| A N T O N H U R T A D O MIS DOS MESES EN IRLANDA |
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>> Introducción >> Los primeros paseos >> Adaptación y primeras salidas >> De Downpatrick a Killala por la costa >> Las turberas >> Naves de chapa ondulada >> Algunos monasterios >> Hoy me quedo en Ballycastle >> En Easky se practica mucho el surf >> Montañas en el horizonte >> Monumentos megalíticos |
Introducción Los primeros paseos Me hablaron de Ballycastle como una aldea. Y lo es, pero desde mi perspectiva cultural me sorprendió y encantó el lugar de construcción en horizontal junto al mar, casas unifamiliares muy cuidadas, con varias tiendas de alimentación, hotel, consulta mádica, colegio, gasolinera, un pequeño restaurante y varios bares en los que disfrutar de la charla al calor de la chimenea tomando una cerveza. Tengo que decir que yo frecuantaba habitualmente la casa «Polke's», establecimiento de alimentación y bar en funcionamiento desde finales del siglo XIX y que en la actualidad regenta Brian Polke que desde el primer día que visité me brindó su amistad. Mi adaptación y primeras salidas Estaba satisfecho de la primera acuarela que había pintado desde el interior de casa, pero al día siguiente al salir a pintar al campo tuve mi primera sorpresa. El color no se fijaba bien sobre el papel. Se emborronaban los colores y el papel se ponía como una auténtica acordeón, haciéndose muy difícil dar pinceladas largas sobre el papel. La humedad era más alta de la media con la que suelo trabajar en España y aunque me asuste, me fui adaptando pintando con más pausas y con los días, al mirar el trabajo que había realizado, comprobé que las cosas se desarrollaban con normalidad. ![]() Esta panorámica es un ejemplo. De hecho tan sólo pinté dos acuarelas con este formato. Es uno de los días que pasé más frío, frase que repetiré más veces. Por este lugar, Belderg Harbour, a apenas quince kilómetros de Ballycastle, pasé en bastantes ocasiones. Junto a la casa y el puente de la izquierda hay restos de un esqueleto de ballena azul. Me llamó la atención que no estuviese a cubierto. En poco tiempo desaparecerá. Me comentaron que podría tener unos cien años. Bordeando la costa basáltica me acerqué, que no pude llegar, a la altura de el cabo de la derecha, aunque se trata de una isla separada de la costa por escasos metros. Los alambres de espino y la gran cantidad de agua de los prados hacían imposible la aventura. La salida también resultó dificultosa. De Downpatrick a Killala por la costa Es complicado, al menos para mí, pintar temas como este tótem rocoso que resiste el ímpetu del embravecido Atlántico, aunque al final ha terminado apareciendo en varias de las acuarelas que he pintado. Tiene tanta importancia por si solo que te lleva a su terreno y quieres plasmar cada una de las rocas de que está compuesto. Coincidí con un buen día y disfruté acompañado del sonido del agua rompiendo en la base de los acantilados. ![]() También he realizado una pequeña escultura, realizada en hojalata, estaño y madera. Algunas personas al verla la identifican con Downpatrick, y algo de razón hay en ello. La piedra con las rayas horizontales recuerdan a la formación rocosa del islote por sus capas horizontales de diferentes materias y la parte metálica podría representar al continente que por otra parte no deja de ser otra isla. Yo lo veo de diferente forma, aunque está bien la reflexión distinta ante una misma obra. Para mí la parte metálica representaría al mar y el islote y su composición fragmentaria, a la tierra en general, en una confrontación de fuerzas semejante a la que se da entre diferentes grupos en esta sociedad convulsa que nos toca vivir... Diferentes formas de mirar. Después de pasar unas horas en este lugar, de alguna manera paradisíaco, me dirigí hacia Killala bordeando la costa de acantilados que van remitiendo hasta llegar a Lackan Bay donde el mar juguetea con las blancas arenas de sus playas en las que en marea baja se ven concurridas por, entre agua y arena, personas a pie o a caballo, a lo que hay muchísima afición por estos lares, e innumerables aves zancudas de picos largos picoteando entre el agua y el arenal. Antes de llegar a Killala generalmente debes parar en el puente sobre el río Cloonaghmore en el que su estrechura obliga a ceder el paso. Por este lugar pasaba casi todos los días y uno de ellos paré a pintar. Las turberas Al salir de Ballycastle en dirección oeste está el aula didáctica Céide Fields en el que se explica la evolución de estas tierras a lo largo de la historia. Aquí se produce un cambio en el paisaje, el verde de los pastizales da paso a una vegetación de colores pardos y rojizos. Son las turberas que ocupan la mayor parte de esta comarca hasta llegar hasta Belmullet, la parte más occidental a la que llegué en mis excursiones pictóricas. ![]() Cinco acuarelas sobre el tema de las turberas. La primera y la cuarta representan parcelas en las que se está cosechando turba, en la quinta la turba