CONSEJOS PARA LA VIDA DIARIA |
ALIMENTACIÓN/ CAMBIOS EN LOS HÁBITOS INTESTINALES.
No existe ningún régimen alimenticio especial, aunque es sabido que para conseguir una mayor eficacia terapéutica se debe separar el tiempo de la toma de medicación del tiempo de la comida, o incluso separar aquellos platos ricos en proteínas para comerlos a horas en las que la medicación esté más lejana. Pero de cualquier manera, estas precisiones deben ser hechas por el médico.
Algunos dietistas recomiendan que los pacientes eviten un exceso de proteínas y que éstas se ingieran por la noche. Se recomienda también beber abundante líquido (de 8 a 10 vasos de líquido al día).
En relación a los hábitos intestinales, el estreñimiento es un problema muy común en esta enfermedad, el cual puede verse agravado por la medicación.
Esta molestia puede solventarse satisfactoriamente con una atención cuidadosa para mantener unos hábitos intestinales correctos.
En la mayoría de los casos no es necesario defecar diariamente, siendo suficiente cada dos o tres días. Hay varias medidas que usted puede tomar:
Beber de dos a tres litros de agua diarios.
Mantenerse físicamente activo.
Añadir salvado a la dieta así como frutas y vegetales.
Sentarse cómodamente cuando se vaya a defecar, con las rodillas encogidas para favorecer la contracción de los músculos abdominales.
Evitar en lo posible los laxantes o bien utilizar laxantes suaves como la leche de magnesia.
Evitar asimismo el uso de frecuente de enemas. Los supositorios de glicerina, o aún los pequeños enemas comercializados, pueden ser de gran ayuda.
Los problemas relacionados con la alimentación contribuyen con frecuencia al malestar del enfermo. A los dificultades en los actos manuales necesarios para la alimentación pueden añadirse las de masticar y tragar.
Utilize copas y platos irrompibles con diseño que permita sostenerlos firmemente.
Use cubiertos que pesen poco ya que son más fáciles de manejar. Pueden modificarse los mangos de los cubiertos introduciéndolos en algún almohadillado de espuma tubular. A veces es mejor el uso de la cuchara que del tenedor.
Los alimentos con la consistencia de una papilla son más fáciles de tragar que los alimentos cortados finos o picados.
Si tiene dificultad para llevarse el vaso a la boca, utilice una paja flexible.
Cuando coma siéntese correctamente.
Un sorbo de agua muy fría le puede ayudar a tragar mejor ya que estimula el reflejo de la deglución.
El cuarto de bano es un lugar peligroso que hay que acondicionar para que sea lo más seguro posible:
Es aconsejable instalar unos pasamanos al lado de la taza del water y de la bañera para que le sea más fácil sentarse y levantarse.
Instalar un banquito en la bañera que permita sentarse, lo que facilitará el baño.
La bañera debe tener una superficie antideslizante.
Deben evitarse las alfombras en el cuarto de baño.
Para afeitarse es preferible una maquinilla eléctrica de manejo sencillo.
Si el temblor le dificulta llevar a cabo la higiene bucal utilice un cepillo con el mango recubierto de espuma.
Es deseable ducharse o bañarse diariamente. Si tiene un cierto grado de inmovilidad inspecciónese la piel en búsqueda de las áreas de roce especialmente las nalgas, codos, talones y cabeza.

El paciente debe vestirse siempre sin ayuda, ya que constituye un ejercicio excelente.
Resérvese un tiempo adecuado para vestirse y desnudarse.
Procure estar cómodo. Si no se encuentra seguro de pie es mejor que se siente al borde de la cama o en una silla con brazos.
Disponga la ropa en un orden correcto y a su alcance.
Si tiene dificultad en ponerse una camisa o un jersey, intente colocar la prenda frente a usted, coloque sus brazos en las mangas, levante los dos brazos por encima de su cabeza y pase la cabeza por el cuello de la camisa o jersey.
Es aconsejable esperar a vestirse cuando la primera dosis del día haya hecho su efecto.
Es preferible utilizar siempre que sea posible, cremalleras, cierres de velcro o botones a presión, y zapatos mocasines.

