POLICIA MUNICIPAL
DE BILBAO

La «guerra al navajero» declarada por el alcalde Iñaki Azkuna hace justo un año, tras el crimen del taxista y el apuñalamiento de un joven magrebí en Nochevieja, se ha saldado por el momento con un incremento del 36% en el número de armas y otros objetos peligrosos intervenidos por la Policía Municipal en las calles de Bilbao. En concreto, los agentes han decomisado 418 armas prohibidas, 110 más que en 2005, y se han tramitado 125 denuncias por infracciones del reglamento de su tenencia y uso, lo que deriva en una sanción administrativa con multa de unos 300 euros.

Las armas blancas -navajas y puñales (284)- se mantienen como las más utilizadas, aunque crecen las de fuego. «Es habitual que al cachear a un detenido se encuentre una navaja», explica un patrullero de Seguridad Ciudadana. También se ha duplicado el número de bates de béisbol y bastones aprehendidos (51), frente a los 18 del año anterior, y se han recogido 18 sprays de defensa. Destacan las 65 armas de fuego e imitaciones, defensas, carabinas, barras de hierro, espadas y sables, mientras que en 2005 fueron sólo 41.

En general, «aumenta la agresividad de los delincuentes, lo que se traduce también en más armas. Si pueden ayudarse de un palo o de un revólver, lo van a hacer». Influye también la tolerancia de algunas culturas a las armas.

Mientras que la tenencia de pistolas, y en general de todo tipo de armas de fuego, sigue un estricto control, la venta de armas blancas es totalmente libre. «Nadie se atreve a poner el cascabel al gato, pero aquí cualquiera puede acceder a una navaja, sea del tamaño que sea; en cualquier tienda se puede comprar una espada samurai o un machete sin ningún control», denuncia Enrique Abad desde el Sindicato Vasco de Policía (SVP). En su opinión, la solución pasa por «dificultar el acceso» e imponer «sanciones ejemplares».

Pistolas eléctricas

La unidad de drogas del cuerpo ha decomisado este año por primera vez varias «pistolas eléctricas» a traficantes detenidos. Este tipo de artilugios emiten una potente descarga que puede paralizar a una persona. La Ertzaintza también se incautó de uno de estos objetos ilegales, capaz de producir descargas de 100.000 voltios, en una reciente operación contra una banda de 'narcos' colombianos en Bilbao.

La alarma social y el clima de inseguridad que invadía Bilbao a comienzos de 2005 disparó el número de decomisos en los primeros meses con cifras contundentes, 106 armas blancas y 10 de fuego ocupadas en los tres primeros meses. En un control a la puerta de una discoteca en enero del año pasado llegaron a recogerse 16 objetos ilegales, entre ellos navajas automáticas, bates de 102 centímetros y aerosoles irritantes a jóvenes de entre 18 y 25 años. Sin embargo, la vigilancia se fue relajando con el tiempo y los mandos de la guardia urbana tuvieron que recordar al menos en dos ocasiones a los jefes de las comisarías que no bajaran la guardia en la campaña para limpiar las calles de 'navajeros', la última de ellas el pasado mes de noviembre, según indicaron fuentes internas.

Cuentan los agentes que hubo un tiempo en que las navajas encontradas a los detenidos acababan «en la ría o en las alcantarillas». Los policías las hacían desaparecer porque temían que los expedientes no se tramitaran o que el propietario se declarara insolvente y no pagara la multa.

Para librar esta dura batalla, los agentes de la guardia urbana necesitaban reforzar su indumentaria. La plantilla está recogiendo estos días los guantes anticorte adquiridos al efecto. Por contra, algunos agentes no terminan de utilizar los chalecos antipunzón recibidos en febrero porque no les resultan cómodos.
 
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