75 años
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El
Club Deportivo Loyolatarra cumple 75 años. Y está decidido
a celebrar su fiesta por todo lo alto. No es para menos.
Setenta y cinco años son
muchos para las personas y las sociedades. Pero mientras en las personas
pueden significar cansancio o pérdida de forma, para las sociedades
no pueden sino representar consolidación y responsabilidad.
Por eso el Club Deportivo Loyolatarra,
firme y consolidado después de 75 "tacos" de andadura, quiere
hacer memoria en estas páginas para mejor encarar el futuro.
Tiene una responsabilidad de futuro como impulsador de deportes y de
encuentros, como "corazón" social de su barrio.
Hagamos pues memoria.
La fundación, en 1924, a
iniciativa de un grupo de vecinos que entiende que Loiola necesita una
Sociedad. La primera sede, el bar XAMENE. La primera Presidencia la
compartieron entre Don Manuel Sansinenea y Don José Lopetegui.
Don José Lopetegui fue presidente nueve veces más (casi
nada).
Hay que decir que en aquellos primeros
tiempos, el Club tenía socios y socias, y que todos pagaban los
mismo: 1 peseta al mes, los adultos; dos reales, los menores de edad.
En 1931, José Lopetegui eximió a las socias de la obligación
de pagar las cuotas y las nombró Socias Honorarias. Ellas, posteriormente,
cosían ropa para conseguir dinero y ayudar a los mozos que estaban
en el frente en la Guerra Civil.
El objetivo fundamental de la fundación
del Club Deportivo Loyolatarra fue la promoción de la pelota.
Y este deporte será unos de los argumentos más importantes
de la vida del Club y, por lo tanto, el capítulo central de estas
Memorias.
Pero vamos por partes.
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Estábamos en la primera sede,
y allí el boxeador Isidoro Gastañaga, haciendo honor al
apellido deportivo del Club, fundó un gimnasio.
El Club pronto cambió de
casa. En 1926 se trasladó a la casa SEMPERENA, donde permaneció
4 años y donde inició sus actividades deportivas, sociales
y recreativas. Volvió a mudarse en 1929 al bar ONGI ETORRI, que
abandonó en vísperas de las Guerra Civil, en 1935, para
instalarse en la que iba a ser su sede definitiva, los bajos de la casa
Mendiburunea, que el club loiolatarra adquirió en propiedad en
1957. Bajo la Presidencia de Don César Benito Iradier, la Directiva
impulsó la compra del local. El precio del local ascendia a 125.000
pesetas. Se organizó una suscripción voluntaria entre
todos los socios. Se recaudaron 87.000 pesetas. Animados por el éxito
se decidió hacer una segunda suscripción. Se obtuvieron
otras 24.000 pesetas. Con 111.000 pesetas recaudadas fue más
sencillo de lo que parecía la adquisición del local. Todos
los Socios, en un momento decisivo para el Club, estuvieron a la altura
de las circunstancias colaborando activamente.
Tenemos ya al Club Deportivo Loyolatarra bien
instalado, ocupémonos pues de su vida activa, cuyos capítulos
más representativos vamos ordenar de la siguiente manera: Deportes.
Actividades públicas. Vida social. Proyectos de futuro.
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