Octubre 08

 

Leading for Safety

Muchas veces hemos comentado desde estas páginas las diferentes varas de medir que se han dado para los mismos hechos, dependido de que ocurriesen en la mar o en tierra y aire, y casi siempre nos hemos referido al Capitán, un ser sospechoso por definición, para las autoridades de medio mundo.
Hoy queremos recordar otros dos actos cada día más comunes, por desgracia.
Resulta preocupante ver el incremento alarmante de actos de piratería marítima, fundamentalmente desde países como Somalia y  Nigeria y lo poco que a nivel internacional se puede hacer por evitarlo.
Caso muy diferente a lo que en su día ocurrió con la piratería aérea en la que todos los países estuvieron de acuerdo en tratar como un delito perseguible internacionalmente, por lo que las reivindicaciones de todo tipo que se daban con estos actos tomaron otros derroteros no tan peligrosos para los propios piratas.
Quizá es que los dueños de compañías aéreas están más y mejor identificados que los de las compañías navieras, o quizá es que  los marinos son aventureros por definición, y el secuestro no es más que un daño colateral de la aventura, o quizá simplemente es que nuestros representantes políticos viajan más en avión que en barco.
Por que, los que viajan en barco (y ahora me refiero a todo tipo de ciudadanos) parece que últimamente han puesto de moda el acusar al Capitán de los inconvenientes del viaje, cuando las mares y los vientos no hacen de la travesía un crucero de placer exactamente, y además a la llegada el puerto de destino está cerrado lo que hace la espera más angustiosa para los no iniciados.
Tampoco nos parecería tan mal que la cosa quedase en eso, una denuncia, pero cuando el personal se amotina e intenta subir al Puente y agredir al Capitán, es cuando nos damos cuenta de la diferencia entre un medio de transporte y otro y entre los tiempos pasados y estos.
No es que añoremos la, por fortuna, desaparecida ley penal y disciplinaria de la marina mercante, pero del “todo prohibido” al “todo permitido”, creemos que debe mediar un trecho que no sea fácil de saltar por el primer desaprensivo que se nos presente, y que la figura del Capitán sea respetada por el bien del comercio marítimo.
Viene esto a cuento de un caso sufrido por un miembro de esta Asociación, en el ejercicio de su función, de mando y responsabilidad, y que no sabemos como terminará pero del que nos sentimos parte afectada, como no podía ser menos.
Esperamos poder contar en nuestro próximo numero más detalles, pero debemos ser respetuosos con el proceso judicial iniciado y con las personas implicadas. 
En otro orden de cosas animamos a quienes nos lean y tengan relación con nuestra, si no vieja, al menos “madura y experta”  escuela de náutica a apuntarse a los actos que con motivo del 40ª aniversario se celebraran los días 21 y 22 de Noviembre, y que se detallan en el interior.

Saludos y disfruten

 













 

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