradillos de Templarios y después a Moratinos donde, algo tarde, me paro a comer a la sombra de unos árboles y al lado de una fuente. Estos pequeños pueblos están casi abandonados, no hay ni bar donde comprar un refresco. Poco después cruzo San Nicolás, último pueblo de la Provincia de Palencia antes de entrar en León. Los últimos 6 kmts. hasta Sahagún se hacen también muy pesados, a través de la carretera. Entro en Sahagún siendo las 8 de la tarde, muy rendido, ha sido una jornada muy larga y pesada. Tomo habitación en un hostal y después del reglamentario aseo, salgo a visitar algunos de los bonitos monumentos. Iglesia de San Tirso, Iglesia de San Lorenzo, San Juan de Sahagún y la Trinidad, además de la Peregrina en las afueras y algo deteriorada. Son monumentos románico-mudéjar de ladrillo y a cual más bonita.



[  subir  ]




Sahagún - Mansilla de las Mulas


09/05/93
35 km.

Como de costumbre me levanto muy temprano y aprovecho para hacer algunas fotos de las iglesias a esta hora de la mañana en que el sol las ilumina de forma perpendicular con ese colorido tan bonito. Después de hacer el recorrido interior y pasar por debajo del Arco de San Benito, a las 9 inicio la jornada abandonando Sahagún y cruzando el río Cea a través de un estrecho puente y continuar hasta una bifurcación para entrar en Calzada del Coto, el Camino inicia una pista especial y reservada para los peregrinos con árboles recién plantados a la izquierda y algunos lugares de descanso con bancos y mesas, más bien parecen zonas de recreo de las que hay al lado de las autopistas. En Bercianos, que es el primer pueblo por el que atravieso, compro una botella de vino para acompañar la comida y algo de bebida, esta será una jornada bastante calurosa. Continúo por la monotonía de esta curiosa senda moderna sin encontrar a nadie, parece que los peregrinos han desaparecido por arte de magia, imaginaba que me encontraría con alguno al menos. Antes de llegar a El Burgo Ranero hay unas charcas y un animado concierto de ranas. Nada más pasar El Burgo Ranero, en una alameda y a la sombra de unos árboles preparo el mantel y me dispongo a hacer un relajado almuerzo, son las dos de la tarde. Dos niñas curiosean y me preguntan por mi aventura, viven en León y sus padres tiene casa en El Burgo Ranero, se marchan rápidamente, se les hace tarde para comer. Yo me lo tomo con calma, casi me quedo dormido tumbado sobre la hierba, sin ningún ruido y el murmullo de los pájaros me entra cierto sopor. No puedo despistarme, mi cuñado Jose tendrá que llevarme de regreso a Frómista y luego él retornar a León nuevamente, así que no quiero que le pille la noche por el camino. Ahora me toca la peor parte, son 13 kmts. hasta Reliegos siempre teniendo en el horizonte la línea que forman los jóvenes árboles de la parte izquierda del camino. En uno de los merenderos encuentro a un matrimonio y una joven holandeses que están haciendo el Camino en bicicleta, llevan un coche de apoyo que les va esperando en los cruces de las carreteras, charlo con ellos brevemente, con las bicicletas ellos van más deprisa. El calor es muy intenso, tengo que dosificar la bebida que aunque se ha calentado mucho, al menos sacia la sed. En Reliegos me tomo una buena cerveza bien fresca y con mucho humor continúo los 5 kmts. que me faltan para llegar a Mansilla de las Mulas, que también se me hacen larguísimos, voy viendo la torre de la iglesia y las casas al fondo y parece que no llego nunca. Pasadas las 5 de la tarde, por fin, llego a Mansilla, llamo a mi cuñado a León y me dispongo a esperarlo cómodamente sentado en la terraza de un restaurante de la carretera hasta la hora que llegue. Tomamos la carretera hacia Frómista en medio de una aparatosa tormenta, hacemos una breve parada en Sahagún y nos desviamos unos kilómetros para visitar el Monasterio de San Pedro de las Dueñas, otra joya del arte mudéjar. Al final llegamos a Frómista, nos despedimos, tomo mi coche de la gasolinera y conduciendo para Madrid.



[  subir  ]




San Miguel del Camino - Astorga


03/04/93
34 km.

