FICHA Nº 5

 

 

El Arenal

 

Es uno de los símbolos de Bilbao y la fachada principal del Casco Viejo. Es, también, el corazón histórico de la Villa y centro de esparcimiento y de paseo para los bilbaínos. Es, por último, la única supervivencia del frondoso arbolado que sirvió para consolidar el terreno ganado a las aguas. Así, en 1.844, llegó a contar con 284 árboles corpulentos, en su mayoría tilos y plátanos, ya que los nogales plantados en el siglo XVII desaparecieron. En la actualidad, el número de árboles no supera el centenar, con una mayoría de plátanos y unos pocos tilos, casi todos en la parte más próxima a la ría.

Entre ese frondoso arbolado, se encontraba el famoso “Tilo del Arenal”, que se hallaba situado muy próximo a la puerta principal de la Iglesia de San Nicolás y al nº 5 de la calle Arenal. Fue trasplantado desde Abando en 1.816 y vivió hasta 1.948. Oficialmente, a la una y diez de la madrugada del día 1 de abril de 1.948, fue derribado por un temporal. Sus raíces llegaban hasta la Plaza Nueva. Esteban Calle Iturrino escribió: “Era muy viejo y también muy bilbaíno”. Un descendiente de este “Tilo del Arenal” se encuentra en el parque de Amézola, junto con otras muchas variedades (Ver Ficha nº 19).

El Arenal ocupa una superficie aproximada de unos 29.100 metros cuadrados, siendo su lado más largo, el más próximo a la ría, con una longitud aproximada a los 300 metros y su zona más ancha rebasa los 125 metros.

Podría decirse que el Arenal propiamente dicho comienza a la altura del nº 10 de la calle Viuda  de Epalza (yendo desde el Ayuntamiento), y, además de esta calle, le rodean: el Palacio Gómez de la Torre, que se encuentra en el nº 1 de la calle citada y que fue construido en 1791, a caballo entre el barroco y el neoclásico y lleva escudo de armas; la Iglesia de San Nicolás de Bari; la calle del Arenal; la Plaza y el Teatro de Arriaga; el Puente del Arenal y el antiguo muelle, hoy aparcamiento de coches y de autobuses, junto a la ría y sede de la Oficina de Turismo.

En su interior y entrando siempre desde el Ayuntamiento, pueden distinguirse 3 paseos que tienen un punto en común en sus comienzos y que se llamaban así: el de los “Curas” a la izquierda, el de los “Señoritos” el central y el de la “Alpargata” a la derecha. Por el primero paseaban las personas mayores, acompañadas, frecuentemente, por los curas de San Nicolás en sus horas libres. Por el segundo paseaba la muchachada estudiantil y llegó a llamarse el “Paseo de los señoritos” como ya hemos indicado. Y por el tercero paseaban las personas con oficios mecánicos y las modistillas, animándose al atardecer, al mismo tiempo que el paseo primero o de los curas iba quedándose desierto.

Entrando por el paseo central y de forma más o menos simétrica a derecha e izquierda, pueden verse, además de las farolas que nos alumbran y de los bancos que nos permiten descansar, sendos estanques surtidores con sirenitas de bronce en su centro, sosteniendo un pez que arroja un chorro de agua por su boca, y ranas de hierro verde a su alrededor, que sueltan, también, chorritos de agua.

A continuación sendos jardines con figuras humanas en sus partes centrales (la de la derecha es Baco, considerado en Roma como el dios del vino y de la inspiración poética, con su racimo de uvas como uno de sus atributos característicos, y la de la izquierda es Pan, dios de los pastores y rebaños, representado como un bello y joven tocador de flauta o siringa, en vez del personaje feo que aparece en la Mitología) y más adelante, sendas plazoletas con sendas fuentes centradas, con 4 bocas cada una. A partir de aquí se rompe la simetría.

A la derecha, el nuevo kiosko de la música, inaugurado en Agosto de 1.998, con una plaza por delante para el público que ve y escucha, y, finalmente, otro jardín, ya próximo al Puente del Arenal, en el que puede verse, en uno de sus extremos, una escultura del bertsolari Enbeita (1.906-1.986). Y a la izquierda un pequeño jardín, que limita, junto con el anterior, con unos hermosos paseos, separados por 11 árboles en cuyas bases se han colocado unos bancos circulares de madera.. Estos paseos que limitan con la calle Arenal, tienen a su izquierda (mirando a la calle Correo) la fachada principal de la Iglesia de San Nicolás, y, a su derecha, aunque algo más alejado, el Teatro Arriaga.

