EN LAS GUERRAS Debido a la importancia
estratégica de los puentes, en muchas ocasiones son objetivos
directos, por lo que sufren los bombardeos de las fuerzas en conflicto.
En el transcurso
de la II Guerra Mundial, tras un asedio de 50 días, el
13 de febrero de 1945 Budapest cayó en manos del ejército
soviético, los puentes sufrieron grandes daños
como consecuencia de los bombardeos.
Los puentes fueron elementos vitales para mover hombre y material
durante la II Guerra Mundial. Los aliados conocedores de su importancia,
los situaron en su lista de blancos estratégicos y bombardearon
muchos de ellos.