Como estamos en Semana Santa, mi hijo Alberto quiere pasar unos días en León con mis cuñados y sobrinos, así que hemos organizado el viaje de tal forma que me deje cerca de León para que yo continúe el Camino de Santiago hasta la entrada en Galicia. Hemos madrugado para salir muy temprano de Madrid pero una avería en Benavente nos ha obligado a dejar el coche en el taller y esperar a que mi cuñado Jose nos viniera a recoger. Me han dejado en San Miguel del Camino que está a unos 7 kmts. de León siendo las 12 del mediodía. Me reencuentro con el Camino, esta vez en solitario, aunque me van adelantando muchos ciclistas en manadas, esto será una constante pues parece que se ha puesto de moda el hacer el Camino en bicicleta. Como pretendo llegar a dormir a Astorga y seguir una planificación durante estos 4 días, no puedo perder el tiempo, así que la caminata la hago a buen ritmo, de todas formas este tramo es durísimo, hasta Hospital de órbigo es todo por la carretera con un tráfico muy intenso. Hacia las 3 y una vez que he pasado San Martín del Camino, me paro a comer al abrigo de unos matorrales, aunque el día está despejado hace bastante viento del norte algo fresco y desapacible. Hasta Hospital no hay mucho que contar, todo carretera, pero en Hospital de órbigo me tomo mi tiempo para disfrutar del puente sobre el río órbigo, llamado el Puente del Paso Honroso, donde cuentan las crónicas el valiente y atrevido Suero de Quiñones desafió a cuanto caballero quiso cruzar el famoso puente. Es un hermoso puente, irregular en su trazado y muy largo. Desde aquí el camino aprovecha alguna pista y carreteras rurales hasta llegar a otro pueblo, Santibáñez de Valdeiglesias, para remontar una larga y suave colina a través de un bonito bosque, muy apacible y relajado, bastante distinto al tramo anterior, así que es un remanso de tranquilidad. Una vez superada el largo bosque se llega a un crucero desde donde se divisa, a lo lejos, Astorga, todavía quedan unos 5 kmts. En Hospital de órbigo hay otra alternativa, que es ir por la carretera general, cosa que descarto de forma radical, no aguantaba más asfalto y coches. Descendiendo desde el crucero llego muy rápido hasta San Justo de la Vega y desde aquí hasta Astorga lo hago también deprisa, entrando en la ciudad a las 7 de la tarde. Me hospedo en el Hostal la Peseta, pero antes hago una visita a la Catedral, Palacio Episcopal, hermosa obra de Gaudí, donde actualmente hay un bonito museo de los Caminos de Santiago. Como estoy cansado y tengo mucho sueño, a las 10,30 ya estoy durmiendo, mañana también será una jornada muy dura y tendré que madrugar.



[  subir  ]




Astorga - Ponferrada


04/04/93
52 km.

