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Ermita
de Ntra. Sra. de Eunate (Navarra)
Llegan a decir que este lugar está tocado por la magia. Al llegar yo recibí
una atención exquisita en su albergue. A tomar ejemplo, aunque
los peregrinos nos conformamos con menos.
A Eunete
llegué muy cansado, pues no quería haber realizado tantos
kilómetros en la jornada. Venía desde Monreal con mis catorce
kilos de mochila al hombro.
Me recibieron María Luz y su esposo, junto con un peregrino que
iba a pernoctar en el albergue. Después de charlar un rato, Marúa Luz me comentó que tenía por costumbre lavar los pies de los
peregrinos que paraban en su casa. Me pidió mi toalla, me mandó
sentarme en un banco e introducir los pies en una palangana de agua tibia
que había traído. Puso una música suave y, al compás
de las notas, me lavó delicadamente los pies y los secó.
Sin comentarios. A continuación me invitaron a cenar algo y a la
mañana siguiente al bajar a desayunar me encontré el desayuno
preparado y en el tazón, depositada sobre una servilleta, una flor
y unos poemas. Gracias María Luz. Hoy, 2008, el hospitalero es otro.
Ermita de Ntra. Sra. de Eunate: 15-05-2003 - 32 x 38 cm
A este lugar vuelvo con frecuencia. Esta acuarela la pinté a finales de Marzo, en Semana Santa de 2008.
En este caso, las tierras en barbecho entonan con la piedra de sillería del templo. La mañana era fría y costaba mantener el pincel entre los dedos. En el tiempo en el que estuve pintando se acercaron muchísimos turistas, más que peregrinos.
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