Paisaje con cactus - Pintura
Isla cónica - Acuarela
La Madre
- Escultura
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Antón
Hurtado es un artista polifacético y prolífico.
A lo largo de los años su trabajo ha evolucinado notáblemente,
pasando de una obra de marcado carácter expresionista a un trabajo
más sosegado y analítico, pero siempre ha sabido mantener
unas constantes, como pueden ser su trabajado cromatismo, su creencia
en la pintura como un lengauje con el que interpretar el mundo o su interés
por la representación del espacio natural.
En la actualidad
la obra de Antón Hurtado muestra una importante preocupación
por la relación de los objetos y las formas, por la síntesis
de la realidad y su representación a través de ejercicios
de poética metafísica llenos de una contundente simpleza.
Su trabajo, lleno de pirámides, cáctus, montañas,
puertos y otras formas alegóricas, puede agruparse en tres disciplinas
a las que se acerca de un modo transversal pero con claros objetivos diferenciados.
La acuarela,
una técnica de la que es un gran dominador, le sirve para implicarse
vivamente en la representación del natural, poniendo pie a tierra
y mezclándose con el propio paisaje, manteniendo así una
relación directa con su faceta más impresionista.
La escultura
es para él un reciente campo de experimentación. Sus objetos
comenzaron siendo simples modelos o bodegones que luego trasladar al lienzo
y cada vez más, se convierten en metapinturas con entidad en si
mismas, que van aumentando en tamaño, pero sobre todo en capacidad
evocadora.
La pintura es
para Antón Hurtado un espacio de más recogimiento, producto
del trabajo y la reflexión del estudio y del día a día.
Desde sus polípticos a los pequeños cuadros o los grandes
lienzos, en todas sus pinturas parece enfrentarse con certezas e interrogantes
renovados, como si se tratase de la primera vez, como si cada nuevo cuadro
supusiese un paso más en su manera de aproximarse y relacionarse
con el mundo que le rodea, lo que dota a su trabajo de una sosegada tensión
dramática que permanece viva más allá de una primera
mirada.
Tres maneras
en una de seguir repensando el mundo en que vivimos.
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