Me levanto a las 8 y después de un buen desayuno al que soy invitado por un amable huesped que va a hacer una parte del tramo del Camino en bicicleta, a las 9 salgo de Astorga en una mañana soleada pero con un frío helador, me tengo que poner hasta los guantes. Pasado Murias de Rechivaldo, que aunque tiene un nombre importante, es un pequeño pueblo, pasado Murias como digo, tomo una desviación a través de un camino para visitar otro famoso pueblo, Castrillo de los Polvazares. La verdad ha merecido la pena, precioso pueblo Maragato muy bien conservado y donde se ha hecho famoso un restaurante donde, dicen, preparan un delicioso cocido maragato. El pueblo mantiene la estructura arquitectónica original, calles estrechas y empedradas, casas construidas con piedras rojizas que cuando les da el sol adquieren una tonalidad curiosa, ahora está casi deshabitado. Continúo de nuevo el Camino, ahora por una carretera comarcal y a unos dos kmts. otro desvío a la derecha para entrar en Santa Catalina de Somoza, en un alto de divisa perfectamente el monte del Teleno con algo de nieve en su cumbre. Persiste el intenso frío. En Santa Catalina la gente entra en la deteriorada iglesia, la misa va a comenzar. Una señora, peregrina alemana, entra también en la iglesia, en los próximos días la veré en el Camino. A continuación las solitarias planicies de la Maragatería, kilómetro tras kilómetro sin ver a nadie durante horas, el Monte Irago, paso obligado del Camino, enfrente, forma parte de los Montes Aquilanos y también el Teleno a la izquierda. Otro pequeño pueblo, El Ganso, donde a la solana de la puerta de la vieja iglesia me como un pequeño bocadillo. Ahora un largo tramo de 7 kmts. hasta llegar a Rabanal del Camino a través del mismo panorama, la última parte se hace más inclinada, ahora entre bosques de roble. A la 1,30 entro en Rabanal, también lo hace un grupo de ciclistas, decido comer en el bar del pueblo. En una mesa hay un grupo de ingleses con los que me enrollo un rato, mientras me traen el potente cocido maragato de rigor. Dos de los ingleses están
regentando el albergue de peregrinos y otros dos matrimonios están pasando unos días con ellos, haciendo excursiones por los alrededores. En otra mesa grande, el numeroso grupo de ciclistas. No soy capaz de comerme todo el cocido, como iba a subir las cuestas que me quedan si lo que procede después de semejante bacanal sería dormir la siesta durante toda la tarde. Los rellenos están hechos con ajos, dando unas fuerzas que para qué contar más. Hacia las 3 sigo mi Camino, ahora unas fuertes subidas y cruce del fantasmal pueblo de Foncebadón, casi todo en ruinas, según he leído solamente habitado por una señora muy mayor y su hijo. Por lo visto hace poco vinieron a llevarse las campanas de la iglesia, supongo del Episcopado de Astorga, la señora se plantó con una escopeta y dijo que si se querían llevar las campanas primero se la tendrían que llevar a ella por delante. Parece mentira que en este ruinoso pueblo se celebrara en el siglo X un Concilio. A medida que asciendo y vuelvo la vista hacia atrás tengo una perspectiva completa de la Maragatería y su capital Astorga al fondo, también el Teleno, ahora casi a tiro de piedra. El grupo de ciclistas asciende penosamente por la carretera, alguno queda rezagado, voy más deprisa y llego antes a la cima. A 1.504 mts. de altura, punto más alto de todo el Camino, la Cruz de hierro de Foncebadón, donde la tradición obliga a tirar una piedra por la espalda de tal forma que la famosa cruz de hierro está sobre un enorme montón de piedras. Hacia Galicia las vistas son magníficas, todo el Valle del Bierzo y una enorme distancia. Ahora como todo es bajar, los ciclistas están muy contentos, pero no podrán disfrutar de las hermosas vistas, tiene que ir pendientes de la carretera, la temperatura ha cambiado radicalmente, ahora hace hasta calor. Por la izquierda el Valle de Compludo con sus pequeñas y deshabitadas aldeas en las faldas de la montaña. Después de un descenso de 10 kmts. aparecen los tejados de El Acebo, todos de pizarra, aquí me vuelvo a encontrar a la señora alemana que vi en Santa Catalina, me dice que la han traído en coche. Algo más abajo Riego, otro pueblo de las mismas características que El Acebo. En una pradera y debajo de un roble, lugar indicado para hacer un descanso o comer, me encuentro unas gafas de sol, olvido de algún peregrino despistado. Al cabo de unos 15 minutos el peregrino despistado que sube sudoroso, me agradece con su alma el haberle evitado el esfuerzo adicional. Los alrededores de Molinaseca son un verdadero primor, todos los árboles frutales están recién floridos dando un bonito contraste con el verde del campo. Se cruza el río Meruelo, para entrar en Molinaseca, a través de un bonito puente medieval, es éste un bonito pueblo en un hermoso emplazamiento. A continuación y durante un par de kmts. por la carretera hasta el punto donde se tiene a la vista la capital del Bierzo, Ponferrada. Para evitar la continuación por la carretera, el Camino se desvía a la izquierda dando un enorme rodeo que da la impresión de que quiere dejar a un lado la ciudad. Se me hace interminable este tramo, comienza a hacerse de noche y parece que nunca llegaré. Siendo las 8 entro en una barriada y desde un bar llamo a un taxi para que me venga a buscar y me lleve al hotel. Me hospedo en el Hotel Madrid, después de asearme salgo a cenar a un bar a pocos metros. A las 10,30 caigo en la cama rendido por el cansancio.



[  subir  ]




Ponferrada - Villafranca del Bierzo


05/04/93
19 km.

