 |
La
Cruz de Ferro (Foncebadón,
León)
En la cima del monte
Irago se encuentra enclavada la emblemática Cruz de Ferro.
Un gran poste de madera con una pequeña cruz de hierro en su cúspide.
La base la forma un gran amontonamiento de piedras de todos los tamaños.
Parece ser que aquí hubo un altar dedicado a Mercurio, protector
de caminantes, a quien los viajeros dejaban un guijarro, costumbre que
continuaron los segadores gallegos que pasaban por este enclave por primera
vez camino de Castilla a segar y que en la actualidad los peregrinos han
hecho suya la costumbre. Desde el alto se domina todo un circo de montañas,
ahora nevadas, y valles boscosos.
Volví a pasar el 28 de Abril de 2004 con un grupo de peregrinos
que habíamos hecho noche en Foncebadón donde tuvimos que
dormir en el interior de la ermita por encontrarse el albergue lleno.
Fue una noche espléndida. Hicimos un buen arroz y alrededor de
la cazuela pasamos unas horas de charla fraternal hasta bien entrada la
noche, metidos en los sacos de dormir, nos rindió el cansancio.
A las siete de la mañana nos despertaron los sones de un acordeón
que la hospitalera, una sonrosada mujer suiza, tañía para
todos nosotros. La mañana era casi indescriptible. Durante la noche
la nieve había cubierto las montañas circundantes y la luz
del amanecer vestía al paisaje de delicadas tonalidades rosáceas
y violetas mientras los peregrinos preparábamos nuestras mochilas
e íbamos ascendiendo poco a poco hacia este emblemático
crucero.
Pintada el 17 de Noviembre de 2003
Tamaño: 32 x 38 cm
|