LOS POLICIAS MUNICIPALES DE BILBAO LLEVARAN CHALECOS ANTIPUNZON.
La guardia urbana adquiere medio centenar de estas prendas para proteger a los agentes en los dispositivos de Deusto y el Casco Viejo Guantes resistentes al corte y porras extensibles completan la dotación. Los agentes lucirán los chalecos antipunzón por encima del uniforme.
La Policía Municipal de Bilbao se prepara para afrontar los nuevos tiempos. La «guerra al navajero» declarada por el alcalde Iñaki Azkuna para erradicar las armas blancas de las calles de la capital vizcaína requiere de agentes bien protegidos. Para ello, el área de Seguridad Ciudadana ha decidido dotar a la guardia urbana de chalecos antipunzón para repeler posibles agresiones. Según las empresas fabricantes consultadas, una de estas unidades, de un tejido llamado Kevlar o Goldflex, con un centímetro de grosor y más de dos kilos de peso, puede costar entre 700 y 1.200 euros.
La primera partida, de medio centenar de prendas, que tenía previsto llegar esta misma semana, se destinará a los dispositivos especiales que cada fin de semana controlan las zonas de ocio nocturno de Deusto y el Casco Viejo, según informaron fuentes solventes. Patrullas uniformadas, reforzadas con agentes de paisano, conforman los operativos previstos para combatir los efectos del botellón y los actos violentos y el descontrol en torno a algunas discotecas durante las noches de los viernes y sábados.
EL CONCEPTO DE POLICIA MUNICIPAL NO TIENE NADA QUE VER CON EL DE ANTES
Sólo en un fin de semana, un control policial a la entrada a una sala de fiestas de Zorrozaurre decomisó 16 armas blancas y porras. En algunos municipios del Gran Bilbao se han llegado a confiscar hachas, cuchillos de carnicero de 30 centímetros de filo o cachavas con punta de acero reforzada, entre otros objetos. «El concepto actual de Policía Municipal no tiene nada que ver con el de antes. La calle se está poniendo muy peligrosa. A la mínima se saca una navaja; nos enfrentamos a situaciones bastante comprometidas», señala un mando de un cuerpo local vizcaíno.
RIESGO EN LOS CONTROLES
«Salvan vidas, pero no hacen superhombres. Hay gente que cree que con los chalecos rebotan las balas. Medio centímetro puede parar una bala a bocajarro, no te matan, pero vas al hospital con un fuerte traumatismo», advierte Cristian Español, responsable de marketing de la empresa Nidec, una de las más fuertes del sector en España. Existen varios modelos en el mercado; no es lo mismo un chaleco antibalas o anticuchillo que uno antipunzón, y se pueden llevar interiores o exteriores. Se fabrican con distintos tejidos y se someten a pruebas de selección diferentes. En el último caso, «se coloca un punzón en una prensa y se deja caer sobre la prenda, si resiste, es válido», explican fuentes policiales. Luego se les pueden añadir placas de cerámica o acero, que duplican el blindaje.
Los sindicatos de la Policía Municipal venían reclamando este material desde hace tiempo. «En los controles de alcoholemia nocturnos nunca sabes lo que te vas a encontrar. Puede entrar cualquiera», apunta Enrique Abad, portavoz del Sindicato Vasco de Policía. «Te puedes armar hasta los dientes, pero eso incluye cuatro kilos de peso. El debate en tecnología está entre la protección y la comodidad. Los policías de a pie, que pasan muchas horas en la calle y son los más expuestos, quieren que la prenda no les moleste», señala Español.
Además de los chalecos, la guardia urbana también va a incluir en su dotación de Seguridad Ciudadana, es decir los agentes operativos, guantes con protección para el corte y porras extensibles. «Ocupan poco, las puedes llevar en el cinturón o si quieres que no se vean debajo de la chaqueta, no pesan tanto como la estaca de madera (en refencia a la defensa tradicional) y de un golpe seco se alargan de 15 centímetros a más de 40», describe Abad. Los guantes especiales protegerán a los policías que realizan cacheos de posibles pinchazos con jeringuillas. Se han dado casos de detenidos que llevaban «cuchillas en los bolsillos».