Como quiera que la jornada de hoy va a ser muy corta y cómoda, aprovecho para hacer una visita a algunos lugares de interés en Ponferrada. El desayuno lo hago en el hotel y hacia las 8,15 me dirijo a la zona céntrica de la ciudad, a visitar la fachada del ayuntamiento y especialmente el Castillo de los Templarios. Hacia las 9,15 regreso al hotel a recoger la mochila e iniciar la salida de la ciudad que resulta algo complicada. Según voy por una carretera con mucho tráfico, alcanzo a una pareja de jóvenes gallegos, Agustín y Chuqui, que igual que yo andan un poco despistados e inseguros. Como nuestro fin es el mismo, seguir el Camino de Santiago, nos unimos en compañía y así hacer la etapa algo más agradable. Ellos han comenzado aquí en Ponferrada, se han trasladado desde Santiago en tren y su intención es llegar andando a su ciudad. Al ser algo novatos agradecen mi ayuda y compañía, a mí también me agrada la suya. En Camponaraya hay una cooperativa de vino del Bierzo, así que llenamos la bota para cuando nos apetezca tomar un trago. Ahora nos dirigimos a Cacabelos, los campos están muy bonitos, el Bierzo tiene un microclima especial, bastante templado y muy húmedo, lo que es una bendición para ciertos cultivos agrícolas. Los cerezos, almendros, melocotoneros, etc. están muy floridos y le dan al ambiente un color y olor especial. Hacia la una del mediodía entramos en Cacabelos, recomienda Agustín que comamos en un lugar especial llamado La Moncloa cuyo dueño es el propietario de la marca Prada a Tope, muy conocida por sus productos típicos de ésta zona, como los pimientos, el vino, aguardiente, conservas, etc. El restaurante es una gran casona tìpicamente berciana, con tejados de pizarra, balconadas con muchas flores y un gran patio donde se da de comer a los peregrinos un menú a base de empanada, caldo, postre y vino a discreción, todo ello por 600 pts., además de una copa de licor delicioso. Cuando estamos sentados esperando el almuerzo, aparece la señora alemana que días atrás he ido encontrando en varios lugares, la invitamos a que se siente con nosotros y comparta el agradable y relajado momento. Hay más peregrinos, casi todos ellos ciclistas para no variar. Como decía al principio la jornada es corta, así que la comida la hacemos relajadamente, no hay ninguna prisa. Hacia las 3 el resto del Camino hasta Villafranca, serán unos 7 kmts. que con dos horas nos podríamos quedar dormidos andando. Ahora tomamos un largo trecho por la carretera, afortunadamente sin mucho tráfico, para abandonarla de nuevo por un camino que nos llevará a nuestro destino de hoy. En un alto tenemos a nuestros pies Villafranca en una hondonada, bonita vista. Primero nos encontramos la bonita iglesia de Santiago con una bella portada románica llamada Puerta del Perdón, los peregrinos que no podían continuar hasta Santiago de Compostela, por el hecho de haber llegado aquí habían ganado las indulgencias igualmente. Nos dirigimos a un hostal para asearnos y dejar las pesadas mochilas y hacia las 7 salimos a dar una vuelta y visitar los otros lugares interesantes. Iglesia de San Francisco, Colegiata de Santa María y la hermosa Calle del Agua, donde se sitúan una serie de casonas y palacetes a cual más bonito, también el Castillo de curiosas formas redondas. El paseo resulta muy agradable y relajante, Villafranca es un hermoso lugar, también tiene una farmacia muy antigua que merece la pena visitar, está ubicada en la propia plaza, llena de jarrones y vasos antiquísimos y todos los utensilios necesarios a la vieja usanza, todo un museo en perfecto uso. La cena la hacemos en el mismo hostal, en compañía se hace más agradable, así que nos acostamos cerca de las 11, hoy no estoy nada cansado, me ha venido muy bien la jornada relajada.



[  subir  ]




Villafranca del Bierzo - O Cebreiro


06/04/93
27 km.