almacenada en montones en un proceso de secado, en la segunda la turba metida en sacos de plástico para posteriormente almacenarla y en el centro una forma de lago que suelen formarse en las partes bajas o valles de las turberas. La turba es un material orgánico compacto, de color pardo oscuro rico en carbono, está formado por una masa esponjosa y ligera en la que se aprecian los componentes vegetales que la originaron. Se emplea como combustible y en la obtención de abonos orgánicos. Se forma como resultado de la putrefacción y carbonificación parcial de la vegetación en el agua ácida de estos terrenos. Su formación es lenta como consecuencia de la escasa actividad microbiana, debido a la acidez del agua y la baja concentración de oxígeno. El paso de los años va produciendo una acumulación de turba llegando a alcanzar varios metros de espesor a un ritmo de crecimiento que se calcula de entre medio y diez centímetros cada cien años. Naves de chapa ondulada Desde Dublín a Ballycastle y por los lugares por los que me he movido me han llamado la atención las casas de los agricultores y ganaderos irlandeses. Se percibe una rehabilitación de las haciendas, tanto de las viviendas como de los pabellones para el gamado, los forrajes o donde guardar los aperos y la maquinaria. Son de todos los colores, desde el amarillo limón al negro, predominando los verdes, el rojo inglés y grises profundos. Pinté unas quince acuarelas de estos temas, siempre en el estudio, donde se precisan más las cosas y decides con tranquilidad los elementos que tienen más importancia y de cuáles prescindir. Estoy contento del resultado y realicé varios objetos con hojatala. ![]() ![]() Arriba, cuatro instalaciones agropecuarias. La primera está ubicada en Ballycastle, la segunda en Port Durlainne, la tercera entre Foxford y Ballina, y la cuarta en Portacloy. Las esculturas de hojalata son dos alegorías sobre este tipo de instalaciones. Monasterios Son una imagen de la que sin haber estado en Irlanda tenemos en nuestra retina. Las ruinas de antiguos monasterios o una pequeña casa con los tejados de losas o paja con varias contundentes chimeneas son imágenes que desde niños hemos visto en los libros. Entre Killala y Ballina hay varios. Me llevó a verlos David Scherrer, artista estadounidense con quien coincidí en Ballycastle. Pinté tres y con el mismo criterio realicé una pequeña escultura inspirada en los muros, que todavía se conservan detrás de la fundación, de una antigua casa del pueblo. Restos que hablan de la arquitectura de épocas anteriores, de la estrechez, angostura y frialdad de sus espacios. Hoy me quedo en Ballycastle Casi todas las tardes las he pasado en el estudio. Después de comer descansaba un rato en el sofá, donde me quedaba adormilado un rato con ayuda de la, aquí también malísima, TV y las 16.30 iba al estudio en la fundación donde esperaba la noche dibujando, pintando acuarelas o con el soplete y estaño, dando forma en tres dimensiones a mis garabatos. ![]() Los dos primeros dibujos son ejercicios sobre los cliffs o acantilados de la costa, el tercero es un dibujo para una escultura sobre el puerto de Easky y la imagen cuarta un juego (See you later cocodrilo) entre Susan, David y yo con unas alambres oxidadas de las cercas de las fincas irlandesas y una conversación sobre la soledad. See you later. En Easky se practica mucho el surf Mientras hablaba con Susan, ella movía entre las manos una pequeña piedra, un guijo redondeado por las olas de este mar bravo. Era oscuro, casi negro y con pequeñas manchas circulares blancas. Me llamó la atención, las había visto de mayor tamaño como adorno en algunas ventanas de la fundación y le pregunté dónde la había encontrado. -En Easky, a la orilla del mar, junto al puerto y la torre medieval. Un día me acerqué y aparqué junto a la solitaria torre. Ahora a las puertas del invierno quedan junto a ella varias roulot de posibles surfistas envueltos todavía en una ola que no cogieron. En verano, será otra cosa, hoy el viento racheado y las bajas temperaturas no invitan a meter los pies en el agua. Miento. Mientras pintaba llegaron unos jóvenes en una VW Hippie y uno de ellos se atrevió pero salió antes de terminar yo el apunte.
Montañas en el horizonte A pesar de que en Irlanda las montañas no son muy elevadas, era difícil que después de dos meses no pintara alguna de ellas, y así ocurrió. El Nephin, la imagen de la izquierda, es la montaña más alta de la comarca (804 m), y casi siempre la tenía en el horizonte sur de los caminos que recorría, generalmente azulando desde la lejanía u oculta por las nubes y nieblas en los meses de invierno. La pinté en varias ocasiones, desde la memoria. La segunda imagen, montaña turbera Tawnaghmore desde el norte con pinos en sus faldas. La tercera imagen se corresponde, admito correcciones, Slievenfore vista desde Falimore en la península Mullet. Al final paisaje cerca de Belderg. ![]() Monumentos megalíticos A pes |
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