Debe mantenerse el trabajo todo el tiempo que sea posible, pero si resulta muy difícil, puede intentarse reducir la jornada a tiempo parcial o bien seleccionar otro tipo de trabajo más compatible con las necesidades del momento.
Tras la jubilación, o en caso de paro laboral, es conveniente mantener alguna ocupación que exija una cierta actividad física: caminatas, jardinería, ..., ya que esta enfermedad no exige reposo absoluto, sino al contrario, el mantenimiento de una vida activa contribuye a aliviar los síntomas.
El temblor puede interferir las actividades que usted realice. Para evitarlo se pueden usar las siguientes técnicas:
Apretar el codo de la extremidad afectada contra el costado para estabilizar la parte superior del brazo.
Efectuar el movimiento lo más rápidamente posible con la mano.

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La dificultad más corriente en esta enfermedad es arrastrar los pies al andar. Puede pasar:
Los pies parecen clavados en el suelo (congelación o bloqueo).
Los pasos se hacen muy cortos y rápidos (festinacion), el cuerpo se inclina hacia delante y sólo puede frenarse agarrándose a un objeto o persona (propulsión). Este fenómeno puede ocurrir también hacia atrás (retropulsión).
Para aliviar estos trastornos:
Para superar el bloqueo, debe detenerse, apoyar los talones sin inclinarse hacia atrás y empezar a andar balanceándose y sin moverse del sitio hasta que se sienta dispuesto a desplazarse hacia delante.
Para evitar que ocurra la festinación, debe dejar de andar cuando note que arrastra los pies. Luego debe asegurarse de que los talones estén firmes en el suelo, tener conciencia de la postura, separar los pies entre sí unos 20 centímetros para mejorar la estabilidad y cuando dé un paso apoyar primero el talón sobre el suelo y luego los dedos. Si anda cogido del brazo de alguien, éste debe andar a su lado y no delante o detrás ya que podría hacerle perder el equilibrio.
También puede tener algún problema cuando quiera dar la media vuelta. La solución es que no gire nunca sobre un pie o cruce las piernas. Ande describiendo un semicírculo, con los pies ligeramente separados entre sí.


ACOSTARSE
Siéntese en el borde de la cama, cerca de la almohada.
Túmbese de modo que la cabeza quede en posición correcta sobre la misma.
Levante las piernas sobre la cama.

Es importante que sepa levantarse del suelo, por si pierde el equilibrio y se cae y en ese momento está sólo:
Se pueden seguir los mismos pasos descritos aunque tenga una personas para ayudarle, para que ésta no tenga que efectuar todo el esfuerzo. |
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Pueden presentarse los siguiente problemas:
Disminución del volumen de la voz.
Voz monótona.
Dificultades de pronunciación.
Habla acelerada.
Dificultades en encontrar la palabra adecuada.
Sugerencias para mejorar la comunicación verbal:
Al paciente
Tener presente que hablar claramente ahora requiere una atención y esfuerzo deliberados.
Respirar antes de empezar a hablar, haciendo una pausa en cada palabra o cada pocas palabras.
Exagerar la pronunciación de las palabras. Comportarse como si el interlocutor fuera sordo y necesitara leer los labios.
Acabar diciendo la consonante final de la palabra anterior al empezar la siguiente palabra.
Expresar las ideas de forma escueta, empleando frases concisas.
Tomarse el tiempo necesario para organizar los pensamientos y planear lo que se va a decir.
Mirar al interlocutor. Será mucho más fácil la comunicación para ambos.
Recordar a familiares y amigos que lo animen a hablar alto.
A familiares y amigos
Dar al paciente la más completa atención.
Decir al paciente que hable frase por frase y palabra por palabra.
Decirle que exagere la pronunciación de las palabras.
Dar al paciente señales afirmativas, como asentir con la cabeza o decir "sí", indicando que se entiende lo que se está diciendo.
Animar al paciente a usar frases cortas.
Si tiene problemas para comenzar a hablar darle tiempo para que empiece, sin interrumpir su concentración.
Situarse siempre frente al paciente.
Incitar al paciente a que hable en voz alta. Decirle que se imagine que la persona con quien habla está en otra habitación y que debe gritar para estar oído.