He quedado con mis nuevos amigos, Agustín y Chuqui, en bajar a desayunar a las 8,30 para salir andando a las 9 como muy tarde. Durante los primeros 14 kmts. de ésta jornada hay que ir por la carretera nacional, con muchísimo tráfico, especialmente camiones de gran tonelaje, así que intentamos ir deprisa y pasar este tramo cuanto antes. Casi todo el trayecto es por la vega del río Valcarce con varios pueblos y muchos sembrados a sus orillas, es un paisaje típicamente gallego, hay varios letreros reivindicando la comarca de el Bierzo como la quinta provincia Gallega, de hecho algunos carteles han sido tachados para poner el nombre en gallego. Es verdad que las gentes hablan en gallego y se identifican mucho con la forma de vida gallega. Cruzamos Pereje, Trabadelo, Portela y en Ambasmestas, que es un punto donde se unen el Valcarce con otro río que viene por la derecha según ascendemos, abandonamos la carretera, que ya nos parecía imposible que volviéramos a caminar por lugares tranquilos y relajados. Seguimos ascendiendo ahora por una carretera rural sin tráfico y hacia el final del valle, todo está muy verde, además el día también es claro y despejado así que lo disfrutamos plenamente. Al pasar por Vega de Valcarce vemos la silueta de un castillo en lo alto de una colina, es el Castillo de Sarracín, me hubiera gustado subir pues desde la cima se debe dominar un panorama espléndido, pero supondría por lo menos una hora en ir y volver. Dejamos atrás Ruitelan y a la salida de Herrerías, en una especie de barbacoa al lado de una fuente con mesa y bancos y al lado del río, hacemos la parada reglamentaria para tomarnos el almuerzo, es algo más de la una del mediodía. Continuamos adelante ahora la subida se hace más inclinada pero al mismo tiempo más bonita si cabe, a través de un bosque de robles, muy agradable, eso sí sudando de verdad. Cruzamos La Faba, otro pueblo casi deshabitado, a la salida pasamos por una bonita calzada de losetas y por ella llegamos al último pueblo de la provincia de León, Laguna. De vez en cuando nos paramos y echamos una ojeada hacia atrás y abajo contemplando todo el valle por el que hemos subido. En el punto donde abandonamos Castilla-León y entramos en Galicia hay un bonito indicador grabado sobre un mojón, ya estamos en tierras gallegas. Al poco rato llegamos a O Cebreiro, hay mucha gente y por supuesto bastantes peregrinos, visitamos la Iglesia y las pallozas que se conservan bastante bien. Aquí me despido de mis amigos, Agustín y Chuqui, con los que he disfrutado los dos últimos días, ellos seguirán hasta Santiago, yo tomo un taxi que me baja hasta el Puerto de Piedrafita para a las 12,30 de la noche tomar un autobús que me lleva a Madrid donde llego a las 7 de la mañana. Las etapas gallegas que me faltan las realizaré más adelante.



[  subir  ]




O Cebreiro - Sarria


27/09/93
38 km.