Conviene aclarar que estas fuentes y estanques, así como algunos de los jardines, se instalaron en el año 1.857.

El kiosko de música inicial, de estilo romántico modernista, se construyó a partir de mediados del siglo XIX. En 1.928, el arquitecto bermeano Pedro Ispizua hizo el nuevo kiosko de música circular, con cubierta volada y de gran expresionismo. Fue rehabilitado en 1.985 por Ramón Lecea, tras las inundaciones de agosto de 1.983, restableciéndose sus vidrieras. Y en 1.998, fue, de nuevo, remodelado para añadirle unas viseras laterales, una iluminación nocturna y un estanque circular por su parte delantera.

A pesar de esta rehabilitación y remodelación, el café-bar del citado kiosko, que dejó de funcionar con las citadas inundaciones, no empezó a trabajar hasta Diciembre de 2.001. Con sus mesas en el exterior y un local interior muy bien preparado, es un lugar de esparcimiento muy apreciado por los visitantes del Arenal.

También existió, a la izquierda del kiosko, un palomar construido en los años 20, que se derribó en los años 40, trasladándolo al estanque del Parque de Doña Casilda.

Haciendo historia, el Arenal fue, en sus primeros tiempos, una zona de arenas y entrante de agua hasta el Portal de Zamudio. Era, para la vieja puebla, como una playa interior, varadero de embarcaciones y asiento de astilleros.

En 1.483, el Concejo inició el ensanche de la Villa. Y lo hizo por la vega que miraba al Arenal y al arrabal de San Nicolás. Y se fueron formando, fuera de las murallas, los barrios de Ascao y San Nicolás, que comprendían las calles de La Cruz, Ascao, Iturribide y la Estufa (hoy Viuda de Epalza).

En el siglo XVII el ensanche se afianza y se prolongan las calles de Santiago (hoy Correo) y Bidebarrieta.

En 1.626 se remodeló la Estufa, secadero de aparejos y cuerdas de los buques y lugar de fundición y fragua de anclas y cadenas con destino a las armadas reales y a los particulares.

En 1.754 se cierra el Arenal con una pared baja, instalándose dobles bancos en su Alameda y Prado. En 1.762 se eleva el terreno del Arenal, rellenándolo con arena hasta el nivel del próximo y cercano Convento de San Agustín (donde hoy se encuentra el Ayuntamiento de la Villa).

En el siglo XIX, como ya hemos citado, se organizó interiormente el Arenal con jardines, fuentes y estanques surtidores, y en el siglo XX, las necesidades urbanas han ido modificando el trazado del Arenal en favor de la circulación de vehículos y, últimamente, las obras del Metro, ya terminadas, ha exigido una nueva y última remodelación.

Ya en el siglo XXI, en Marzo de 2.003, han empezado las obras del nuevo parking subterráneo, que cuadruplicará la actual capacidad del aparcamiento de superficie junto a la ría, con 241 plazas para residentes y 635 plazas de rotación distribuidas en 3 plantas. Estas obras obligarán a desmontar las estructuras de Bilbao Iniciativas Turísticas y los tinglados de Bizkaibus ya en la calle Sendeja.

 

 

Fotografías

 

De acuerdo con lo dicho en el "Prólogo del Autor" (Apartado Fotos de la Villa de Bilbao) y con el fin de recordar, en la medida de lo posible, su visita al contenido de esta Ficha nº 5, les indicamos las fotografías correspondientes:

.- Año 2.001, foto nº 20: El kiosko de noche.

.- Año 2.002, foto nº 15: El Arenal en otoño con la Iglesia de San Nicolás y el ascensor de Begoña, al fondo.

.- Año 2.002, foto nº 20: El kiosko y sus alrededores.

.- Año 2.002, foto nº 28: El kiosko y su "sombrilla protectora"

.- Año 2.003, foto nº 4: El Arenal con un primer plano de la Iglesia de San Nicolás y, detrás, el ascensor de Begoña.

.- Año 2.004, foto nº 34: El Arenal en Primavera y el dios Pan.

.- Año 2.005, foto nº 1: El kiosko.