EL ALCALDE DE BILBAO ORDENA A LA POLICIA MUNICIPAL IMPULSAR LAS IDENTIFICACIONES Y CACHEOS DE LOS SOSPECHOSOS DE PORTAR ARMAS BLANCAS
El alcalde Iñaki Azkuna ha declarado la «guerra al navajero» y ha ordenado a la Policía Municipal que identifique a toda persona susceptible de portar un arma blanca en zonas conflictivas de la ciudad o distritos con altos índices de delitos.
«Sospechoso que se vea, identificación al canto, y cacheo también. No es de recibo que los navajeros pululen por la ciudad como si fueran los pasillos de su casa», espetó ayer Azkuna en toda una declaración de intenciones durante su primera aparición pública tras la forzosa convalecencia por una intervención médica.
El «tremendo» comienzo de año, con el asesinato a puñaladas de un joven magrebí en pleno centro en Nochevieja, estremeció a todos los bilbaínos y entre ellos al primer edil, especialmente sensibilizado por la proliferación de armas blancas en peleas callejeras y hechos delictivos de toda índole.
La muerte por atropello de un chico ecuatoriano tras una pelea a las puertas de una discoteca en Deusto en noviembre y el crimen del taxista, cometido también con una navaja, el pasado diciembre, ya habían generado en Bilbao un clima de inseguridad y una alarma social, que se vieron agravados por este nuevo caso ocurrido el primer día de 2006. Preocupado, Azkuna reunió en el Consistorio al concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, y a los responsables de la Policía local bilbaína el pasado día 3 de enero.
«Evidentemente, el tema de las navajas me preocupa y el pequeño hurto, ese tipo de cosas ha aumentado. Siendo Bilbao una ciudad segura, hay que dar caña al maleante, sea de donde sea y venga de donde venga. No le vamos a poner la alfombra roja en el Salón Árabe», advirtió ayer el regidor bilbaíno. En el encuentro se plantearon dos iniciativas: el decomiso de armas prohibidas en la calle y en locales públicos como discotecas o comercios, y el impulso de una reforma del «obsoleto» reglamento de armas a través del grupo de su partido, el PNV, en el Congreso.
Respecto al primer punto, se firmó un «expediente» en el que se prevé que «unidades uniformadas y de paisano identificarán y realizarán cacheos preventivos a individuos con antecedentes o sospechoso de llevar armas, ante el notable incremento de hechos violentos», señala el escrito al que ha accedido este periódico. Sobre un posible cambio en la normativa, Azkuna anunció ayer: «Me he puesto en contacto con el Gobierno central y con las Cortes para que endurezcan las penas».
La campaña se puso en marcha el pasado día 5 y, hasta la fecha, en apenas una semana y media, han sido identificadas 45 personas, a las que la guardia urbana ha decomisado ocho armas. La sanción por la tenencia de uno de estos artilugios oscila entre 300 y 6.000 euros. Estas intervenciones se han registrado en Bilbao la Vieja, Deusto y el Casco Viejo, donde la Policía Municipal cuenta con dispositivos especiales anti-violencia y anti-botellón, reforzados durante los fines de semana, y también en otros puntos de la capital vizcaína.
A raíz del aumento de incidentes violentos en algunas zonas de ambiente nocturno de la ciudad, el Ayuntamiento instó a los hosteleros a controlar el acceso a sus locales mediante detectores de metales y empleados de seguridad. «Cuando alguien entra en una discoteca con una navaja no la lleva para pelar mandarinas o para hacerse un bocadillo», suele resumir Azkuna de forma gráfica.
Los últimos episodios graves han sido protagonizados por inmigrantes. En el crimen de Nochevieja, por ejemplo, tanto víctima como agresor eran de origen magrebí y ambos contaban con antecedentes. Según Azkuna, «no eran angelitos» y, al parecer, «habían tenido problemas en Bilbao la Vieja y deben estar relacionados con alguna violación que ha habido», afirmó en referencia a la agresión sexual y robo a una joven brasileña en la calle Cortes el pasado 23 de diciembre, por la que fue detenido el principal acusado y se buscaba a dos cómplices.
No obstante, el alcalde recordó que «en todos los sitios se cuecen habas» y puso como ejemplo la reciente captura del atracador de taxistas. «Al caco le detuvo la Policía Municipal y no los taxistas, como alguien dijo, y por cierto, es villano de la villa de Bilbao, concretamente de Deusto».