El autobús que me ha traído desde Madrid salió anoche a las 12,30, así que he pasado toda la noche de viaje llegando al Puerto de Piedrafita a las 5,30 de la mañana. Comienzo el ascenso a O Cebreiro a través de la carretera y de noche cerrada, llueve intensamente, me tengo que ayudar con la linterna no se vé nada a un metro de distancia. Al cabo de media hora llego a O Cebreiro, son las 7, aún de no ha amanecido, la lluvia sigue cayendo de forma intensa, hace bastante frío y no hay nada abierto para tomarme un café caliente, así que me cobijo en la entrada de la iglesia. Como quiera que me voy quedando congelado, decido ponerme a caminar, el café lo tomaré más adelante. Comienzan a aparecer algunos peregrinos que han dormido en el albergue y se preparan para iniciar la jornada. Empieza a amanecer ahora ya podré seguir las señales indicadoras, así que me pongo en marcha, de esta forma entraré de nuevo en calor. En los tramos en que el Camino abandona la carretera y atraviesa los bosques por una estrecha senda los matorrales están muy húmedos y me voy poniendo perdido de agua, que le vamos a hacer, esto también forma parte de la aventura, especialmente en Galicia, si no lloviera sería bien extraño. Atravieso varias pequeñas aldeas y en algunos momentos acompaño a algunos peregrinos, charlando y contándonos nuestras pequeñas anécdotas que nos sirven para animar un poco la tristeza de la mañana lluviosa que poco a poco amaina y se convierte en niebla, buen síntoma de cambio a mejor. En el Alto do Poio hay un pequeño bar abierto, me tomo un buen café con un dulce, hay otros peregrinos haciendo lo mismo que yo, nos sienta de maravilla. Al salir vemos la luz del sol que ilumina algunos prados muy verdes, sentimos una gran alegría. Poco a poco desaparecen las nieblas y podemos ver los alrededores, que paisaje tan bonito, bosques, verdes lomas, prados donde pastan las vacas y pequeñas aldeas desperdigadas por los valles, es la hermosa Galicia. Pasadas otro par de aldeas el Camino comienza a descender hacia Triacastela, a mis espaldas queda un monte que destaca de los demás, es el Ouribio con sus 1.443 mts. de altura ofrece su silueta desde muchos kilómetros a la redonda. Ahora se continúa a través de unas bonitas corredoiras, que son una especie de callejas, con grandes ejemplares de robles a sus lados y prados a ambos lados. A la hora del almuerzo llego a Triacastela, en un bar me paro a comer, una ración de queso y vino del país. Aquí el Camino se divide en dos, uno por el Monasterio de Samos dando un rodeo para llegar a Sárria y el otro ascendiendo a un monte, San Gil para encontrarse ambos poco antes de llegar a Sárria. En esta ocasión tomaré la vía de San Gil, que comienza ascendiendo por otra bonita corredoira hasta el Alto de Riocabo, desde donde se puede recorrer con la vista gran parte de lo caminado por la mañana, también el Monte Ouribio. Sigo encontrándome con muchos peregrinos jóvenes, según me dicen, han terminado los exámenes de septiembre y vienen a hacer el Camino de Santiago, los hay de todos los lugares, acompaño a un grupo de valencianos durante un rato, pero no están acostumbrados a caminar y los pobres van medio muertos. Antes de llegar a un pueblo llamado Calvor hay que atravesar un pequeño bosque de robles muy viejos, parece el bosque
encantado. La red de albergues de peregrinos de Galicia está bastante bien, lo que ocurre es que está muy masificado en ciertas épocas, esta es una de ellas. A las 4,30 llego a Sárria, tomo habitación en un viejo hostal y después de asearme y desprenderme de la mochila, me doy un paseo y me dirijo a la iglesia a visitar al hermano de Gonzalo García Castro (José) que es el párroco de este lugar. Charlo un buen rato con él, nos tomamos una copita y me despido encargándole un fuerte abrazo para su hermano. Poco antes de entrar en Sárria conocí a una pareja de peregrinos de Madrid, así que cenamos juntos en un restaurante, no faltando la amena charla de la sobremesa. Aparte de la dura jornada de hoy, anoche en el autobús desde Madrid no dormí nada de tal forma que tengo un sueño terrible, a las 11 no lo podía resistir.



[  subir  ]




Sarria - Palas de Rei


28/09/93
45 km.

Me levanto a las 7 y a las 7,30 salía de Sárria, hay mucha niebla así que es difícil ver los alrededores. A los pocos minutos de abandonar la ciudad hay que cruzar el río Celeiro a través de un bonito puente medieval denominado Ponte Aspera, me resulta difícil hacer alguna fotografía, no solo por la niebla sino porque el puente está rodeado por mucha vegetación. Una vez pasada la vía del tren por un puente, el Camino penetra en un bonito bosque de robles y que nuevamente me recuerda al bosque encantado. A medida que asciendo hacia un montículo comienza a abrir la niebla y sale el sol iluminando los verdes campos. Al fondo comienza a aparecer una especie de antiguo monasterio llamado Santiago de Barbadelo, algo deteriorada su bonita iglesia románica con el cementerio al lado, como es costumbre en Galicia. Comienza a subir la temperatura así que me quedo en manga corta y pantalón corto, cada vez va templando más. Voy cruzando varias aldeas y alguna iglesia románica, como la de Peruscallo, también varios cruceros típicamente gallegos. Sigo viendo cada vez más peregrinos jóvenes, aunque realmente cuando me los encuentro es pasado el mediodía, que es cuando doy alcance a los que salieron por la mañana mucho más adelante que yo, por ejemplo, a partir de la 1 comenzaré a alcanzar a los que salieron de Portomarín, a pesar de que han iniciado la jornada 20 kmts. más adelante. Los que inician la jornada, como yo en Sárria, lo harán pasadas las 9 de la mañana, de tal forma que no los volveré a ver. El cruce de pequeñas aldeas es constante, al llegar a un alto se distingue la depresión que forma el río Miño y enfrente en la ladera Portomarín. Comienzo el fuerte descenso hacia las aguas represadas del Miño, es la presa del Belesar, las aguas están muy bajas, por tanto ha quedado al descubierto el viejo y diminuto puente y algunas construcciones en los márgenes, el cruce se hace por un moderno puente muchísimo más alto. Portomarín hubo de ser construido fuera del alcance de las aguas de la presa, de tal forma que la bonita iglesia románica fue transportada piedra a piedra y vuelta a construir en su actual ubicación. Hago una larga parada para visitar Portomarín, su iglesia de San Nicolás, Iglesia de San Pedro, también románica y la plaza con sus soportales. Nuevamente me pongo en camino para cruzar un pequeño arroyo a través de un gran puente, el reculaje de las aguas del pantano llega a esta zona, penetro en otro bosque de robles, se agradece la sombra sobre el camino pues es una zona de constante ascenso y hace bastante calor. En la aldea de Castromaior me paro a contemplar otra iglesia románica, a continuación otra empinada cuesta hasta llegar a una carretera. Una joven peregrina descansa sentada en un banco, la pobre no puede con su alma, sus compañeros han seguido, ella está muy desanimada, la arrastro conmigo, charlando parece que tiene alguna fuerza. Llegamos a un pueblo llamado Ventas de Naron donde hay un carromato que vende refrescos y bocadillos, está lleno de jóvenes almorzando, la chica encuentra a sus compañeros. Aprovecho también para hacer la parada y comer, podré tomarme una buena y fresca cerveza. Al cabo de media hora me despido de todos y continúo la jornada, antes de entrar en la aldea de Ligonde hay otro bonito crucero, lo mismo que algo más adelante en Eirexe. A ratos me reúno con algún grupo de jóvenes acompañándolos un rato, luego sigo adelante. Una vez cruzado el Regato de Portos, tomo una desviación a la derecha, a través de un camino cruzo hasta la carretera principal y a continuación otros 3 kmts. hasta el Monasterio de Vilar de Donas, hermoso templo románico, donde estuvieron instalados los Caballeros de la Orden Militar de Santiago, defendiendo el Camino de asaltantes y bandoleros. Vaya joya del románico y que bien conservado está, tiene unas pinturas originales en el techo y en las paredes además de una especie de sarcófago tallado en piedra de granito, una verdadera maravilla. Ha merecido la pena hacer el desvío. Hay una excursión de alemanes con un autobús, le pregunto a la guía si pasarán por Palas de Rey, si no les importa llevarme. Bien sentado e invitado a una buena ración de pastas caseras, los 8 kmts. hasta Palas se me hacen un suspiro. Han llegado a Palas de Rey muchos de los jóvenes, han llenado el Albergue de peregrinos, los pobres están molidos sentados por todos lados, descalzos y derrengados. Me dirijo a la salida del pueblo, a un hostal donde tomo habitación. Hay varios peregrinos hospedados, los veo a la hora de la cena. Como estoy rendido también a las 10,30 a dormir, mañana será otra dura jornada.



[  subir  ]




Palas de Rei - Arca


29/09/93
43 km.

Me levanto temprano para tomarme un desayuno y salir no más tarde de las 8. La cafetería del hotel está llena de jóvenes peregrinos que han salido de Palas y han parado a desayunar, fuera llueve intensamente. La lluvia es constante durante casi toda la mañana, en algunos vallecitos hay bancos de nieblas y brumas dándole al paisaje el característico ambiente gallego. Al pasar por una aldea un grupo de jóvenes desayuna en una especie de corral atendidos por la señora de la casa, le compro unos dulces caseros y continúo bajo la lluvia y por el embarrado camino. En Leboreiro, otra pequeña aldea, me paro a ver una hermosa iglesia románica y un curioso hórreo redondo, unos metros atrás he abandonado la provincia de Lugo y penetrado en la de La Coruña. Antes de entrar en Mellide se salva el río Furelos a través de un bonito puente medieval, algo más adelante entro en Mellide, habiendo dejado de llover y queriendo salir el sol. Nada más entrar en la ciudad hay un bonito templo románico de San Pedro, hago un breve recorrido por todo el centro, muy animado, es capital de la comarca y hay una especie de mercadillo. Nada más abandonar Mellide se llega a una pequeña aldea llamada Santa María de Mellide con un precioso templo románico cuya llave tiene una vecina, la busco por el pueblo y me enseña por dentro esta hermosa joya. El techo y paredes están pintados con temas religiosos de la época y muy bien conservados, además de una reja medieval muy bien labrada, el cementerio pegado a la propia iglesia como es tradición. Continuando el Camino, algo más adelante se entra en un bosque con grandes ejemplares de eucaliptos y robles jóvenes, son los alrededores del río Raido Barreiro, éste se cruza a través de una serie de losetas en medio del agua, es como un remanso, más bien como un jardín botánico, el sol penetra entre los árboles para iluminar las verdes praderas, un verdadero encanto. Al cabo de unos 3 kmts. y después de cruzar Boente, hay una gran bajada para cruzar el río Boente para a continuación ascender una fuerte cuesta y llegar a un plano desde donde se divisa, enfrente, Arzúa, pero antes hay que descender nuevamente a la rivera del río Iso y dejar dos pequeñas aldeas, Ribadiso de Baixo y la otra Da Riva. En la primera, al lado del arroyo, hay unas casas restauradas convertidas en Albergue de Peregrinos donde varios jóvenes descansan apaciblemente, algunos refrescándose los pies en las frías aguas del arroyo, un grupo folklórico ameniza el descanso de los peregrinos. Llego a Arzúa hacia las 2 hora del almuerzo, me recomiendan una fonda llamada Casa Carballeira donde en un rústico comedor y mesas comunes me repongo con un delicioso cocido gallego. La tarde se presenta soleada y muy agradable, incluso calurosa, hay que cruzar varias aldeas y bosquetes a cuya sombra se hace muy placentero el camino. Me voy encontrando con grupos de jóvenes con los que voy durante un rato en agradable charla para a continuación dejarlos atrás y continuar otro rato en solitario. A medida que avanza la tarde y el sol derrama su luz de forma perpendicular sobre los árboles y verdes prados, los alrededores adquieren unas bonitas tonalidades ocres, ha sido una jornada bien diferente a como se planteó por la mañana. Después de salvar el Alto de Santa Irene a través de un bosque de eucaliptos, llego Arca donde me hospedo en el Hostal O Pino, bonito hotel, muy acogedor y maravillosamente atendido por sus dueños, habitaciones primorosamente adornadas y pulcramente limpias. Después del aseo obligado y un merecido descanso, una opípara cena y a dormir plácidamente. Como mi amigo Celestino está en Santiago pasando unos días en casa de su hija, hemos quedado para vernos mañana a mi llegada, nos encontraremos a las 11 en la puerta de Platerías.



[  subir  ]




Arca - Santiago de Compostela


30/09/93
20 km.

Como quiera que esta noche pretendo dormir aquí en el hostal nuevamente, dejo la mochila en la habitación y solo me llevo la cámara de fotos y el chubasquero. Al ser 20 kmts. hasta Santiago y haber quedado con mi amigo Celestino a las 11 de la mañana, tomo la salida de Arca a las 7,45. Al salir del hostal llueve intensamente, acelero el paso y tomo velocidad de crucero, en pocos minutos llego a los alrededores del aeropuerto de Lavacolla pues escucho el ruido de los aviones al despegar y aterrizar. No para de llover la mañana no está para florituras ni para disfrutar del paisaje, más bien para terminar la jornada cuanto antes. El camino cruza un bosque en la ladera de un monte, a través de una carretera que pasa por la puerta de los estudios de la TV y un kmt. más adelante en el Monte do Gozo por las enormes instalaciones que se han construido para albergar peregrinos en los meses de julio y agosto, que según he leído fueron cientos de miles. Una vez cruzado un gran puente el Camino va entrando en Santiago, siempre bajo la intensa lluvia. A las 11 en punto, en la Plaza de las Platerías, me encuentro con Celestino, juntos penetramos en la Catedral por la puerta Santa, solamente abierta durante el año Santo y a las 12 asistimos a la misa del Peregrino. La catedral se llena de gente, según me dicen, estos días llegan a Santiago unos 700 peregrinos diariamente andando. Gloria e Ignacio, la hija y el yerno de Celestino y Manoli, su esposa, me invitan a comer y por la tarde, lloviendo naturalmente, la paso con mi amigo visitando varios lugares de interés y algún museo. Mis amigos Chuqui y Agustín, acompañantes de algunas etapas del Camino, me invitan a cenar, pasando un agradable rato juntos. Al final me llevan de nuevo a Arca para pasar la noche en el hostal O Pino. Al día siguiente mi amigo Celestino y su esposa Manoli regresan a Salamanca, de tal forma que me recogen en el hostal para trasladarme hasta Astorga, desde donde tomaré un autobús hasta Madrid y así dar por terminado este emocionante Camino de Santiago.


informacion@jaholgado.com



[  subir  ]